
Primera casi muerte
El titular es una exageración. Una técnica de marketing un poco burda, y ya muy vista, para llamar la atención, pero que sigue funcionando. La realidad es que el rol nunca morirá mientras haya un único grupito de personas que siga reuniéndose de vez en cuando para jugar; y eso parece que, al menos en el corto o medio plazo, va a seguir pasando.
Vengo del mundo del periodismo, y el mantra de la muerte del papel, la radio, la fotografía, la televisión o incluso el teatro me ha acompañado desde siempre. En el fondo, a lo que se refiere ese titular es a la muerte como medio de vida económico de las personas relacionadas con el negocio en cuestión. Y sí, es evidente que el número de personas que antes formaban parte de una redacción se ha reducido muchísimo desde unos años para acá —siempre empezando por los escalafones más bajos, claro—, al igual que las personas que se dedicaban al teatro a principios del siglo XX o, algo más reciente, en la televisión, cuando los ingresos por publicidad han bajado una barbaridad transfiriéndose a internet.
Es decir, la muerte no se da ni completa ni repentinamente, aunque los negocios sí se ven afectados gravemente, ya sea por la modernización, por el paso del tiempo —y todas sus posibles consecuencias—, teniendo que adaptarse, reinventarse o lo que sea. De modo que, a pesar de las fascinantes propiedades lúdicas, educativas y terapéuticas del rol, también es un negocio y, por lo tanto, es susceptible de que algún día llegue a «morir» en ese sentido.
De hecho, si nos ponemos un poco estrictos, ya sucedió a mediados de los años noventa del siglo pasado, después de unos años maravillosos en el sector. Se sumaron varios factores negativos que, en cierta manera, pueden recordar a lo que está ocurriendo en nuestra época actual (había una crisis económica y también una subida exagerada en el precio del papel). El caso es que, por entonces, el rol moría de éxito —hablan de una sobresaturación de oferta— y también apareció en aquel jardín frondoso y florido una segadora dispuesta a llevarse por delante todo lo que oliese a lúdico en el mundillo friki.
Las cartas Magic coparon el mercado del ocio de tal manera que el poco o mucho dinero que poseían aquellos jóvenes noventeros fue destinándose casi exclusivamente a abrir sobres sin parar, esperando que el azar les recompensase con alguna carta que rompiese las partidas. Acababan de inventarse las recompensas aleatorias adictivas que tanto explotan hoy algunos videojuegos.
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Buenas tardes
Llevo jugando a rol desde 1991 y todavia sigo. Solo queria comentar como nota anecdotica, que el asesinato del rol en el 94, una de las cosas que se comentaba entonces, fue que lo unico para lo que «sirvio» fue para que alguna gente se viera obligada a dejar de jugar por sus padres…. Y para que las editoriales españolas vieran sus ventas explotar.
Fueron los años en los que exploto D&D y Vampiro y la aficion se volvio mas «habitual». Todavia recuerdo las partidas multitudinarias (cientos de jugadores cada fin de semana en la partida de gorezone, por poner un ejemplo) en Sevilla y Cadiz.
Tambien los que jugamos, tenemos que hacernos a la idea, igual que las editoriales, que el rol es el hermano pobre del mundo friki. Es una gran aficion, pero es cara y te obliga a leer mucho y a dedicarle mucho tiempo, tanto si eres master, como si eres jugador.
Bueno, ahi he dejado mis dos centavos….
¿Cara? Puedes pasarte toda la vida jugando campañas con el libro de reglas del juego de rol de «El señor de los anillos» que te compraste por 1800 pesetas en 1989. Prueba el Warhammer 40k si quieres saber lo que es caro…
El rol muere cuando ya no tienes diez horas a la semana para hacer el friki con tus amigos, y con el tiempo libre que te queda con colegas, prefieres, por ejemplo, tomarte unas birras, salir a un concierto o a lo que sea, reírte un rato y dejar que la conversación fluya o si estás soltero, intentar ligar. (Todo opciones que a día de hoy me parecen bastante más divertidas que jugar al rol)