Arte y Letras Historia

There is a valley in Spain called Jarama (y II)

El Batallón Británico parte en tren al frente del Jarama. Foto cortesía del Imperial War Museum.
El Batallón Británico parte en tren al frente del Jarama. Foto cortesía del Imperial War Museum.

(Viene de la primera parte)

En enero de 1937, el Gobierno británico prohibió el reclutamiento de voluntarios. Para ello recurrió a la Foreign Enlistment Act (1870), una norma antigua que vetaba el alistamiento de hombres en los ejércitos de cualquier estado que estuviese en guerra con otros pero en paz con Reino Unido. El flujo de hombres se redujo y las autoridades empezaron a vigilarlos de cerca. No siempre podían (o querían) impedir su salida, pero sí espiar sus movimientos, como demuestran los archivos de la guerra que el servicio de inteligencia británico desclasificó en 2011. El MI5 vigiló a cuatro mil británicos, la mayoría comunistas, que habían ido a España «o era probable que lo hiciesen». En la lista aparecen brigadistas, reporteros, intelectuales y médicos.

En febrero llegó la prueba de fuego de las Brigadas. El día 6, los nacionales lanzaron una ofensiva para aislar Madrid, intentando cortar las carreteras que unían la capital con Barcelona y Valencia, donde se había instalado el Gobierno. Los combates duraron tres semanas y los republicanos frustraron el intento de los sublevados. En total, más de quince mil hombres murieron. Junto a los españoles de ambos bandos lucharon aviones de bombardeo y carros de combate alemanes y rusos, caballería marroquí y cuatro de las cinco Brigadas Internacionales. José Miaja comandó la defensa republicana. Después de la batalla, unos y otros se afanaron en fortificar sus posiciones; empezaba el largo asedio de Madrid.

El batallón británico entró en acción el 12 de febrero en el valle del Jarama. Había hombres experimentados, pero también muchos «chicos de ciudad que no tenían ni idea de cómo cubrirse en una colina y sin habilidad como tiradores», reconocía Jason Gurney. El joven escultor inglés recibió un disparo en la mano derecha y tuvo que abandonar su profesión. Una bala explosiva le abrió «un agujero lo suficientemente grande como para poner un huevo de gallina», escribió en sus memorias (Crusade in Spain, 1973). Gurney vivió para contarlo, pero unos cuatrocientos de los seiscientos que componían el batallón británico en aquel momento murieron o resultaron heridos el primer día. Pese al desastre inicial, los batallones dirigidos por el general soviético Dmitri Pávlov lograrían frenar el avance de los nacionales hacia Morata de Tajuña. La cota de El Pingarrón fue rebautizada por los ingleses como Suicide Hill.

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2 comentarios

  1. Pingback: There is a valley in Spain called Jarama (y II)

  2. ¡Gracias!

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