
Siempre se ha dicho que no hay mal que por bien no venga, aunque nunca venga bien alguno; que el trabajo dignifica o que, a quien madruga, Dios le ayuda. La lengua española está repleta de expresiones que la enriquecen y dotan la comunicación cotidiana de un sentido poético, llenan de folklore cualquier conversación y, además, uno puede llegar a sentirse el mismísimo Miguel de Cervantes utilizándolas bien. Cuando pronunciamos un refrán, es la herencia del castellano la que habla; cuando hablamos, lo hacemos a través de nuestros ancestros que, sin saber leer o escribir, habían memorizado y asimilado conocimientos en forma de expresiones lingüísticas. Sin ser meteorólogos podían saber que cuando marzo mayea, mayo marcea; que a final de dicho mes uno no puede confiarse y que un cielo aborregado, a los tres días remojado.
Lo que pasa es que, cuando nos fijamos bien en qué estamos diciendo cuando decimos las cosas, podemos darnos cuenta de que, muchas veces, los refranes tienen un doble filo: más allá de la estética, son un yugo. El filólogo Fernando Lázaro Carreter decía de los refranes que son «un repertorio de órdenes, de prescripciones legales (o con valor legal para la antigua sociedad castellana)», diluidos de distintas formas en la capacidad lingüística de los hablantes, «sujetándolos a modos de comportamiento que las clases dominantes deseaban ver perpetuados». Esta expresión, tan categórica, se confirma cuando nuestras abuelas, nuestros amados instrumentos de opresión orwelliana, nos dicen que el melón, por la mañana es oro, por la tarde es plata y que por la noche mata.
El antropólogo cultural Marvin Harris tiene un libro —recomendadísimo— titulado Vacas, cerdos, guerras y brujas: los enigmas de la cultura, en el que explica que algunas de las creencias —muchas de ellas religiosas— más arraigadas del mundo vienen de determinadas imposiciones ecosistémicas. Por ejemplo, Harris habla de que la crianza de cerdos en Oriente Medio era muy difícil, más aún en épocas pretéritas, por lo que el Corán, Génesis y Levítico, para musulmanes y judíos respectivamente, consideraron al cerdo un animal impuro y prohibieron su consumo. Cuando tu abuela te advierte sobre los peligros del melón, en realidad invoca a un tatara(tatara)abuelo que no podía permitirse más melón que un par de tajadas.
El compendio de estas modestas advertencias, ciencia infusa y observaciones petulantes conforman lo que conocemos hoy como sabiduría popular. Andrés Amorós los califica de «filosofía vulgar» en su libro homónimo, como oposición a la «gran» filosofía, de los grandes pensadores alejados del resto de mortales.
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Un placer leerte, como siempre!
A la doctora María Luisa Ortega, que aparece en el artículo, le aplico el refrán de :»cuando eres martillo, solo ves clavos». Ella habla de que «calladita estás mas guapa» como forma de opresión a la mujer, algo totalmente falso, yo he empleado dicha expresión dirigiéndome a hombres . En fin, esa mentalidad de martillo es la que tiene el feminismo actual; que yo prefiero llamar charismo, de Charo; en la que cualquier acción o pensamiento masculino es considerado opresión.
Qué tú lo emplees para los hombres no invalida lo que dice la doctora, ¿lo entiendes o te hago un croquis?
Pero yo dudo bastante que tú lo emplees como dices y me parece que vienes a soltar la machirulada de turno.
Deberías cambiar tu nick a Conceptos de martillo, De hecho, estás cumpliendo el refrán; como tienes mentalidad de de feminista/ martillo, solo ves machiruladas/clavos por todos los lados. Yo solo me he atrevido a cuestionar que la expresión «calladita estas mejor» sea una frase de opresión machista. Pero ya sabemos cómo van estas cosas, el que se atreve a cuestionar los dogmas de la charocracia, merece ser colgado de los pulgares, por machirulo. Reconozco mi error y como estimo mis pulgares, escribiré cien veces el evangelio totalitario de las feministas: Artículo 1º, Una charo siempre tiene razón y sus dogmas no se cuestionan. Artículo 2º, en caso de no tener razón aplicar artículo 1º.
A todos nos lo han dicho alguna vez. Lo que no quita que en origen pudiera emplearse más en la versión femenina, por eso de que se supone que ellas desearían mas estar guapas (el hombre como el oso…), tampoco me parece una frase que profieran especialmente los hombres, yo diría que la he oído más a madres que otra cosa.
De acuerdo, estimado lector (o lectora) Chusman. Por mucho que nos sorprenda, históricamente –y más aun en las Américas– la mujer (madre, abuela) ha perpetuado el ciclo de opresión sobre la propia mujer (hija, nieta). Comparto su opinión de que la vanidad que se espera de la mujer (sumisa y «perfecta casada», adorno del hombre) probablemente haya influido en este refrán y en cómo se haya dirigido a la mujer. Irónicamente, dentro del concepto del marianismo –la otra cara del machismo (Evelyn Stevens)–, la mujer ha sido también la responsable de perpetuar las «virtudes femeninas» (silencio, sumisión, castidad, etc.) a imitación de la Virgen María. Esto explica muy bien su comentario. Un dicho de aparente sencillez con raíces profundas; «hay mucha tela que cortar». Paz y un saludo desde Chicago,
Cierto, estimada lectora o estimadísimo lector en caso de ser usted el autor de «Conceptos de primaria». Así mismo; este refrán se aplica a hombres y mujeres. Sin embargo, el peso histórico que ha tenido sobre la mujer no es comparable al del hombre. Pregunto: ¿Conoce alguien alguna reflexión como esta… de una voz masculina? … https://www.apenndx.com/spring-2021-transformation/ (pp. 66-68). Menciono la reseña personal de Andrea C. Yegüez, M. D. (Universidad de Pensilvania, 2021) en mi artículo «Refranes que matan»: https://revistas.usal.es/cinco/index.php/medicina_y_cine/article/view/27922/27527 «Leer y no entender es mirar y no ver». Paz,
Estimado lector: Un saludo de María Luisa, la doctora de la Universidad DePaúl que aparece en este artículo de Aldo Conway. Tiene usted razón en que a veces perdemos la perspectiva y no nos es posible mirar más allá del entorno que nos encierra. Le invito a que me lea un poco más: https://revistas.usal.es/cinco/index.php/medicina_y_cine/article/view/27922/27527 Aquí encontrará detalles más íntimos del dolor del silencio impuesto: https://www.amazon.com/Housed-Under-Glass-Repression-represi%C3%B3n/dp/1598350072. «Dime lo que lees y te diré cómo piensas». Paz,
Pues yo también he escuchado muchas veces esa expresión aplicada en masculino (sobretodo con niños). Debe ser que me muevo en ambientes machurulos y cipotudos.
Haciendo una búsqueda en Google (con la expresión entrecomillada para buscar la frase completa) se pueden ver muchas entradas donde se usa en masculino.
Yo no tengo ninguna duda sobre la opresión sufrida por las mujeres durante siglos, pero reconozco que nunca en mi vida había pensado que esa frase, que yo mismo he sufrido varías veces, fuera solo para las mujeres. No se me ofenda, por favor, pero creo que hay cientos de cientos de ejemplos mejores para ilustrar el machismo de la cultura popular.
Estimado lector: Sí, como bien dice usted, hay cientos de refranes que marcan la sumisión impuesta a la mujer. Quizá su peso recaiga con más fuerza de este lado del Atlántico. Andrea C. Yegüez, M. D. (Universidad de Pensilvania, 2021) reflexiona sobre el impacto de «Calladita te ves más bonita» en esta breve reflexión personal, publicada en su último año de carrera (pp. 66-68): https://www.apenndx.com/spring-2021-transformation/ Yo la cito en mi artículo «Refranes que matan»: https://revistas.usal.es/cinco/index.php/medicina_y_cine/article/view/27922/27527 «Mucho leer y bien entender, el mejor camino para aprender». Paz,
El moderador me acaba de hacer un» calladito estás mas guapo», dando razón a mi argumento de que esta expresión no es opresión. Ha borrado mi mensaje, simplemente contestaba a Concepto de Primaria. Si yo decía machiruladas, ella decía ……. que no lo pongo para que no me censuren. Igualdad llaman a eso.
Tierra, trágame, me postro ante el moderador y pido humilde disculpas, soy un cagaprisas. Que mi comentario anterior se tenga por no puesto.
Al buen callar llaman Sancho. Que era el rey Sancho II de Castilla. Mi refrán favorito es gana en silencio, que la gente piense que vas perdiendo.
Papá, mamá y la abuela y el abuelo que conocí, nos aplicaron la frase, indistintamente, a mí hermana, mi hermano y a mí, los tres muy bocazas.
Cuando lo he leído, me ha resultado extraño porque mi hermano era el destinatario mayor.
Sí, me ha parecido un ejemplo un tanto forzado
El resto del artículo me ha encantado
Gracias, Eva, por sus comentarios. Es probable que en las Américas (desde donde escribo ahora y donde he vivido más) este refrán haya cobrado mayor énfasis opresivo sobre la mujer. Andrea C. Yegüez, M. D. (Universidad de Pensilvania, 2021) reflexiona sobre el impacto de «Calladita te ves más bonita» en esta breve reseña personal, publicada en su último año de carrera (pp. 66-68): https://www.apenndx.com/spring-2021-transformation/ Yo la cito en mi artículo «Refranes que matan»: https://revistas.usal.es/cinco/index.php/medicina_y_cine/article/view/27922/27527 ¿Conocerá usted alguna otra respuesta de denuncia a la mella profunda que haya dejado este refrán en un hombre? «Ignoramos nuestra verdadera estatura hasta que nos ponemos en pie» –Emily Dickinson. Paz,