
El filósofo Albert Camus y el biólogo Jacques Monod coincidieron en muchas cosas: ganaron Nobel, formaron parte de la resistencia ante el nazismo, denunciaron los crímenes del totalitarismo soviético, y cultivaron una amistad y admiración mutua. Camus recibió el Nobel de Literatura en 1957; ocho años después, Monod, junto a otros dos colegas, se llevaría el de Medicina. Camus, que conocía a Arthur Koestler, George Orwell, André Malraux y Pablo Picasso y que tuvo como amigo (y luego como enemigo) a Jean-Paul Sartre, había dicho: «He conocido un único genio: Jacques Monod». En 1970, el científico publicó un libro apasionante que se convirtió rápidamente en best seller. Se trataba de una obra filosófica y científica llamada El azar y la necesidad, en donde señalaba la soledad radical del ser humano y su aparición absolutamente contingente en el universo. Comenzaba con una cita del ensayo El mito de Sísifo, de su amigo Albert Camus, quien había muerto años antes en un accidente automovilístico. Pocas veces la filosofía y la ciencia tuvieron dos representantes tan destacados y unidos entre sí.
Monod y Camus compartieron ideas respecto del valor de la libertad, pero además tuvieron a lo largo de sus intensas vidas la misma actitud de exponerse personalmente en su defensa. Se conocieron luego de la Segunda Guerra Mundial, en donde ambos jugaron un rol valiente y decisivo en la resistencia francesa al invasor nazi. Camus dirigió bajo anonimato el periódico clandestino Combat, mientras que Monod fue miembro activo de la Resistencia, al punto de llegar a ser jefe de las Fuerzas Francesas del Interior.
Monod, como muchos de los resistentes al nazismo, militó durante un tiempo en el Partido Comunista, cuya organización y valentía durante la ocupación hizo que creciera el prestigio de sus militantes. Sin embargo, a poco de iniciada la Guerra Fría, el científico comprendió que el sistema soviético —que los comunistas franceses defendían incondicionalmente— tenía, en su autoritarismo brutal, muchos puntos en común con el nazismo.
Fue una discusión sobre procesos biológicos y no exclusivamente políticos, en definitiva, lo que hizo que el valiente Monod tomara partido abiertamente en la polémica y rompiera definitivamente con los comunistas. En la base hay dos concepciones sobre la herencia. Una es la atribuida a Jean-Baptiste Lamarck (1744-1829) llamada «herencia de caracteres adquiridos», que propone que caracteres alcanzados en la vida, como el estiramiento del cuello de las jirafas tratando de alcanzar la copa de los árboles para alimentarse, se transmiten a la descendencia. Por su parte, la esbozada por Charles Darwin y confirmada por los estudios del abate Gregor Mendel (1822-1824) propone que la herencia es invariante y proviene de ambos padres: las novedades (como el alargamiento del cuello de la jirafa) se producen por mutaciones aleatorias y permanecen en la descendencia por su valor adaptativo.
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Lysenko: genética y estalinismo
https://www.elviejotopo.com/topoexpress/lysenko-genetica-y-estalinismo/
https://twitter.com/EdgarStraehle/status/1535976958932176896?s=20&t=LlQXEWfc3jk6mZ0yQ9ZvqQ
En público Stalin promovió la biología pseudocientífica de Lysenko. En sus notas se reía de sus afirmaciones.
Leí el libro de Monod, El azar y la necesidad, siendo adolescente. Es un libro luminoso, habla de genética, de proteínas, genes y arn. De cómo las células vencen al azar y ejecutan el código de la vida. Es una continuación, o eso me pareció, del libro de Scrödinger Qué es la vida. Monod obtuvo el premio Nobel por su investigación extraordinaria, pero no es menos extraordinario que la explicase tan bien en un libro, toda una suerte para nosotros lectores.
Bien
Y qué de la colección de semillas de todo el mundo que tenía la unión soviética, que descartaron por completo, siendo patrimonio real de la humanidad.
En sus conversaciones ( de Monod ) con Jerzy Kosinski en los días previos a morir, hablan de anemia hemolítica grave. No parece que la anemia fuera consecuencia de un cáncer.
Aunque es casi inencontrable» Muerte en Cannes » es una pequeña obra de Jerzy Kosinski sobre el fallecimiento del cinetífico Jacques Monod. Una pequeña obra maestra muy difícil de leer sin emocionarse.