
Argentina nació el 9 de julio de 1816. Tiene solo doscientos cuatro años. En teoría, el trabajo de sus historiadores debería ser fácil: todo es relativamente reciente y se supone que los periódicos contaron lo que ocurrió cada día desde la fundación. Sin embargo, la historia argentina está llena de misterios. En los siguientes párrafos intentaremos arrojar algo de luz sobre este país enigmático. Teniendo en cuenta que hablamos de Argentina, lo más probable es que estos apuntes aumenten la confusión del lector.
(Como aclaración inicial, digamos que los argentinos suelen hablar de «la Argentina», con artículo. Pero no lo hacen como los franceses cuando se refieren a «la France». En «la Argentina», con mayúscula dudosa, argentina no es nombre sino adjetivo: República Argentina. El la señala que se omite el término República. Por simplificar, y quizá para figurar entre los primeros en las listas alfabéticas de países).
Un misterio de entrada: ¿dónde están los negros? Buenos Aires fue capital continental del esclavismo. Según el censo de 1778, los afroamericanos constituían casi un tercio de la población. En 1816, los afroamericanos componían casi dos tercios del ejército del general José San Martín, héroe de la independencia, y se sabe que lucharon con valentía y destreza. Hacia 1850 se estimaba que la población total rondaba las ochocientas mil personas, de las que cien mil eran «mulatos» y veinte mil eran «negros». A principios del siglo XX apenas quedaban negros. ¿Qué pasó? Unos dicen que se extinguieron en las guerras decimonónicas porque siempre los situaban en primera línea de combate. Otros dicen que se blanquearon poco a poco con matrimonios interraciales. La cosa no está clara. En cualquier caso, pese a este misterio y a la existencia de unos novecientos mil ciudadanos que se autodefinen como miembros de los pueblos originarios, Argentina se considera una sociedad «blanca».
Otros países latinoamericanos tratan de enlazar su historia moderna con la historia de las civilizaciones precolombinas. No es el caso de Argentina. Por recurrir a una vieja y manida frase, que utilizaba de vez en cuando Jorge Luis Borges, «los peruanos descienden de los incas, los mexicanos descienden de los aztecas y los argentinos descienden de los barcos». Argentina es realmente un país de inmigrantes.
Los argentinos piensan como italianos, gesticulan como italianos, se besan como italianos y actúan como italianos. También saludan a la italiana. Frente al seco «hola» español, ellos tienden a algo más florido, del tipo «hola, qué tal, cómo va» en su versión más escueta. Accidentalmente los argentinos se expresan en idioma español, aunque adaptado a la fonética de los distintos dialectos italianos: no es «ven», sino «vení»; no es «corre», sino «corré»; no se dice «vale», sino «dale» (por el «dai» italiano). Del viejo español queda, sin embargo, el elegante «vos». Por razones desconocidas —otro misterio—, incluso los argentinos más cultos ignoran las conjugaciones del subjuntivo. Quizá sea una herencia vasca.
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Cada vez que he estado en Argentina lo he disfrutado. La he pasado bien, sin duda alguna.
Pero cada vez que vuelto la he encontrado peor: Buenos Aires parece atada a una decadencia tan inexorable como lenta, aunque esa decadencia le da una belleza melancólica que recuerda lo que pudo ser y no fue.
Y aunque cito a Buenos Aires, la cosa no evoluciona para mejor en Mar del Plata o Bariloche, por decir algo.
El no vivir el presente es sólo un escape, hacia el futuro o el pasado, en definitiva hacia algo que no existe, pues la realidad no gusta, no es suficiente o resulta invivible. Esa huída es la cuna que mece al arte, es el motor de la creación, pero también es el resultado de la desesperación y de la incapacidad de aceptar verdad de la milanesa.
Y cuna y escuela de algunos de los mejores viñetistas y comiqueros del mundo, pero de muy pocos pintores de categoria mas alla de regional. Otro misterio mas. O quiza no, quiza simplemente entendieron que lo moderno era lo popular (grandes cineastas tambien alli). El articulo, magnifico.
Excelente articulo sobre la Argentina aunque carece de mayor profundidad
Es logico que asi sea si no no seria un pais tan misterioso y por lo tanto tan atractivo
Quizas sea una especie de ave fenix
Felicitaciones a jotdown y espero recibir noticias de sus articulos y novedades
S
Es imposible explicar peor las particularidades lingüísticas.
Soy Argentino, porteño. Vivo aquí hace 45 años. El artículo está plagado de lugares comunes, muchos sacados de periódicos que tienen como objetivo desprestigiar cada rasgo de argentinidad. Desde el año 2003 hay una tendencia muy fuerte a quebrar los sentimientos de estado-nacion.
Los medios de comunicación socavan permanentemente el orgullo nacional, con la clara intención de sostener que la posibilidad de éxito no está aquí, que lo mejor pasa afuera.
El articulo, colabora y reproduce esta línea de pensamiento.
Creo que hay algo que les molesta, y es que los argentinos hablamos en términos de derechos, iguales para todos y sin diferencias.
¡Claro que sí! Pura envidia de los estupendos datos de Argentina en materia social, económica, educativa, gestión de la pandemia, protección de la población vulnerable en esta crisis, vacunación contra el Covid.. ¿no viste cómo todos los europeos se matan por entrar en nuestro país? Colas en las embajadas del mundo entero para sacarse el pasaporte argentino… Ya no sabemos como contener las hordas de gente desesperada por vivir en este paraíso!!! ?
Claro, si el resto del mundo es un paraíso y Argentina es el peor lugar sobre la faz de la tierra.
Su respuesta demuestra que no está tan errado el comentario de Palomino, y la verdad me apena mucho que así sea.
La ironía no es lo tuyo, dedicate a leer un poco, instruirte y pensar antes de escribir, te va a ir mejor y todo. Si no te gusta tu país, Ezeiza es una salida cómoda y en tu caso espero que sea definitiva ?
Muy buen resumen, soy argentino y me vi identificado con cada letra. Dan ganas de volver a leerlo. Gracias.
Suscribo a la parte en que se hace referencia a la diferencia con los porteños, seres que viven en un limbo en el cual al resto del país lo conocen como «el interior» mientras sueñan con viajar al «exterior», aunque eso más no sea cruzar el charco para ir a veranear a Punta del Este.
Por suerte Argentina es muchísimo más diversa e interesante que lo que se encuentra en Buenos Aires y zonas aledañas.
Lo que diferencia a una Argentina próspera con una Argentina empobrecida, son los valores que se profesan.
La realidad en cada momento histórico, termina siendo la patética consecuencia que ello acarrea, y que a su vez surge como resultante.
Un alemán que vive aquí hace más de 40 años, me dijo: «es un país con buenísimas personas pero malísimos ciudadanos».
Si se estudiara detenidamente la historia de cómo fué la separación de este Virreinato del Reino de España, quiénes eran en realidad los supuestos libertadores de esa tierra de los malvados «españoles» (como si fueran algo exógeno, mientras que los «patriotas» usaban para la guerra mercenarios), y luego el bochornoso espectáculo de cómo los «libertadores» se devoraban entre ellos después de la libertadora independencia, encontraríamos las claves del por qué del desastre de la Argentina política. La mano de obra barata de la emigración española, italiana y de otros europeos a finales del s.XIX e inicios del s.XX sólo retrasaron el inexorable resultado que todos vemos ahora.
La Argentina no es blanca, blanca es su visibilidad por una cuestión socioeconomica, tambien hay una Argentina marrón, no sale en las cámaras de los mundiales, ni en los eventos culturales porque es la Argentina relegada, la que nace con tres goles en contra y difícilmente la remonte, puede que se vean en hechos vandalicos o delictivos porque ese es su entorno. Es marrón pero no es racismo es el entorno al que políticas socioeconomicas los aglutina. Esa también es Argentina y es la que más sufre, callada e invisible.