Música

In memoriam: Little Richard

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Little Richard en 1970. Foto: Cordon.

No estaría en esto de no ser por Little Richard. Por él me metí en el mundo del espectáculo. Él fue mi inspiración. (Otis Redding)

Solo intento hacer con la guitarra lo que Little Richard hace con su voz. (Jimi Hendrix)

Cuando Little Richard abre la boca, lo que sigue es una liberación. (Steve van Zandt, guitarrista de Bruce Springsteen)

Yo quería ser granjero. En realidad, quería criar caballos. Pero entonces escuché a Little Richard y ahí se acabó todo. (Lemmy Kilminster)

Si este maldito año estaba empeñado con todas sus fuerzas en que terminemos borrándolo del calendario y que a partir del primero de enero de 2021 hagamos como si el 2020 nunca hubiese existido, va a terminar consiguiéndolo.

El ser testigo de cómo desaparecen tus ídolos produce una sensación extraña. Naciste y muchos de ellos ya estaban ahí, impregnándolo todo con su influencia. Pese a que procedían de una vetusta era en blanco y negro, su música continuaba viva —solo quienes sienten hacia el arte la misma superficial atracción que hacia una merienda creen que el arte envejece—; esa música ejercía sobre uno el mismo efecto que antes había ejercido sobre personas que fueron adolescentes varias décadas antes. Suele pasar que cuando uno es adolescente busca con ansia sonidos surgidos durante su propia generación; sin embargo, el pasado es un inacabable baúl de descubrimientos y, cuanto más rebusca uno en él, más va cayendo en su influjo. Cierta música, sin importar que fuese hecha por artistas que ya habían pasado de moda en el año en que viniste al mundo, te acompañará durante toda la vida. Ahora poco importa que Little Richard —o Penniman, como aparecía en los créditos de sus discos— hubiese cumplido ya ochenta y siete años de edad; su repentina ausencia es un cambio desagradable y nada bienvenido en mitad de una época que ya estaba siendo lo bastante desagradable por sí misma.

Se necesitaría un texto de la extensión de una enciclopedia para desgranar el alcance de las influencias, directas e indirectas, que Little Richard tuvo sobre la música de la segunda mitad del siglo XX que a su vez determinó cómo es la música del siglo XXI. Es algo que realmente no se puede resumir con unas pocas frases porque habría que ir repasando estilo por estilo, artista por artista, e ir desgranando cómo unos se inspiraron en otros que a su vez fueron inspirados por Little Richard. En su camada de artistas de los cincuenta, solo Elvis Presley ejerció una influencia similar, aunque en el caso de Presley hablamos del detonador de la explosión de la música rock y Little Richard, como Chuck Berry, fue un arquitecto que terminó de darle forma a lo que habían hecho Fats Domino o Bill Haley. Una vez escuché a Mick Jagger diciendo que el ingrediente más importante en la música rock es «la energía». Pues bien, no hay nada más enérgico que Little Richard. No lo había en los cincuenta y sigue sin haberlo ahora. Puede haber cosas más rápidas o más ruidosas, pero no más enérgicas. Nada en el país de los sonidos desprende la misma contagiosa chispa eléctrica que su voz y su ritmo. Cuando yo era chaval, adoraba sus canciones por ese mismo motivo; es una época de la vida en la que se tiene energía para iluminar varios municipios y aquellas canciones eran una verdadera catarsis. Era como proyectar la energía juvenil hacia un espejo que la devolvía convertida en la música más arrebatadora y excitante del mundo. Sin saber por qué, yo me decía: «Así es como se hace esto. Ya no se puede hacer mejor». No era un conocimiento —aún sigo intentando arañar la superficie del misterio de por qué las cosas suenan como suenan—, sino una sensación instintiva. Como cuando te gustaba una chica; no te ponías a elucubrar sobre la matemática de sus proporciones corporales o sobre la química responsable del color de sus ojos. Te gustaba y punto, porque es algo que está en tus genes y se manifiesta en tu sangre. Lo mismo me sucedió con la voz de Little Richard. La oyes y, por mucho que buscas una equivalencia, no encuentras a nadie más que suene así:

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15 comentarios

  1. Desgraciadamente, todos sabíamos que el día menos esperado recibiríamos esta mala noticia, es ley de vida pero no por ello menos doloroso. Nunca paso una semana sin mi ración de Little Richard, no has podido explicar mejor lo de la «energía» ni cómo los chavales de cada generación se creen que lo más «cañero» es lo de su adolescencia, aunque es algo lógico por otro lado. No vas a convencer a un thrasher de 17 años que la versión del «Whole Lotta Shakin’ Goin’ On» de Richard, le da cien patadas a toda la discografía completa de Slayer, pero si abre su mente como a veces por suerte sucede, se terminará dando cuenta. En fin, ya solo nos queda en pie Jerry Lee, el día que él también nos deje, se habrán ido todos. No nos quedará ya ni uno solo de los pioneros del Rock ‘n’ Roll. So long, Richard!

  2. Cuando escuché Lucille por primera vez era una adolescente investigando en la música de los 60 porque la de mi época me sabía a poco. No me llenaba. Y casi me muero. No entendía como se podía cantar eso. Era inviable. Imposible… Entré en shock… Era locura total. Tan maravilloso… Yo que pensaba que nadie podría ser mejor que Ottis Redding en Hard to handle… Esa magia no desaparece nunca. Es lo que tienen los grandes. Igual que con Aretha, otra persona que hace (siempre viva) imposibles con su voz y que te dan algo siempre que cantan. Esa generosidad es dificil de encontrar…
    Siempre en nuestras emociones y recuerdos de vida…

  3. Genial artículo. Lanzar una lanza también por los olvidados The Sonics que versioneando a EL MAESTRO eran aún más salvajes si cabe que The Beatles.

  4. Sorprende que no se nombre a Dylan con el cariño y admiración que tenía por Richard.

  5. Tergiversador de Enredos

    Little Richard era tan grande, tan majestuosamente grande, que no queda nada que decir más que recomendar su música.
    Ha ido a sentarse arrogante en esa suerte de Valhalla rockero junto a Elvis Presley, Chuck Berry, Fats Domino, Bill Halley, Jerry Lee Lewis, Carl Perkins o Bo Diddley, y en tan jodidamente grande compañía, sobresale su tupé tanto como el de Elvis.

    • Como ya comentó otro, Jerry Lee aun resiste. No lo mandemos antes de tiempo a ese Valhalla. Casualmente, desde pequeño mis dos favoritos fueron Richards y él. Muy triste la marcha del primero. Solo nos queda uno. Que nos dure.

      • Tergiversador de Enredos

        No sé por qué, pensaba que había fallecido, pero me alegra saber que no es así. ¡Larga vida al Rock & Roll!

    • Wladimir Rojo Carrillo

      Me alegra leer que alguien pone tambien a Perkins entre los grandes. Para mi la cosa mas logica, para otros no tanto. Pero bueno…..

  6. Cuando leí que había fallecido me salió la frase «ya está», aún no sé ni qué quise decir.
    Recuerdo como si fuera ayer, estar viendo de chaval el vhs de Depredador de McTiernan, el grupo de rescate entrando en la selva en helicóptero al ritmo de Long Tall Sally. Se me derritieron los oídos.
    Con los primeros sueldos, un recopilatorio de Little Richard
    Cuando compré el tocadiscos, de los primeros discos un vinilo también recopilatorio de Little Richard.
    Gracias.

  7. Otro que se nos ha ido. Y dirán que no se fue antes de tiempo, como tantos. Pero se equivocan; gente como Little Richard nunca sobra. Más bien siempre hace falta, pues por desgracia no abunda :(
    Descanse en paz.

  8. Un artículo muy necesario para honrar la muerte de uno de los más grandes artistas de la historia de la música.

    No sobra ni una sola de las alusiones de otros músicos influenciados por Little Richard, pero me ha sorprendido no leer ninguna mención, ni en el artículo ni en los comentarios, al que para mí ha sido uno de los cantantes en el que más fácil es apreciar su huella: John Fogerty, especialmente en toda su discografía con la Creedence Clearwater Revival.

    Y como mención ya más contemporánea, pero no menos apreciable, el también desaparecido Nick Curran (para quien no lo conozca, recomiendo su imprescindible «Reform School Girl») ha sido otro de los ejemplos más claros en ese sentido.

  9. Si parecía cosa improbable, ha logrado que apreciemos todavía más a esta fuerza de la naturaleza, pionero en tantas cosas y que nos llega tan adentro desde la primera escucha ¡Gracias!

  10. Pingback: Little Richard: I Am Everything - Jot Down Cultural Magazine

  11. Pingback: Le Parolier: «I'm a Woman», de Christine Kittrell - Jot Down Cultural Magazine

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