Arte y Letras Literatura

Dante y Shakespeare, locos por el conocimiento

Dante con Virgilio
Dante con Virgilio en una ilustración de Gustave Doré para La divina comedia.

De’ remi facemmo ali al folle volo» / «Though this be madness, yet there is method in it.

La locura fascina porque es saber.

(Michel Foucault, Historia de la locura en la época clásica)

1. Manía (μανία) y furor

Toda palabra es palimpsesto, huella y memoria de su origen, de sus usos, de su recepción. Las capas de historia y de historias se alternan y se confunden, removidas por el conflicto entre definición e interpretación. Todo lenguaje está vivo, sometido a la paradoja de esta esquizofrenia que llamamos hablar. Y sin embargo «no se puede no comunicar», defiende Paul Watzlawick en el primer axioma de Pragmática de la comunicación humana, donde desde una perspectiva sistémico-relacional analiza la normalidad como mito y reconoce que la dicotomía entre normalidad y locura supera el campo de la psicología para insertarse en lo social, en lo político, en lo literario. La locura como patología de la comunicación, como delirio del lenguaje, de la gramática y de la fisiología, como escribiría Foucault. Es decir, el comportamiento del sujeto que se autodefine o es definido como «loco» podría interpretarse como la única reacción posible ante un contexto de comunicación perturbado. Para los teóricos de la Escuela de Palo Alto, una perturbación comunicativa se genera cuando no está clara la distinción entre el contenido de la comunicación y la modalidad o el tipo de relación entre interlocutores. Pensa, lettor (escribiría Dante), piensa en las interferencias que estoy diseminando en nuestro diálogo silencioso. ¿Estaré acelerando tu locura?

«Fácilmente aceptamos la realidad, acaso porque intuimos que nada es real», nos recuerda Borges en su cuento «El inmortal». Ya lo sospechaban los griegos del siglo V: lo dionisíaco es el alma enloquecida de la tragedia griega, la herida del δαίμων, la divinidad que impone la locura y libera al individuo de sus máscaras sociales. Venganzas, celos, arrebatos de los dioses despiertan la μανία. Los héroes se autodefinen locos: el Áyax de Sófocles, el Orestes de Eurípides. Manchados por la ύβρις, la arrogancia humana, anhelan reconquistar la φρόνησις, la unión lógica de intelecto y espíritu. Y, sin embargo, la αφροσύνη, la locura de Antígona es su fuerza: más allá de la norma, renuncia al reconocimiento social, despiadada en su decisión, inevitablemente condenada a la muerte social y consagrada a la muerte humana. Su culpa ha sido querer atravesar el umbral que separa lo humano y lo divino. 

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5 comentarios

  1. ¡Uf! No recuerdo haber leído un texto tan alambicado y confuso nunca. ¿Cual es el mensaje?
    ¿Dónde quiere llegar la autora?

    • Si conoce la obra “la sabiduría griega” de Giorgio Colli no le resultar difícil entender el texto. Muy resumido: en la Grecia clásica se pensaba que la manía (locura) era el “ver” el conocimiento dado por un Dios, pero como las palabras no son divinas si no humanas estas últimas debían interpretarse, de hay nace el logos, el razonamiento.

    • En efecto, demasiada espesura para quien no sea un consumado erudito.

    • Pues a mí me parece interesante

  2. Yo no creo estar loco,
    porque observando, no escuchando
    el diálogo de los demás, innecesarios,
    solo para dejar a-sentado que
    se está o se es soez,
    siempre unidireccional, sin desvios,
    como dialogando con el espejo
    que jamás contradice y del cual
    es necesario que une se aleje
    para la necesaria salud mental.
    Yo vuelo o soy siendo más alto.
    No necesito de categorías:
    de mi salen las necesarias
    que de tan simples nadie entiende
    empezando por afirmar que no
    estoy loco, incapacitado de hacer
    el mal por oportuna mutación
    genética, económica, política
    o estética. Los locos son los demás.
    Llegará un dia el reino de los
    cielos sin celos donde los lelos
    serán finalmente aceptados por su
    dignidad.
    La traducción de «L’ardore ch’i ebbi etc etc. me parece un poco floja. El latino predomina.
    El ardor que tuve para transformarme del mundo experto, me gusta más. Cuestión de gustos. Por lo demás un amenísimo e instructivo como también recordatorio de nuestra cultura. Gracias.

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