Música

Bluegrass: los arcaicos orígenes del fascinante «jazz» de los Apalaches

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Si tú no practicas con tu instrumento, tu vecino que sí está practicando terminará tocándolo mejor que tú. (Bill Monroe)

El bluegrass tiene una estructura musical muy, muy estricta. Si empiezas a diluirla, desaparece. (Emmylou Harris, cantautora de country)

Los montes Apalaches se extienden unos dos mil quinientos kilómetros desde el sur de los Estados Unidos hasta la frontera con Canadá. Separan la costa atlántica del resto del país, pero, pese a la longitud de la cordillera, no tiene picos especialmente altos y su punto más elevado es la cima del monte Mitchell, que se alza unos modestos dos mil metros sobre el nivel del mar. Las que sí abundan, en cambio, son las elevaciones suaves, boscosas y pintorescas; las recorre una de las rutas senderistas más largas del planeta, el Appalachian Trail, que ofrece más de tres mil quinientos kilómetros de paseo incluyendo diversos meandros y recovecos. Pero en ningún otro punto de su recorrido tienen los Apalaches tanta fama como cuando atraviesan el estado de Kentucky. Allí donde vivía el hill folk, «gente de las colinas», nació hace dos siglos una cultura tan particular que casi parece venida de una pequeña y lejana isla que, perdida en mitad de un océano inexplorado, hubiese estado aislada del resto del mundo.

Solo que no estaba tan aislada. Cuando el hill folk se estableció en los Apalaches de Kentucky, la región acumulaba ya una agitada historia protocolonial. Los primeros europeos en reclamarla habían sido los franceses; en el siglo XVII, soldados galos iniciaron una campaña de ataques para intentar expulsar a las varias tribus indias, quienes, a su vez, decidieron responder a la invasión matando a casi cualquiera que se atreviese a poner un pie en donde no debía. Los colonos anglosajones que poblaban la costa atlántica no pisaban aquel territorio debido a su fama de peligroso. A mediados del siglo XVIII, cuando el famoso leñador Daniel Boone exploraba aquellos territorios casi vírgenes en una perpetua huida del contacto humano, la región aún no formaba parte de los Estados Unidos y nadie podía considerarse su dueño. Los indios estaban siendo desplazados hacia el oeste. Los franceses tenían soldados en la región, pero no infraestructuras o poblados consolidados. Los colonos anglosajones apenas sumaban unos pocos centenares que vivían aterrados por un posible ataque indio.

En 1775 estalló la guerra de independencia de los futuros Estados Unidos contra el Reino Unido y el territorio, que era libre y ajeno al conflicto, dejó de parecer tan peligroso para quienes escapaban de los cañonazos. Empezaron a llegar más colonos anglosajones y se fundaron las primeras poblaciones. No es que aquello fuese Nueva York, pero tan pronto como en 1788 el arisco Daniel Boone pronunció sus famosas palabras «¡Demasiado abarrotado! ¡Demasiada gente!» y se marchó más al oeste esquivando sus denostadas «multitudes». Cuatro años después, el territorio fue admitido en los Estados Unidos de América como el decimoquinto estado. Lo llamaron con el nombre que habían usado los indios, kentaki, pero transcrito según la pronunciación inglesa. Hoy nadie recuerda qué significaba exactamente la expresión, porque hay varias idénticas que denominan cosas distintas en diversos dialectos indios. Lo más probable es que el nombre original fuese kenta-ki, «región de praderas».

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16 comentarios

  1. Anda que tanto artículo para demostrar lo mucho que sabe de bluegrass y luego escribir mal el apellido de San Earl Scruggs

    • Lo que nos lleva a concluir que usted debe ser tan experto en la materia como estúpido.

      Muy interesante el artículo. Gracias, Emilio, por una nueva dosis de lectura amena y pedagógica.

  2. Sí, Tigre. No tiene perdón. ¿Crees que vaya por la cuerda para linchar al tal Gorgot como harían en la patria del bluegrass? ;)

  3. Gran artículo, Emilio. Gracias

  4. Estupendo artículo. Confieso que leía con la leve esperanza de encontrar una escurridiza referencia a Los Hermanos Cubero y su bluegrass segoviano, pero no quizá no tengan cabida.

    • Qué grandes los Hermanos Cubero, que son de Guadalajara, no de Segovia. Pero poco importa un sitio u otro. El Sistema Central castellano es en España lo que los Apaches en Estados Unidos. Desde un extremo de Aragón, por Castilla y hasta Extremadura. La España vacía.

  5. Una delicia

  6. Maravilloso artículo, ¡cuántas cosas he aprendido!

  7. Y la incursión en el Bluegrass que hizo Stephen Stills con su grupo Manassas ?

  8. Diablos, qué artículo genial! Y con buena música como compañía!, artículo que me ha hecho reflexionar sobre ciertos resabios sociales que aún hoy me acompañan. Me refiero a la ancestral desconfianza y bronca hacia los poderosos y ricos, pero leyendo las peripecias del nacimiento de ese estado no hay dudas de que América las pasó negras con respecto a la pobreza y atropellos sociales, como cualquier otro hijo de vecino. PD: Me gustaría creer que la pibita con el cabello a casquito y polleras a cuadros en el video del baile sea la misma, tal vez un poquito mayor, que protagonizó como hija de Atticus Finch en Matar a un ruiseñor. Aplausos.

  9. Un placer!

  10. Gran artículo, un gustazo leer sobre los antecedentes del bluegrass.

  11. Gran relato. La música acompaña los tiempos de incertidumbre. Muchas gracias

  12. ¡Gracias!

  13. Muchas gracias por el artículo, recien he descubierto el bluegrass y me ha enamorado; Este artículo me ha hecho apreciarlo más.
    Les recomiendo a todos los que me lean que escuchen a Billy Strings, es un chico de 27 años que toca bluegrass, van a alucinar con el.

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