Deportes

Earnie Shavers: el boxeador que casi mató a Stallone

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Combate entre Shavers vs Muhammad Ali, 1977. Foto: Cordon Press.

Sylvester Stallone estaba sumido de lleno en la preproducción de la película Rocky III cuando decidió tomarse el boxeo en serio. Se sometió a una estricta dieta consistente en diez claras de huevo y una tostada de pan al día. Dos o tres veces a la semana, como complemento extraordinario, añadía algunas piezas de fruta. Aquella dieta debía sostener un duro programa de entrenamiento que incluía varios kilómetros de carrera matutina, algunos más de natación, dos horas de pesas y dieciocho asaltos de sparring pugilístico sobre un cuadrilátero. El actor, por lo que parece, llegó a pensar que podía medirse con boxeadores de verdad.

Como su intención inicial era la de contratar a un púgil profesional para interpretar al nuevo rival de su famoso personaje Rocky Balboa, Stallone ideó un peculiar proceso de casting: contactar con algún peso pesado de élite para que intercambiase unos golpes con él sobre el cuadrilátero de su gimnasio. En eso consistiría el primer paso de la audición. Envalentonado por lo que podemos calificar como un irrealismo rayano en la insensatez, Stallone hizo llamar a Earnie Shavers. Y eso era una mala idea.

Shavers contaba por entonces treinta y siete años. Cuando Stallone lo llamó, su trayectoria deportiva estaba ya en la cuesta abajo, aunque la alargaría todavía una década por cuestiones monetarias. No obstante, la potencia en los puños es una de las últimas cosas que un púgil pierde con la edad. Y los puños de Shavers no eran cualquier cosa. Habían inspirado una leyenda propia. Para quienes no sienten interés por el boxeo, Shavers no tiene el renombre de Muhammad Ali o Mike Tyson, puesto que nunca llegó a ser campeón. Sin embargo, a principios de los ochenta tenía justificada fama de lanzar algunos de los golpes más potentes en toda la historia del boxeo. Todos sus antiguos contrincantes lo señalaban como el pegador más duro con el que se habían enfrentado y no había un solo peso pesado que no hablase con terror de sus golpes. Incluso quienes nunca los habían probado, como George Foreman, que durante una entrevista en el programa del presentador David Letterman dijo que los tres mayores pegadores que se había topado eran Gerry CooneyRonnie Lyle y Cleveland Williams: «Los tres te dan tan fuerte que todo tu cuerpo vibra, aunque bloquees sus golpes». De inmediato, Letterman le preguntó: «¿Y Earnie Shavers?». La respuesta de Foreman provocó la risa del público asistente: «Nunca me he enfrentado a Earnie Shavers… ¡gracias a Dios!».

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15 comentarios

  1. Pingback: Memorias de un presumido de closet – Mi Reto Bradbury

  2. Un artículo interesante, como casi todos aquí, pero no da buena espina en cuanto a su fiabilidad si empieza así:
    «Sylvester Stallone estaba sumido de lleno en la preproducción de la película Rocky III cuando decidió tomarse el boxeo en serio. Se sometió a una estricta dieta consistente en diez claras de huevo y una tostada de pan al día. Dos o tres veces a la semana, como complemento extraordinario, añadía algunas piezas de fruta. Aquella dieta debía sostener un duro programa de entrenamiento que incluía varios kilómetros de carrera matutina, algunos más de natación, dos horas de pesas y dieciocho asaltos de sparring pugilístico sobre un cuadrilátero.»

    Con esa dieta y ese entrenamiento, en 3 días no se habría podido mover de la cama. Que exagerar queda muy impactante, pero eso no se lo cree nadie, y menos viendo la foto del final del artículo. Me la envaino si alguien me muestra pruebas de ello.

  3. Buen artículo,no soy un seguidor de boxeo,pero es impresionante la cantidad de historias atractivas que hay en torno a él.

    Por cierto,aprovecho para recordar un artículo que leí aquí en jot down hace unos años y me parece,sin duda uno de los relatos mejor escrito que he leído nunca.De verdad que merece la pena.Muy recomendable.

  4. Agustín Serrano Serrano

    Qué pedazo de artículo, madre mía.

    Lo he disfrutado mucho.

    Cuando alguien escribe así sobre cualquier anécdota boxística, te sientes lo más cerca posible a un ring de lo que estarás en toda tu vida.

    Gracias, E. J. Rodríguez.

  5. Burro peleón

    Fantástico artículo. Me estoy aficionando al boxeo desde hace unos pocos años, así que no conocía a Earnie Shavers. Leyendo y viendo el combate con Alí, me ha recordado a Deontay Wilder. Poca técnica y golpes mortales. Aunque veo a Shavers utilizar un abanico de golpes un poco más amplio que Wilder, que no sale del uno-dos. También me ha hecho gracia la manera de entrenar, ya que Wilder también tiene un entrenamiento bastante atípico, el buceo.

    Quizás si el bueno de Earnie hubiese peleado hoy estaríamos hablando de cinturones, viendo el panorama tan desolador de los pesados.

  6. Julio José gonzalvez

    Excelente artículo, solo para amantes del boxeo

  7. Carlos Alberto Camacho Benítez

    Me gustó la publicación excelente

  8. Pepe Aguilar

    Oh… gracias a este periodismo… que te hace “viajar”.

    (P.D.: “despabilado”…?)

  9. Excelente narración. Un deporte que no me atrae tanto por su ferocidad, pero comencé a ver la pelea con Claysius Clay. A los primeros mamporros que recibió apagué el video porque tengo otro recuerdo de ese gran campeón.

  10. si realmente lo dobló al medio y lo dejó vomitando al insufrible Stallone, ya soy fan el amigo Shavers

  11. Foreman y Alí rara vez citaban a su bestia negra: Joe Frazier. Era pequeño, tendente a desviar los golpes agachando el cuerpo y acorralaba al adversario (a Alí no lo dejaba apenas mover) hasta lanzar un gancho con la izquierda descomunal que todos los rivales temían. No gustaba su estilo, nada convencional, pero vaya galletas soltaba.

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