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Javier Mariscal: «El que no es curioso acaba siendo un enfermo social»

Javier Mariscal para Jot Down 1

Decir que Javier Mariscal (Valencia, 1950) tiene una sección de viento (entera) en la cabeza sería un buen modo de expresar la tremenda circulación de ideas y conceptos que viajan por el cerebro del dibujante y diseñador cuando alguien se propone conversar con él. Hablar con el valenciano es como jugar al ping-pong con un pulpo, sorteando respuestas que incluyen tantas referencias en tantas direcciones que focalizar la entrevista y fijar el rumbo se antoja imposible aunque uno fuera el mismísmo Almirante Nelson.

La entrevista se produce en los cuárteles generales del artista en Barcelona, lo que se conoce como el 22@ en las tripas del Poble Nou. Allí, entre ordenadores, libros (montañas de ellos), sillas, muñecos y banda sonora con los grandes éxitos de la oleada brit de los 60 y los 70 Mariscal se sienta con nosotros. Viste jersey gris que parece haber visitado varias constelaciones, posiciona el paquete de tabaco a su derecha, coge unos cuantos folios y un rotulador y se disculpa por no ver la cara del entrevistador: “Esta mañana tenía que llevar a los niños al colegio y no ha habido manera de encontrar las malditas gafas. No sé dónde pueden estar”.

A primera vista parece un tipo impasible, de andares morosos, reposado hasta el exceso. Sin embargo, y como acostumbra a suceder, forma y fondo empiezan a darse de guantazos en cuanto el valenciano abre la boca: optimista vocacional, cínico en dosis individuales, versátil hasta decir basta, no dejará de encender cigarrillos ni de dibujar en toda la entrevista y —ante todo— responderá lo que le venga en gana y retorcerá preguntas hasta dejarlas irreconocibles sin mover ni una ceja. Mariscal habla bajito pero sus palabras gritan: es así desde que a los 20 empezó a moverse por los territorios del comic underground, de ahí pasó al diseño mainstream (cuya culminación fue Cobi, que a pesar de ser masivo era absolutamente singular en su concepción) hasta convertirse a posteriori en un pope del diseño con uno de los estudios más prestigiosos del mundo (el suyo) a sus espaldas.

Al final, con la grabadora ya apagada, mirará al periodista a los ojos y le revelará dónde se ubica su verdadero tormento: “¿Dónde coño habré dejado las gafas?”.

¿Cuánto llevan en el 22@?

[Mira al techo] Llegamos en el 88.

24 años ya…

¿Ah, sí?

Sí, si llegaron en el 88 son 24 años.

[Enciende un cigarrillo] Es que no sé sumar… siempre se me ha dado mal.

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16 comentarios

  1. ThrashJazzAssassin

    Una entrevista bastante flojilla, para mi gusto. Creo que, si se sabía de antemano que Mariscal tiende a irse por peteneras, lo adecuado para sacarle más partido hubiera sido ser flexible y seguir el curso de sus divagaciones, dejarle más espacio. En cambio, ha quedado un tanto encorsetado, demasiado formal.

  2. Si, floja y el tío tiene palique ha fallado un poco el periodista. Las fotos bien.

  3. Llama Cabezas

    Enhorabuena por la entrevista, y sobre todo por las fotos. Charlar con Mariscal es un juego de los buenos y pillarle sin gafas en un golpe de suerte para la posteridad.

  4. Creo que la entrevista se ha quedado coja por desconocimiento del personaje, con lo que dá de si Javier Mariscal, venga dale molino con que estamos mal, que se vive mal, que estamos atosigados con la tecnología… un pesado el entrevistador, el personaje se ha defendido con su positivismo de siempre, pero nada, volvía otra vez, con lo mal, lo mal que estamos, una pena. Podría haber sido una gozada y ha sido un ¡ uf !, vámonos.

  5. Pingback: Entrevista a Javier Mariscal en jotdown.es: “El que no es curioso acaba siendo un enfermo social” | diariodesign.com

  6. Pingback: 31/10/12 – Javier Mariscal : « El que no es curioso acaba siendo un enfermo social » « La revista digital de las Bibliotecas de Vila-real

  7. fueradejuego

    Menos prima de riesgo y bono a 10 años y más conversaciones con gente como esta es lo que hace falta. Que para amargarse uno ya se vale por sí mismo. Crear ilusión desde la creatividad y el trabajo ya no tanto.

  8. La entrevista está entretenida. Qué fácil es buscar defectos desde fuera!!!

    • ThrashJazzAssassin

      Evidentemente. Como es fácil buscarle defectos a la lavadora cuando se estropea, aunque uno no sea capaz de arreglarla por sí mismo ni de fabricarla mejor. Ya sé que Mariscal es hueso duro de roer y que tampoco es un desastre la entrevista, pero echo en falta alguna pregunta que rompa el ritmo, que sorprenda o que se aproveche de las divagaciones del entrevistado para sacarle más jugo. Ahí está la coñera y muy naif frase de Mariscal: «Oye, ¿te sirve de algo todo esto que te he dicho o no?»

  9. La segunda foto es muy Quique San Francisco

  10. Daniel Alemán

    Si dejas ir a Mariscal se te pierde la entrevista, porque es irreproducible y sólo sirve en vivo, en lata no es que se vuelva abstruso, sino un poco idiota. Y si consigues centrarlo, como en esta ocasión, entonces simplemente te aburres. Mejor no entrevistarlo.

  11. La entrevista probablemente refleje lo que es Mariscal. Él ya lo dice, ha tenido muchos problemas en la lectura y la escritura, y se ha movido por instintos. Yo veo que también tiene dificultades en la expresión oral. Le cuesta objetivar lo que piensa y cuando habla forma como una nube de ideas. Cuando dice «quiero una silla de exteriores, apilable, inyectable, de materiales reciclados y que no puede valer más que esto y que tiene que tener estas medidas mínimo» es el único momento en que habla de forma ordenada, empleando como una matraquilla aprendida de su trabajo. Me parece muy difícil entrevistarlo adecuadamente, porque para ello se busca trasladar su verborrea caótica y algo ilógica a una secuencia más ordenada. Lo ideal sería poder sumergirse en ese mundo y bucear en el mismo más irracionalmente. Sólo así se conseguiría «entre vistarlo» adecuadamente.

  12. Chico y Rita es un proyecto importante, cuando la vi quedé fascinada, una maravilla y una banda sonora original espectacular. Felicidades.

  13. Ya, imagino que un proyecto así no puede realizarse por mucho menos y la rentabilidad de un producto depende de muchas cosas, en este caso de que fuese o no premiada con el Oscar, que lo merecía sin duda, pero esto no tiene nada que ver con la calidad, el talento y la magia de la película.

  14. Maestro Ciruela

    De acuerdo en que la entrevista es paupérrima, aunque esto es debido, sobre todo, a la idiosincrasia del entrevistado; cualquiera que lo haya oído por radio o televisión, sabe a lo que me refiero. No pasa nada, todo el mundo no tiene un pico de oro y la misión de Mariscal en este mundo es la de soñar y diseñar. Dicho esto, añadiría que considero a este señor un gran afortunado en la ruleta de la vida. Dice de sí mismo que es dibujante, y yo digo que viendo sus dibujos, hemos de convenir en que tuvo la inmensa suerte de atraer en su momento sobre su trabajo, unas opiniones favorables que le han llevado hasta donde ahora se encuentra. A mí me cae bien y me divierte ver su producción, pero no dejo de pensar en lo caprichosa que puede ser la fortuna con los humanos. Y hay algo que me tiene intrigadísimo; soy un anónimo que no conoce nadie y a pesar de ello, soy el feliz propietario de cuatro o cinco pares de gafas. ¿…?

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