
Hay muy pocos monstruos que garanticen los miedos que les tenemos. (André Gide)
Desde chico encontré más compasión en los monstruos que en el santoral católico, y desde entonces son para mí una vitalidad creativa permanente. Hay gente que se encontró con Jesucristo, yo me encontré con Frankenstein […] Desde la infancia he sido fiel a los monstruos, me han salvado. Porque los monstruos, creo, son los santos patronos de nuestra dichosa imperfección. Y permiten y encarnan la posibilidad de fallar y vivir. (Guillermo del Toro)
Los monstruos pueblan el imaginario colectivo de nuestro tiempo, y en el siglo XXI nos ofrecen un conjunto de iconos que, sin duda, se encuentran entre los más conocidos de nuestra cultura popular. La relevancia de lo monstruoso resulta especialmente patente en 2018, año que me atrevo a calificar como «el año de los monstruos», al menos en lo que al arte cinematográfico se refiere. Varios factores lo confirman.
Por un lado, se celebran toda una serie de efemérides correspondientes a algunos de los títulos «monstruosos» más importantes de la historia del cine. King Kong, de Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack (1933), cumple ochenta y cinco años; El planeta de los simios (Franklin Schaffner, 1968) y La noche de los muertos vivientes (George A. Romero, 1968), cumplen cincuenta años; y, por si eso fuera poco, se conmemora el bicentenario de la publicación de la mítica novela de Mary W. Shelley Frankenstein o el moderno Prometeo (1818), cuya criatura protagonista permanece en el imaginario cinematográfico de nuestro tiempo a través de películas como El doctor Frankenstein (1931) y La novia de Frankenstein (1935), ambas dirigidas por James Whale.
El otro hecho insólito que confirma la importancia de lo monstruoso en el cine de 2018 es el triunfo de Guillermo del Toro y su filme La forma del agua, que consigue el Óscar en las categorías de mejor director y mejor película.
Los premios que entrega la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de Hollywood nunca han mostrado especial simpatía por el género fantástico. Con anterioridad a la presente edición, solamente El señor de los anillos: El retorno del rey, de Peter Jackson (2004), ha obtenido el codiciado doblete que supone ganar ambas estatuillas con un título protagonizado por un popurrí de extrañas criaturas fantásticas.
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Muy interesante análisis, aunque he echado en falta dedicar un espacio a la evolución de la figura del vampiro. En relación a esto, aparte de Addiction, destacaría la visión que aporta Jarmusch del mito en Only Lovers Left Alive.
Como miedo a la tecnología, surgida de las faldas de Frankenstein, también incluiría dos ejemplos muy recientes, el primero más destacable que el segundo: Ex Machina y Upgrade.
Y para terminar, mi escena favorita de La mujer pantera es la capturada como cabecera en la entrada de este blog (nunca un descenso por unas escaleras ha dicho tanto en tan poco): http://labobinadepandora.blogspot.com/2016/03/la-mujer-pantera-1942.html
Un saludo.
Gracias David. :) El tema de los vampiros da para un artículo en sí mismo. Un artículo bien interesante, por cierto….
Exelentes reflexiones sobre este tema. Peculiar y llamativa la declaración de Guillermo del Toro y su encuentro con Frankestein y no con Jesús. Si usted no lo hubiera hecho notar continuaría a ignorar la metáfora del hueso en Odisea 2001 que se transforma en nave espacial. Otro detalle para amar aún más este film. Me permito de recordarle que hay un film «maldito», Freaks, 1932, de Tod Browning en el cual los monstruos son reales: un enano que ama una mujer normal, un tullido sin piernas que, sin embargo, logra desplazarse, un pareja de mellizos retardados, un gigante. Es sobrecogedor. Muchas gracias por la lectura.
Eduardo Roberto, freaks, o La parada de los monstruos (que es el título con el que se estrenó en España) es una obra maestra y una de las mejores películas de todos los tiempos. Fue pionera en plantear la reflexión entre la monstruosidad física, y la monstruosidad moral en el cine. Sin duda, un filme que todo buen aficionado al género debería visionar. Yo que soy bastante freaky, te diré que hay un estupendo homenaje a esta película en un episodio de la serie Espediente X. Cito de memoria, pero juraría que se titulaba Truco y estaba en la segunda temporada de la serie clásica, no la actual. En él se recreaba un circo de freaks, Buen apunte, muchas gracias.
Si no recuerdo mal, supe de esta película por un artículo de los primeros años de JotDown. ¿Alguien puede corroborarlo o desmentirlo?
Fantástico análisis. Si bien es cierto que, como dice David A., se echa en falta la figura del vampiro, también estoy de acuerdo en que necesitaría un artículo completo para él solo. Sin embargo, la forma en la que se ha tratado de describir el papel que juega y ejerce el monstruo en la cultura popular, y cómo sirve de herramienta a numerosos autores para tratar de describir o retratar una determinada época y/o sociedad, ya tiene nombre: «Drácula».
Otras obras que hubieran corroborado, aún más si cabe, su tesis, serían «La invasión de los ladrones de cuerpos» de Don Siegel y «La invasión de los ultracuerpos» de Philip Kaufman, donde el monstruo, de nuevo, se esconde dentro nosotros, y nos amenaza con la idea de dejar y no volver a ser nunca los mismos.
De nuevo, fantástico artículo.
Aunque he disfrutado con el artículo, no he podido evitar echar de menos a otro gran creador de monstruos como es el británico Clive Barker.