Visto en vivo y en directo, Álex de la Iglesia (Bilbao, 1965) resulta ser exactamente como sus películas: desmesurado, retorcido, anárquico, extremo, intenso, bizarro, inquietante… Llevar una lista de preguntas a una entrevista con el director de Balada triste de trompeta, La comunidad o El día de la bestia acaba demostrándose más absurdo que ponerse gafas de sol a medio metro de una bomba termonuclear a punto de estallar. A los dos o tres minutos, cogida ya confianza, el diálogo adquiere vida propia y se convierte en un golem imposible de domar que tritura mi tumefacto guión con saña y placer. En algunos momentos de la entrevista, de hecho, clavo las uñas en el sofá temiendo que Álex se comprima hasta convertirse en un agujero negro bilbaíno que me engulla a mí, al fotógrafo y a Madrid entera a los sones del Qué sabe nadie de Raphael en su versión death metal. Así que me limito a transcribir el caos y que sea lo que dios quiera.
Te licenciaste en filosofía por la universidad de Deusto. ¿Qué pretendías?
La verdad es que no estudié filosofía pensando en un objetivo, no había una razón. Estudié por diletancia y porque me interesaba la carrera. Francamente, no pretendía encontrarle rentabilidad al asunto. Mis amigos en la universidad eran todos ex seminaristas y locos, fundamentalmente. Y más en una universidad como la de Deusto, que está muy centrada en la rentabilidad. Los que estudiábamos filosofía éramos un grupo de enajenados separados de la realidad. Así que en ese sentido no había un objetivo crematístico. Todos acababan de bibliotecarios o de profesores.
Y de tu etapa como dibujante, ¿qué queda? ¿Dibujas tú mismo tus propios storyboards, por ejemplo?
Sí, sigo dibujando mucho porque me encanta hacerlo, pero lo hago para mis películas o para explicar determinadas cosas de ellas. Dibujo los storyboards cuando tengo tiempo.
¿Has pensado en publicarlos alguna vez?
Pues no, no he pensado en ello, pero sería bueno. Lo que pasa es que no sé si los conservo todos, pierdo bastante mi material. Es decir… lo conservo, pero lo pierdo ahí, en el despacho. Soy bastante desordenado y nunca sé dónde están las cosas.
¿Hay mucha diferencia entre tus storyboards y lo que acaba viéndose en las pantallas de cine?
Buena pregunta. Sí, y es bueno que la haya. Los storyboards no deberían ser una ley inamovible. Son una herramienta para contar lo que quieres y para poder modificar cosas a partir de ellos. Pero, curiosamente, hay veces en las que ves la película o alguna secuencia acabada y sí que se corresponde exactamente con lo que habías dibujado. Y eso también es bueno porque, de alguna manera, has seguido las directrices del tipo que empezó pensando en la película. Porque cuando estás rodando ya eres otra persona, eres alguien que se adapta a las circunstancias. Y precisamente en esa labor de adaptarte a las circunstancias es donde está la profesión, donde realmente trabajas. Nadie consigue, y no creo que sea posible, llevar exactamente lo que quiere a la realidad a no ser que tenga un presupuesto enorme. Con esto quiero decir que ni los actores, ni las localizaciones, ni el tiempo que tú deseas para una secuencia son realistas, así que tienes que adaptarte y llevar por donde puedas esa idea. Conservarla con otros elementos. Y ahí está la habilidad y la capacidad de un director para rodar.
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Con su película «Balada triste de trompeta» se produce, en mí, una sensación extraña. Me gusta la ejecución y la metáfora que en ella se produce, llegando a admirar, en conjunto, la labor artística de la obra. Sin embargo, esa metáfora y esa ejecución se cierne sobre España, sobre lo que fue, es y será, y entonces, llego a odiar, en conjunto, la labor artística de la obra. ¡Leñe! Menuda dicotomía. Pero es la sensación que siento. Lo de ser español llega a ser muy duro en ciertos momentos y reflejar esta «españolidad» puede llegar a ser doloroso.
Un autor interesante, buena entrevista. Curiosos datos de la labor artesanal del cine, que quedan algo lejos para el aficionado estándar.
Un saludo.
Me ha gustado la entrevista, se ve cómodo al entrevistado y se suelta.
Pero para mí, «Balada triste de trompeta» es junto a «Los crímenes de Oxford» su película más floja. Para mí, que conste. Balada es una película en la que todo va a saltos, no entiendes por qué, con elipsis que se cargan la evolución de un personaje clave. Y sobre todo, me da la impresión de que quiere representar la dicotomía española con un estilo que me recuerda demasiado a la «Underground» de Kusturica. Y para eso me habría quedado con la dicotomía de la tortilla o el Madrid-Barça. Se queda corta, explica a veces el sentimiento pero otras veces se pasa de largo. En todo caso, después de leerlo y ver su manera de entender el cine… Que haga lo que quiera, siendo flojo o sin serlo. Si encuentra su manera de contar las cosas, encantado de ver un director con personalidad, aunque prefiera otras de sus películas.
Buenisimo De La Iglesia, pura pasión en todo lo que habla, me encanta. Sus pelis tienen cAsi siempre algo diferente y están cojonudamente hechas. Sigue así!!!
A mí «Balada…» me parece una de las peores películas que he visto. Un auténtico despropósito argumental, con copias de escenas «propias», tales como la del Valle de los Caídos, idéntica a la de La comunidad (azotea) y a su vez a la de El día de la Bestia (rótulo de Schweppes)…Aunque habrá quien diga que por hacer analogías podría parecerse a King-Kong….Vale.
Y una vez rajado, decir que es de agradecer en un español esa llamada al diálogo, la pluralidad de pensamiento y la capacidad de autocrítica. Por desgracia somos un país deficitario en esos «atributos».
Mucha mejor entrevista esta que la de Sinde, cuando Cristian Campos deja de ser complaciente y lameculos con el entrevistado es capaz de realizar buenas entrevistas, sigue por este camino.
Me fascina cómo el cerebro humano adapta su percepción de la realidad para que no entre en conflicto con su sistema de creencias previo.
De hecho, me imagino a Cecé reprimiendo su instinto primario de, en nombre de Ibercrea, hacer caer su venganza sobre él en el momento de la entrevista dedicado al tema de la piratería.
…a mí me ha parecido otra entrevista complaciente y lameculos…
Como director, no me gusta su cine.
Como persona lo encuentro interesante y con una verborrea que le debe haber traído más de un problema. Se nota que es licenciado en Filosofía.
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En fin. Un señor que se permite poner esas películas de Rossellini a escurrir, de entrada choca, pero si recuerda uno los engendros que él ha rodado, entonces se nos transforma en el colmo de la coherencia. Y un apunte: lo de que Blade Runner no le gustó a nadie cuando el estreno, es un puro hablar por hablar.
No, mira, blade runner es cierto que no le gustó a nadie. Nadie la entendió. Fue un poco como la 2001 de su tiempo. La gente iba a verla por esa fascinación respecto a la calidad de imágenes que prometía, y con respecto a la tecnología avanzada, la vanguardia de la técnica. Pero luego nadie entendió esa mezcla entre cine negro, ciencia-ficción y reflexión metafísica.
Con respecto a lo que se dice en la entrevista, me gustaría apuntarle a Álex de la Iglesia que, tal y como yo lo veo, él me resulta más serio que la gente supuestamente seria que le dice que sea serio. Y su cine me parece, parafraseando a Antonio Machado, «perfectamente serio». Lo que sucede es que el mundo que vivimos, la vida que llevamos en él, la hemos envuelto en un velo, una cortina; lo importante son las formas. Entonces lo importante es un director que hace algo serio, que es ceñirse a la manera convencional en que se nos cuentan las historias. Pero la seriedad no está ahí, está en los contenidos.
El así llamado cine «de género» puede ser mucho más serio que una película «realista». Es bastante más serio George Romero que muchos cineastas que creen que la seriedad consiste en mostrar la realidad tal cual es, en toda su seriedad. Pero eso es un puro formalismo, porque no hay película que sea realista. Ni hay arte que refleje la realidad tal cual es. Ni ciencia que lo haga… porque los que creen que los zombis de Romero son zombis y nada más, es que no se ha enterado de nada. No sólo no son zombis, sino que probablemente ni eso son, porque lo importante no son los zombis, que no son más que «formas»
Muy interesante tu comentario viejotrueno, pero tengo que discrepar en una cosa: sí que hay arte que refleje la realidad tal cual es, ¿acaso no lo hace la arquitectura?
me parece, oh merluzo, que no es que no le gusten: es que se las cree tanto que no puede soportar el sufrimiento. a mí me pasa con «en el nombre del padre», que no tinc ganes de patir
j
Oye, y por seguir con la broma, ¿para cuándo una entrevista a otros popes de la revista Cinemanía como Vigalondo, Juan Carlos Fresnadillo, Jonás Trueba, (o David, o Fernando, o Homer Jay, cualquier Trueba me vale)? No sé, Joaquín Reyes ya está tardando en hacer una película y me parece que Javier Bardem ya ha terminado de cavar pozos en el Sáhara y está de vuelta en su mansión, así que Cristian podría dejarse por ahí y que contase alguna anécdota, como cuando mandó a Spielberg a tomar por culo porque pasaba de perseguir a Tom Cruise por los tejados, que es más divertido perseguir a Daniel Craig por los túneles del metro, donde vas a parar, y además pagan en libras esterlinas. Si además le hacen una foto en ByN con el pañuelo palestino y la chapa del ¡No a la guerra! yo me comprometo a comprar la edición impresa.
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Yo vi Blade runner cuando se estrenó en Barcelona, concretamente en el cine Urgel, y me entusiasmó, alucinado me dejó, tanto que fui tres veces más. Y las cuatro veces todo el público salía en su mayoría entusiasmado también. No recuerdo las críticas del momento en los diarios españoles, pero voy a buscar algunas a ver, porque no entiendo la facilidad con que se generaliza alegremente diciendo que en su momento no gustó.
Muy interesante
A mi De la Iglesia no me entusiasma, es más, sólo me gustó La Comunidad, pero hay que ver la de fracasados y envidiosos que se pasan por los blogs mezclando churras con merinas. Que país de mala gente, señor, que país…
Me ha gustado mucho leer esta entrevista, ha sido muy interesante y divertido.
Qué más dá que diga si Blade Runner gustó o no. Quizá se equivoque pero eso es mera anécdota. Es una persona de poner mil ejemplos para encontrar la manera de explicar lo que quiere y, a veces, puede no ser tan riguroso como debería.
Pero hace el cine que quiere hacer y su talento le permite, huyendo de ombliguismos absurdos.
A mi me parece un tipo honesto y un mentiroso atroz, como todos los directores que se precien.
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El día de la bestia tiene una historia oculta.
En 1995 un escritor madrileño llamado Tomás Cuevas Arroyo, presentó demanda en el juzgado de 1ª instancia nº 10 de Madrid contra Álex de la Iglesia, Jorge Guerricaechevarría, e Iberomaericana Films como autores de una «transformación NO autorizada» de su libro LA LUZ inscrito en el registro de la propiedad intelectual en enero de 1992, en «el día de la bestia» 3 equipos de abogados le defendieron y un gran grupo mediático ocultó la noticia.
Hay un documental llamado «el lado oscuro del clan almodovar» donde podéis tener una aproximación a los sucedido.
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Me gustaría que Alex encontrara un papel importante para su hermano Agustín, en su siguiente película