
Ucrania iba a ser un gran laboratorio para la ciberguerra, Rusia echaría abajo todos sus sistemas de comunicación y abastecimiento antes incluso de que su primera unidad militar pisara el país. Las predicciones no se han cumplido, son tanques y misiles los que han ganado las victorias. A menos que los ucranianos hayan sabido defenderse en ese terreno con tanta determinación como en el campo de batalla. En estos momentos la única información fiable es que los sistemas de comunicaciones del gobierno, bancos, sistema de pagos del país, producción y distribución de energía continúan funcionando.
Llamamos a todos los hackers a ayudarnos
En el primer día de guerra el gobierno ucraniano hizo un llamamiento a todos los hackers que quisieran sumarse como voluntarios para defender el país. El Ministerio de Defensa no ha dado más detalles, pero Yegor Aushev, cofundador de Cyber Unit Technologies, empresa de ciberseguridad que ha apoyado a la administración ucraniana en el futuro, ha aportado algún dato. Según su testimonio, los voluntarios del denominado IT Army han sido organizados en dos grupos, el más nutrido el defensivo, dedicado a mantener en funcionamiento infraestructuras críticas como centrales eléctricas y de abastecimiento de aguas. El menor, ofensivo, dedicado a realizar ataques sobre los sistemas rusos.
Ucrania tenía previsto crear este año su unidad militar cibernética, y no ha llegado a tiempo. El país, además, ha sufrido numerosos ataques de ciberataques rusos, y ambas razones justifican la urgencia del llamamiento. En las navidades de 2016 la práctica totalidad de habitantes de la ciudad de Frankivsksin quedaron sin electricidad durante seis horas. La operación fue de una sofisticación extrema, porque no solo dejó en la oscuridad a los clientes, sino a los técnicos encargados de operar la red eléctrica. Había sido planeada por los atacantes durante meses.
En verano de 2017 fue un virus denominado NotPetya. Infectó bancos, ministerios, periódicos y compañías eléctricas, expandiéndose a partir de la actualización de un programa de contabilidad empleado por 400 000 usuarios ucranianos. Por su distribución en cadena un 10 % de los afectados mundiales fueron empresas alemanas, y la naviera Maersk perdió a causa de este virus 250 millones de euros. Según la investigación de la CIA, y del Ministerio de Defensa británico, NotPetya tuvo su origen en el GRU, servicio de inteligencia militar de las fuerzas armadas rusas. Y según la investigación de la revista Wired, en el comando ruso Sandworm. El pasado 28 de febrero se detectó que Sandworm estaba usando un nuevo malware, oculto en los cortafuegos, denominado Cyclops Blink, capaces de amenazar, entre otros, el sistema GPS.
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