
I. Donde se trata la condición del por qué la historia de nuestro ingenioso hidalgo fue la primera en su género
En su Teoría de la novela, Gonzalo Torrente Ballester señala como una de las razones determinantes de que el Quijote sea considerada la primera gran obra moderna que, por primera vez en la historia, no es un personaje arquetípico el que se ve arrastrado a un lugar inverosímil o a una aventura terrible, sino que la trama está y se alimenta en el protagonista. Dentro de la cabeza de don Quijote hay un plano de realidad que el lector desconoce e irá descubriendo a medida que la novela avanza, y su interacción con el mundo cotidiano y sin artificios crea un colapso que es el hilo de la historia.
La historia del ingenioso hidalgo marca el principio de la modernidad en la novela porque su protagonista es lo que podríamos considerar hoy como una wild card o comodín. Vive en su propia realidad, la cual se rige por sus propios parámetros; mira a su alrededor y ve lo mismo que los demás, pero lo interpreta con otras claves. Sus reacciones son imprevisibles y eso hace que quienes están a su alrededor vivan en un constante sobresalto: tanto puede tirarse al galope a atacar a unos molinos de viento como pedir ser nombrado caballero en una venta o ponerse en la cabeza una bacía de barbero.
Desde hace cuatro siglos, la historia del hombre enloquecido de tanto leer libros de caballerías preside nuestra civilización. La sombra alargadísima de don Quijote ha llegado no solo a los lugares obvios del tributo y la imitación académica, sino a otros todavía más recónditos donde a primera vista resulta casi imposible que un clásico de este calibre consiga ejercer su influencia. Para eso es preciso dejar de lado los prejuicios que a veces acompañan a las obras inmensas y mirar más detenidamente a nuestro alrededor.
II. Donde se da cuenta de la historia de Buzz Lightyear, pariente lejano de don Quijote
En Toy Story, un grupo de juguetes vive sin preocupaciones en la habitación de Andy, un niño que los trata con cariño y los quiere. La paz del cuarto se rompe con la llegada de un nuevo habitante que no solo altera la convivencia entre ellos, sino también la idea de realidad y la conciencia de sí mismos. Como don Quijote, y a diferencia del resto de los juguetes, Buzz Lightyear no finge ser un guardián espacial, sino que cree de verdad que lo es, que el planeta está en peligro y que solo él puede salvarnos a todos. Son los demás los que no lo entienden y cuestionan su modo de hablar y comportarse, pero desde su perspectiva todo tiene sentido. En ambas historias el lector o el espectador, respectivamente, empiezan siendo cómplices de los incrédulos, de aquellos que se ríen ante quien no se da cuenta de que es un juguete o un trastornado.
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Felicidades por el artículo!
Sólamente querría comentar, desde la más absoluta humildad, que bajo mi punto de vista Cervantes hace una crítica al idealismo y a los idealistas. Durante toda la novela, Don Quijote no recibe otra cosa que palos y vive situaciones patéticas. Todos se burlan de él, es a menudo manipulado, y él anda fuera de la realidad, arrastrando incluso a Sancho, que en ocasiones QUIERE creerse (porque le conviene, como nos conviene a todos muchas veces) el mundo que le promete su señor. Llamémosle a esos mundos religión, burbujas inmobiliarias, ideología, conspiraciones, etc… Que una vez en casa y como Alonso Quijano siga manteniéndose como un idealista refleja, quiero suponer, la obstinación de este caballero. Pero dudo de que la obra sea una especie de loa del idealismo, si es que he entendido bien el texto.
De nuevo felicidades por el artículo.
No soy un experto en la materia pero creo recordar que según explicaron en un documental de la vida de Cervantes, El Quijote es justamente una sátira parodia de las novelas caballerescas, de ahí justamente lo que mencionas. La Broma de todo el asunto es que la parodia se convirtió en referente del genero del que se estaba burlando.
Vi ese dibujo animado y realmente me encantó a pesar de que ya peino canas, y ahora me doy cuenta del paralelismo con el nuestro Caballero. Será por esto que me encantó. Gracias por esta especie de “iluminación”. Con respecto al fin de Don Quijote tendré que volver a ver, por el diálogo con Sancho en el lecho de muerte en especial modo, un film de Peter O’Toole que pasó desapercibido.
Brillante artículo, fascinante paralelismo entre 2 obras maestras de sus épocas.
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