Entrevistas Música

Paquito D’Rivera: «El campo socialista declaró la guerra al jazz porque era la música del enemigo»

Paquito D'Rivera para Jot Down

Sobre la estantería del salón están las inconfundibles gramolas de los premios Grammy. Lleva su tiempo contarlas: diecisiete. «Creo que hay alguno más por ahí», dice distraídamente mientras se asoma a la terraza, desde la que se contempla el río Hudson y, al otro lado, el skyline de la ciudad de Nueva York. Paquito D’Rivera (La Habana, 1948) es una gigante del jazz latino en perfecto estado de forma: a sus setenta y siete años no para de girar por el mundo, y de hecho este verano ha visitado España para actuar en Getxo, Elche, Melilla, Tenerife o en las Royal Hideaway Sessions de Chiclana.

Pero siempre regresa al amplio apartamento de North Bergen, Nueva Jersey, que comparte con su esposa, la cantante Brenda Feliciano, lleno de obras de arte de creadores cubanos: uno de sus vínculos —aparte del más evidente, el musical— con la isla que dejó atrás en 1980. Furiosamente anticastrista, en la distancia corta el hombre risueño y espontáneo hace olvidar por un instante que estamos ante una leyenda viva. A lo largo de toda la entrevista, se mantiene celosamente abrazado a su clarinete.

Más allá de los tópicos, ¿qué tiene el Caribe, qué tiene Cuba, para parecer esa fuente inagotable de música?

No creas, que de vez en cuando sale alguno malo, ¿eh? Es como aquel rector de universidad al que dije una vez que «el cubano te lo puede perdonar todo menos ser pesado», y me respondió «eso es porque tú no vives en Miami» [risas]. Realmente no sé a qué achacarle eso de Cuba, no tengo la menor idea. Hay quien dice «Brasil produce toda esa música porque es enorme», pero chico, hay otros países grandes, que no voy a mencionar por no buscarme enemigos, que no dan nada. Y en cambio esa isla… Existen teorías: que si fue la llave del Golfo, que si es una isla larga con mucho espacio para hacer música, yo no lo sé. Tiendo a pensar, por un lado, en esa parte rítmica que viene de África, y la convivencia con el mundo español primero, y con Estados Unidos después. Y todo eso nos ha perjudicado también. Es la desgracia de la mujer bonita, que nadie quiere llamarla por su nombre: «Mamita», «Bonita», «Chula»… «Oiga, que yo me llamo María».

Usted nació en un barrio a diez cuadras de Tropicana. ¿Cómo era el Marianao de su infancia?

Imagínate tú, la llamaban Marianao, la Ciudad que Progresa. Y mira hasta qué punto era de verdad eso, que hoy día muy poca gente se acuerda de los alcaldes de los pueblos, y el nuestro, que se llamaba Francisco Orúe González, hizo de aquella ciudad un sueño. Se hizo famoso hasta aquí, en Estados Unidos, murió en Miami…

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3 comentarios

  1. Cuando se tiran datos reducidos a consignas, como eso de los cien millones, o de que no van a hacer nada, ni en cien ni en mil años, que es todo militar, etc. etc hay que dudar de quien lo dice por más que sea un virtuoso. Además, es difícil el progreso social de un país cuando se tiene a poca distancia un gigante que al solo sentir decir “socialismo” comienza a arrojar bombas o invadir países en nombre de la libertad. Soy un obrero que ama y se emociona con la buena música, y que tuvo que aceptar, sin comerla ni beberla y a diez mil kilómetros de distancia una reducción de su sueldo (un tercio) en la crisis del 2008, solo porque a algunos, en nombre de la libertad, se les ocurrió especular con títulos y bonos, etc. etc. Todo lo mejor para el entrevistado y su amado clarinete, un instrumento que toqué en mi juventud y me hacía estremecer.

  2. Un músico excelente (hace ya bastantes años) y una persona repulsiva.

  3. Isidro Caba

    Una persona repulsiva? Me gustaría saber que es lo que tiene la dictadura cubana que a tanta gente que se define progresista le gusta. Que Paquito critique lo que ha vivido, no lo que le han contado, ni lo que idealizan algunos sin conocer, es lo normal. Cuba es una dictadura que ha empobrecido a los cubanos hasta convertirlos en un país del tercer mundo, y no, Cuba en los años 50, antes de Castro, no era un país pobre, era de los más desarrollados de América.

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