Me encantaba tragarme enteros los desfiles de la Unión Soviética que hay en Youtube (1975, 1976, 1979, 1983, 1984, 1985, 1990). Al principio, para saciar cierta curiosidad política imposible de satisfacer y por fetichismo. Pero desde que leí La vieja Rusia de Gorbachov de Félix Bayón, un libro mezcla de ensayo y memorias del corresponsal en Moscú de El País desde enero del 81 a febrero del 84, empecé a hacerlo para partirme de risa silenciosamente, a lo jerarca soviético.
Bayón contó que durante estos desfiles hacía un frío criminal y había que combatirlo como fuera porque los asistentes estaban quietos, tiesos. Los periodistas, entre los que se encontraba él, tenían un puesto que les vendía vino caliente, aunque los corresponsales más veteranos ya sabían cómo iba a ser el tema y llevaban consigo petacas de whisky, coñac o vodka. En cambio, los ciudadanos que iban a ver el desfile lo tenían peor. Algunos iban por voluntad, pero a la gran mayoría los metían en un autobús y los traían de fuera. Esa gente tenía que beber sí o sí, sin embargo, hubiera sido algo indecente que las cámaras de televisión les sacasen mamándose con las botellas en la mano mientras desfilaba el glorioso el Ejército Rojo. Lo que hacían entonces, explicó Bayón, era llevar las botellas debajo del abrigo y beber a través de un tubito escondido entre las solapas y la bufanda. De modo que esos hurras que se escuchan, que parecen el gol de Iniesta en Sudáfrica, iban dedicados a la lucha internacional proletaria, sí, pero estimulados de aquella manera. Y cuando sabes esto ya no ves los desfiles igual.
Félix Bayón, antes de ser escritor y un gran columnista, había sido lo que se conocía como un kremlinólogo. Le mandaron a Moscú poco después de chuparse la revolución islámica de Jomeini. Y desde el paraíso socialista escribió las típicas noticias propias de un corresponsal, además de algunos reportajes sobre aspectos desconocidos del país, como la religión o la vida en las regiones inhóspitas, pero también se preocupó de los aspectos cotidianos del día a día. Ahora, que sabemos con bastante claridad por qué política y técnicamente desapareció la URSS, testimonios sobre lo cotidiano a través de los ojos de un compatriota con un sentido del humor bastante cáustico son un tesoro.
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Enhorabuena por el artículo.
Aquí hay más información sobre Lolito Cohete:
http://rusiahoy.com/articles/2011/08/26/lolito_cohete_12803.html
Interesantísimo. Gracias.
Delicioso
Pingback: Borracheras con líquido refrigerante, condones como alpargatas: la URSS de Félix Bayón
El artículo es muy bueno. El blog de Loliito Cohete es directamente desternillante.
me gustaría conseguir el libro, me podrías orientar acerca de cómo? gracias
en iberlibro.com lo puedes encontrar por no más de 5 euros
gracias!
Ah! Y Lolito cohete genial! No creo que sea cierto todo lo que cuenta, pero está claro que el autor conoció el modo de vida soviético en profundidad.
¡Genial!
Muchos aspectos que cuentas son totalmente extrapolables a la Corea del Norte actual.
Pena que trabajar allí como periodista parece bastante complicado.
Lo de la gente obligada a acudir a los desfiles es práctica habitual en Cuba. Supongo que allí le darán al ron.
El otro gran cronista de la URSS, no de su final sino de sus inicios, es Chaves Nogales en su antológico «El maestro Juan Martínez que estaba allí».
buenísima también. Ese libro es una novela ¿no? Porque leyendolo me pasó lo mismo que leyendo a Lolito cohete. Parece muy muy documentado pero no del todo verosímil.
¡Formidable artículo! Pero enlazar a Lolito Cohete es lo que se dice una putada de las gordas. Me lo he tenido que leer del tirón y ahora me he quedado con ganas de más.
Muy buen artículo y el enlace a Lolito muy recomendable. Sin palabras me quedé. De haber estado en Rusia alguna lágrima me ha caído, pero de risa. Tremendo blog y tremendas historias…como si hubieran soltado a Jardiel en el Kremlin
Gran artículo, muy bien escrito y muy interesante.
Pingback: 23/01/13 – Borracheras con líquido refrigerante, condones como alpargatas : la URSS de Félix Bayón « La revista digital de las Bibliotecas de Vila-real
Me ha gustado mucho este artículo, aunque me parece que hay algunos pequeños errores: la ciudad rusa se llama Volgogrado (y no Volvogrado). Y, de hecho, en la época se llamaba Stalingrado.
Y respecto a Lisichansks, me ha resultado imposible encontrar ninguna ciudad llamada así, ¿no será tal vez Lysychansk, situada actualmente en Ucrania?
Tampoco he encontrado por Internet información sobre Abasa, puede que esa también tenga algún error ortográfico.
Como nota final, decir que me agrada mucho el hecho que se hable de la guerra fría y de la rivalidad entra la Unión Soviética y los Estados Unidos, aunque la mayoría de artículos (a mí parecer) son excesivamente críticos con un bando y no con el otro.
Albert,
Me ocurre lo mismo que a ti. Los nombres de las ciudades y de los protagonistas, tanto en el libro como en los artículos de El País que puedes encontrar en la hemeroteca, están escritos de aquella manera. Desconozco la razón, el cirílico no es un alfabeto ambiguo, pero alguna habrá. En cualquier caso, los he puesto tal cual están en la obra.
Bueno, en ese caso supongo que el autor tradujo los nombres del idioma original «a su manera», y los transcribió al español del modo que le pareció más correcto, aunque no sea el oficial.
Siempre es genial asomarse a la cotidianidad soviética, ese otro mundo, tan desconocida.
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Saludos, he conseguido un ejemplar del libro de Bayón a través de Iberlibro que siempre es una herramienta muy útil para encontrar libros.
Sin embargo el blog de Lolito Cohete no puedo leerlo pues me salta un aviso de Google de malware y como que paso…
Tengo una pregunta para el autor del artículo, el libro de Rafa Poch que se menciona es «La Gran Transición»?
Saludos al autor, me sigue encantando leerlo, La Página Definitiva, La RBBE, etc.
Gracias por leer mis ladrillos, Jorgito. El libro de Poch es ‘La gran transición; Rusia 1985-2002’. Editorial Crítica 2003. Estuve con él la semana pasada y pronto podrá leerse aquí el encuentro.
Ok Álvaro, gracias por la confirmación. Espero ansioso el encuentro con Poch, seguro que tiene anécdotas jugosas de su época de corresponsal por Moscú.
Y aprovecho estas líneas,aunque no es el lugar,para felicitarte por la entrevista con Hristo «piso-cuello».
Siempre se intuyó una figura muy interesante más allá del personaje de futbolista racial del Este que siempre encarnó. Y creo que lo has dejado ver muy bien en la entrevista.
Bueno, sigo leyéndole por aquí.
Un panfleto anticomunista como dios manda, mi enhorabuena. «El anticonceptivo más común era, informó Bayón, el aborto libre y gratuito. Se practicaban sin anestesia. A veces, con suerte, con un calmante» Di que si, afirmando sin probar nada, como Bayón. Mañana mismo me voy a la Cañada Real, voy a estar allí durante 1 año. Ya vereis que articulo mas imparcial y riguroso sobre los logros del capitalismo me va a quedar!
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¡Fantástico artículo! Me gustaría leer más….¿Se animaría a escribir un libro sobre esto? ?
La mitad de las cosas son puro cuento , recorri toda la USRR hoy Rusia en todo ese periodo y si es cierto que habian muchos problemas de toda indole pero era un pueblo muy sano .Hoy la recorro igual y la mayoria de la gente siente nostalgia de esos anos es decir que no era tan malo como lo pintan .
Y en las concentraciones en todos los paises se motiva con algo asi que no especulen con lo que no saben .
No me canso de leer este artículo. Acabo de comprarme el libro de Bayón por Internet. Estoy deseando que me llegue para devorármelo.
El enlace al Blog de Lolito Cohere en su día funcionaba, pero ahora no lo hace… :( ¿Se ha mudado a otra dirección?
Leí el libro de Bayón hace años. Es un libro que no tiene credibilidad: se trata de un ejercicio de puro subjetivismo basado en anécdotas que él exagera hasta el límite, con el fin de mostrar que en la Urss eran más raros que un marciano. No hay ningún trabajo de campo, no cita fuentes, no hay el menor intento de objetividad.
Decir que todo el mundo en los desfiles se ponía borracho bebiendo por un tubito que salía de la solapa del abrigo…vaya tela…
En fin, un libro para antisoviéticos viscerales, pero no para alguien que quiera saber algo sobre cómo se vivía en la Urss.
Hermano de una de las últimas estudiantes becadas por la URSS quiero decir que el artículo es benevolente y que la vida diaria soviética era simplemente surrealista. Lolito cohete dicen los antiguos estudiantes es la pura realidad.
El artículo es totalmente verídico: Aquello era el infierno, esto es el paraiso.
El contenido del artículo y la lectura que de él hace Jotdown son fabulosos: Como en la URSS y el el Este de Europa había problemas y decadencia, (en Occidente parece que no los hay), lo mejor fué suicidarse y entregarse al caos, al ultracapitalismo y a la colonización exterior.
Habría sido igual de fabuloso, no para la nación y el pueblo chino pero sí para Occidente y Jotdown, que China hubiese hecho lo propio.