
Algunos cinéfilos estamos celebrando, a lo largo de este año 2025, el centenario del nacimiento en Cracovia, de un cineasta polaco fundamental en la cultura europea y, a mi entender, también universal. Me refiero al talentoso Wojciech Jerzy Has (1925-2000).
Además, justo cuando escribo estas líneas, tal día como hoy, un 3 de octubre, del año 2000, Has fallecía en Łódź, por lo que se cumplen veinticinco años de su pérdida. Tenía setenta y cinco años y llevaba sin dirigir desde los sesenta y tres años, cuando en el verano de 1988 filmó en la localidad de Klęk su último largometraje.
Transcurrido un cuarto de siglo desde su deceso, su prestigio crece, especialmente en Estados Unidos, Reino Unido y Francia, varias de sus películas siguen siendo cult movies, objeto de deseo de un grupo de iniciados.
Has también dejó proyectos frustrados. Casi todos los directores tienen grandes proyectos que nunca lograron concluir, comenzando, en los transgresores años sesenta y setenta, por Kaleidoscope, de Hitchcock; el Dune de Jodorowsky; el Napoleón de Kubrick; The Deep, de Orson Welles; El día que el payaso lloró, de Jerry Lewis o El viaje de Mastorna, de Fellini. De Berlanga y Buñuel se han documentado decenas de proyectos cuyos guiones nunca fueron filmados, al igual que la adaptación que el polaco más universal, Roman Polanski, hizo de la novela de Bulgákov, El maestro y margarita. Son proyectos de los que se ha escrito mucho e incluso se han realizado documentales, por lo que son bien conocidos entre la cinefilia. Sin embargo, hay otro proyecto más desconocido que podría haber sido una obra maestra y Has nunca llegó a filmar. Durante dos décadas, desde 1975 hasta 1996 (año en el que cayó enfermo) Has trató de dirigir un guion de Jadwiga Kukułczanka titulado El burro que toca la lira (Osioł grający na lirze, 1975-1981), previsto como coproducción entre Polonia y Francia. Las crónicas de la época recogen que «El Centro de la Cinematografía de Polonia financió la película en 1981, pero las complicaciones relacionadas con la declaración de la ley marcial en Polonia imposibilitaron la cooperación entre ambos países»1.
Todo aquel interesado por la Historia del Cine en la segunda mitad del siglo XX y, más específicamente, por las relaciones entre la literatura y el cine, gracias a este centenario está pudiendo conocer las películas de este magnífico director cracoviano al que los libros de Historia del cine en Occidente no han hecho justicia. ¿Por qué motivo? Por un lado, la relativa invisibilidad de cierto cine de producción comunista en América y en Europa occidental; por otro, la propia cancelación y censura de las autoridades comunistas polacas en los años setenta, que le impidieron dirigir durante años y le hicieron refugiarse, a partir de 1974, como profesor en la escuela de cine Łódź, una de las más prestigiosas del mundo en su época. Pasadas las turbulencias con las autoridades, Has fue decano, reflotando el prestigio institucional de la escuela y luego rector (1990-1996) de aquella fértil institución.
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Uno de los mejores artículos de cine que he leído. Se nota que Moldes conoce el tema a la perfección y lo traslada con didactismo culto a los lectores. Gracias
Impresionante. Qué ganas de verlo en el Festival de Cine Europeo de Sevilla.