
Abres un periódico y está ahí. Enciendes la televisión, y no dan otra cosa. Cambias de canal y lo mismo. Pones la radio y más. Escuchas un podcast, y te interrumpe de nuevo el mismo anuncio de coche que llevas oyendo desde hace una semana. Abres YouTube para ver un vídeo que anhelas desde hace rato y no es el vídeo que esperas, es lo de siempre, un producto que no te interesa. Lees un artículo precioso y, entre líneas, asoma el hocico de nuevo, ya sea forma de banner lateral o vertical, o cualquier otro ardid que te impide leer con normalidad.
Es como un parásito que está en todos sitios, en cualquier clase de fragmento de información audiovisual o escrita. Hagas lo que hagas, pam, ahí está. Y si desapareciera, todo se desmoronaría y no habría ni radio, ni televisión, ni revistas, ni nada. Como si eso, esa maldita cosa, ese mensaje machacón, fuera el puñetero andamiaje de la cultura.
Me refiero, como habréis deducido por el título de este artículo, a la publicidad, que ya ha adquirido el estatus de metástasis y, como tal, está también a punto de matar al huésped. Una de las mejores síntesis sobre este proceso de depredación informativa la ha realizado, como nos tiene acostumbrados, la serie de televisión South Park (19×09).
Los espacios dedicados a la publicidad no dejan de crecer y adquieren formas cada vez más grotescas. El pastel publicitario es cada vez más pequeño, cada vez hay más competencia, los ingresos menguan… y eso obliga a llevar a cabo campañas más invasivas. Hasta el punto de que, en ocasiones, es difícil diferenciar publicidad de información. ¿El presente artículo será una suerte de promoción de algún producto o servicio? Tal vez.
Afortunadamente, el fin está cerca. La publicidad está a punto desaparecer por dos motivos. El primero: no es efectiva (o no tanto creíamos), porque es más descriptiva que prescriptiva. El segundo: los contenidos no necesitarán de publicidad para mantenerse y, de continuar existiendo, no será exactamente publicidad, sino información que nos gustará leer (de verdad).
Cuando toda la publicidad empezó a ser spam
Hasta hace poco, el spam se circunscribía al ámbito de esas herencias príncipes nigerianos o anuncios de Viagra que nos llegaban a través del correo electrónico. Muchos de esos reclamos eran enviados directamente a la papelera de reciclaje por nuestro gestor de correo.
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Pingback: Ha llegado el final de la publicidad (y ya era hora)
Algunas de las formas nuevas de publicidad que has descrito me dan escalofrios.
Yo aprovecho la oportunidad para mencionar algo que me resulta tremendamente molesto y va muy en la linea de lo comentado en el artículo.
Soy usuario de Movistar+, además, que demonios! me dije, soy usuario del paquete completo, series, cine…
Por alguna miserable razón, Movistar considera que poner un anuncio publicitario de 20sgs (que no se puede quitar) al principio de las series o de la pelicula que quieres no resulta molesto. Error!! A veces me cabrea tanto que pienso en darme de baja!!
Efectivamente, la visión actual de la publicidad ha cambiado completamente. Hace «quince días», te tragabas bloques de 5 minutos de publicidad sin inmutarte, hoy en día 20 sgs te cabrean.
Magnífico artículo.
«otras empresas de telecomunicaciones, como Telefónica, podrían hacer lo propio: » creo que en este punto el autor no ha tenido en cuenta el factor España.. aquí las grandes empresas lo que están intentando hacer es cobrar a google y compañía por usar «sus redes» o, como el caso de la tasa google, por acceder a las noticias…
Quieren seguir ordeñando la vaca todo lo que puedan, da igual si acaban matando la vaca. En España eso de inventar lo llevamos fatal,
Artículo interesante, aunque quizás obvia un hecho importante: salvo excepciones, la gente mayor de 40-45 años no conoce lo suficiente, o no se desenvuelve muy bien en el universo que describe el autor: internet y los servicios relacionados con ella. Son gente que, por decirlo de algún modo, sigue viviendo en el mundo analógico, comprando periódicos y revistas en papel y por supuesto escuchando la radio y viendo la televisión como se ha hecho hasta hace muy poco, y por lo tanto recibiendo y siendo víctimas de la publicidad ‘tradicional’.
Es un grupo de gente grande e importante que no conviene olvidar, cosa que hacemos continuamente quienes sí somos usuarios más o menos activos de los servicios de internet. Y así nos va, porque este grupo de gente es tan importante que, por ejemplo, según todos los estudios sociológicos debido a ellos el partido gobernante sigue ganando elecciones y manteniendo el poder.
Así que yo más bien titularía el artículo «El fin de publicidad llegará…. en veinte o treinta años», cuando el mundo ‘no-internet’ sea, de verdad, cosa del pasado.
A saber de que árbol has caído tú… » salvo excepciones, la gente mayor de 40-45 años no conoce lo suficiente, o no se desenvuelve muy bien en el universo que describe el autor»
Tú debes pensar que el mundo se empezó justo un minuto después de tu nacer. Mira, eres un ignorante.
La gente ve programas de publicidad en TV con mucho interes incluso comenta anuncios si lo has visto o no, entra en la red para verlos, colecciona viejos carteles, lleva camisetas con grandes logotipos, recorta anuncios de las revistas incluso en los anticuarios se venden carteles metalicos.
La buena publicidad, la creativa divierte, sorprende, vende y se colecciona. La mala como todo molesta, aburre, irrita y francamente o desaparece o nunca funcionara. Cuestionar la eficacia de la publicidad es un ejercicio sin sentido porque todo es publicidad desde el boca oreja de antaño hasta el ultimo comentario en la red. Lo que hoy debemos hacer los publicitarios es creer mas en la creatividad y no en los miedos de los snunciantes que no entienden de publicidad y por el hecho de que pagan mandan. Volver a reinventarnos si hasta ahora tenian nuestros consumidores que comprar nuestros productos ahora ademas deben ser ellos tambien vendedores de nuestras marcas. La buena publicidad es y siemore sera seguida, leida, comentada, coleccionada y convincente. La mala siempre sera paisaje molesto. Si los publicitarios vuelven a mandar en su trabajo con libertad la publicidad volvera a ser lo que es una gran motivadora a la compra tanto material como afectiva de los productos y marcas que publiciten. Vende tanto o mas lo que necesito como lo que deseo. La publicidad es deseo y eso nunca se pierde.
Yo también soy publicitario, y tu comentario me parece más bien el producto de una imaginación egocéntrica y ombliguista que un análisis realista y ecuánime de la situación.
Dicho de otro modo: los publicistas aburrimos. A nadie les interesa nuestro rollo. Somos un poquito patéticos con nuestra minúscula, efímera y onanista parcelita de «saber».
Eso sí, antes se pagaban muy bien nuestras ñoñerías.
Estoy contigo Xavi Garcia la publicidad evolucionara siempre junto con todo lo demas es algo que no se puede evitar la publicidad paga lo que el consumidor no hace
En primer lugar, titular erróneo, la publicidad no muere ni morirá, la publicidad cambia y lo hace al ritmo en el que lo hace la sociedad.
Comparto lo que comenta Xavi García en cuanto a la buena publi. La calidad de la publicidad en nuestro país deja mucho que desear, no obstante eso no significa que la publicidad sea un «virus» que nadie quiera ver. De hecho, en la misma Jot Down Smart hay publicidad…
También comentar que la publicidad no siempre pretende vender de forma directa. La publi no vende, COMUNICA. Coca-Cola debe estar en TV tanto para mantener el posicionamiento de su marca según las bases implementadas por su equipo de marketing como para hacer de recordatorio ante sus consumidores activos y potenciales.
Por lo que resta, interesante artículo, pero por favor… ojo con los titulares trampa!
Interesantísimo. Quiero añadir un asunto que no suele comentarse en este tipo de análisis: la publicidad es importantísima para controlar los medios de comunicación. Si hoy los medios no hablan del azucar de la coca-cola, de las tarifas eléctricas o de la libertad sindical en el Corte Inglés, es en buena medida porque estas empresas son sus verdaderos clientes. Resulta evidente que los anuncios de estas empresas no les ayudan a vender más, pero sí al control social.
Muchas gracias por el artículo. Muy completo y ayuda a situarnos en el mapa, por así decirlo, además de seprar la paja del trigo, es decir, lo que se suele decir de la publicidad y lo que realmente tiene de base, al igual que hizo el autor en «¿La publicidad moldea el cuerpo de las mujeres?». Muy de agradecer también las referencias bibliográficas que incorpora, para quienes estén interesados en profundizar en los asuntos que se mencionan.
Has olvidado decir: Y este articulo les he ofrecido por Dewar´s.
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Artículo lleno de afirmaciones gratuitas o abiertamente falsas (no hay estudios rigurosos que demuestren que la publicidad funciona, es el más flagrantemente falso). De la publicidad se pueden criticar muchas cosas (algunas de las citadas), pero la aproximación al fenómeno se nota que se hace desde una hipótesis a demostrar. No es digno de Jotdown.
Me gusta la forma en la que se expresó todo el contenido, ya que la publicidad es y seguirá siendo un medio único para llevar el producto ideal para el consumidor en el momento indicado que se está buscando.