Ciencias

La igualdad produce desigualdad

La igualdad produce desigualdad
DP. igualdad

La felicidad se apoya en la desdicha, y la desdicha se oculta en la felicidad. ¿Quién conoce los límites entre desdicha y felicidad? No tenemos certeza alguna. Lo recto se tuerce, la bondad se convierte en maldad. 

(I Ching. El libro de las mutaciones)

El argumento favorito de los conservadores siempre ha sido que el estatus social y económico se limita a reflejar la capacidad intrínseca. 

(Theodosius Dobzhansky, genetista y biólogo evolutivo ruso-estadounidense)

En general, cuando uno manifiesta que quiere igualdad (un tropo tan vacío y bienintencionado como la paz mundial de una Miss Mundo) en realidad está diciendo que aspira a una igualdad de resultados. Aunque explicite que no es así, que lo que desea es la igualdad de oportunidades, su forma predilecta de evaluar si la igualdad de oportunidades se está aplicando correctamente es analizando hasta qué punto tiene lugar la igualdad de resultados

Por eso se habla de brecha salarial o techo de cristal (que puede producirse no solo por el sexo, sino por el color de la piel, la estatura, la edad, el acento o hasta la belleza). Porque si hay diferencias en los resultados es que, necesariamente, debe de existir una diferencia en las oportunidades. 

Mutatis mutandis, el problema de buscar la igualdad de resultados no es solo la falta de libertad o incentivos, sino que la simple implantación de la igualdad de oportunidades puede engendrar, y de hecho suele engendrar, la desigualdad de resultados. Porque si todos partimos del mismo sitio, al ser todos tan diferentes entre nosotros, naturalmente acabaremos en sitios muy distintos.

Así, por ejemplo, un supuesto sistema de igualdad de oportunidades puede motivar que una mayoría de mujeres termine en la universidad frente a una minoría de hombres (como de hecho ya está pasando). También puede manifestarse la «paradoja de la igualdad de género»: los países con más igualdad de género tienen menos graduadas en carreras científico-técnicas que los países con menos igualdad, porque las mujeres pueden sentirse capaces de tomar decisiones basadas en factores no económicos y dejarse llevar por sus preferencias personales.

Si hay igualdad, entonces aparece la desigualdad. Así, la única forma de alcanzar la igualdad de resultados es implantando un sistema de desigualdad de oportunidades. No solo porque la desigualdad de resultados nos pueda ofender, sino porque esa es la única métrica que solemos usar para medir la desigualdad de oportunidades (cuando en realidad son los experimentos, y no las estadísticas, las que nos ofrecen más información en lo tocante a la igualdad).

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6 comentarios

  1. Estoy deacuerdo en que analizar la igualdad de resultados es erróneo. Pero creo que la igualdad de oportunidades es tratar de aplicar un tipo de desigualdad que podria dar (con una mínima posibilidad) una igualdad de resultados y además es más justa. La diferencia es riqueza, necesaria y crea felicidad, pero quizás es injusta. Interesante artículo, gracias.

  2. Number One

    «Interesante artículo», no. Extraordinario diría yo y de paso me permitiría recomendar al Sr. Sergio Parra la lectura, si es que no lo pudo hacer en su día, del también estupendo artículo publicado en esta santa casa, titulado «Ser pobre es una mierda» y de los consiguientes comentarios que prácticamente no tienen desperdicio. Hay mucha relación entre ambos artículos y en este de ahora, se profundiza en los argumentos que muchos de nosotros exponíamos allí.

  3. Creo que no hay nada incorrecto en la desigualdad salvó el problema mayor de que sirve de base para ejercer el poder sobre los demás. Ya sea desigualdad económica, de estatus, cultural, religiosa, de género, racial, … Viva la diferencia, pero que eso no implique poder o privilegios sobre otros. Y existen muchas formas, sutiles o no, directas e indirectas, evidentes o solapadas de ejercer la coacción.

  4. Cómo se puede escribir éste tipo de artículos sin ni siquiera NOMBRAR el componente genético del cociente intelectual????

    Charles Murray – The Bell Curve
    Emil Kirkeegard
    Nathan Cofnas

  5. Una forma de medir la igualdad de oportunidades en una sociedad es fijarse en quién ostenta los puestos mejor valorados dentro de la misma. Primero habría que definir cuáles son esos puestos, pero, tirando de tópicos, vamos a suponer que son los de: médicos, abogados, jueces, científicos, políticos, directivos de grandes empresas…

    Hecho esto ¿cuál es la procedencia de quienes los ocupan? Ahora mismo, en una sociedad como la española, me atrevería a decir que un porcentaje muy alto, cercano, o de más del 70%, pertenecen a entornos acomodados, de rentas altas. Cuando ese porcentaje se iguale, no sea significativo el origen socioeconómico de las personas que ocupan esos cargos, podremos decir que la sociedad ha alcanzado, al menos en ese aspecto (que es el más injusto), la igualdad de oportunidades. Y, por supuesto, sin que el sexo de los cargos sea tampoco significativo.

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