
En el terreno del entretenimiento, mentar las tres grandes iniciales del mundo abierto virtual, GTA, supone lidiar con palabras mayores. Porque dicho acrónimo evoca a una franquicia de videojuegos que nació minúscula y gamberra, pero acabó convertida en el producto más rentable, y uno de los más polémicos, de la historia: la saga Grand Theft Auto. Un fenómeno colosal cuya última entrega fue fabricada hace más de ocho años, y lleva desde entonces encabezando las listas de los juegos más vendidos semana tras semana.
Por un puñado de píxeles
En 1995, en las oficinas de la compañía escocesa DMA Design, los diseñadores de videojuegos David Jones y Mike Dailly, famosos por haber parido a una turbamulta de lemmings pixelados, comenzaron a cocinar el prototipo de una aventura protagonizada por individuos diminutos y sirenas de policía. Se trataba de un proyecto bautizado como Race’n’Chase, basado en deambular y conducir vehículos por las calles de una urbe norteamericana, contemplada a vista de pájaro, mientras se interpretaba el rol de un policía o el de un maleante.
Según el plan inicial (los documentos originales los colgaron sus propios creadores en internet hará una década) los jugadores podrían competir en carreras o derbis de demolición y participar en atracos a bancos, encarnando tanto a los cacos a la fuga como vistiendo el uniforme de los oficiales de la ley en plena caza. Pero por desgracia, todo aquello solamente resultaba emocionante sobre el papel, porque el prototipo inicial era bastante tedioso, invitaba al bostezo y estaba repleto de bugs que desesperaban al equipo de desarrollo. Milagrosamente, uno de aquellos glitchs se convirtió en la brújula que señalaría el camino a seguir. El fallo ocurrió durante los testeos rutinarios, cuando la inteligencia artificial de los policías de Race’n’Chase patinó y decidió ser menos inteligente y más cercana al madero estadounidense estándar, convirtiendo a los agentes del orden en psicópatas descerebrados.
Antagonistas que se abalanzaban en coche patrulla sobre el jugador, embistiendo contra su vehículo para echarlo de la carretera o intentando atropellarle sin compasión cuando trotaba a pie. Gracias a ese inesperado comportamiento, las carreteras del juego se convertían en una farra non-stop de accidentes, choques y anarquía al volante. Los testers del programa descubrieron que todo ese caótico desmadre resultaba divertidísimo, y comenzaron a obviar las misiones que les preparaban los programadores para dedicarse a hacer el cafre por la ciudad virtual. Cuando los diseñadores vieron el percal, no solo decidieron conservar el error, sino que además reenfocaron el juego para que todo girase alrededor del mismo, porque liarla a lo bestia resultaba absurdamente ameno. «Era un juego de policías y ladrones que evolución rápidamente, porque nadie quiere ser poli, es más divertido ser malo», aclaraba Gary Penn, director creativo del juego.
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Con el GTA puede experimentar lo que es una vida de delincuente pero sin hacer daño a nadie real.
Los trucos me parece otro elemento significativo de su éxito. Que el juego te brindaste todas esas opciones para ser Dios era genial. Apenas jugué las misiones. Y recuerdo que lo grabé en un verbatim bajo el nombre de Batman para pasar el filtro zapatilla en mano de mi padre, alarmado por la tv. Lo mismo hice con Canis Canem edit, más oscuro si cabe.
En mi casa, cuando mi abuela pasaba por el salón y miraba la TV a ver a qué jugábamos, mi hermano y yo súbitamente comenzábamos a circular con el coche de forma civilizada, nos parábamos en los semáforos, etc. Y cuando mi abuela seguía con lo suyo, volvíamos de nuevo al caos y la hecatombe.
Yo, como ochentero irredento, me quedo con la decadencia, lascivia y suciedad de la Vice City pornográfica y cocainómana, y las maravillosas tonadas que emitían sus radios. Ya me dirán que no era un gozo escuchar «Waiting for a Girl Like You» de Foreigner en la playa de Coconut Grove al caer la tarde, o una canción chichosa y alegre como «La vida es una lenteja» atravesando Little Havana.
Este post me hizo recordar cuando jugaba en xbox, la historia sigue siendo la misma mejorada :D
Diria que hay un fallo. GTA 3 no hace referencia a ‘Los Soprano’ como tal, más bien a ‘El padrino’.