
Hoy vengo a hablarles de Cultura con Mayúsculas. Vamos a viajar en el tiempo, hasta 1995, año en que se emitió la Madre De Todos Los Documentales. Usted dirá: «ah, los noventa». No, jóvenes e ingenuos lectores y lectoras. 1995 todavía pertenecía a los abominables ochenta en casi todo excepto, gracias a Dios, en lo referente a la música, y este documental es la prueba definitiva. Vamos a asomarnos al Medievo de la era cibernética viendo este reportaje cuyo encantador y vetusto estilo nos recuerda la magia de la divulgación tecnológica de finales del siglo pasado. Algunos de ustedes ni siquiera habían nacido, o andaban en pañales, y quizá piensan que ya en la época de Julio César había Twitter y Facebook (¿para cuándo una red social en latín? Se admiten sugerencias sobre su hipotético nombre). Pero no; hubo un tiempo en que internet era cosa de selectas minorías; o no tan selectas, a decir verdad, pero por lo menos dedicadas y repletas de entusiasmo. Porque para usar internet en 1995 se necesitaba tanto insensato entusiasmo como para escalar el Everest. Prepárense para iniciar un viaje alucinante al pasado. ¿Por qué alucinante? Un solo detalle: el programa está presentado por una mujer con el pelo crepado y un Terminator venido desde el futuro.

The Internet Show es un programa que emitió la PBS, red de televisión pública estadounidense. No, no se parece a RTVE, porque no es una cadena estatal propiamente dicha. Es un sistema de emisoras locales en las que cualquiera puede reservar un espacio. Si hacen una búsqueda de PBS en YouTube encontrarán hitos culturales de primer orden, documentos incunables que la gente grabó en sus casas y ahora comparte para solaz de las masas; cosas tan grandiosas como el siguiente vídeo (uno de mis favoritos en todo internet), que quiero creer es una especie de versión marciana de «Venus in furs» de la Velvet Underground.
Pero bueno, vamos al grano, aunque podía pasarme horas contemplando el psicótico folk de este entrañable tipo y su indescriptible instrumento. The Internet Show tenía unos valores de producción algo más elevados que lo que acabamos de ver —lo cual, la verdad, no es mucho decir— y su propósito era presentar al público de la época un nuevo fenómeno que estaba empezando a dar que hablar: internet. La mayoría de la gente no tenía muy claro qué era eso de internet. El ciudadano común todavía se comunicaba dejando pinturas rupestres en los portales: un búfalo significaba «te veo a la hora de la cena» y unas espirales con unas huellas de manos querían decir «este sábado nos vamos de botellón». Los programas que se usaban para acceder a internet tenían nombres raros, y desde luego olvídense de usar YouTube o la Wikipedia en 1995. No existían. No existía ni Google. Buscar algo en aquel internet era lo más parecido a iniciar una investigación digna de novela de Michael Crichton. Tampoco había World of Warcraft, ni Spotify, ni toneladas de pornografía. Entonces, ¿qué había? Pues es difícil de describir con palabras, pero por suerte tenemos este pergamino del mar Muerto en forma de reportaje rescatado de alguna grabación VHS, que nos alumbrará sobre el pasado.
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Eh, no!
Internet entonces estaba llena de gente civilizada. Incluso los trolls de Usenet eran gente con educación. ¿Alguien recuerda a Romario, el artista de es.alt.misc.politica?
Pues si, con Altavista se encontraban mogollon de informaciones útiles… snif
No se si es que estoy ochentoso pero el vídeo no me ha parecido tan terriblemente malo.En cuanto al robotico comportamiento de john y sus graves problemas para mover los músculos de la cara es achacable a un elevado consumo de cocaína.
… ciertamente los 80 fueron abominables en lo musical… pero los 90 no fueron
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Gracias por dar a conocer este vídeo sobre una época que tiene algo casi diría que mágico: la inmensa mayoría de la gente hacía una vida normal sin usar internet, sin necesitarlo e incluso sin saber que existía; además, lo que la propia internet era y contenía y quienes la utilizaban eran algo radicalmente distinto a lo que son hoy día, algo, me parece, imposible de imaginar para quienes no lo vivieron, o no vivieron al menos los últimos coletazos de ese internet primigenio.
En realidad, en España por lo menos, no fue hasta mediados de la primera década del siglo cuando internet se popularizó y dejó de ser «necesario» obedecer a cierto perfil para ser usuario habitual. Hasta entonces, se puede decir que era cosa de «frikis» (al menos en lo que respecta a su uso lúdico).
Nos acercamos al momento histórico en que deje de existir gente que sabe de primera mano cómo era la vida sin internet.
De todos modos dejo el artículo a la mitad y mejor me voy a ver el vídeo, porque los chistes sin la menor gracia del autor son absolutamente insoportables.
«Supercarretera de la información en la aldea global» Nuff’ said…
Cuorum sería un irónico nombre de pila bautismal para esa red social en latín…
«48:08- ¿Qué hace un tipo sentado en un sillón al fondo, sin ordenador ni nada?»
Le estaba viendo el trasero a Gina.
Quizás el vídeo esté bien, pero el artículo es el peñazo más chorra que he leído y veré en mi vida en este sitio. Una oportunidad perdida para analizar los primeros usos pioneros del medio antes de llegar al mainstream.
Usenet era mucho Usenet :’-)
Pues a mi me ha gustado toda esa narración de los internautas, sin esos comentarios no hubiera acabado de ver el vídeo.
Las canales donde cualquiera puede reservar un espacio se llaman public access television, y efectivamente están llenas de amateurs exhibiendose como tal. Pero PBS no es, ni tiene nada que ver con public access television. Es public television; esto quiere decir que recibe una pequeña parte de su financiación del gobierno federal porque se estima que es un servicio que beneficia a todos. Es una red televisiva sin ánimo de lucro que distribuye programas profesionales y de muy alta calidad a una red de emisoras locales. Sus programas suelen ser documentales o educativos de alguna forma, pero también hay noticieros y series de ficción como Downton Abbey. PBS exige un nivel de producción muy alto a los creadores de los programas que distribuye, y las emisoras locales se comprometen a emitirlos sin publicidad. Si PBS fuera public access television, Downton Abbey lo habria rodado un tío en paro en su sótano con decorados de cartón y actores de su familia. La diferencia principal entre RTVE y PBS es que en PBS no hay publicidad y los programas suelen hablar de temas serios. Si quieren ver cómo son los programas de PBS, pueden ir a su sitio web: http://www.pbs.org/
Los comentarios al video valen el post por sí mismo…Y sí, Altavista molaba.
Red social latina: Amicitia.
(Por cierto Barrio Sésamo nació en la PBS).
Parece tan lejano la década de los los noventa… Recuerdo que un profesor mío lo flipaba allá por 1996 porque en dos disquetes le cabía la versión española de La BIBLIA DE JERUSALÉN.
Hoy en día en un pen puede caber una biblioteca entera. (Y horas y horas de porno).
Esa manía de reivindicar «la música de los 90» como la gran cosa, la gran evolución del mundo sonoro, explica por qué se escucha y se hace tan mala música en España.