
#by El_Valenzuela (@valenzuelismos) # #Importación de librerías del usuario import numpy as np import pandas as pd import torch import tensorflow as hub from transformers import AutoModel # specify GPU device = torch.device("cuda")
Todo está conectado. Todo. Tú, yo. Nosotras. Nuestra sociedad. Todas y cada una de las sociedades que existen, han existido y existirán. El mundo que habitamos, los otros mundos que conocemos y los que no, las especies de las que guardamos registro y las que nunca descubriremos por encontrarse lejos en el espacio o el tiempo. La realidad. Toda la realidad es un sistema interconectado y si no somos capaces de ver los infinitos hilos que van de un punto al otro se debe simple y llanamente a que no tenemos las capacidades necesarias para detectarlos. Podemos saber por qué ese objeto se mueve al recibir un impacto o de entender los motivos por los que una persona se suicida tras una vida de sufrimiento, pero ante nuestra ciega mirada se extiende un velo de pequeños, imperceptibles cables que configuran la verdadera esencia de la realidad y que se ocultan a simple vista. La estructura fractal que subyace a una estructura atómica, y después subatómica, parece estar guardando siempre una última sorpresa en forma de una nueva capa. Una nueva realidad. La distancia entre la actividad neuronal y el lenguaje o la conciencia es siempre la misma y, por mucho que trabajamos por reducirla, se mantiene inalterable. ¿Inaccesible para todos y para siempre?
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Estudiar la carrera literaria de Jorge Carrión implica adoptar el rol de lector ante un autor que es a la vez narrador y personaje. Sus elecciones creativas parecen venir siempre dadas por un impulso que pretende ampliar su conocimiento enciclopédico en áreas que en trabajos anteriores se mostraron como secundarias aunque siempre pidiendo, casi exigiendo, su protagonismo en obras venideras.
Sin obviar su producción previa, el camino al que hacemos referencia y que llega, de momento, hasta Membrana (Galaxia Gutenberg, 2021) se presenta asfaltado y perfectamente iluminado desde la aparición de Librerías (Anagrama, 2013), homenaje al papel de estos centros de conocimiento en nuestras sociedades y, tal como reza su propia sinopsis, a la historia de las ideas y de las letras. Y pasando de la defensa al supuesto ataque que, en realidad, no deja de ser una extensión de la primera defensa. Porque Contra Amazon (Galaxia Gutenberg, 2019) no es, ni mucho menos, una obra pensada como alegato en contra de ese semidiós nacido del omnipotente Jeff Bezos que habita en todos nuestros hogares y dispositivos, sino una recopilación de distintos artículos que siguieron la estela de esa defensa de librerías, bibliotecas y, en definitiva, de la lectura y el pensamiento crítico. Que de eso va la cosa.
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Espléndias divulgación. Gracias. Estamos viviendo tiempos extraños. Casi de ciencia ficción. Habrá que leer ese libro. Pareciera que con este tipo de reflexiones y sus subordinadas con sus puntos comas paréntesis guiones y comillas el discurso de quienes llamamos locos de estos no tengan nada pues sus almohadillas jamás tan bien usadas son para amortiguar los golpes a la puerta de la realidad que es otra palabra ambigüa siempre cerrada mas las emociones ¿pertenecen a una red externa neuronal o no tienen una morada fija en nuestra corteza cerebral? tal vez las sinapsis no sean otra cosa que el chispazo necesario por un eterno cortocircuito emocional entre el polo norte de nuestros pies y el sur de los cielos y de nuestras cabezas obligadas a mirar en horizontal por ahora y solo está esperando la hora de vencer a la gravedad terrestre cambiando una esfera que comienza a estarle estrecha por otra que él mismo se encargará de diseñar y puede que le salga bien o puede que le salga mal.
Pingback: Jorge Carrión: «Las inteligencias artificiales adoran a los seres humanos. Sienten una especie de síndrome de Estocolmo. Quieren tener cuerpo humano» - Revista Mercurio