Estrenos Humor snob

Todo lo que La Odisea de Nolan no ha entendido lo explicaba Ulises 31 en la sintonía

Ulises 31 miembros de la tripulacion en estado de hibernacion
Miembros de la tripulación del Odysseus en estado de hibernación. Fotograma de Ulises 31 episodio 1. DIC Entertainment.

Quienquiera que se atreva a desafiar el poder de Zeus
merece ser castigado

Zeus

Thais era azul. Su hermano Numayos también. Los dos viajaban en una nave flipante, hablaban por telepatía y en 1981 ocupaban la sobremesa infantil de la televisión española sin un manifiesto sociológico haciendo los coros. Ninguna rueda de prensa anunció que aquella niña representaba la diversidad del Olimpo. Ningún responsable concedió entrevistas sobre lo importante que resulta para las niñas azules verse reflejadas pilotando naves. Estaban ahí porque el universo es enorme y en los universos enormes hay gente azul. La inclusión de verdad empieza cuando no necesita nota de prensa.

Los acompañaba Nono, un robot rojo, bajito y redondete que comía clavos como quien come pipas en el banco del pueblo y que hoy sería diagnosticado de neurodivergente, body positive y víctima de un sistema alimentario basado en productos ferrosos ultraprocesados. En 1981 se limitaba a hacer el tonto y matar cíclopes, que era una manera bastante avanzada de permitir que los personajes fuesen personajes.

Aquello se llamaba Ulises 31. Lo firmaban Jean Chalopin, Nina Wolmark, Bernard Deyriès y un puñado de animadores japoneses, y contaba la Odisea de Homero con veintiséis capítulos, una nave con forma de ojo gigantesco y un presupuesto que hoy no daría ni para el catering de un episodio de Juego de tronos. Cuarenta y cinco años después, Christopher Nolan ha adaptado el mismo poema con doscientos cincuenta millones de dólares, cámaras IMAX de setenta milímetros, los actores más top y fancy de Hollywood y casi tres horas de metraje. Y, a pesar de todo ese despliegue tecnológico y económico, la serie franco-japonesa de 1981 entiende mucho mejor la historia que escribió Homero.

Que nadie se confunda con la película, porque es espectacular, ambiciosa, y refleja esa capacidad de su autor para convertir un rodaje en un acontecimiento internacional que exige reservar entrada un año antes, localizar una sala del tamaño de Micenas y someterse voluntariamente a un sistema de sonido capaz de aflojar piedras del riñón. Levantar un monumento fílmico de esas proporciones resulta admirable. Comprender por qué el edificio original lleva tres mil años en pie es un oficio distinto, y no se aprende en la misma escuela.

La diferencia se ve en el cíclope. Nolan mira a Polifemo y sospecha que representa la culpa del protagonista, la masculinidad tóxica o una conversación pendiente con el padre, porque el creador contemporáneo se encuentra un monstruo y de inmediato le busca un trabajo simbólico, como si la criatura tuviera que justificar el sueldo. Chalopin mira a Polifemo y decide convertirlo en una máquina espacial de trescientos metros con un ojo central que succiona la energía vital de unos niños. La segunda respuesta es infinitamente más saludable. A veces un cíclope es un cíclope, aunque venga enchufado a una central eléctrica.

El resultado tiene su gracia. La serie que manda a Ulises al siglo XXXI conserva mejor el alma del poema que la película empeñada en reconstruir la Edad del Bronce remache a remache. Cambiar barcos por astronaves y el Mediterráneo por el universo no toca lo esencial, que es un hombre listísimo peleando contra unos dioses susceptibles, rencorosos y con muy mala uva administrativa, algo así como una comunidad de vecinos con rayos. Nolan, en cambio, reconstruye playas y armaduras impecables y luego mete dentro a un señor del siglo XXI que ha leído demasiados artículos sobre estrés postraumático. Su Odiseo no parece volver de Troya. Parece volver de una temporada especialmente dura de una serie de HBO.

El Odiseo de Homero mentía por placer formal. Le mintió a Atenea en el canto XIII, a la cara y sin necesidad alguna y la diosa no lo fulminó, sino que sonrió con la indulgencia de un sofista al escuchar un argumento falso, pero admirablemente construido. Se fabricó biografías cretenses completas, con linaje, herencia y naufragios documentados al detalle como si cada desconocido que se cruzaba en su camino mereciera su propio invent. Horkheimer y Adorno lo entendieron como el primer burgués de Occidente, un señor que se ata al mástil para disfrutar del arte sin asumir sus consecuencias. Nolan ha cogido al mayor embustero de la tradición europea y le ha impuesto un voto de silencio digno de un monje cartujo. Matt Damon sostiene tres horas de mandíbula apretada con gran entrega mientras el contrabajo se encarga del trabajo emocional que no aparece en los diálogos. Callar cotiza altísimo desde Bresson, porque un héroe que no habla jamás se contradice y un guion que calla tampoco. El de la serie localiza el punto débil, dispara al ojo que toca y sigue viaje, sin pausa para procesar lo vivido.

También ayuda el formato. La Odisea nunca fue una película de tres horas, sino una serie de aventuras con capítulos autoconclusivos, digresiones y un showrunner que alargaba el trayecto porque el público pedía otra historia antes de llegar a Ítaca. Cada isla es un episodio y cada monstruo inaugura un género, del terror de Polifemo al erotismo con hechicera de Circe, de la fantasía narcótica de los lotófagos al capítulo de ultratumba en el Hades. Ulises 31 puede permitirse un episodio con Sísifo y otro con el Minotauro sin pedir permiso. Nolan debe seleccionar, comprimir y ordenar, que es lo contrario de vagar. Y una Odisea que no vaga un poco tendrá muchas virtudes pero habrá perdido precisamente aquello justo lo que hacía que el viaje mereciera la pena.

Merece párrafo propio el avance tecnológico más audaz de la serie, que no es el hiperespacio sino la conciliación familiar. En Ulises 31 el protagonista viaja con Telémaco a bordo. Se lo lleva. El Ulises original, se marcha de su propia casa, con un hijo recién nacido y una mujer que acababa de parir, a resolver una crisis de pareja que ocurría a mil millas de distancia. Diez años de guerra y diez años de volver de la guerra, la misma excusa de quién dice que va a lavar el coche o a bajar la basura y regresa tres horas después porque «no sabes a quién me he encontrado, cariño». Cada isla del poema es una excusa doméstica de primer nivel, con un año entero en casa de Circe alegando que la anfitriona cocinaba muy bien, siete en la de Calipso llorando de cara al mar sin construir la balsa que luego le llevó cuatro días, y una única colada en todo el texto que está haciendo Nausícaa mientras él, desnudo y cubierto de algas, se limita a pedir ropa limpia. El Odiseo de Nolan vuelve a casa para explicar su culpa. El de Chalopin educa a su hijo mientras atraviesan el hiperespacio.

Y luego está el final, que sigue siendo una de las cosas más bonitas que ha hecho la televisión infantil europea. Hades le ofrece a Ulises la vuelta a la Tierra con Telémaco y Thais a cambio de abandonar a su tripulación, dormida y flotando en la nave desde el primer capítulo. Veintiséis episodios peleando por regresar y el hombre dice que no. Renuncia a Ítaca antes que dejar a nadie atrás, y precisamente por eso se le permiten el regreso con todos sus compañeros. No hay monólogo de reconciliación, terapeuta intenso o conversación paternofilial. Un tipo eligiendo a los suyos delante del dios de los muertos. Los aqueos no tenían psicólogos, tenían juramentos, y a veces se nota la diferencia.

Frente a eso, Nolan despliega a Anne Hathaway, Tom Holland, Zendaya, Robert Pattinson, Charlize Theron, Lupita Nyong’o y estrellas suficientes para fundar una constelación por isla, más la percusión sísmica de Ludwig Göransson anunciando a Poseidón desde tres provincias de distancia. La serie contaba con un señor barbudo, dos niños, un robot, una inteligencia artificial con una voz preciosa y una sintonía de sintetizadores que resumía la trama en veinte segundos y se instalaba en el cerebro del espectador como cualquier otro gusano musical. Cuarenta y cinco años después sigue ahí dentro: «Ulises, Ulises, va volando por las galaxias más veloz que una estrella fugaz».

Ulises 31 sobrevivió además a televisores de tubo, emisiones con interferencias, copias descoloridas, cintas VHS grabadas encima de una boda y vídeos de internet comprimidos hasta dejar la nave en una mancha circular, y aguanta. Nolan ofrece imágenes gigantescas concebidas para la mejor pantalla disponible, lo que plantea el modesto inconveniente de que la mejor pantalla disponible siempre está en otra ciudad. Dentro de unos años seguiremos discutiendo si su Odisea fue una obra maestra, un exceso o una etapa más de su larga campaña para eliminar de las salas cualquier superficie que no se vea desde la Luna. La serie ya no discute nada. Aprobó su examen hace cuatro décadas y se fue a dormir a la sobremesa de los que ahora pagamos hipotecas.

Chalopin y los suyos entendieron lo único que había que entender, y es que Homero no necesita que nadie lo vuelva respetable, filosófico e intenso. Ya era profundo cuando hablaba de hechiceras, naufragios y marineros convertidos en cerdos. Su grandeza no está debajo de la aventura esperando que un director serio la desentierre con la pala de Lacan. Está dentro de la aventura, igual que Ítaca está dentro del viaje, según nos recuerda todo el mundo en las bodas citando a Kavafis sin haberlo leído. Nolan ha hecho una película monumental sobre un hombre que regresa de la guerra cargando con sus pecados. Chalopin, Wolmark y compañía hicieron una Odisea.

Y encima tenían protagonistas azules.

SUSCRIPCIÓN MENSUAL

5mes
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

SUSCRIPCIÓN ANUAL

35año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

SUSCRIPCIÓN ANUAL + FILMIN

105año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
1 AÑO DE FILMIN
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*