Cine y TV

El ratón bidimensional

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Imagen: Philroc / DP.

En el centenario del gato Félix, padre y maestro mágico de Mickey Mouse

Porque lo bello no es sino el comienzo de lo terrible… (Rainer Maria Rilke)

Una circunferencia de radio r y, tangentes a ella en sendos puntos separados por un arco de 90º, dos circunferencias de radio r/2. El resultado de esta sencilla construcción geométrica, uno de los iconos más universales y evocadores de nuestro tiempo, de cuya popularidad da idea el hecho de que sea reconocible incluso en su versión más esquemática. Los tres círculos suelen ser negros, pero el icono/logotipo de Disney sigue siendo identificable en cualquier color y sobre cualquier fondo; después de la cruz cristiana es el más simple de los emblemas universales, y la popularidad de una marca es inversamente proporcional a la mínima cantidad de información icónica necesaria para identificarla.

Desde el punto de vista gráfico, Mickey es una versión ratonil del conejo Oswald, que a su vez es una versión conejil del gato Félix, creado hace exactamente cien años por Otto Messmer y/o Pat Sullivan (la progenitura es dudosa); una versión tan próxima al original que resulta difícil no hablar de plagio. En este sentido, Mickey es uno de esos «clones triunfales» a los que aludía en «La gorra de Sherlock Holmes»: mientras que el genial gato Félix solo sigue vivo en la memoria de algunos especialistas y nostálgicos del cine mudo, su clon ratonil se ha convertido en uno de los personajes de ficción más populares de todos los tiempos. «El gato engendró a un ratón que acabó devorándolo», podría ser el titular de la historia.

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Oceantics (1930). DP.

Por lo que respecta a la moral —o la moraleja—, Mickey tiene algo del ratón de las fábulas clásicas, que simboliza el valor —en ambos sentidos del término— oculto en un ser de apariencia insignificante. Mickey es un remoto descendiente del ratón esópico que libera al león atrapado en la red y del que, aceptando el reto de Samaniego, decide ponerle el cascabel al gato.

En la consabida cadena doméstica —y fabulística— perro-gato-ratón, el último eslabón ocupa un lugar fronterizo y ambiguo: doméstico, pero no domesticado; tímido e inofensivo, pero capaz de causar estragos en cualquier despensa o almacén; gracioso y entrañable como un diminuto peluche, pero a la vez indeseado e incluso aborrecido (como detalle significativo, Walt Disney era musófobo). Las antinomias familiaridad-extraneidad, fuerza-debilidad y atracción-repulsión, subyacentes a la asociación mitológica del ratón con el bello y terrible Apolo (Smintheus era uno de sus epítetos), explican el éxito de Mickey como emblema de una cultura de masas tan poderosa y ubicua como un dios, y a la vez tan vulgar e insignificante —en el sentido literal de carente de contenido— como un ratón.

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2 comentarios

  1. ¿Bidimensional porque es un dibujo, o sea, un ser plano?

  2. Eso también. Pero sobre todo porque se mueve en dos líneas narrativas divergentes, la cómica y la «seria».

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