Cine y TV

BoJack Horseman, la travesía del absurdo

BoJack Horseman. Imagen Netflix.
BoJack Horseman. Imagen: Netflix.

Parece que, de un tiempo a esta parte, el absurdo en Occidente se ha erigido como una de las propiedades más importantes de las series animadas de televisión para parodiar y criticar a la sociedad contemporánea en cualquiera de sus infinitas dimensiones. No hace falta llevar a cabo un exhaustivo repaso para darnos cuenta de que esta característica ha ido evolucionando con el paso de los años y ha predominado en el género más que ninguna de sus otras cualidades. Desde el absurdo primitivo de Los Simpson hasta el absurdo esquizofrénico de Rick and Morty, la ficción animada occidental —esa que no cuenta en la actualidad con muchos superhéroes o protagonistas epónimos, sino más bien con personajes corrientes y «realistas» de una sociedad aparentemente «normal»— se ha movido en terrenos irracionales y contradictorios a la lógica humana. El proceso, desde luego, ha ido in crescendo. Primero tímidamente; después, con desparpajo y ausencia total de eufemismo.

Pensemos en esta sucesión evolutiva: Los Simpson, Beavis and Butt-Head, South Park, Padre de familia, Rick and Morty, The Midnight Gospel. En cada una de estas ficciones, el absurdo fue consolidándose peldaño a peldaño. Si Beavis and Butt-Head todavía guardaba cierta coherencia con la «realidad», al igual que Los Simpson, en Padre de familia, por ejemplo, los perros empezaron a hablar y los infantes menores de un año tomaron voz de adulto y se obsesionaron con las armas, el matricidio y la megalomanía. En South Park una toalla cobró vida y se volvió un drogadicto de los bajos fondos, mientras los humanos podían hablar con extraterrestres y morir para resucitar en el capítulo siguiente. En la estupenda Rick and Morty de Justin Roiland y Dan Harmon, el absurdo, como era de esperarse, se desorbitó. De pronto vimos a un viejo borracho viajando junto a su nieto a través de portales bidimensionales, construyendo artefactos para embarazar a los hombres, emborrachándose con monstruos y extraterrestres, aniquilando el mundo para luego volver a recomponerlo, etcétera. Pero esta violenta metamorfosis del absurdo no solo quedó reflejada en la forma narrativa, sino también en el fondo y los trasfondos de las series. Cuanto más irracional, tremendista y absurda se volvió la ficción televisiva animada, más dura y directa llegó a ser su parodia a la sociedad contemporánea occidental. Cuanto más disparatada y deliberadamente tonta fue, mejor supimos reconocernos en ella.

Y es que quizá sea mucho más fácil hablar de los males modernos a través del absurdo y el ridículo, pues nuestra historia política, epidemiológica y digital parece por instantes un episodio extraído del guion más delirante de Los Simpson o South Park. Frente a este contexto, podríamos decir que las series animadas de televisión en Occidente se comunican con el mismo lenguaje de la civilización presente, es decir, con la más cruel y brillante absurdidad.

Este artículo de nuestro archivo está completo para lectores registrados. Registrarse es gratis y solo lleva un minuto.

Regístrate gratis

SUSCRIPCIÓN MENSUAL

5mes
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

SUSCRIPCIÓN ANUAL

35año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

SUSCRIPCIÓN ANUAL + FILMIN

105año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
1 AÑO DE FILMIN
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 

2 comentarios

  1. ¿*Pequeña* obra maestra? ¿Pero tú has visto «Free Churro», alma de cántaro? Entre muchos, MUCHOS otros episodios.

  2. Seguramente la única serie donde en más de un capítulo me he quedado mirando la pantalla sin saber qué decir ni qué pensar tras haber terminado.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*