Sociedad

Y a mí qué internet

y a mí qué internet
Foto: Randy Adams .(CC)

Este es un mensaje de esperanza. Tenga fe. Por lo pronto, piense con fuerza en esto: el mundo está poblado de seres como usted. Sintonice su aparato receptor exactamente en los 1373 kilociclos, en la banda de 720 metros. A cualquier hora del día o de la noche, en invierno o en verano, con lluvia o con sol, podrá escuchar las voces más diversas e inesperadas, pero también más llenas de melancólica serenidad: la de un capitán que refiere, desde hace más de catorce años, cómo se hundió su barco bajo la aciaga tormenta sin que él se decidiera a compartir su suerte; la de una mujer minuciosa que extravió a su único hijo en la poblada noche de un 15 de septiembre; la de un delator atormentado por el remordimiento; la de un exdictador centroamericano, la de un ventrílocuo. Todos contando interminablemente su historia, todos pidiendo compasión. internet

De Obras completas (y otros cuentos), Augusto Monterroso, 1959. 

Paso por alto que el nombre de su principal gurú suene a marca de cerveza alemana: Zuckerberg. Puedo soportar que en el metro ya sean más los que teclean compulsivos a dos pulgares que los que pasan las hojas de un Pulgarcito. Hago la vista gorda con que a la redacción del periódico lleguen cada vez más chavales pidiendo un smartphone que pidiendo calle. 

Pero no puedo quedarme de brazos cruzados cuando veo un jabalí de este tamaño y en semejante pose: enfurecido, dominante, invasivo, omnipresente, el macho alfa de internet metiéndose en tu casa hasta la cocina, plantándote las pezuñas en la colcha, comiéndose las margaritas de las macetas, dejándolo todo perdido. También el tiempo.  

Llegó, entró, se fue, revolvió las cosas. Queda la imagen de Mateo, nueve años, sentado en la alfombra con el juego del Gastón Cabezón, esperando a que su padre deje de alimentar el Tamagotchi y se tire al suelo. 

—Papá, yo de mayor no voy a tener móvil. 

—¿Y eso?

—Para estar más con mis hijos.

Antes nos llegaban las cartas contadas y con cuidada ortografía; hoy nos llegan innumerables y con aire de psicofonía: «ktal sts. a2». Antes te preguntaban con interrogaciones al principio y al final, ¿recuerdan?; hoy lo hacen a la inglesa: del jaguarllú al «cómo estás?». Antes se decía «No pasarán» (con tilde y separado); hoy se dice #nopasaran, con mucho menos acento. Qué quieren que les diga, la gente normal de toda la vida estamos hashtag los huevos.

Este artículo de nuestro archivo está completo para lectores registrados. Registrarse es gratis y solo lleva un minuto.

Regístrate gratis

SUSCRIPCIÓN MENSUAL

5mes
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

SUSCRIPCIÓN ANUAL

35año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

SUSCRIPCIÓN ANUAL + FILMIN

105año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
1 AÑO DE FILMIN
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 

4 comentarios

  1. Gracias. Me parece un gran… Artículo? Entrada? Publicación?.
    Disculpas por mis interrogaciones estilo ingles. No encuentro el signo bajo en el teclado de mi teléfono… Inteligente?

  2. Supongo que usted tiene que ser más joven que yo. Mucho más joven. Todo el mundo es más joven que yo, decia el viejo porteño nostálgico de Les Luthiers. Y me parece bien. Es justo y necesario (A regañadientes con el primer término). Lo digo para que quede claro que el enfretamiento o incomprensión entre generaciones a veces no es tan neto. En su excelente artículo está diciendo lo mismo que pienso yo, o sea que esa realidad que pasa a través de los móviles es una especie de delirio, por ahora sin graves consecuencias. Cuando miro a mi alrededor esa apresurada voluntad compulsiva de leer veloz y de responder al instante, o buscar en la rotación de la pantalla nuevos temas, creo que por contagio también yo comienzo a delirar, y me imagino que si se presentara un nuevo meteorito dispuesto a cargarse el plantea, los vería haciéndose una autofoto con aquel detrás, muy sonrientes. Cosa de viejos, por supuesto. Gracias por la desopilante lectura.

  3. En líneas generales, de acuerdo. Internet está muy bien – te permite acceder a muchas cosas, información entre ellas, rápidamente – , pero es como todo… no hay que abusar. Yo tengo móvil con internet, pero no lo consulto treinta y pico veces al día, ni soy adicto, puedo pasarme sin él. Tampoco tengo Twiter ni Facebook, que me parecen formas de perder el tiempo bastante peores que otras.
    Por ej. soy aficionado a viajar, y alucino cuando veo gente que, lo primero que se pregunta sobre un destino concreto es si podrán utilizar el móvil ( para el Google maps o buscar un restaurante, supongo ), algo que es la menor de mis preocupaciones.

  4. José Antonio

    Un artículo certero, aunque usa algunos datos bastante anticuados, como los de twitter 2013 y sus 140 caracteres. Y, ya de camino, lo compartiré en facebook, que solo lo uso para precisamente compartir los buenos textos que aquí leo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*