
Fernando de la Cierva Bento (Murcia, 1958) es médico, especialista en otorrinolaringología, director médico del Hospital General Universitario Reina Sofía de la ciudad de Murcia y escritor.
Nos citamos con él en pleno centro de la ciudad, en el Real Casino, uno de sus edificios más emblemáticos, muy cerca del lugar que vio nacer a su abuelo, el ingeniero Juan de la Cierva Codorniú, creador del autogiro, uno de los más grandes inventos en la historia de la aeronáutica y precursor del helicóptero.
En la «pecera» del Casino, como se conoce a las estancias acristaladas que se asoman a la calle Trapería viendo a través de ella el discurrir de la ciudad, hablamos con él de su abuelo y del libro que recientemente ha publicado sobre su figura, Un invierno en Filadelfia (Juan de la Cierva y su autogiro) (Alfar), en el que nos relata, a modo de memorias narradas a un periodista, los principales acontecimientos de la vida del ingeniero y el proceso de creación del autogiro.
(A las pocas semanas después de tener lugar la entrevista, el Gobierno autonómico ha decidido que el Aeropuerto Internacional de la Región de Murcia lleve el nombre del insigne ingeniero español).
Decidió escribir un libro sobre su abuelo Juan de la Cierva Codorniú y sobre el autogiro coincidiendo, precisamente, con un momento en el que su figura estaba siendo cuestionada desde ciertos ámbitos políticos. ¿Somos los españoles expertos en desprestigiar a los nuestros?
Siempre se ha dicho que la envidia es el deporte nacional. En el año 1975 muere Franco, se convocan unas Cortes Constituyentes y en 1978 se aprueba una Constitución. En ese momento los españoles hicimos un punto y aparte para volver a empezar desde la reconciliación. Pero hay gente que no ha asumido eso.
Conviene saber que, en realidad, Juan de la Cierva no se consideró un personaje político en ningún momento de su vida. Es cierto que llegó a ser diputado en Cortes, pero apenas dos años y pasó totalmente desapercibido. Estaba pensando en otras cosas. Lo hizo fundamentalmente porque su padre se lo propuso y se lo facilitó, pero siempre pasó de la política y tenía muy claro a qué se quería dedicar. Su padre, Juan de la Cierva y Peñafiel, sí que fue un político conservador muy conocido que llegó a ser ministro en cinco ocasiones, gobernador civil de Madrid y alcalde de Murcia. Pero realmente no fue de la derecha más extrema, ni mucho menos.
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¿No puede entender que «haya todavía rencor»?… Yo sí que hay cosas que no puedo entender. Menos pensar en el autogiro y más en las cunetas, a ver si así se te enciende la bombilla y aterrizas.
Nada. Si este tío no se merece que llamen a un aeropuerto con su nombre, estamos apañaos…
De la Hierba, yo diría que va usted fumado tal como su nombre sugiere.
Siempre aparece un «listo» que de una interesante entrevista se queda con la pequeña cuña política que le interesa para saciar su ración de odio diario.
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