«La ciencia ficción mira al futuro». Cada vez que abrimos las páginas de un tebeo de ciencia ficción la idea que ronda nuestra cabeza es que estamos asomándonos a una ventana hacia el mañana. Sin embargo, siendo este un género con una historia de más de un siglo a sus espaldas, ¿y si los autores se inspiraran en el pasado para los nuevos futuros proyectados? Desde el cambio de milenio, una buena parte de la generación más reciente de autores y autoras españoles se ha servido de los temas y de las estéticas clásicos de este género para elaborar sus propias interpretaciones, sus propios relatos. Han acudido al momento seminal, la creación del ser artificial, y han retomado los testimonios de primeros contactos. Han vuelto a la aventura estridente y han practicado la sátira desenfadada. Y también han usado colores psicodélicos, trazos pincelados o líneas claras en novelas gráficas, tebeos de grapa y algunos formatos apaisados. Han entendido que la mirada hacia atrás al final también lo es hacia adelante. Porque en el espacio no hay direcciones, si bien sí hay destinos. Y aquí tienen diez de ellos.
Pulse enter para continuar (Ana Galvañ) – Apa-Apa Comics
Podría ser peor o Luz verdadera. En 2018 sublima ese arte con este compendio de cinco relatos, un puente efectivo entre The Twilight Zone y Black Mirror, construido con estética ochentera. El fatalismo de mundos con normas o límites que no alcanzamos a comprender o compartir pero que se nos antojan familiares se viste con una alucinante paleta de colores hipnóticos que traicionan la tragedia infundida en las historias. Un caramelo visual inquietante.
Júpiter (Daniel Torres) – Norma Editorial
Del afamado autor valenciano pocos esperábamos el regreso a uno de sus personajes más icónicos. Volver a Roco Vargas más de diez años después de su último álbum podría despertar el prejuicio de que Torres estaba recurriendo al éxito fácil del revival, de la vuelta a los «grandes éxitos» y a la nostalgia. Nada más lejos de la realidad. Júpiter tiene mucho y nada que ver con los álbumes de antaño, que también fueron muy diferentes entre sí. La historia visual del aventurero espacial es fluida y este álbum habla un poco de eso, entre otras cosas. De panorámica amplia y autoconsciente, Júpiter es un tebeo casi «mudo» repleto de pasajes bulliciosos y mucho sentido de la maravilla.
Cosmonauta (Pep Brocal) – Astiberri Ediciones
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Es más bien al revés: en el espacio-tiempo (no tiene sentido hablar del espacio a secas) no hay destinos, aunque sí direcciones. En cualquier caso, un interesante muestrario, que me recuerda que tengo que ponerme al día. Gracias.
Estimado Carlo, perdoname, pero desde no hace tanto y rememorando esa simple fórmula v=d/t he comenzando a preguntarme qué diablos hace el tiempo en ella. Cierto, entiendo que por motivos de existencia sea importante para nosotros, pero sospecho que su presencia es una gran metáfora, como una mujer maquillada que no deja de ser mujer. Tiene algo de forzado, de demasiado humano pues “v” evoca el espacio, y “d” la materia, las dos únicas realidades que nos han modelado, y es casi innatural introducir algo, digamos demasiado parecido a las emociones para medir nuestras existencias y los eventos. Aquí creo que Ciencias y Humanidades tendrían que estar separadas. Los universos nacen y mueren sin la necesidad de nuestro tiempo y creo que la humana inclinación a la trinidad le sea indiferente. Si por un encanto inexplicable hubiéramos nacido inmortales, ¿quién se hubiera preocupado por él? Y parece que vamos camino a la inmortalidad.
Gracias por el muestrario, que me recuerda que no tendría tiempo para leer todo lo que me gusta.
Además, y siempre admitiendo que “d” es una de las manifestaciones de la materia y “v” del espacio y observando la fórmula sin intenciones utilitarísticas y despojada de unidades, cuando quiero saber qué significa ”t”, me encuentro con la extrañeza de que es la substracción de espacio a la materia. Vaya. Es una de las maneras de reducir, empequeñecer, decaer de la materia. Muy parecido a las vejez de las cosas que se reducen a cenizas. Tengo que reconocer que “t” seria lo apropiado, una metáfora para explicar la transformación de la materia, pero que solo en nosotros no se cumple. Disculpá estas elucubraciones de principiante.