
El futuro era esto
El negacionismo ha dejado de ser un desliz marginal para convertirse en una actitud estructural. Y, paradójicamente, crece en paralelo a la veneración generalizada por aquello que niega. Pocas palabras despiertan tanto consenso como «ciencia». No hay partido, gobierno o entidad financiera que no la bendiga con entusiasmo. Se le adjudica el porvenir, el crecimiento, la salvación. Es lo que nos curará, nos alimentará, nos digitalizará. La ciencia, dicen, es la respuesta. Aunque no siempre queda claro cuál era la pregunta.
Por eso hay algo particularmente grotesco —con ese tipo de grotesco que roza lo cómico si no diera tanta vergüenza ajena— en ver cómo esa misma ciencia a la que se le piden prodigios diarios, esa ciencia que debe resolver pandemias, frenar el cambio climático, sostener la competitividad industrial y además inspirar a la juventud con pósters motivacionales, recibe año tras año un delicado tijeretazo presupuestario. No es una puñalada, no: es una cirugía estética. En 2024, por ejemplo, la Comisión Europea, en uno de esos movimientos que se describen con mucha frialdad administrativa y escasa imaginación poética, decidió recortar más de 2000 millones de euros del programa Horizon Europe. Lo hizo sin temblar la mano, mientras en los pasillos se seguía hablando de «excelencia científica» y «soberanía tecnológica», como si esos sintagmas no tuvieran ninguna relación con las transferencias bancarias.
Al otro lado del Atlántico, en Estados Unidos, la cámara baja se afanaba en preparar recortes para los National Institutes of Health con el mismo entusiasmo con el que otros celebran el 4 de julio: envolviéndose en la bandera mientras vacían la despensa. Porque no hay contradicción más sostenible que recortar el futuro en nombre del progreso. Y porque, a fin de cuentas, hablar de ciencia sale gratis. Lo caro es financiarla.
Y justo mientras eso ocurre, gana fuerza una ola ideológica que no solo desprecia la investigación, sino que la persigue activamente. La alt-right estadounidense —con su ceguera consciente al cambio climático, su cruzada contra las vacunas y su desdén por la evidencia empírica— ha convertido el negacionismo en arma de poder. Y su influencia, como todo lo norteamericano, se exporta con eficacia a la ultraderecha mundial: a los parlamentos europeos, a los algoritmos de TikTok, a las mesas de los medios generalistas. Donde antes se pedían pruebas, ahora basta con un meme. Donde antes se confiaba en los datos, ahora manda el relato.
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Gracias por este artículo. Simple y directo. Cansado de que la gente debata con opiniones y no con datos.
No es negar el cambio climático, el clima ha estado cambiando desde siempre: El Sáhara cada 15000 años se hace fértil o desertico, ni qué decir de la época glaciar en Europa en la Prehistoria, en el s.XIII la vid se extendió por Inglaterra, la pequeña Edad de hielo europea del s. XVII, civilizaciones enteras han colapsado por el súbito cambio en el clima. El problema es la ideología que impone que nosotros somos los culpables del cambio climático, un movimiento inteligente y sibilino porque machacar con ello hace que la gente al final se lo crea, por lo que quitarle el dinero será así más fácil. TODO ES POR DINERO, no seáis ilusos.
¿Tú has ido a la escuela? A ver si razonamos mejor.
El consenso en el cambio climático provocado por el hombre es máximo y justo han sido y siguen siendo industrias y grandes empresarios, así como gobiernos de muchos países, los que se han opuesto a ello. No desde la evidencia desde el poder económico.
El clima está en constante cambio, sí, pero no al ritmo acelerado actual que es lo que pone en peligro hasta ecosistemas enteros, porque la adaptación nunca ha sido inmediata ni ha necesitado serlo. Por dinero se niega el cambio climático y se sigue invirtiendo en energías que encima nos hacen dependientes de oligopolios con negocios en algunos de los países más autoritarios del mundo. Pocas cosas se me ocurren menos por dinero y poder que la lucha contra el cambio climático.
Ahora lee de nuevo el artículo, pero con tranquilidad, párrafo a párrafo, tomate pausas y analiza tu propio discurso en comparación a lo que deberías responder.
Madre de dios hermoso, que decía el ignorante.
Excelente artículo. En Colombia se hizo elegir presidente Gustavo Petro, con un discurso dizque de izquierda prometiendo, entre otras cosas, convertir a nuestro país en «una sociedad del conocimiento». Promesa que no cumplió y por el contrario ha disminuido gravemente el presupuesto para el Ministerio de Ciencia y Tecnología. En gobiernos anteriores, de derecha, también hubo recortes significativos al presupuesto para la actividad científica. Una vicepresidenta caricaturizaba la investigación básica y la primera ministra al frente del Ministerio de Ciencia afirmaba tener estudiodos de la eficacia de jugos preparados con hongo ganoderma y frutas exóticas del Pacífico, para curar casos de cáncer. De modo que por si por allá truena por estas tierras no escapa.
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En Occidente somos así: primero aceptamos que un hombre se puede convertir en mujer, sólo con decirlo y desearlo, y ledamos a esa idea ccarta de derecho jurídico, y luego nos quejamos de que no hay rigor científico.
Una vez se deja abierta la puerta al concepto de que nuestros deseos cambian la realidad, porque nos gusta que así sea, no se sabe nunca hsta dónde puede llegar la infección de la superchería.
Estas mezclando la velocidad con el tocino. Tu mensaje no tiene sentido. Y no lo tiene porque no has escrito lo que realmente piensas y al intentar taparlo te ha salido algo sin sentido.
La mentira es la nueva realidad de la gente. Mentir es la nueva actitud. La cuestion es porque a la gente le da tanto miedo la verdad.
«Porque no hay contradicción más sostenible que recortar el futuro en nombre del progreso. Y porque, a fin de cuentas, hablar de ciencia sale gratis. Lo caro es financiarla.»
A todos se les llena la boca de loas a la ciencia básica, luego sólo importan las patentes (y el nefasto negocio del «publish or perish» para rematar)
Frenar el cambio climático dice el iluminado jajajaja nada ya puestos vamos a frenar la rotación de la tierra,total ya que pedimos cosas imposibles….
Y no,el consenso no es máximo por mucho que is empeñéis los borregos del sistema.
«Se puede hoy ocupar un cargo público y afirmar que el cambio climático es una exageración globalista.»
El «cambio climático», ¿solo hay una descripción o definición del cambio climático?
Ese es, me temo, el motivo del rechazo a la ciencia: que se
pro (im) ponga su contenido del mismo modo que en esa proposición
de la autora se pro (im) pone el «cambio climático», un único modelo, una única explicación, algo a que adherirse, ¿pero qué algo?
El artículo… excelente, directo y sencillo.
¿La, aproximadamente, mitad de los comentarios? Magníficos ejemplos de lo denunciado: convertir en presunta racionalidad y argumento lo que es un puro meme, pura ignorancia.
La cosa es que el cambio climático va asociado a la superpoblación humana. Así que no tiene arreglo. Pero es que encima es la piedra angular del negocio de gente que vive, muy bien, de echarle la culpa de todo.
Es curioso porque lo que pone el cartel del señor de la foto es una realidad contrastada científicamente
Efectivamente, hay reacciones adversas documentadas, ahora bien,le voy a poner una analogía absurda a ver si razona algo. Cruzar por los pasos de cebra ha provocado muertes por atropello, ¿quitemos los pasos de cebra? En fin… que a estas alturas estemos con las cabezas así….
Increíble, pero aquí mismo, en este artículo que los tacha de «sois la pera», incluso así, se han animado a asomar la patita y repartir y llamar borregos a la gente. Sois increíbles. En serio. Que si solo hay una definición para «cambio climático», que si «cambio de qué», que si «borregos del sistema», otro que ni sabe lo que ha puesto y que «Julia» le ha contestado a la perfección…
Estamos muy muy muy mal. Va a peor. Nos viene un futuro chungo, dividéndonos en élites y castas, renegando de hermanos y amigos por creencias…
Todo bien hasta que invocaste al feministo y a lo LGBT, que no tienen nada que ver con la ciencia, y al final parece que se te olvida quién gobierna España, al momento de señalar con el dedo.