
Nadie duda de que las tapas sean un pilar fundamental de nuestra gastronomía. De hecho, conforman el famosísimo pero reduccionista tridente guiri de la Spanish food: paella, tortilla and tapas. Y si a un guiri le preguntas qué es una paella o una tortilla —horrores culinarios aparte, como los inventos instagramers de paellas con huevo, bravas y queso1— sabrá darnos una imagen más o menos cercana a la realidad. Lo mismo pasará con la tortilla. Pero ay, ¿cómo explicar desde la indigencia culinaria anglosajona la naturaleza de una tapa? Si ni siquiera aquí tenemos una idea consensuada de este interesantísimo fenómeno social de convidar con la bebida algo que meter al buche.
¿Qué es una tapa? ¿Se considera al pincho (pintxo, mejor ditxo) como una tapa? ¿La tapa se regala, se compra? ¿Las olivas o quicos se pueden considerar tapas? Y la más importante, que es la que trataremos de responder en este artículo, ¿por qué en unos lugares las tapas son gratuitas y en otros no? Una vez más, nuestra variedad geográfica nos arroja más preguntas que respuestas.
Empecemos por las cosas que sí tienen respuestas. Parece existir un consenso establecido en torno al origen del término y del fenómeno, que ya es algo. Muchos artículos y tapa-conaisseurs apuntan hacia una popularización muy tardía del fenómeno, en torno a los años 20-30 del siglo pasado, en las tabernas de la capital. Esta no es ninguna sorpresa: gran parte de nuestros hábitos sociales (higiénicos, alimentarios, del día a día) proceden de la llamada cultura de masas creada al calor de la revolución industrial que aquí llegó, como todo, tarde. Sin embargo, esta apreciación no deja de ser un tanto apriorística: ¿es que, en las tabernas de antes de 1920 no se invitaba al personal a un platillo de embutido junto con la bebida? Nos tendremos que conformar con esta explicación genealógica.
Por su parte, el origen terminológico tiene menos encanto: se les denomina tapa porque se ponían encima de la bebida que se pedía, como una forma de ahondar en la sed del comensal a partir de alimentos salados con el claro objetivo de que consumieran más bebida. Una inteligente estrategia de marketing que nos aleja de la idea de la solidaridad gastronómica. Una lástima.
Existen otro tipo de consensos, como que en León o Granada «puedes cenar con las tapas que te ponen» o como que puedes acabar mal en Euskadi si se te ocurre sugerir que los pintxos vienen con la bebida. Pero, ¿qué ocurre con Murcia? ¿con Sevilla? ¿con Barcelona? No en vano, el actual grupo de punk-oi! catalán Brux en «Tapa y quinto» (2019) nos da una pista con respecto a la ciudad condal: «¿No hay tapa? ¡Anda ya! ¡Salte de la barra, ponte a pelear! (…) Los chicos quieren tapa con cada quinto».
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me iba a comer una rodaja de chorizo y he acabado tragándome una empanada gallega (bueno, gallega no, parece ser zaragozana)
¿gratis?
Un pequeño suspenso en geografía: o el mapa está mal coloreado, o cuando dice «la alineación noroeste-sureste de las provincias con mayor puntuación (León, Palencia, Ávila, Ciudad Real, Jaén, Granada y Almería)» confunde Palencia con Zamora.
Por otra parte, y como curiosidad, en Santa Cruz de Tenerife, donde por norma no hay tapa «gratis», me he encontrado varios bares donde el primer día te ponen tapa y despues ya no, o donde no te ponen, otro día si, luego otra vez no… ¡Esquizofrenia tapera!
Gratis no son, repercute en el precio de la bebida, aunque sí es más barato que bebida+pincho, también habría que caracterizar la calidad de la tapa, no todas son iguales, en fin, hay muchos factores. En León la cultura de los cortos va desapareciendo. Al final la pela es la pela en Catalunya o en Antequera
¿Indigencia culinaria anglosajona??? ¡Oh my god¡ no sabeís los que os decís. Como el «guiri» ignorante que se queja de que las gambas al ajillo llevan demasiado aceite. Para opinar hay que estar informado de antemano.
Por cierto, ¿somos guiris todos en cuanto atravesamos nuestras fronteras propias?
En Salamanca, antes de que los turistas lo j**iesen todo y llamaran tapa, existe el concepto de «pincho de barra», que iba incluido gratis en la consumición, y lo elegías. Ahora lo cobran aparte y empiezan a llamarlo «tapa». Tapa era lo que se pagaba elaborado, pincho lo que hacían a primera hora en cocina y te recalentaban, gratis con la bebida (y lo elegías). Recuerdo que elegías el bar al que ibas por su pincho estrella: patatas meneás, chanfaina, paloma… antes de las tapas «elaboradas» y otras influencias externas.
Canarias rompe con todo, no hay más secesionismo que en Asturias, Galicia,…,
En nivel adquisitivo está a la cola del país, en horas de «terraceo» apabulla al resto y el único marcador que cumple es el alto % de «guirismo»
La Tapa Gratuita junto con la bebida, originariamente, fué un invento de Almería y exportado a las provincias Universitarias colindantes por el sector estudiantil.
El invento de la tapa surgió por cocinar el pescado y marisco de descaste, que se pescaba y la lonja no lo quería por no ser comercializaba, como el caso de la sardina, jibia, el pulpo o la gamba roja.
Ahí empezó la tapa en Almería, una caña o un vino junto a un plato de pescado, luego se pasó al guiso.
Así como el invento del Cherigan de atún como tapa. Las papas pues bravas o cocidas al horno con alioli, sal y un poquito de pimienta, como no, de la vega de la ciudad.
En Almería y Granada la tapa más que cultura es religión, y la bebida debe de ir acompañada con algo que picar GRATIS. Si a ello añades un fino o manzanilla, pues sales gateando por la puerta del bar.
Otro invento de Almería, que se pedía mucho por los trabajadores del cine Western de los años 1.9 60 del pasado siglo es el AMERICANO, una bebida que se sirve aún hoy en día en Kiosko AMALIA en La Puerta de Purchena de la ciudad Almeriense. Todos los guiris Americanos lo pedía bien frío en verano con la calor o caliente para desayunar en las mañanas de invierno frío.
Y el CHERIGAN famoso invento para tapear del bar PARRILLA PASAJE del Paseo de Almería, toda una isntitución gastronómica en la ciudad, con gran tradición e historia.
Nuestras tradiciones, cultura son únicas en el mundo, los Españoles se divierten, socializan, comen, trabajan, en la calle, junto con un clima fantástico nos hace únicos.
Y no olvidemos el TABERNERO, un bocadillo de pan de leche con pimiento y otros manjares que llena el estómago tanto como para no comer más. Almería es el lugar donde más y mejores tapas se toman en Andalucía, incluyo Granada, tan celebrada siempre como el mejor lugar. Los cheriganes, los pulpitos, pescados que parecen de ración…es una provincia llena de guiris que también aprecian el tapeo. Sugiero a Fidel que, después de tan buen artículo, se vaya a pasar un fin de semana a Almería capital y recorra el Paseo o el Zapillo y sus bares adláteres. Es otro nivel.
Aquí, en el norte, no ponen ni unos tristes kikos o patatas de bolsa, que tampoco es que tengan un coste gigantesco ni calidad pero siempre hace ilusión que te acompañen con algo. Para alguien del suroeste como yo, siempre ha sido inimaginable sentarse y no tener ná, pero una ya se acostumbra. Si además, le sumamos el aumento progresivo de los precios en los pintxos pues tomarte la cañita/vino/refresco empieza a ser un gasto importante.