
La primera vez que aparece en pantalla Rick Blaine, el protagonista de Casablanca, está sentado frente a un tablero de ajedrez. A su lado, una carta abierta permite suponer que quizá se trate de una partida por correspondencia. La vida de Rick es tan complicada como las jugadas sobre las que cavila. Se ve obligado a jugar contra sí mismo, cada movimiento que hace para garantizar su propia supervivencia es un doloroso jaque a sus antiguos ideales. Expatriado estadounidense que regenta un club nocturno en Marruecos, colonia de la Francia ocupada por el III Reich alemán, sabe que nada puede dejarse al azar en un negocio como el suyo, en un lugar como ese. Pero la ciudad en la que vive, Casablanca, también es lugar de paso de los fugitivos que intentan huir a América para librarse de las garras del fascismo europeo. Rick es un tipo cínico y solitario que alardea de una completa carencia de principios y parece importarle poco lo que suceda en el mundo mientras su Café Américain continúe funcionando. Pretende no distinguir entre tiranía y libertad, entre dictadura y democracia. En un entorno donde cada vida humana tiene un precio asequible, él sobrevive porque no se compromete con nadie y paga su cuota a villanos y asesinos: mantenerse vivo y mantener abierto su negocio en la Casablanca ocupada es una interminable partida de ajedrez de sobornos, oscuros favores e innombrables alianzas. Pero nadie cree que Rick se haya transformado del todo, por mucho que reniegue de un pasado idealista que una vez lo llevó a combatir contra Mussolini en Etiopía y contra Franco en España.
La idea de que Rick fuese presentado al público como jugador de ajedrez antes que ninguna otra cosa fue idea del propio Humphrey Bogart. Según parece, la carta que aparece junto a él en la secuencia es de verdad una partida por correspondencia que estaba jugando durante el rodaje. El actor era un entregado ajedrecista, con un nivel de juego excelente para un aficionado, y durante sus años de aspirante a actor había llegado a ganarse la vida disputando incontables partidas en las que apostaba pequeñas cantidades de dinero. Ganaba la mayor parte de las veces. Según algunos ajedrecistas profesionales estadounidenses, Bogart fue una de las celebridades que mejor han jugado. En la pantalla se preciaba de lanzar mensajes con su tablero, aun sabiendo que pocos entre el público los captarían. En Casablanca, película cuyo principal mensaje político era mostrar apoyo a la Francia ocupada por los nazis, su personaje aparece jugando una apertura conocida como «defensa francesa».
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¡Qué buen artículo! No conocía lo del ajedrez de Bogart y desde luego es una forma diferente de ver Casablanca, realmente interesante. ¡Gracias!!!!
Hizo usted que anoche volviera a ver Casablanca y que, sorprendentemente, la disfrutara mucho. Tenía recuerdos de somero aburrimiento con ella, y hacía más de 20 años que no la veía.
Gracias.
Cojonudo!!!!
Espero que te estén pagando por tus artículos y, además, a base de bien, porque tú estás siendo la revista.
Felicidades.
Este inteligentísimo enfoque realza aún más la calidad de esta maravillosa película. Gracias
Tras volver a ver Casablanca, la había visto en la adolescencia, la he disfrutado muchísimo y he encontrado este maravilloso artículo. ¡Enhorabuena! En estos últimos años se hace raro leer artículos así en internet. Razonados, bien escritos, con profundidad sobre temas como el cine clásico. Jot Down siempre a la altura.
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la primera vez que vi Casablanca fue en 1953. desde entonces la he visto como 7 veces y cada vez me justa mas, son todo conociendo lo accidentado del rodaje, de la selección de actores y que hasta en final no se sabia con quien quedada Elsa. ni tampoco lo sabía los actores. Todo conspiro para hacer esta maraville atemporal. UNA DE LAS MEJORES PELICULAS DE TODOS LOS TIEMPOS.