Ilustraciones: relajaelcoco
Es un buen momento para nacer. Tenemos medicina, educación, comunicación instantánea a largas distancias y suficiente perspectiva para saber que la mayoría de los humanos no puede acceder a ninguna de ellas. Tenemos también un buen batallón de conocimiento que nos ayuda a entender cuál es nuestra posición en el universo: que somos más bien delicados y que el cosmos es en general hostil para criaturas sensibles como nosotros. Cada paso que damos allá afuera, cada velo que levantamos, nos descubre lugares fascinantes y, habitualmente, mortíferos. Cuando nos decidamos a abandonar este mundo tan acogedor, y eso ocurrirá tarde o temprano, lo habremos de hacer pertrechados con nuestro mejor ingenio porque la física no está dispuesta a ponernos las cosas fáciles.
Prueba de ello es no solo lo que vemos en otros lugares del espacio, sino también lo que empezamos a comprender sobre nuestro entorno en otros momentos del tiempo. La Tierra en el pasado no siempre fue habitable; la galaxia no fue siempre el escenario estable y pacífico que conocemos. Y empezamos a tener herramientas suficientes para predecir que en algún momento del futuro van a dejar de serlo. Este es el viaje que os proponemos en el día de hoy: descubrir que casi nada en el cosmos va a durar para siempre.
Los tiempos que nos encontraremos en este viaje serán a veces muy largos; otras, inconcebibles. Para ayudarnos en el trayecto algunas referencias pueden sernos útiles: la especie humana lleva 200 000 años sobre nuestro planeta; los dinosaurios lo dominaron durante 140 millones de años; los animales y plantas modernos aparecieron hace 600 millones; la vida en la Tierra, hace casi 4000 millones. El Sol y el Sistema Solar llevan existiendo 4600 millones de años, y el origen del universo, el evento que llamamos big bang, nos remonta a hace 13 800 millones de años.
Armados solo con estos pocos números y algo de física vamos a imaginar el futuro. Es realmente un buen momento para haber nacido. Aunque solo sea para ver desde la barrera cómo el universo se desintegra.
El fin de la vida en la Tierra

La primera parada de nuestro viaje no nos lleva muy lejos: 800 millones de años en el futuro. Algunas cosas en nuestro planeta han cambiado, como la forma de los continentes y las constelaciones en el cielo. Los días y las noches son más largos; el aire es húmedo y hace algo de calor. De vuelta al cielo, el Sol parece un poco más grande y brillante de lo que estamos acostumbrados; la Luna, en cambio, se ve un poco más pequeña. Pero lo más perturbador es que la Tierra parece vacía. Los continentes son marrones, grises y amarillos. Los océanos siguen ahí, pero son solo eso: agua. Parece como si estuviéramos ante una mala imitación, un experimento en el que algo salió dramáticamente mal. Cuesta reconocer en este desierto silencioso lo que durante millones de años había sido un vergel.
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Apasionante
Mucho más que apasionante. Es por temas como este que no consigo interesarme por los relativos a partidos políticos, mundiales de fútbol, la moda del año próximo y tantas y tantas cosas que empequeñecen hasta la nada comparadas con el único tema vital. Desasosegante y fabuloso al tiempo.
Gracias mil por el placer.
Yo aún diría mas, fascinante.
Hombre, no diga vd. eso. Vale que todos los temas que menciona no son nada comparados con todo esto – se podría decir, con la inmensidad del universo – , pero por suerte o por desgracia, algunos de ellos ( los partidos politicos y la política en general ) nos afectan mucho mas directamente.
A no ser, claro, que piense vd. vivir 800 millones de años.
Pues para no interesarse por las cosas mundanas, a usted se le lee mucho por esta revista, normalmente no para resolver ecuaciones o para desentrañar alguna paradoja matemática.
Un buen baño de escalofriante humildad contra el supuesto origen divino del hombre. Sin embargo, del universo vasto somo hijos, y como tales tozudos, previsibles pero llenos de optimismo como para darle lucha sin tregua a los eventos. Muy buen artículo, espeluznante, pero afortunadamente lejano, a no ser que a algún marciano anaranjado americano se le ocurra acelerar los acontecimientos. Una cosa no me cuadra: si el origen del universo fue una explosión y su consecuente elastica expansión, y acabada su fuerza, por qué no podría volver a donde todo comenzó? Puede ser posible que cada agujero negro, visto su inexplicable poder genere otro universo en algún otro lado? A mi se me hace que este mecanismo de vida es eterno, sin un principio y sin ningún fín, únicos atributos de la divinidad aplicados a principios razonables. Muchas gracias por la lectura.
El bigbang, a pesar de su nombre, no es ninguna explosión. Deberías repasar (o más bien leer por primera vez) la teoría del big bang actual.
La expansión actual de universo no tiene nada que ver con el bigbang y su supuesta inercia, viene de la energía oscura.
Yo he leido bastante sobre el Big Bang, aunque sí es cierto que ya hace algún tiempo.
¿ Puedes recomendarnos algo actual sobre el tema, por favor ?
Es un artículo fascinante, y los temas son bien explicados, incluso si los plazos son casi imposibles imaginar. Después de leerlo hice una pregunta a mis amigos y a mi familia. ¿Qué es lo peor – saber que vas a morir y después de ti el mundo va continuando, o saber que un día todo el mundo disparará? Casi todos contestaron con el segundo. Curioso, eh, que quizás este sentimiento sea algo instintivo y si eso es el caso, ¿Por qué estamos dañando tanto el planeta?
Siempre es un placer leerte, Al ;-) Aún más escucharte y verte. Sabes y transmites Física como ninguno de tu generación. Molts anys i salut!!
Bueno, pues molt bé, pues adiós
Muy buen artículo, claro y que da ganas de leer más sobre cosmología