
«Who you gonna call?». Evidentemente, no a los Cazafantasmas (y tampoco a las Cazafantasmas). De hecho, no puedes extraer ninguna lección útil de ninguna película de la historia del cine ante la cuestión «¿a quién voy a llamar si veo un fantasma?». Ni una sola. Si, acaso, Luces rojas, y con muchas comillas. Es triste, ¿verdad?
Todos los personajes de ficción reaccionan de un modo parecido ante las apariciones de espíritus: busquemos a un especialista a lo Iker Jiménez y, en caso de acudir a un científico, despachémoslo cual ignorante por su ortodoxia y su cortedad de miras. ¿Por qué Demi Moore no se suicida en Ghost cuando descubre que su novio se ha ido a vivir al otro mundo? Peor que esto es: ¿por qué casi nadie se pregunta este tipo de cosas? En este caso, pues, la respuesta no está en el cine. Y me temo que ni siquiera está en nosotros.
¿En qué debo creer?
Hay una película que, sin pretenderlo, sí ofrece una respuesta contundente frente al modo en que debemos proceder frente a un fantasma. Doce hombres sin piedad, de Sidney Lumet, habla de un jurado obcecado en la culpabilidad de un chico, a pesar de que las pruebas no son concluyentes. Pero también habla de otra cosa. De que la gente se forma opiniones de muchas formas, y no siempre esas opiniones se ajustan a la verdad de los hechos. Es decir, que los testigos oculares no son tan fiables como creemos.
De Doce hombres sin piedad, pues, podemos extraer la mejor lección del cine acerca de la epistemología de lo sobrenatural. Doce hombres sin piedad, en el fondo, aborda las diferencias entre la fe racional y la fe irracional. O entre conocimiento temporal y fe, a secas.
Por ejemplo, si profesas un fe irracional, creerás en cosas avaladas por pocas fuentes (generalmente de autoridad), que tienen cientos o miles de años de antigüedad y que son incuestionables (de hecho, cuestionarlas denota irrespetuosidad).
La fe racional, a diferencia de la irracional, es una fe saludable y necesaria, sobre todo por puro pragmatismo. Por ejemplo, creer en la existencia de Japón es un ejemplo de fe racional si nunca has visitado Japón y solo infieres su existencia por fuentes indirectas. Los datos que refrendan la existencia de Japón son amplios, contrastados, no proceden de ninguna autoridad, no son indiscutibles (puedes viajar a Japón para comprobar que no existe y publicar el hallazgo en una revista científica, por ejemplo).
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Yo me limito a aceptar que no sé lo que es y que, posiblemente, nunca lo sepa. Tal vez la ciencia en unas décadas pueda dar con una explicación que hoy en día no tiene ni en mente explorar.
No es que me hayan sucedido muchas cosas, pero sí ha habido una que me marcó. Me marcó a mí y marcó a buena parte de mi entorno.
Estábamos de fiesta en el pueblo de mi abuela, hicimos noche allí, de acampada, porque hace décadas que no tenemos casa en el lugar. A eso de las 12 fuimos a desayunar a la terraza del único bar, una docena de personas del pueblo de mi abuelo (donde veraneo) y varios del pueblo de mi abuela que son amigos míos. Obviamente se corrió la voz y pude saludar a varios hermanos de mi abuela, aunque yo prácticamente no les conocía, mi relación con ellos siempre fue escasa. Finalmente se me acercó una señora mayor y me preguntó si yo era el nieto de mi abuela, le dije que sí, me levanté, hice un gesto a mi hermana para que viniera y caminamos unos metros para hablar con ella.
Supuse que sería otra hermana o familiar, más especialmente al ver un rasgo físico común de la familia. Y así fue, le dimos dos besos, nos dijo que era su hermana «mengana» y que le dijéramos a nuestra abuela, por entonces con 94 años, que la quería mucho y que no se preocupase por ella, que estaba muy bien. No le dimos más importancia, nos despedimos, se fue y volvimos a desayunar.
Más tarde hablé por teléfono con mi madre, le comenté que esta mujer, Mengana, mandaba saludos a mi abuela y mi madre, extrañada, me dijo «no hay ninguna hermana Mengana». Además coincidía que ese día mi abuela cumplía años y que mi madre iba a verla, así que, sin más, le dije que la mujer había dicho eso (mi hermana lo confirmó) y que le dijera eso. No le dimos más vueltas.
A los pocos días, ya todos en familia (mi abuela no fue al pueblo, por la edad no quería viajar) y comiendo, salió el tema. Le pregunté a mi madre si le había dicho lo de Mengana y mi madre, que sí, pero que mi abuela le había confirmado de mala manera que no existía ninguna hermana Mengana y zanjaron el tema. En esas que mi tío, diez años mayor que mi madre, dejó de comer y dijo «sí que existía, fue mi madrina, pero murió cuando yo tenía dos años». Y se hizo el silencio porque aquello no tenía sentido. Nunca nadie le había hablado a mi madre de esa mujer y mi propio tío lo sabía a través de una hermana de mi abuela, no por mi abuela. Pero tampoco sabían nada más.
A partir de ahí, a la vista de que ni mi madre ni mi tío sabían, realmente, nada, de que mi abuela no quería, obviamente, decir nada y de que aquello era muy raro, decidí comentarlo con mis amigos del pueblo de mi abuela para que preguntasen a su gente mayor, a ver si sacábamos algo en claro sobre la tal Mengana.
Dos años pasé pidiendo a esos amigos que volvieran a preguntar a padres, abuelos, etc, etc. Hasta que tuve más o menos clara la historia. Mengana, hermana menor de mi abuela, criada prácticamente por mi abuela hasta que se casó y a la que trataba como una hija, se echó un novio. Un novio con el que mi abuela estaba muy en desacuerdo al punto de que llegó a llevarse del pueblo a Mengana para llevarla al pueblo de mi abuelo. Incluso durante una feria en la que el tipo fue al pueblo de mi abuelo, mi abuela, lo echó literalmente a pedradas. Interceptaba sus cartas. Pero pese a todo, de algún modo, siguieron tratándose. Mi abuela le dijo a su hermana que si seguía con él podía olvidarse de ella, como si no fuesen hermanas, así que Mengana, se fue. Y siguió viéndole. Y se quedó embarazada. Y el tipo se llamó andanas y no quiso saber nada.
Mengana entró en angustia, soltera y embarazada en plenos años 40… Y trató de abortar con ayuda de una especie de criada que tenían en la casa y que se ve que era curandera. Aquello fue un absoluto desastre y Mengana murió desangrada, apareció al lado del cementerio. No sabemos si trató de abortar allí con idea de enterrar lo que saliera o si la llevó la curandera con ayuda de alguien. Mi hermana incluso consiguió la partida de defunción.
Con todo esto, más o menos, hablamos con mi abuela mi hermana y yo, al principio negaba su existencia, luego le dio curiosidad y nos preguntó detalles físicos. Yo recordaba cosas muy básicas, pero mi hermana fue capaz incluso de detallar su vestido, porque le llamó la atención la mujer por ir muy bien maquillada. Cuando detalló el vestido mi abuela se puso a llorar y simplemente dijo «es el vestido con el que la enterraron, se lo había hecho yo». Shock total.
Mi abuela nos fue contando la historia entre lágrimas, cómo se enteró del embarazo cuando ya había muerto, cómo su hermana no se atrevió a pedirle ayuda porque ella le dijo que si seguía con ese tipo se olvidase de ella, que de haberlo sabido se la hubiera llevado con ella y ya hubieran salido adelante como fuera y que no hubiera tenido que padecer todo aquello. Se acostó y al día siguiente nos habló, nos dijo que era la vez que mejor había dormido en muchísimos años porque cada noche se acordaba de ella y rezaba, creía que estaba en el infierno y se sentía culpable ella de todo, pero que esa noche se había dormido feliz porque nos había dicho Mengana que la quería y que estaba bien. Cuando ella pensaba que su hermana murió con rencor y que estaría en el infierno. Nos pidió que le contásemos de nuevo todo y así lo hicimos, se puso a llorar, pero casi que de felicidad.
Nos contó algunos detalles más de su hermana, cosas menores, sobre su forma de ser, sobre su gusto por maquillarse, etc, etc. Lo único que le extrañaba era que vimos a una mujer de unos 80 años cuando Mengana murió con 19. Lo único razonable que encontramos para explicar eso fue que si alguien de 19 años hubiera dicho que era hermana de nuestra abuela de 95 hubieramos pensado que estaba loca, pero que al ver una mujer mayor y siendo como eran 10 hermanos, a los que casi no conocemos (de hecho a la mitad no les he visto nunca) pues no le dimos mayor importancia.
Hemos buscado todas las posibles respuestas. Desde que se diese la casualidad de que nos saludase una vieja con el mismo nombre que Mengana y creyésemos que había dicho que era hermana sin serlo, coincidiendo que había esta historia tapada, pero es que no hay ninguna mujer con ese nombre en el pueblo (es un pueblo de 70 habitantes) y tanto mi hermana como yo escuchamos lo mismo y ella incidió en ello. ¿Una broma de una vieja destapando viejos trapos? Pues podría ser, claro, aunque aparecimos por allí casi por sorpresa y aunque vamos todos los años varias veces, no la hemos vuelto a ver, ni nadie allí dice que le suene nadie como ella. Aparte del rasgo físico que compartían todos los hermanos y que es muy evidente. Lo descartamos. Incluso preguntamos a gente que había estado con nosotros desayunando si recordaban algo y sí, tres recordaban que mi hermana y yo nos levantamos de la mesa y nos fuimos hacia un murete a unos diez metros, pero los tres coincidían en que allí no había nadie, que pensaron que estábamos hablando entre nosotros de cualquier cosa.
Mi hermana se lo tomó de una forma un tanto más religiosa, incluso buscó partidas de defunción y trató de encontrar al tipo que la embarazó y lo logró, pero llevaba muerto varios días. ¡Días! Después de 60 años llegó tarde por días. Fue al cementerio nada más que a pisotear su tumba e insultarle. Después dejó un ramo de flores en la casa en ruinas de mi abuela a nombre de Mengana, para ella fue como hacer un duelo.
Yo me quedé perplejo, por supuesto, porque soy completamente incapaz de encontrarle una explicación que no se componga de demasiadas casualidades. La simple casualidad me parece excesivamente improbable y creedme, entre mis amigos de ese pueblo y yo, así como otros que conocieron la historia (normal, nos pasamos dos años sacando el tema de vez en cuando y ellos mismos fueron asistiendo a cada conocimiento) le hemos buscado todas las explicaciones posibles, incluso puramente psicológicas, como que mi hermana y yo sufriésemos una especie de delirio colectivo con respecto a una mujer que ni sabíamos que existía, un drama que ignorábamos y un nombre que ni mi propia madre sabía y al que no dimos la menor importancia. Pero no cuadra con ningún tipo de delirio conocido, ni en forma ni en fondo, de hecho hablándolo con el marido de mi hermana y varios amigos suyos, psicólogos, solamente llegan a la conclusión de que tuvo que ser casualidad. Que entendimos mal su nombre, que entendimos más su parentesco, que sus rasgos no tenían nada de particular, etc, etc, etc.
O sea, que me quedo como estaba, creyendo que es imposible tanta casualidad y que mi hermana y yo la viviésemos a la vez. Total, que yo apuesto por creer que vi algo extraordinario, que seguramente tenga alguna explicación científica que algún día se alcance a entender, que probablemente lo que vivimos se parezca a lo que suele entenderse como un «fantasma» aunque nunca he creído en ello, ni ahora, no al menos en los fantasmas que suelen aparecer en los programas de Iker Jiménez y compañía. Que aquello fue positivo para mi abuela ya que terminó con décadas de padecimiento, así que, aunque no entienda qué pasó, tengo un recuerdo positivo de ello del que me preocupa poco tener una explicación, de hecho no creo que nadie la tenga sin que sea una milonga, unos fantasearán en base a sus creencias religiosas, místicas y demás, sostenidas en absolutamente nada que no sean invenciones, otros buscarán explicaciones racionales y como realmente cuesta encontrarlas, incluso desde la psicología o la psiquiatría, se reducirán a la casualidad o los equívocos, que ya digo, me parecen tan improbables…
Moriré sin tener ni idea de qué pasó, al menos casi con toda seguridad. ¿A quién vas a llamar si has visto a un fantasma? Por mi experiencia, única aunque intensa, a nadie. Pero si alguna vez alguien lo explica, será la ciencia. Y de rebote, buscando alguna otra cosa.
Admirado estoy de un suceso tan impactante como bien relatado. Completamente de acuerdo con las conclusiones.Un amigo de mi hermano nos contó una aparición de ese tipo. Yo también creo que algún día estos sucesos serán tan aceptados y explicados como lo es hoy la televisión, la radio o la telefonía móvil . ¿Qué opinarían los de la Edad Media de tales inventos?. Pues eso. A lo mejor no lo vemos, pero no es lógico que fenómenos tantas veces descritos no tengan una explicación física.
Gracias. Sí, yo es por lo que he optado. No soy capaz de darle una explicación racional y tampoco quiero inventarme posibles explicaciones sin mayor prueba. Simplemente viví esto, no le encuentro explicación y quizá algún día la ciencia encuentre explicaciones a este tipo de asuntos. Puede que sean explicaciones psicológicas, genéticas, neuronales, físicas… qué sé yo. Me agradaría tener una explicación tangible a lo que vi, pero es más por curiosidad científica que por otras cuestiones. Saludos.
Buenos días y por aclare lo siguiente: «Y así fue, le dimos dos besos, nos dijo que era su hermana».
Gracias.
Pues eso, la saludamos con dos besos como a una persona cercana cualquiera y nos explicó quién era, su hermana, hermana de mi abuela. Ya le digo que mi relación con los hermanos de mi abuela fue muy ocasional porque vivíamos a 400 Km del pueblo y veraneábamos en el pueblo de mi abuelo y no en el de ella, que no está lejos, a unos 10 km, pero apenas íbamos, solamente a uno de sus hermanos le veía más o menos a menudo porque emigraron al mismo sitio que mi abuela, a otro par los veía alguna vez cada varios años y a otros nunca los vi, así que es común que cuando te topas con un familiar te expliquen su relación contigo. En fin, que la saludamos y nos explicó quién era como si fuese una persona más, no le dimos mayor importancia.
Bonita historia, gracias por compartirla!. ¿ Quizás algún mecanismo (y sería tan inquietante, sofisticado o hermoso como la propia posibilidad de un fantasma) os hizo desarrollar toda esta trama para tranquilizar a vuestra abuela, a partir de datos sueltos que fuisteis recopilando inconscientemente sobre esta historia??
Me ha encantado lo que cuentas. Yo no soy católico ni me asocio a ninguna religión, pero si es cierto que creo que hay algo que no podemos explicar todavía con la ciencia de hoy en día.
En un futuro no muy lejano, seguro que todos estos fenómenos tan extraños pueden ser descifrados e incluso podremos saber que hay después de la muerte.
Un saludo
Gracias Perro muchacho, tu historia me ha hecho llorar y al mismo creer que lo que ya creo en lo más profundo de mi corazón es verdad.
Yo también he visto un fantasma pero desconozco qué era lo que quería al dejarse ver.
Ni siquiera la persona que lo vio conmigo cree que fuera un fantasma a pesar de que coincide en que no hay otra explicación.
Pienso que hay una especie de muro, un velo en los ojos, algo que quizá sea parte de nuestra naturaleza humana, como un instinto o algo así que no nos permite ver o entender las presencias fantasmales.
No siempre porque esas presencias, aunque en otro plano, pueden venir, «aparecer» en el nuestro.
Y aún así, cuando eso sucede somos incapaces de verlas, lo único que hacemos es negarlas.
Y si creemos en ellas nos tachan de locos, nadie nos cree.
Por eso, mil gracias.
Sé que vi un fantasma. Sentí que lo veía cuando apareció.
Su existencia, como la de Mengana da una nueva dimensión a nuestras vidas. Nos dice : No hay muerte, no la hay. Hay muerte del cuerpo pero permanecemos, no desaparecemos nunca, no del todo.
Por eso hagamos siempre todo con amor, hagamoslo.
Sólo así nos salvaremos.
Gracias. Yo, realmente, después de dos años persiguiendo la historia, porque todo era rarísimo y quería saber qué estaba pasando, pues sí, llego a la conclusión de que lo que vimos tenía que ser lo que se entiende como un fantasma. A partir de ahí, tomándomelo como algo que sucedió, que tuvo unas consecuencias y que no puedo darle una explicación concreta, prefiero no pensar en cómo ha podido pasar, porque enseguida me topo con que no puedo explicarlo sin «inventarme» algo. Solamente acepto lo que sucedió y también que me ha marcado, porque es difícil que se mantengan las opiniones que uno tenía sobre la vida, la muerte y demás. Pero en fin, no profundizo. Por cierto, aunque la llamo «Mengana», obviamente, no es el nombre de aquella mujer, lo uso por darle anonimato al asunto. Realmente rara vez suelo contar esta historia, pero no por lo que la gente pueda pensar o dejar de pensar, simplemente no siento la necesidad y solamente si surge el tema me animo, como en este caso. Pero el nombre de «Mengana», el del pueblo, etc, queda para mí en este caso. Saludos y gracias.
Por matizar el concepto: no es posible ir a Japón para comprobar que no existe. Eso es irracional. Se puede viajar a Japón y comprobar que existe. De no encontrarlo, no puedo afirmar su inexistencia.
Si no está donde todas las fuentes dicen que está, entonces sí que puede. Porque «Japón» el país de las fuentes (aunque luego existiese otro sito llamado «Japón», sería casualidad y no conocimiento) no existe.
Felicidades por el artículo, un gran trabajo. Seguid así!
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En realidad, los materialistas-racionalistas radicales -científicos o no- tienen una creencia base, muy respetable, que sustenta su marco de referencia: que la realidad consiste únicamente en materia y energía que pueden ser medidas y descritas usando la física, la química, las matemáticas y la lógica proposicional. Que lo que no puede explicar mi ego racional, formulando ‘leyes’ y ‘teorías’ científicas, o son ‘ilusiones’ o podrá un día ser formulado en esos términos. Pienso que todo eso es muy útil, por eso soy aficionado a la divulgación científica, pero que creer que la realidad se reduce a eso es otra ilusión que se debe a que nuestra mente racional, moderna, quiere controlarlo todo pues de lo contrario nos sentimos inseguros, de tan ‘racionales’ que nos hemos vuelto.
Lamento que no crea. Usted se lo pierde
Lamento que sea creyente. No gana nada realmente …
De profetas:
«…En todo hombre dormita un profeta, y cuando se despierta hay un poco más de mal en el mundo… La locura de predicar está tan anclada en nosotros que emerge de profundidades desconocidas al instinto de conservación. Cada uno espera su momento para proponer algo: no importa el qué. Tiene una voz: eso basta. Pagamos caro no ser sordos ni mudos…»
Tirano o mártir:
«… El fanático es incorruptible: si mata por una idea, puede igualmente hacerse matar por ella; en los dos casos, tirano o mártir, es un monstruo. No hay seres más peligrosos que los que han sufrido por una creencia: los grandes perseguidores se reclutan entre los mártires a los que no se ha cortado la cabeza…»
Emile Cioran, Breviario de Podredumbre (1949)
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Estoy de acuerdo con Concerned Citizen. Algo muy habitual en las teorías conspirativas, por ejemplo, es que el que las cree admite como prueba todo lo que avala su teoría de base, pero rechaza todas las evidencias en contra. Tu artículo, Sergio, es muy bueno, muy racional, pero cada vez creo más que, en el fondo, todos, incluidos los racionalistas escépticos hacemos lo mismo. Admitimos aquello que encaja con nuestra teoría base previa y rechazamos lo demás. Yo no admito ni niego nada. No he tenido una experiencia como la de Muchacho Perro (gracias por compartirla), sino «experiencias» menos concretas y mucho más subjetivas, que no «probarían» nada fuera de mis ganas de creer en algo. Puede haber otras leyes que las físicas, por ejemplo, leyes universales que establezcan que un comportamiento determinado o una forma de vida concreta llevará necesariamente a un resultado determinado. O muchas otras dimensiones no captables por los sentidos de esta. En cualquier caso, creo que el racionalismo negador es tan dogmático como cualquier otra creencia ortodoxa. Y algo que yo encuentro que se repite una y otra vez es que la mejor forma de saber que ando está equivocado es creer que es la única verdad. Y eso es aplicable también al ateísmo, el racionalismo o como se quiera llamar.
Está genial este artículo, cada vez ando más enganchado a esta web!
Felicidades por el gran trabajo :)
La historia de Mengana está demasiado bien narrada para ser un comentario de un lector. No resulta nada espontánea.
¡JAJAJAJA…! Mire, voy a contestarle como si de verdad fuera usted el Community Manager De Forocoches: El nivel de Jot Down no es comparable al de ese sumidero. Seguramente, ahí esté la explicación a su «perplejidad».
El miundo racional limita con el irracional. .Pero éste último no es algo irreal sino que existe en la imaginación, en el arte, en la religión, en las mitologías, en el amor…Es decir,pertenece a la realidad del mundo de la imaginación, la libre configuración que armamos por diversión o,porque queremos expresar algo que dicho a secas no «suena» tan bien como en el mundo loco que podemos crear Si alguien quiere incluir una mitología que nos explique el mundo o algún hecho particular extraordinario y suene «bien»o «divertido» o «proyectado» a otra realidad que sería divertido o trascendente que existiera. Y que, por lo tanto, existe. Como un anhelo..