
Cuando va en el metro o en el autobús y escucha una conversación ajena, a Carlos López le dan ganas de reescribir los diálogos. Deformación profesional. Periodista y autor teatral, es como guionista de cine y televisión con lo que se gana la vida desde hace décadas. Una carrera que empezó al revés, pariendo el guion de la gala de los Premios Goya. De ahí dio el salto a Turno de oficio y por el camino ha participado en otras series, como El príncipe o La embajada. Miembro del equipo de guionistas de Las noticias del guiñol, aquel informativo de humor político que se adelantó años a la actualidad, ha escrito varias películas: Los años bárbaros, Besos para todos o La niña de tus ojos. Esta última con polémica judicial incluida. Antes de la pandemia trabajaba en Hache, que ha estrenado dos temporadas en Netflix. El confinamiento le encontró trabajando en Santo, una oscura historia de narcotráfico a caballo entre nuestro país y Brasil. Allí está ahora, en Salvador de Bahía, acabando de rodarla, y acosado a veces por los monos, que antes de empezar esta entrevista creíamos que le habían robado las gafas. Pero no, solo había olvidado dónde las dejó.
[Hojea la entrevista de Javier Olivares, compañero de colegio]
Javier Olivares es quizá la primera figura española a la que se le ha colgado el título de showrunner. ¿Ha sido una cuestión de marketing?
Él mismo lo dice, que no es el primer showrunner que ha habido en la ficción española, pero sí el que mejor ha sabido publicitarlo, que es una cosa que nos falla mucho. Somos bastante pazguatos en esto. Porque este es un trabajo de pasar mucho tiempo en tu casa y pelearte con tus neuras, pensando que no te va a contratar nunca nadie más, todo el día con esa cosa lastimera… Por eso la mayor parte de los guionistas odian que les hagan fotografías, por ejemplo. No vamos a los estrenos, aunque probablemente tampoco vamos porque en tu película te han dado solo una entrada y te parece humillante [risas]. Hay como un círculo vicioso en el que, hasta hace unos años, los guionistas era mejor que no salieran. El epítome de esto era Rafael Azcona, que durante mucho tiempo se negó a ir a ninguna parte y el primer sitio al que fue es al Premio Nacional, y dijo que fue porque estaba premiado con dinero. Recogió el cheque y se marchó.
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¡Cómo disfruto que progres se saquen los ojos por unos cuartos en forma de algo tan capitalista como son los «derechos»….!. Como cantaban los Ilegales: «….luchamos contra el yanqui de turno pero luego nos matamos por un dólar más». Quitar «yanqui» y poner «capital» que en este caso son sinónimos.
Son sus derechos. Es su trabajo y su pan. Aquí no se valora al autor pero nos hinchamos a consumir contenido… ainssssss
los progres no están a favor de los derechos de autor….claro claro…
claro, claro, pero no sólo están a favor de los derechos de autor. También de los chalets con piscinas, las nanis, las monterías, las mariscadas, los cohibas de 250 Euros / unidad, la sanidad privada (si es americana mejor) y hasta los «gentlemen» club londinenses, entre un largo etcétera. Porque cuando se lo pueden pagar (muchas veces con fondos públicos) no se privan. Ya lo decía Galbraith: «hay que ver como se transforma una persona cuando atisba la posibilidad de hacerse rico» (o «de vivir como un rico», eso lo añado yo).
Pero lo que me resulta curioso, es que un derecho de autor (que no deja de ser una plusvalía, al menos así lo entiendo) sea defendible por cierto sector, y la plusvalía del empresario, desde tiempos ha, en la filosofía marxista (en el Capital, si no recuerdo mal de mi época de bachillerato), pasando por Mitterand, y llegando hasta el actual Errejón o el mismo ministro de Consumo sea la causa de todos los males, por ese mismo sector.
Porque un empresario obtiene su plusvalía, con el trabajo de sus empleados, claro, pero también un guionista, pone en valor su trabajo, con la película y por ello, con todos los que la hacen posible. Porque un guión sin película, no es lo mismo, por muy bueno que sea.
Pocas clases he disfrutado tanto como las que tomé con él en un diplomado de guión.