
Hace poco escuchaba una canción y me puse a pensar en lo que había significado para el mundillo musical de los sesenta, precisamente porque no se convirtió en el éxito que su creador había esperado que fuese. Dicen que aquella canción hizo perder la cabeza al legendario productor Phil Spector. Es una forma de decirlo algo exagerada, pero que contiene su parte de verdad. La concibió como su obra maestra, la que iba a romper con todo y volvería a poner el negocio musical a sus pies. Pero la jugada no le salió bien. El público estadounidense la ignoró por completo, una afrenta que Spector no fue capaz de comprender ni tolerar. ¿Cómo era posible que en su país a nadie le importara el que acabase de publicar su grabación más épica? ¡Indignante! Con su habitual dedicación monomaníaca, había volcado todos sus esfuerzos en juntar cuidadosamente las piezas de lo que consideraba la cumbre definitiva del estilo que lo había hecho famoso, el wall of sound. Pero el sonido Spector, que aun chocando con la evolución de los tiempos siempre había emergido triunfante de cada batalla, sufrió su primera gran derrota. Pese a la juventud del famoso productor, su estilo estaba quedando anclado en otra época. Abrumado por su primer gran fracaso, perdió el norte; dejó que su exitosa discográfica se desvaneciera en cuestión de meses y se retiró de la industria durante dos años, lo que en aquella época de alocada hiperactividad discográfica equivalía a lo que hoy sería estar toda una década fuera de juego.
Spector todavía no había cumplido la treintena, pero no entendía el giro de los tiempos. Los Beatles o los Beach Boys estaban cambiando la manera de fabricar éxitos en un estudio y el sonido moderno nacía a la luz de los nuevos progresos técnicos. Aquel cambio fue como una bofetada para Phil Spector. Para colmo, el suceso empeoró los tintes más siniestros de su carácter, sus neurosis y paranoias, sus tendencias controladoras y agresivas Se encerró en su mansión amargándole la vida a su novia, Ronnie Spector. Cuando volvió a la industria musical, ya no era el mismo. O quizá era el mismo, pero con un filo monstruoso que se estaba agravando considerablemente y una conducta que iba de mal en peor. Todos conocemos su espiral descendente, compuesta a base de episodios cuya seriedad fue siempre en aumento: a finales de los setenta amenazó a los Ramones con una pistola en mitad de una grabación. Luego hizo lo mismo con varias mujeres, hasta que un buen día disparó el gatillo y asesinó a una de ellas. Hoy está en la cárcel por ello y es poco probable que llegue a salir en libertad (no le concederán la condicional hasta que cumpla los ochenta y ocho). Un tétrico final para una biografía que, paradójicamente, comenzó de manera extraordinariamente brillante. Para cuando Spector grabó la canción de la que vamos a hablar, la que le hizo revolverse contra el mundo, ya había conseguido cosas que muchos otros productores solamente podían soñar.
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Un par de cosas sobre el disco de los Ramones. Lo de la pistola y hacer repetir la misma nota no es el mismo incidente, son dos asuntos diferentes y no fue Dee Dee el del acorde, fue a Johnny al que tuvo un par de horas para tocar el rasgueo inicial de Rock’n’Roll High school. Lo cuenta el mismo Johnny en su autobiografía «Commando».
En el libro del manager del grupo, Monte Melnick, «En la carretera con los Ramones», Marky Ramone el bateria desmiente que les apuntase con la pistola. Confirma que Spector llevaba el arma siempre consigo pero no la empuño contra nadie, que el recuerde.
Sin ser pretencioso, sin referencias inexactas, muy enfocado. Con ritmo, pausa. Muy bien bordado.
Que gran articulo! Se va como arena entre los dedos. Felicidades.
Pues si «se va como arena entre los dedos», es que mucho poso no dejará. A ver si te aclaras con el léxico…
Imposible tampoco no recordae al gran Brian Wilson, otro gran genio que manejaba los hilos desde la sombra (los musicales) y que también perdió la chaveta en otra grabación infermal, aunque este caso era todo un disco, Smile.
Muy buen artículo, documentado al dedillo (amén de objeciones ramonescas..). A Spector le veis en Easy Rider, haciendo de traficante de drogas, al principio de la película. Y es que siempre primó el personaje sobre la persona.
Sugiero que el siguiente trate de un «cómplice» de Spector que por su carrera acabase siendo otro fuera de serie, Jack Nitzsche, y que merecería una columnota tan grande como esta.
Maravilloso artículo, exhaustivo, meticuloso y riguroso.. qué bien se puede hablar ahora de música teniendo la inmensa biblioteca de youtube al alcance de un link. Gracias y enhorabuena!
Muy buen artículo y muy buen título. Una buena excusa para hablar de personaje de Spector. Me ha sorprendido mucho que la canción en cuestión fuera «River Deep, Mountain High», tema con el que he disfrutado como pocos. Me encanta la versión de The Easybeats, pero también la original de Tina Turner. Me ha sorprendido mucho que el público de la época no lo valorara en su justa medida. Me hace pensar en lo trivial y superficial de las modas y como esto muestra que una de las mayores verdades es que el tiempo pone (casi) siempre todo en su sitio. El paso del tiempo como juez implacable ha dictado sentencia y ha colocado al tema como obra maestra.
Aquí en España, esta canción fue un bombazo. Se podía escuchar a Tina Turner por la radio a todas horas.
sobre la claridad del sonido y la correcta separación de cada instrumento los Beatles tuvieron una referencia importantísima y públicamente alabada por ellos: Stax.
Gran articulo, solo he hechado en falta una mencion a la grandisima Darlene Love
un placer el artículo. De la gran «River Deep…» he escuchado las versiones de Deep Purple y The Animals… Pero me quedo con la vibrante y extraordinaria de The Saints
https://www.youtube.com/watch?v=42KbQZ4gGAA
Como complemento este fantástico artículo recomiendo la tv movie del 2013 de David Mamet, con un Al Pacino memorable haciendo de Phil Spector.
Tengo que decir que tengo especial debilidad por tres discos de Spector que desentonan en las discografías de los artistas respectivos y que son un poco ovejas negras para la crítica: Let It Be, End of the Century y Death of a Ladies Man
Independientemente de esta canción, es una pena cómo se cargó a las Ronettes. Eran un gran grupo.
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