
El cine del Oeste no hubiera existido sin las novelas por entregas, se puede viajar al infierno en la Tierra yendo a la costa de los Esqueletos, y pocas cosas hay mejores en la gastronomía que las salsas. Hemos tenido el Tour de Francia más espectacular de la historia, la primera mujer embajadora, y las matemáticas de los patos de goma. Y más, que te resumimos en este Jot Down News #30 artículo por artículo y sección por sección para que no te pierdas nada.
Cine y TV
En esta tercera entrega sobre el origen del cine del oeste (si te perdiste la uno y la dos) Emilio de Gorgot se remonta a las primeras novelas de cowboys por entregas, las de Ned Buntile, que entremezclaban la crónica periodística, y que hicieron famoso a Buffalo Bill. No solo eso, acabarían subiéndolo a un escenario teatral, con clamoroso éxito de público. «Cómo nació el wéstern (3)».
Alrededor de un personaje público puede crearse una disonancia entre percepción y realidad, el tipo duro, macho alfa y conservador que en realidad apoya, en su vida privada, el matrimonio homosexual o el derecho al aborto y la eutanasia. Esta paradoja se produce más a menudo de lo que parece, y Pablo Balbona la toma de referencia para explicarnos el humor de dos cómicos de derechas, los creadores de South Park y de las mofas políticas que contiene su serie. «South Park y la paradoja de Eastwood (1)». Por Pablo Balbona.
Viajes
Una de las zonas más áridas del mundo y el mayor cementerio de barcos es la «tierra que Dios hizo con ira» según los bosquimanos, o la Porta do Inferno, como fue llamada por el primer europeo que la avistó. Sonia G. Franco nos lleva de viaje narrativo y fotográfico hasta allí en «Viaje (solo de ida) a la costa de los Esqueletos».
Gastronomía
La gastronomía japonesa exploró el mundo de las salsas antes que el de la elaboración de los productos marinos, y aportó el umami, extranjerismo que no deja de ser aquella definición que dio Sancho Panza en El Quijote, «un punto entre lo salado y lo soso». Hay más precedentes, mucho antes lo hicieron los romanos con el garum, y antes aún los tartesios con la sangre de los atunes. En «Licuámenes, salazones, calderos y otras exquisiteces». Por Laura Mínguez.
Eros
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