Sociedad

La vivienda en España durante el franquismo según los propios datos de la dictadura

Instituto de la Vivienda Cartel

En las últimas semanas, las cuentas vinculadas a la ultraderecha han repetido sin descanso el mantra de que, bajo la dictadura franquista, España vivió una edad de oro de la vivienda social. Según ese relato, se construyeron cuatro millones de pisos para el pueblo y los españoles disfrutaban de hogares amplios, sólidos y asequibles, muy superiores a los de hoy. Todo esto encaja a la perfección con el nuevo mensaje de Vox, que ahora reivindica el derecho a la vivienda para los españoles frente a esos extranjeros que, según ellos, vienen a arrebatárnosla —ya sean millonarios de Miami o trabajadores que llegan a deslomarse por un sueldo mileurista; da igual, porque el enemigo siempre es el otro, el de fuera, el que supuestamente provoca todos los males del país—.

Cualquiera que viviera aquella época sabe que esa afirmación es una mentira de tamaño industrial. Las grandes ciudades estaban rodeadas de poblados chabolistas donde sobrevivían miles de trabajadores pobres. Corralas sin servicios básicos, techos que goteaban, habitaciones compartidas por familias enteras y una intimidad inexistente eran parte del paisaje cotidiano. Incluso los pisos de clase media solían acoger a cuatro generaciones bajo el mismo techo, no por tradición familiar sino por pura necesidad económica. Y las viviendas de protección oficial —pocas, opacas en su adjudicación y reservadas casi siempre a los fieles del régimen o a quienes tenían enchufe— eran cajas de zapatos construidas con prisas y materiales que hoy no pasarían ni el control más laxo.

Sin embargo, es comprensible que muchos jóvenes, que no vivieron ni un minuto de aquella oscuridad, puedan tragar esa propaganda con la ingenuidad del que no tiene referencias previas. Precisamente por eso conviene desmentirla con los propios datos de la dictadura. El INE franquista maquillaba estadísticas con entusiasmo, pero ni aun así consiguió fabricar un país inexistente. Basta mirar las cifras recopiladas aquí: «En 1960, sólo el 45% de las viviendas tenían agua corriente. En 1970, más del 20% seguían sin ella». Y hablamos de viviendas oficiales, no de las chabolas donde se hacinaban más de cien mil personas en Madrid, trabajadores cuyos salarios no alcanzaban para alquilar un piso normal. En 1970, poco más de la mitad de los hogares tenía ducha o baño, y un 19% carecía incluso de un váter. Ese era el país real: un escenario de precariedad estructural que el régimen intentó tapar con propaganda, censura y desfiles de inauguraciones ficticias.

 

Tabla 13: Porcentaje de viviendas principales según sus instalaciones.

AÑO Agua corriente Refrigeración Cocina Energía eléctrica Teléfono Calefacción Retrete Baño o ducha
1950(1)
1960(2)
1970
1981
1991
34,00
45,01
78,57
97,17
99,34


0,26
0,66
5,30
91,00



99,40
79,00
89,28


99,66
4,00

23,00
42,31
75,22
3,00
4,35
8,61
20,62
83,58
27,00
60,56
81,54
94,07
97,16
9,00
23,97
54,31
88,50
95,49

Fuente: INE. Censos de vivienda.
(1) Datos referidos al total de viviendas.
(2) En este censo se han considerado las viviendas familiares en su totalidad.

Otro texto muy recomendable analiza la política de vivienda franquista y desmonta, con estadísticas oficiales, el bulo de los cuatro millones de viviendas sociales. Y conviene recordarlo porque esta mentira inmobiliaria no viaja sola: llega acompañada del mito de que Franco gobernaba un país sin corrupción, una especie de utopía autoritaria donde nadie robaba porque todos eran honrados por decreto. La realidad era otra. Durante el franquismo proliferaron constructores sin escrúpulos que hacían fortuna vendiendo pisos que se caían a pedazos, promociones que nunca se terminaban pese a haber cobrado entradas sustanciosas a familias humildes y urbanizaciones levantadas con materiales tan infames que parecían aguantar por fe y yeso mojado. El caso más conocido es el de Jesús Gil, responsable del derrumbe de un edificio que mató a casi sesenta personas y aun así indultado por Franco gracias a su amistad personal.

Todo esto se podía hacer con total tranquilidad porque en aquella España no existían mecanismos para destapar nada. La prensa estaba sometida a censura previa; ningún reportaje podía publicarse sin el visto bueno del régimen. Los jueces debían jurar lealtad al dictador para ocupar su puesto, y la oposición estaba prohibida, perseguida y encarcelada. En ese ecosistema, la corrupción no se investigaba porque estaba blindada por la ausencia completa de libertades. La propia esposa del dictador se dedicaba a coleccionar joyas sin pagar un céntimo: entraba en una joyería, escogía lo que quería y salía por la puerta. Y si el propietario osaba pedir que abonase la pieza, al día siguiente la policía y Hacienda aparecían para arruinarlo. A falta de prensa libre, separación de poderes o control democrático, aquello no era un país sin corrupción, sino un país donde la corrupción se consideraba parte del mobiliario del Estado.

Sería un error pensar que estos bulos son un simple juego propagandístico o una excentricidad ideológica. Quienes intentan convencerte de que simpatices con una dictadura no están haciendo arqueología política; están preparando el terreno para que aceptes, sin demasiada resistencia, un modelo autoritario en el presente. La nostalgia inventada del franquismo no es una evocación inocente: es una herramienta. Una forma de decir que la democracia es problemática, que los derechos son caprichos modernos y que el futuro será mejor si alguien manda sin explicar nada a nadie.

Por eso es tan importante desmontar estas fantasías. Porque un país que olvida cómo fueron realmente sus sombras puede acabar abrazándolas de nuevo. Y porque, frente a quienes juegan a idealizar un pasado que nunca existió, conviene recordar algo sencillo: la verdad, incluso la más incómoda, siempre es un mejor punto de partida que cualquier mito diseñado para que renuncies a tus libertades sin darte cuenta. No les dejemos.

 

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19 Comentarios

  1. Fray Gerundio de Campazas

    Perfecto. Mito desmontado, aunque ya sabemos qué ocurre con las cosas que se repiten mil veces.
    Y ahora, ¿qué hacemos?
    Porque el problema sigue ahí y por mucha razón que vd tenga, una cosa es desmontar mitos y otra proponer soluciones. Un mito desmontado sin soluciones únicamente añade más frustración y enfado que se traduce precisamente en lo que usted pretende evitar. Y eso entre quienes le quieran escuchar educadamente, no hablemos ya de los que vienen ‘con la escopeta cargada’.

  2. Hola, yo desconozco si durante la dictadura se hicieron viviendas en el pueblo de la persona que a escrito este artículo. En mi ciudad,desde finales de los 50 se construyó mucho, salieron barrios enteros y no uno o dos, bastantes más. Está claro que no eran perfectos, podían tener todos los defectos que cualquier urbanista de medio pelo les puede sacar. Pero desde principios de los 80, la construcción de viviendas cayó, para volver a animarse a finales de los 90. Estos que mandan no tienen ni idea de construir. Salud

  3. Por más que pueda pesar, es cierto que el régimen se tomó el asunto de la vivienda en serio. No hubo en ello la más mínima originalidad, al menos en el contexto europeo, en el que hubo desde el Reino Unido hasta la Rusia Soviética un frenesí en la urbanización y en la construcción de vivienda. Precisamente el programa bolchevique fue (como no podía ser de otra forma) el más desmesurado. En esas épocas nacieron algunas de las más desdichadas y cuestionables soluciones de racionalización del diseño arquitectónico o de prefabricación (que, sin embargo, alojaron a millones de personas) y que provocaron episodios terroríficos durante su vida útil (al respecto véase el reportaje, creo que de la BBC, sobre las viviendas en altura británicas de estructura prefabricada). También se sustanciaron los debates urbanísticos y de ordenación territorial más interesantes y de más peso (los planes del Gran Londres, de Estocolmo, de París…). Fue asimismo la hora de los oportunistas (véase Il Sacco de Palermo), los criminales y los politicastros, muchos de ellos en España. Hubo luces y sombras, pero en la península ibérica, desde luego, dominaron las sombras. La provisión de vivienda no procedía de la bondad del régimen; Franco (o las personas inteligentes que le asesorasen) temía a una sociedad sin techo, vecina de una Europa que sí lo tenía. Sería interesante mencionar la ley de arrendamientos urbanos de 1946 como un ejercicio intervencionista, nacido de esa inquietud, cuando aún no había los medios para abordar otras soluciones. El problema de la vivienda era inevitable en un país devastado y con una migración campo ciudad desmesurada, a lo que se añadían barrios tradicionales hacinados. La auto-construcción y el chabolismo jugaron sus papeles de situaciones puente, cobrándose un precio terrible. En resumen, estoy de acuerdo con que la comparación con la situación actual es tramposa e idiota, pero también afirmo que lo de ahora (entiéndase desde finales de los 90) NO TIENE NOMBRE. Es otra infamia, pero es una infamia como una catedral, que se vuelve más monstruosa a cada día que pasa.

  4. Escribidor

    El antepenúltimo párrafo se puede aplicar sin problemas a la situación actual: «Todo esto se podía hacer con total tranquilidad porque en aquella España la dictadura sanchista campaba a sus anchas .La prensa y medios audiovisuales estaban sometidos a Pedro Sánchez que controlaba todos los medios estatales y la mayoría de los privados, calificando a la prensa libre opositora como de pseudomedios. Los jueces y la independencia judicial sufrían un acoso continuo y se proyectaban leyes para acabar son su imparcialidad e independencia y para hacerlos dóciles al sanchismo. La propia esposa del dictador ( el paralelismo en este caso es innegable ) Pedro Sánchez se paseaba por las grandes empresas exigiendo altas contribuciones dinerarias para su cátedra, a parte de apropiarse de software ajenos, todo ello sin problemas. Jueces y fiscales eran investigados para un posterior chantaje por las cloacas sanchistas , Leire Diez y otros, por no ser mamporreros del sanchismo. Los pocos medios que destapaban la corrupción eran acusados de sembradores de bulos, y la publicidad institucional era recortada hasta el extremo para tratar de hundirlos. Los amigos golpistas y malversadores del régimen sanchista eran indultados y se reformaban leyes para beneficio de esos delincuentes amigos del gobierno. En fin, me dejo muchas cosas en el tintero sobre los desmanes sanchistas , pero hay una cosa clara, Franco era dictador, sí, pero lo que tenemos ahora ya no es una democracia, tampoco una dictadura, pero vamos camino de ella.

    • Ni escondido tras un seudónimo ibas a tener tú los huevos de escribir en una dictadura semejante diatriba.

  5. Escribidor

    PARA JORDI. Primero , relájate ya sé que la verdad sobre el sanchismo escuece .Segundo, si lo mío te parece diatriba, pues tan diatriba es el párrafo del artículo al que me refiero. Tercero. nada de lo que digo es mentira. Y cuarto ,tienes razón , no tengo los huevos necesarios para aguantar el acoso que me haría el PSOE a través de sus cloacas si yo fuera una persona importante que pudiera poner en peligro la dictadura sanchista , gracias a Dios, soy un mindundi. Lo reconozco, soy un cobarde, el sanchismo me da miedo ya lo hemos visto con todo el asunto de Leire Diez buscando chantajear a los que no son mamporreros de la dictadura sanchista

    • Rojo rojísimo

      Pues una dictadura muy rara en la que su mujer y hermano están en el banquillo. No recuerdo yo si Carmen Polo o Nicolás Franco estuvieron en ése escenario.

      • Escribidor

        Todavía no es una dictadura completa, no ha logrado dominar el poder judicial, aunque está en ello, el poder de la fiscalía sí lo tiene ,por eso prepara una una ley para que los fiscales instruyan los casos , y sí ya se hubiera dado esta última situación, ya te digo yo que Begoña no estaba en el banquillo. Sí la condenan, el indulto ya está preparado, como para los golpistas catalanes. La dictadura que está logrando Sánchez es como la rana en el agua caliente, la va logrando poco a poco, y cuando sea tarde estaremos cocidos y en una dictadura plena. No al estilo franquista, pero sí como ha hecho con el CIS en sus encuestas. Todas las instituciones que se suponen independientes controladas por él. Al estilo sanchista.

        • Rojo rojísimo

          Hombre sr. Escribidor, ya puestos a hablar de dominio…. décadas lleva dominando el PP la composición del CGPJ , que decide ascensos y puestos en la carrera judicial. No sé muy bien de que habla cuando nombra la independencia judicial. La rápida condena al FGE (para que el quironés se libre del juicio y prisión habla por sí sola). No esperaba menos de quien no vió prueba ni delito en la destrucción de los ordenadores del PP en la gurtel, o de quien no podía saber quien era M.Rajoy en los papeles de Bárcenas. Capitaneados por Marchena, con el que el PP decía controlar la Sala de lo Penal por detrás.

          • Escribidor

            Esto creo que ya no lo va a leer nadie por el tiempo pasado , pero en fin, RojoRojísmo tragándose todos los bulos de la izquierda. La famosa cita de M. Rajoy, la puso Bárcenas a posteriori, para tratar de empantanar el asunto. Busca en google .Sobre la rápida condena de FGE por indicios que sepa que Miguel Carcaño, el de Marta del Castillo fue condenado solo por indicios. La fiscalía , para ganar el relato, solo tenía que decir: No hemos pactado , ni ofrecido nada con el novio de Ayuso, y aquí paz y después gloria. pero ya sabemos ¿de quién es la fiscalía? , y había que filtrar el famoso correo para destruir de forma ilegítima a un, de momento, ciudadano inocente. Le deseo un buena digestión a RojoRojísmo tras tragar tanto bulo y mentira.

  6. Gil fue indultado dos veces. La primera en 1972 después de estar año y medio en la cárcel y la segunda en 1994, con Gonzáles.

  7. Si lo de la corrupción por todos lados, la esposa del que gobierna con privilegios inaceptables, los constructores sin escrúpulos que utilizan materiales de segunda en viviendas sociales se utiliza como argumento contra tiempos pasados no sé si le ha salido bien la idea al autor del artículo. Podría pensarse que se está describiendo la época actual.
    También se puede relativizar lo de las viviendas sin agua corriente o sin calefacción en los 50 y los 60. Posiblemente en esos años en países como Italia, Francia o Portugal la situación no sería muy distinta. Y más aún si hablamos de zonas rurales, donde vivía gran parte de la población entonces, careciendo de muchos servicios que hoy nos parecen básicos.
    Posdata personal: mis abuelos, sin ser enchufados, sino un simple jardinero y una ama de casa, tuvieron la fortuna de conseguir un piso en Aluche, en un inmueble de los que lucía la placa que encabeza el artículo. Habían llegado años antes a Madrid, procedentes de su pueblo, donde vivían del campo, y al principio, efectivamente, estuvieron en una auténtica chabola, compartida además.

  8. Gran artículo. Es muy triste tener que recordar lo evidente, pero parece que es necesario leyendo algunos comentarios. El franquista fue un régimen nefasto por muchos conceptos, pero en vivienda fue un desastre total. En su imprescindible «Miedo y progreso. Los españoles de a pie bajo el franquismo (1939-1975)», el historiador Antonio Cazorla Sánchez da algunas cifras (capítulo 3, sección «Buscando un techo»). En una fecha tan avanzada como 1965, y según Caritas Diocesanas, en Madrid había más de 18 000 familias viviendo en chabolas y en barrios nuevos como Moratalaz solo el 43% de las viviendas tenía agua corriente y apenas el 55% retretes. En 1968, los sindicatos oficiales franquistas estimaban que solo en Barcelona el déficit anual de viviendas era de 60 900. Y esto en las dos principales ciudades del país, decenios después del fin de la guerra y en pleno supuesto «milagro económico español». De la calidad de muchos de los barrios nuevos construidos bajo el franquismo mejor no hablar: cemento aluminoso, calles sin pavimentar, sin escuelas ni hospitales ni parques ni casi transporte público. Las asociaciones de vecinos, por cierto, fueron muy importantes en los años 70-80 para intentar resolver aquel desastre. Y no cabe decir que algo similar pasaba en otros países porque eso es falso. Ahí está el caso famoso de la «Viena Roja» de los años 20 o los proyectos de construcción masiva de viviendas del RU laborista (y después conservador) de los 40-50 (un millón de viviendas en 1945-51) y de la Suecia socialdemócrata en los años 60-70 (un millón de viviendas construidas en un país de menos de 10 millones de habitantes). En la España franquista, en cambio, solo hubo robo e indiferencia. Al fin y al cabo este fue el país en el que hubo unos 200 000 muertos por hambre durante los años 40. Está claro que los franquistas no ganaron la guerra para hacer cosas por los pobres.

    • Le compro casi todo el discurso, pero, sin pretender exonerar al Franquismo, me temo que en muchos países sí pasaba que la vivienda tuviese situaciones nacidas de la imprevisión o la corrupción, y de que la época tuviese una serie de rasgos que eran transversales (el bloque abierto, las intervenciones de gran escala, los espacios libres indefinidos o por consolidar, la situación de relativo aislamiento de muchas intervenciones, el ocasional uso de la prefabricación, la anomia, etc). También es cierto que en España la materialidad constructiva y el diseño eran especialmente cicateros, por decir algo. No obstante, hay un factor que llamativamente nos diferencia. En Reino Unido se han demolido miles de viviendas de esos tiempos. En Rusia también (aunque para sustituirlas por barrios más deshumanizados, si cabe). En Países Bajos (joya de la corona en planificación territorial y urbana) hay ejemplos como el del Biljmermeer, una auténtica ciudad satélite que ha sufrido alteraciones masivas tras demolición, después de una historia especialmente truculenta. Muchos profesionales europeos de aquellos tiempos (los 60 y los 70) decían en las décadas posteriores que su obra estaba desapareciendo ante sus ojos. En una ciudad como Sevilla, en cambio, cuyo término municipal tiene un parque de viviendas enorme de esa época (la abrumadora mayoría, de hecho, hasta el momento) , y que tiene densidades que llegan a casi las 270 viviendas hectárea ( la ley andaluza, hasta hace poco, estimaba un límite absoluto y excepcional de 120 en suelo urbano) la sustitución de un barrio como Regiones Devastadas ha sido una singularidad prácticamente testimonial. Todas siguen allí y se mejoran aspectos puntuales (aislamiento, ascensores, algunas cuestiones de urbanización – en ocasiones con pésimo criterio). Una de las muestras del peso estaba en el hecho de que ciertos suelos de las barriadas (espacios públicos) no fueron asumidos por los ayuntamientos, tras cederse por la OSHA o el INV, porque no tenían medios para hacerse con su mantenimiento. En resumidas cuentas, no éramos tan excepcionales antes (sobre todo a luz de muchas experiencias) pero si lo hemos sido como sociedad a la hora de nuestra lentitud en modificar y asumir ese peso heredado (ingente y de difícil gestión). El franquismo no vino a hacer cosas para los pobres, pero tuvo, por razones estratégicas y ambientales, que hacer cosas, exhibiendo después sus realizaciones con un folklore entre vomitivo y paté tico. Es hoy cuando la cosa , en una sociedad democrática, cuando la cosa es inexplicable, aunque vamos de nuevo a remolque de los tiempos….

  9. Solo hay que recordar la gestión en Córdoba que hizo el primer alcalde en democracia, Julio Anguita: saneamiento, agua potable y electricidad para los barriadas donde vivían miles de cordobeses de barrios humildes. No solo era un techo, era que fuera habitable.

  10. Kezabe nadie

    Estoy un poco cansado de que cualquier asunto o tema, en este caso la vivienda, se transforme en una pizarra para que los comentaristas garabateen en el muro de las lamentaciones y vomiten su bilis, amarilla, verde, también roja rojísima.
    El Escribidor al dictado de VOX es uno.
    País.

  11. NiRojoNiAzulNiVerde: harto

    Yo lo único que sé es que en mi ciudad, capital de provincia, hay un montón de barrios o y urbanizaciones o desarrollos del INV y un sólo desarrollo de vivienda social promovido por el gobierno autonómico para el alojamiento de gitanos. Es decir, bastantes centenares de viviendas de antes de 1975 y una decena en el periodo 1982-2025.

  12. Educación, educación y educación.

    El problema no es de ahora. A principio de los 2000 ya se veía cierta desidia y desinterés por la democracia, y se propuso educar en valores democráticos. Se intentó implantar educación para la ciudadanía y ya tuvimos el circo montado. Acordémonos de lo que decía José Antonio Marina en esta misma revista.

    https://www.jotdown.es/2013/01/jose-antonio-marina-me-parece-conveniente-y-muy-oportuno-ensenar-filosofia-en-las-escuelas/

  13. Al hilo de las quejas de muchas personas sobre el sesgo político y a veces estrafalario que está tomando la discusión: creo que en el propio artículo hay algo de eso. Su planteamiento se desvincula del problema de la vivienda y trata de desmontar una leyenda urbana que se utiliza en la lucha política hoy, pero no se plantea (porque no es su objetivo) realmente hacer las preguntas sobre lo que pudo aprenderse de esa experiencia de los años 60 y 70. Ojo, no creo que pueda decirse que el propósito del articulista es torticero, pero creo que es lícito señalar que hay muchos aspectos de la discusión que se quedan fuera. Matizar este debate no es una cuestión de si justificamos el autoritarismo porque sabe construir viviendas… eso es un disparate o una estupidez. También la Alemania Oriental también producía miles de viviendas (creando New Towns con nombres tan floridos como «Stalinstadt») y no creo que los aguerridos militantes de VOX reivindiquen ese sistema. Muchos de los posibles logros y aciertos de esa época surgieron EN el franquismo, pero no DEBIDO al franquismo, y en muchos casos fueron concesiones que la dictadura se vio obligada a hacer o que le pasaron inadvertidas. Incluso en un ambiente de represión como aquel había cripto-heterodoxias y también equilibrios. Existían hasta en el campo legislativo, con cosas como la propia ley del suelo de 1956, que luego se fue desvirtuando y que encontró fortísima oposición dentro de la propia administración franquista (curiosamente los cambios legislativos apuntaron, en mi opinión, siempre a una flexibilización del valor social del suelo y del control de la administración). Para terminar, partiendo del hecho de que NO es fácil hermanar censos y sistemas de inventario evolucionados a partir de decenios y con sistemas diferentes pero, incluso así, es fácil constatar que las condiciones de producción cuantitativa, en un país con los condicionantes de capacidad industrial y situación económica de España en aquellos tiempos, se hizo un esfuerzo. Entre los 50 y los 60 hubo una diferencia intercensal de un millón cuatrocientas mil viviendas, que casi se duplicó de los 60 a los 70. Apreciar la dimensión de ese esfuerzo se hace posible si se mira hacia países que siguen completando su migración campo ciudad de forma masiva, y sus problemas actuales de creación de asentamientos informales a un nivel vertiginoso (asentamientos que cierta narrativa Neo-liberal pretende sacralizar con pretextos progresistas, vendiéndolos como espacios creativos, autosuficientes y de innovación: he vivido en ellos y os aseguro que no). Creo que la demanda de «Educación», debe permitirnos también articular las discusiones. Hay quien dice que el el fanatismo odia los matices….

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