
Entre la gran cantidad de personalidades heterodoxas que jalonan la historia de la psicología, si hay una especialmente polémica, maldita o controvertida y que además encaja perfectamente en el estereotipo de mad doctor, ese es sin duda Wilhelm Reich. Un hombre cuya obra oscila entre lo genial y el disparate, y que a estas horas de la tarde aún no está muy clara la línea que separa la una de la otra: Reich cuenta con una amplia legión de detractores, especialmente entre el mundo académico, así como una no menos amplia de seguidores, concentrados en los fans del pensamiento mágico y las teorías de la conspiración. Sin embargo, no todo es tan simple como etiquetarlo de charlatán de feria; para entender el legado de Reich es imprescindible darse una vuelta por su extraña y azarosa vida y tener claro cuál es el polémico fondo de sus estudios. Por supuesto, un tema muy espinoso en psicología, el trabajo terapéutico con el cuerpo.
El pequeño Willy nació en 1897 en una granja de Dobrzanica, en la Galitzia ucraniana, por lo que era austrohúngaro, un hecho al parecer decisivo en la aparición de mentalidades «alternativas» (véase Sigmund Freud o Nikola Tesla). Era, como prácticamente todos los psicoanalistas primigenios, un judío alemán cuyo padre lo mantuvo alejado de la religión, el yiddish y la educación reglada. Optó este progresista y autoritario señor por contratar tutores que al parecer imbuyeron a Reich de un profundo amor por el conocimiento. También imbuyeron a su jovencísima madre de otro tipo de amor, relación paralela de la que Willy fue testigo presencial y que acabó estallando cuando el padre se enteró, posiblemente presionando al niño para que confesara. El ataque de celos consiguiente acabó en malos tratos y en un suicidio materno del que Reich se sintió siempre culpable. Se pueden imaginar el impacto que tuvo esta infancia en nuestro protagonista, pero si lo combinan con el precoz interés de Wilhelm por el sexo y una fuerte adoración por su madre, la cosa adquiere tintes de drama griego que condicionarán sus trabajos posteriores, centrados —cómo no— en la vida sexual y la represión.
Después de la muerte del padre y habiendo perdido la granja a manos de los rusos, Reich sirvió en el ejército durante la I Guerra Mundial; al acabar esta, Willy y su hermano se plantaron en Viena con una mano delante y otra detrás. Y en aquel ambiente de posguerra decadente, plagado de artistas, intelectuales, proletarios y miseria, fue donde Reich se graduó brillantemente en Medicina en la Universidad de Viena, donde comenzó a interesarse por la neuropsiquiatría y el psicoanálisis. Reich se convirtió en poco tiempo en el «niño mimado» de Freud y empezó a analizar pacientes a la tierna edad de veinticuatro años, bajo la supervisión del pope en persona. Su carácter enérgico, su magnetismo personal y su activismo incansable le catapultaron en pocos años; en 1928 ya era neuropsiquiatra y subdirector de la Policlínica Psicoanalítica de Viena.
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No este tan seguro de que los extraterrestres no esten ya entre nosotros, no digo que estén, pero esa seguridad que muchos como Vd. exhiben, como si los gobiernos fueran transparentes y no oculten o manipulen a la gente.
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me parece lógica la decisión del periodista de enclavar a reich en el «estereotipo de mad doctor» – yo tampoco habría sabido como traducirlo …
Reich estaba como una puta cabra, francamente. Os recomiendo que dediqueis también un artículo a Bruno Bettelheim.
El siglo XX fue increíble en la capacidad de dar credibilidad y prestigio acedémico a orates que no se sabe ni cómo andaban sueltos. Eugenistas, psicoanalistas, post-estructuralistas… ¿Dónde acaba la charlatanería y empieza la pura majarada? En alguna gente quizás se puede separar el polvo de la paja (¿Barthes, Althusser?) pero francamente, qué peligro de presuntos intelectuales y más cuando se dejan seducir por la estafa y el crimen.
Por las afirmaciones tan rotundas que exhibes no me cabe duda que sabes perfectamente donde se encuentra la verdad y do la mentira. Enhorabuena
La cuestión a mi juicio más interesante de esto es dónde está la línea entre la genialidad y la locura; las mentes «alternativas» se suelen adentrar donde las convencionales no llegan, y en muchas encontramos una curiosa mezcla de hallazgos y tonterías. Reich estaba diagnosticado de esquizofrenia, pero no es el único científico o investigador que la desarrolla; por ejemplo Nash la tenía, y el genio de la CiFi, Philip K Dick, se la autodiagnosticó y experimentó con ella. Científicos excéntricos hay en la historia por toneladas, empezando por el propio Einstein. Las patologías mentales graves no invalidan un hallazgo o una teoría de por sí, incluso si se lleva a extremos disparatados. A Reich creo que hay que reconocerle muchas cosas, aunque persiguiera OVNIS por el desierto de Arizona.
Lo que nos llevaría a reflexionar si es posible que grandes nombres de siglos anteriores no fueran también «heterodoxos», puesto que no tenemos tanta información disponible sobre su vida, y sí, estoy pensando en Descartes pero también incluso Aristóteles o Platón.
decir que sus investigaciones son un disparate es una excusa para escribir un artículo, por lo demás, bastante banal y modernillo. Como si nada tuviera su precio ahora. La nasa busca vida extraterrestre y envía señales de radio para ver si son respondidas y nadie los llama locos. Que la neurosis está en el cuerpo es hoy más que aceptado por casi toda la comunidad de psicólogos. «El mundo de las ideas» se estudia en el insitituto, igual que la resurreción de Jesús. Pero que este tío estudie una energía biológica es una locura. Y lo de la esquizofrenia, aun siendo verdad, no tiene nada que ver con ninguno de sus inventos o investigaciones.
Hay actualmente investigaciones sobre energía biológica aunque no bajo ese nombre. P.e Persiger de la Universidad Laurentiana de Canada
Por supuesto que no se perfectamente dónde se encuentran la verdad y la mentira. Pero pistas sí que hay y en abundancia. Desde luego que si buscara la mentira lo haría en los colectivos de pesudocientíficos majaras y/o caraduras.
La magufería y la charlatanería, de todas formas, no es sólo algo graciosete, estrambótico y de sacacuartos. En el S. XX han llevado a la enfermedad y la muerte a muchas personas. Y a la muerte cerebral y el desprestigio de muchos de la academia.
Nunca leí que Reich buscase alienígenas. Tampoco que le condenasen por vender cosas que le habían prohibido vender. Parece ser que le condenaron por no presentarse a alguna de las constantes citas judiciales que le hacían. El tono del articulista es de un paternalismo excesivo. Reich murió en la cárcel, pero el articulista no cuenta que probaban medicamentos en él; con su consentimiento. Hay un famosos poeta que fue testigo de su muerte. Reich como psicoanalista fue el más consecuente con los descubrimientos de Freud. Algo de razón tendría: le echaron del Partido Comunista, de la Asociación Psicoanálitica, de Europa y le encarcelaron y mataron en el país de la libertad.
Pues entonces le recomiendo que le eche un vistazo a «Contact with Space», última obra del propio Reich, o a «Planet in trouble» de Jerome Eden. Al parecer y según él mismo, Reich creía que los ovnis desprendía DOR (energía orgónica negativa o letal); el experimento ORANUR iba en esa dirección. Insisto, lo menciona el propio Reich en su obra.
Por otra parte, la condena de Reich tiene lugar a raíz de una demanda de la oficina del Fiscal Federal en la que le acusa de saltarse la prohibición de enviar acumuladores de un Estado a otro (venderlos, básicamente). Reich efectivamente no se presenta a una de las citaciones, pero la condena no es por esta ausencia, sino por el otro cargo.
En cuanto al estado de salud de Reich, ya había tenido ataques al corazón graves, por ejemplo en 1951, que no había querido tratarse. Es decir, de nuevo hay claroscuros aquí y es muy difícil determinar si realmente hay conspiración o simplemente tuvo un infarto más. Todo esto se puede consultar en «Fury on earth», la biografía escrita por Myron Sharaf, uno de sus seguidores y ayudante.
Lo que sí le concedo es lo que comenta del psicoanálisis (Freud estaba, para mí, demasiado constreñido por sus propios prejuicios) y de que «algo de razón tendría», que es, en pocas palabras, la intención del artículo.
Casi 10 años de terapia «bioenergética», la de Alexander Lowen, discípulo aventajado de Wilhelm Reich me avalan para decir que todas las mofas que se hagan de esta terapia me las paso yo por el mismísimo forro… por caminos tortuosos, inevitable, me trajo del borde del abismo del suicidio o de la locura a una vida sin pastillas y que merece la pena vivir. No digo que sea el más feliz de la tierra, pero a la terapia bioenergética le debo prácticamente todo lo que soy hoy en día. Por cierto, Alexander Lowen me parece un puto genio. Como muestra, su libro «miedo a vivir», precioso e impresionante por su clarividencia sobre el drama del ser humano. Un saludo.
Por favor, ¿me podría indicar dónde hago mofa de la terapia bioenergética en el texto?
Hace unos años me leí su «La función del orgasmo». En aquella edición (que recoje episodios de más allá de 1927) se transluce cláramente la personalidad de Reich: alguien con una genialidad capaz de realizar impresionantes razonamientos, de mantener un escrupuloso seguimiénto clínico de sus pacientes, con una fuerza e independencia que le hace enfrentarse a prácticamente todos… y que termina empecinándose en intentar demostrar algo que, a todas luces, carece de sentido.
Me parece muy injusto el tratamiento en general de la figura de Reich, y me ha gustado el artículo por intentar ofrecer una imagen más objetiva. Lo que no estoy seguro es de que para alguien que no haya leído algo de su obra, el artículo pueda ser suficientemente ilustrativo. En cualquier caso, comprendo que un artículo es en sí mismo una obra breve…
Lo realmente maldito en Reich es lograr discernir dónde acaba su genialidad y dónde empieza la locura, intentar establecer los límites entre lo impecáblemente científico de su primera etapa y la ciega obsesión por intentar calzar la realidad en su propia visión del mundo. En algún momento del periodo de entreguerras deja de seguir el método científico que lo hizo un genio, deja de razonar exclusivamente en base a sus observaciones, y comienza a defender sus ideas e intuiciones por encima de cualquier evidencia en contra.
Es muy poco justo denostar la teoría caracterológica y su psicoanálisis (que por cierto, me encantaría encontrar algún estudio accesible a profanos pero riguroso en que se compare con la PNL) sólo porque Reich terminara sus días buscando orgones. Al fin y al cabo, Newton era cabalista y alquimista declarado, que murió buscando la piedra filosofal. Y Gödel, arquitecto del mayor descubrimiento de la Lógica Formal, murió de inanición pensando que alguien quería envenenarle.
Muchísimas gracias por el comentario, tan comprensivo y ajustado. Comparto completamente todo lo que dice, y de hecho era la idea central del artículo, aunque comprimir en 2000 palabras cuestiones tan amplias e interesantes limita bastante (y alivia a los lectores, por otra parte)
Decir de Reich que era un charlatán es decir que Demócrito era un charlatán o que el «colgao» de Newton con su obsesión con la piedra filososfal era un cantamañanas.
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Tu artículo sigue siendo muy sesgado. Se te nota que te identificas con la corriente principal materialista -todo lo que no es eso, es «magufo».
Siendo que yo mismo pase por la terapia Reichiana y leei un par de sus libros, creí ver en él un genio adelantado a su tiempo, pero ahora entiendo que en realidad era un verdadero cientifico integrista, como eran en sus inicios la ciencia, ntes que se convirtiera en una nueva religión dogmatica, materialista-reduccionista, y vendida a los intereses economicos de mercado y armamentistas.
Ridiculizas su descubrimiento del bion y el orgon, pero salvo el comentario de Einstein no aportas nada que lo refute. Haz leído su libro La Biopatia del Cancer?
No mencionas que Reich respondió a Einstein, al menos molestate en averiguar lo que le dijo.
Si leyeras su libro El Asesinato de Cristo, entenderias mucho mas su Tesis sobre el nucleo de la neurosis, que el llamaba la Plaga Emocional; allí uno puede ver como su mente cientifica trabajaba en torno de la observación, el estudio y el razonamiento, libre todo dogma materialista o de prejuicios etnicos o de clases sociales.
Su vida muestra que en efecto, el establishment, lo odio, persiguió y lo expulso, marginandolo de toda la comunidad politica, psicoanalitica, y cientifica.
Esa misma persecución que tu mencionas en E.U. por organismo federales, lo cazaron como a un brujo y cometieron el acto inconstitucional de quemar sus libros y censurar su obra. ¿Si era tan demente, por que era tan detestado y discriminado por el establishment? ¿Que nucleos sensible toco Reich? Tratarlo de «paranoico» es historicamente Falso.
Difamado y destruido publicamente, murio en la carcel mentalmente enfermo y envenenado con farmacos que experimentaban en él -hasta donde sé, era sin su consentimiento. Fue la Plaga Emocional lo que a él lo persiguió y mató, no una «conspiración sovietica»
Por favor, en el futuro cuando escribas un articulo sobre un genio y benefactor de la humanidad, ten la decencia al menos de ser mas Respetuso.
Gran científico proscrito el Sr. Reich.
Todo lo que dijo e hizo, fue probado meticulosamente como cierto. Por ese motivo quemaron sus libros y murió asesinado en la cárcel un día antes de salir.
Todo es energía, ese ORGÓN, es el ETER que ahora los físicos cuánticos llaman «campos de energía». Lo mismo decía Tesla.
Durante el juicio, el fiscal que lo acusaba jamás pudo demostrar nada con que incriminarlo, el juicio fue una simple FARSA que ni el fiscal sabía explicar.
¿Por qué Albert Einstein se sorprendió con sus descubrimientos y mantuvieron un contacto estrecho, hasta que un día, dejó de seguirle? Pues sabiendo que el director, por 37 años en el FBI Sr. Hoover estaba detrás, es fácil suponer, porque Reich también estuvo manteniendo correspondencia con Hoover con 30 cartas firmadas. Todo sospechoso.
Si Reich hubiese sido un charlatán como dicen algunos ignorantes por aquí, de buen seguro que no habría muerto en la cárcel «suicidado» un día antes de su liberación y sus libros no habrían sido quemados. Es fácil de entender hasta para los cardos borriqueros.
La historia vital de W. Reich es inspiradora, tanto como su obra y aportes a la clínica psicoanalítica y a las terapéuticas corporales. Gracias por conservar esas memorias