Cine y TV

Exquisitas Villanas

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Hollywood es un paraje profundamente falócrata, la percepción del héroe actual encarnado en salvador de la especie humana casi siempre implica músculos en aceite y gónadas externas, mientras que al sexo opuesto se le reservan roles secundarios anclados en el estereotipo de princesa en apuros o mero atrezzo romántico. Más trágica se torna la historia de la madurez femenina que directamente relega a toda actriz entrada en años a un casi obligado ostracismo mudo mientras sus compañeros masculinos aún recorren la carretera cinematográfica. Aunque si bien es cierto que cada vez más películas conceden crédito a la heroína moral o directamente kick-ass invirtiendo los roles en cuanto a presencia y peso, las mujeres aún se alejan demasiado del reinado masculino.

Por desgracia la peor parte la sobrellevan las villanas; si el malvado masculino de turno muchas veces resulta más interesante que el propio protagonista, pudiendo en ciertos casos merendarse la función por completo (como sucede en El Caballero Oscuro), encontrar un rol de antagonista interpretado por una mujer es algo mucho más inusual y complicado. Y es una pena porque el lado oscuro siempre es el bocado más jugoso de la función al permitir un personaje más manipulador, más intenso, más desmadrado, más divertido de interpretar y desde luego más delicioso.

double indemnity
Perdición

El terreno de las damas malvadas comienza a ser allanado con estilo durante los años 40 y 50, con la exquisitez de la recién moldeada, a golpe de novela negra, femme fatale. El cine posterior a la segunda guerra mundial ahondaba en el ambiente cínico y pesimista de la sociedad y reflejaba inconscientemente el temor masculino de la posible liberación de la mujer con personajes que eran auténticas arpías titiriteras elegantes hasta el punto de, en la mayoría de los casos, conseguir que fuesen otros los que se manchasen las manos de sangre.

Miss Ruth Wonderly (Mary Astor) entraba en el despacho de Sam Spade (Humprey Bogart) en El halcón maltés proponiéndole un caso en el que la parte más envenenada era la propia dama en apuros (que ni se llamaba Wonderly ni tenía inocentes intenciones) y el verdadero antagonista de Sam Spade resultaba ser su capricho romántico, tan dulce y afiliada en sus réplicas como manipuladora y amoral en sus intereses.

Barbara Stanwyck dotó de cuerpo al personaje de Phyllis Dietrichson en la adaptación cinematográfica de de la novela Perdición de James M. Cain dirigida por Billy Wilder. Su interpretación era otro ejemplo de manipulación excelsa del sexo masculino creando un mitificado y fascinante rol de femme fatale capaz de confabular con un agente de seguros para asesinar a su marido y de suficiente elegancia villana como para sellar pactos sangrientos con besos o confesar que está podrida hasta el corazón (sic1) para luego declarase enamorada. El personaje estaba inspirado en Ruth Snyder, una asesina real americana tan odiada por la sociedad que la foto de su ejecución en la silla eléctrica fue publicada alegremente en primera plana en el New York Daily News. Por todo ello el rol resultaba tan turbio que la propia Stanwyck casi reniega del puesto de no ser por la insistencia de Wilder, para años después reconocer que fue uno de los mejores papeles que interpretó en su carrera.

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8 comentarios

  1. Pingback: Exquisitas villanas

  2. Se olvida usted de Noomi Rapace en su papel Lisbhet Saland. Aunque tal vez no fuera tan villana. Pero como veo que mezcla mujeres fatales y justicieras…

    ¡Ay! el cine y la literatura qué daño han hecho a la imaginación calenturienta de los hombres. Y ora se enfadan porque levantamos un poco la voz. Por lo demás muy buena reflexión

  3. Se olvida a Anne Savage en «Detour», la peor de todas.

  4. Personalmente odio a las femme fatale y mucho más a las villanas del estilo Jenifer’s Body, no soy feminista, pero amo a las villanas, y en lo personal creo que muy pocas están bien hechas.

    El estilo de villanas que me gustan son las que tu mencionas como «más directo y odioso para la audiencia», en este caso, yo creo que las realmente odiosas son las femme fatale, es un arquetipo incluso peor que el de la «damisela en apuros» ya que, esta ultima denigra a la mujer, pero la mujer fatal, es una ofensa para hombres y mujeres por igual, a las mujeres las muestra como zorras y a los hombres como idiotas.

    yo creo que más que en el cine, el mejor lugar para encontrar buenas villanas es en el anime, a pesar de que no puedo negar que en este medio tampoco se toma muy en serio a las mujeres, sí hay muchas más villanas que valen la pena.

    De entre las que mencionaste, mis favoritas son Annie Wilkes y Peyton Flanders.

    Aun que tambien me gustan; Esther Coleman (Orphan), Gilberte y Klaudia (Frontiers), Marie (Haute Tension), Lucie Jurin (Martyrs), Debbie Salt (Scream 2), Pamela Voorhees (la de viernes 13, ¿como no la mencionaste?) y Dara (Rumah Dara).

    aun que hay que aceptar que en cuanto a villanas se refiere, Disney tiene una muy buena colección, por ejemplo Mother Gothel (Tangled) o Maleficent (Sleepy Beauty).

    Por cierto, aquí unas cuantas villanas que me gustan del anime; Medusa (Soul Eater), Beatrice (Umineko no naku koro ni), Ophelia (Claymore), Ryuugu Rena y Sonozaki Shion (Higurashi no naku koro ni) entre otras.

  5. Troy McClure

    Jane Greer en la insuperada «Retorno al pasado» da vida a la más terrible femme fatale que se haya visto nunca. Y lo borda.

  6. Falocrata? Acuento de que ha venido eso? Es un recurso estilistico o es que ni siquiera conce su significado?

  7. Esa K. Turner en FUEGO EN EL CUERPO…

  8. Por incluir más nombres citar a Peggy Cummins en «El demonio de las armas» (1950) de Joseph H. Lewis. Inolvidable rubia platino en un cine negro por antonomasia. Otras, Marlene Dietrich en «El ángel azul» (1930) de Josef von Sternberg y cualquier papel de esos ojos penetrantes que dibujan a una mujer inmesericorde y egocéntrica pero a la vez muy personal como Bette Davis

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