[Hubiéramos podido comenzar hablando de la luz, de la falta que le hace a Valeria Bergalli, de que es por eso por lo que no hay aire acondicionado en las estancias que conforman la editorial. Y entonces hubiera tenido que explicarlo un poco, la ordenanza municipal, creí entender, el edificio en cuestión, el reglamento, cómo está ordenada Barcelona. Empezamos por Berlín, mejor. A Valeria le encanta Berlín].
Éramos tres, hasta hace un par de años. Paula, que me ayudaba con la edición de mesa, se fue para allá. «Yo me voy solo unos meses, espérame»; es como una tradición de esta casa, lo de irse a Berlín. Ocurre que yo siento especial devoción por esta ciudad. Varios de los libros que hemos publicado están relacionados con ella. «Solo hasta que empiece el invierno», me decía Paula, hará ya más de un año, «tú espérame; espérame, que yo vuelvo». Todavía está allí [se ríe,divertida]. Y es que está muy bien: para empezar, hay mucha gente joven; las ciudades europeas, en general, han envejecido en estos últimos diez, quince años. Y Berlín, al contrario, tiene una capacidad de atracción sobre la gente joven brutal, porque es una ciudad tradicionalmente barata, y aun cuando ahora es cierto que se está encareciendo, como es muy grande, por más que suban los precios y cada vez haya más barrios exclusivos, barrios que antes estaban más al alcance de la gente, siempre hay alguna zona que todavía está bastante virgen, donde aún te puedes establecer.

La única pega que tiene es el clima. Pero es tan [un tan con la boca muy abierta, leáse así] bonito, hay tantas actividades, tiene tantísima vida. Como polo cultural es muy significativo, y no es nada superficial, hay realmente una tendencia a crear una marca: Berlín. Y luego está la bici, los espacios abiertos, mucho verde —y no el verde ese tan cuidadito de otras ciudades alemanas—. En este sentido, no da la sensación de ser Alemania, es muy relajada la vida allí. Me encanta.
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El tiempo es un canalla y Siempre hemos vivido en el castillo son dos novelas magníficas y extremadamente recomendables.
La lengua del tercer Reich me ha entusiasmado, pone de manifiesto como el poder de las palabras puede molderar nuestras percepciones y con estas nuestras actitudes. Gracias RB por presentarnos a Valeria y descubrinos la trastienda de su trabajo, no me interesé por quien editó el libro en España y ahora después de esta lectura tengo una perspectiva más enriquecedora y global del libro.
Valeria es grande, Roberto; muy grande.
(Gracias a ti; una escribe a ciegas sobre estas cosas)
Sí, Valeria es única. Es un soplo fresco editorial que cubre huecos que solo con mirada vivida se pueden encontrar. Sus pequeños libros, abren al tiempo lo que lees. Gracias por este nuevo artículo de Valeria, experta buscadora de literatura de perfiles modestos.
«Hemos publicado muy pocos originales».
Pero escritores originales, los hay.. Lo difícil es que una editorial les de la venia. Y alguno tiene que recurrir a cosas como ésta:
http://antoniopriante.wordpress.com/2013/05/20/carta-de-un-escritor-casi-desconocido-2/
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