Cine y TV

La cena: no pongáis vuestras sucias manos sobre el teatro de José Luis Alonso de Santos

La cena. Imagen Ikiru Films.
La cena. Imagen Ikiru Films.

Termino de ver la película titulada La cena, de Manuel Gómez Pereira, y busco la crítica de Carlos Boyero. Estoy seguro de que la ha puesto a parir y de que va a confirmar mis impresiones. No la encuentro en El País, donde habitualmente publica sus reseñas, pero sí puedo ver un vídeo del programa de radio La Ventana, de Carlos Francino, en la SER. Preguntado por el locutor sobre el film, Boyero lo elogia, afirma que se rio y se congratula por haber compartido esas risas con los espectadores que aquella tarde asistían con él a la proyección. Vaya. En El País sí encuentro la crítica de Javier Ocaña, que argumenta la alta calificación que pone al film de la siguiente manera: «Manuel Gómez Pereira recupera un tipo de comedia política para el cine español que nunca debería haberse olvidado, una comedia que entronca con La niña de tus ojos, de Fernando Trueba, con el muy carnal cine italiano de Mario Monicelli, Luigi Comencini y Dino Risi en las espectaculares La gran guerra, Todos a casa y La marcha sobre Roma, respectivamente; y con el refinamiento de Ernst Lubitsch en Ser o no ser». Casi nada.

Sigo buscando información sobre la película en la red y encuentro que la mayoría de las críticas son favorables, la ponen a la altura del mejor Berlanga, el de La vaquilla y La escopeta nacional. Solo en Filmaffinity encuentro algunos comentarios negativos, pero son los menos. Cuando escribo esto, son 7299 los espectadores que ya han votado en esa web y la nota media es de un 6,4. La nota que más se le otorga es un 7, un notable para los que estudiamos EGB. La película recaudó casi medio millón de euros el primer fin de semana y lleva ya más de tres millones a la fecha, tras cuatro meses en cartel. Ha sido nominada a ocho premios Goya (entre ellos mejor película y mejor guion adaptado).

La película cuenta con el favor de la mayoría del público y de la crítica. Está claro que si no me ha gustado es por mi culpa.

¿Qué me pasa, doctor?

¿Qué tipo de aficionado al cine soy? Me parecieron obras maestras La vaquilla y La escopeta nacional de Berlanga. De hecho, las he visto de nuevo recientemente y me han vuelto a gustar. Odio el cine de arte y ensayo; no me gusta pensar en el cine, voy a que me entretengan. Me parto la caja con las buenas comedias. Todas las navidades vuelvo a ver El guateque, interpretada por Peter Sellers, y siempre lloro de risa (aunque me sé de memoria las escenas) y termino emocionándome con la relación de amor de los protagonistas. Adoro Con faldas y a lo loco. Soy fan del cine español y disfruto viendo cómo se ridiculiza la dictadura franquista y a su dictador. Disfruté con Aquí no hay quien viva y me he reído con algún episodio de La que se avecina. Resumen: como espectador de cine soy facilón y no tengo prejuicios contra este tipo de cine. Por eso, repito, ¿qué me está pasando?

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14 comentarios

  1. Acertado artículo sobre una película que traiciona el espíritu original de la obra. No sabía que era de un autor tan brillante como Alonso de los Santos pero saberlo me conforma mi idea inicial de que es un farsa de muy baja calidad, una simpleza artificiosa, como esos decorados de cartón piedra con la que empieza la historia, cuando el personaje interpretado por Mario Casas y su asistente luego ridiculizado con la tarta, van en moto por un falso Madrid.

    • Antonio Yelo

      Y lo peor es que los actores hacen un buen trabajo (Alberto San Juan y Elvira Mínguez están muy bien), pero cuando el guion es de tan mala calidad y la construcción de personajes es tan pobre (maniqueísmo), poco pueden hacer.

  2. Menos mal. Yo ya creía que me estaba volviendo loco o que mi gusto cinematográfico se estaba atrofiando. Gracias por desmenuzar a fondo y al detalle por qué me pareció tan mala esta película. No es solo culpa de los desvaríos de mi edad. Gracias.

    • Antonio Yelo

      Se puede adaptar con libertad una obra de teatro. Pero lo que no se debe hacer es, con el afán de complacer la opinión dominante en ciertos sectores (los republicanos todos buenos y los nacionales todos malísimos), es destrozar de este modo una gran obra de arte como fue la obra de José Luis Alonso de Santos. Hubiera sido más honesto inventar desde cero un nuevo argumento, sin partir de la obra de teatro,

  3. jose antonio

    nula construcción de personajes, y nada de grises. todo blanco o negro. la historia merecía una mejor pelicular. Sin embargo creo que los actores, en general, no están mal.

  4. El personaje de Asier Etxeandía traspasa la caricatura y tiene menos matices que una paleta de colores de un bit. Sigo sin entender por qué Mario Casas tiene un Goya y hay ese empeño por venderlo como un gran actor a pesar de su historial de fenómeno mediático. Siempre pone la misma cara y se le entiende lo mismo en todas sus interpretaciones: entre poco y nada.

    • sentido como un

      Vea Molt lluny y quizá se reconcilie (un poquito) con él, como nos sucedió a muchos. Sorprendente.

  5. A ver, habrá que ver comedias españolas, no todo va a ser divertirse.

  6. Antonio Yelo

    Billy Wilder, maestro de la comedia, entre los ingredientes de un buen guion cinematográfico, incluía la fórmula 2+2-copiada de Lubitsch-.
    Y lo contaba así: «A tip from Lubitsch: Let the audience add up two plus two. They’ll love you forever.»
    Es decir, deja que sea el espectador el que llegue a la conclusión de que de esa suma se obtiene un 4.
    Si los personajes son tan planos, y el argumento tan previsible, como en esta película titulada La Cena, el público no participa en nada y sale de la proyección pensando que se le considera idiota.

    • Vamos a ver, tampoco es que el que el novio comunista de la hija del presidente de Cocacola que tiene que cuidar Cagney en Uno, dos, tres sea la quintaesencia de la complejidad humana, por poner un ejemplo de una comedia (buenísima) de Wilder, que sí, atiza a ambos lados, en ese caso capitalistas y socialistas (y de paso a los propios alemanes con el tema nazi con algún chiste maravilloso), pero en base a arquetipos de lo más sencillos. Comparar La cena con Lubitsch o Wilder me parece un dislate absoluto, pero tampoco es que hagamos pasar las obras de estos por algo que, a menudo, no eran.

      La cena es una película entretenida que explota una serie de lugares comunes con cierta habilidad. Desde luego que se le puede exigir mucho más si queremos pero, al menos en mi caso, cumple su función sin problema.

  7. Carrie Bradshaw

    No pude evitar preguntarme… ¿Y si lo que buscamos en la comedia no es solo reír, sino reconocernos? Crecimos amando a Luis García Berlanga porque sus personajes eran miserables y entrañables al mismo tiempo. Nos reímos con La vaquilla y La escopeta nacional porque nadie era completamente villano ni completamente santo. Pero en esta cena… todos parecen representar algo, no ser alguien. Y cuando los personajes dejan de latir y empiezan a declamar, la risa se convierte en eco. Tal vez no se trata de que no te guste pensar en el cine. Tal vez se trata de que no te gusta que te expliquen qué pensar mientras intentas reír. ¿Puede una comedia sobrevivir cuando sus personajes dejan de ser humanos y se convierten en argumento?

    • Antonio Yelo

      Estoy de acuerdo contigo, Carrie. El problema viene de personajes que, en lugar de alma y corazón, llevan una bandera. Ya todos sabíamos lo crueles y dogmáticos que fueron muchos españoles de ambos bandos durante la guerra civil. Si voy al cine a ver una comedia, quiero personajes humanos, no leer un panfleto político.

  8. Menos mal, pensaba que era el único que pensaba que esto estaba a años luz de Berlanga-Azcona. Una buena idea echada a perder, personajes de trazo grueso, situaciones inversomiles y el gran enigma, Mario Casas, el peor actor del mundo. Incomprensible.

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