
En el arranque de ese delirante laberinto que es Si una noche de invierno un viajero, Italo Calvino nos describe las diversas barreras de libros por los que ha pasado el lector de la novela (es decir, nosotros mismos) antes de encontrar el ejemplar que tiene en sus manos (la propia Si una noche de invierno un viajero). Algunas de esas barreras son tan peculiares como Libros Hechos Para Otros Usos Que La Lectura o Libros Que Te Faltan Para Colocarlos Junto A Otros Libros En Tu Estantería. Otras, sin embargo son particularmente atinadas, como Libros Que Has Fingido Siempre Haber Leído Mientras Que Ya Sería Hora De Que Te Decidieses A Leerlos De Veras.
Como en los buenos monólogos de stand-up comedy, las barreras de Calvino nos hacen sonreír porque nos sentimos identificados con ellas. Cada uno de nosotros tiene una lista de libros pendientes, del mismo modo que cada uno tiene su lista de libros que desearía no haber leído. Sobre todo una a la que podríamos llamar Libros Clásicos Que De Algún Modo No Consciente Sabes Que Deberías Haber Leído Pero Te Resistes A Ello Porque No Tienes Muy Claro Por Dónde Empezar. ¿Acaso no tenemos todos nuestra lista de clásicos por leer? Algunos no los hemos leído por pereza, otros porque ya sabemos cómo acaban, y otros, sencillamente, porque hemos tenido cosas mejores que hacer. No es que debamos avergonzarnos por ello, pues tres mil años de tradición literaria (solo en Occidente) hacen que sea bastante lógico el tener algún libro pendiente.
En este tema, de todos modos, es necesario tener cuidado con la semántica: ¿acaso clásico es sinónimo de antiguo cuando hablamos de literatura? Sí, pero no. Todos los libros clásicos son antiguos; pero el DRAE (Diccionario de la Real Academia Española), en su tercera acepción, nos ayuda a comprender por qué no todos los libros antiguos son clásicos:
Dicho de un autor o de una obra: Que se tiene por modelo digno de imitación en cualquier arte o ciencia.
Lo que no aclara el DRAE es quién decide lo que es digno de imitación. O lo que es lo mismo: ¿quién decide lo que es bueno y lo que no? ¿Usted? ¿Yo? ¿Mi tía María la que vive en Leganés? ¿En quién podemos confiar para tener un criterio objetivo sobre un libro? Buena pregunta, ¿verdad? Dense un tiempo para buscar una posible respuesta.
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Todavía no me atrevo con La Celestina ni el Decamerón. Intentaré enmendarlo este mes.
Tengo a medio leer la Novela de Genji y me parece el clásico de clásicos. Impresiona que una señora aristócrata de fines del s. X, durante la era Heian, pueda haber escrito algo que le resulte significativo a un tipo de las antípodas 1000 años después. Y su humor, aunque algo ácido, sigue siendo gracioso. Ojalá puedan dedicarle un artículo.
Pues precisamente el Genji Monogatari es uno de los que están en la lista de artículos por hacer. Un libro delicado, atrevido y, como dices, divertido. Es increíble que no hubiera traducción directa en español hasta hace menos de diez años. Y recuerda que si te gusta el Genji, debes darle una oportunidad al Heike Monogatari. El Genji es el mundo del amor en la corte y el Heike es el mundo de los guerreros samurái. Ambos son imprescindibles. Un saludo y gracias por comentar :)
Me alegro, es un libro maravilloso que descubrí por casualidad y que pertenece, como tú dices, a esos libros inmortales que nos siguen emocionando más de mil años después. El Decamerón sigue estando en mi lista de pendientes, espero que por poco tiempo.
Muy bueno, Ernesto. Lei El Decameron de jovencito, hurtando el libro de la coleccion paterna (nada como leer libros prohibidos). Me dan ganas ahora de releerlo, guardo un recuerdo gratísimo de su lectura. Gracias por el artículo y aquí me tienes esperando ya el siguiente.
La película de Pasolini me pareció pésima; cutre, con fallos no sólo de raccord sino de montaje, y además confundía naturalidad y espontaneidad sensuales con descuido y mal hacer. ¡Qué tiempos aquellos de Accatone o El Evangelio según san Mateo!
Dicho esto: me animó a leer el libro, y es una maravilla. Sensual, ingenioso, exquisito, refinado, puro, vitalista. Uno de esos clásicos que ahora ya nunca se leen, y que al arte de manifestar más vida que casi cualquier otro libro, se le una una pericia sublime en la narración de las historias. Es una gozosa celebración de la vida que toca la comedia, la tragedia, y cualquier género mixto con tanta elegancia como sencillez.
Gracias por tu gran artículo.
Por cierto, me he partido de risa con esta frase: «…y Juan Ramón Jiménez hablaría de lo maravilloso que es ser Juan Ramón Jiménez.».
Jajaja, lo estoy leyendo muchísimo precisamente ahora y el tío con sus éxtasis y sus nostaljias acaba poetizando el infinito cosmos de su ombligo de esteta (deseante y deseado).
Saludos!
Nostaljias se escribe con G, usease nostalgias. Ya se ques un ofderecor pero es importante mirá describir corretamente. ¡Saludos, maga!
precisamente uno de los «pedales» de JRJ era usar la J en lugar de G…
¡Gran artículo! Yo leí en su día la edición de Cátedra y me pareció formidable, ¡vale la pena hasta la introducción!
Tú no has leído mucho a Juan Ramón Jimenez, ¿no? Si no, sabrías que escribía siempre «je» y «ji» en lugar de «ge» y «gi», y te darías cuenta de que el comentario de arriba es un guiño a eso…
No, a ese no loeleío. Lo mio es más del royo a lo Mickey Spillane o a tó estirar Marzial Lafuente Epifanía. Pero vamos que por eso no nos vamos a peliar, eh
Clásicos que pensaba que algún día había de leer: Ana Karenina, Madame Bovary, En busca del tiempo perdido… y otros.
Pero que ya no leeré porque hace tiempo que pasé de la mitad de la vida (supongo) y ya se sabe lo que opinaba Pla de los que leen novelas a partir de los cuarenta.
Yo que usted no me dejaría influenciar por lo que decía un señor que llamaba a Dickens «este chico inglés».
Un saludo y gracias por comentar.
No le perdonas nada a Pla.
He disfrutado mucho con tu artículo. Te felicito. Ahora, ¿qué edición recomiendas leer, quizás la de Cátedra?
¡Anda! ¡Ahora si que la hemos godido!
Cualquier edición con un buen cuerpo de notas a pie de página. No solo para el Decamerón, sino para cualquier clásico. Pero cuidado, que a veces te puedes encontrar un spoiler.
¿A qué edad recomiendan leer este Decamerón de Bocaccio?
Si entiendes lo que dice, estás en edad de leerlo. Si lo preguntas por el tono erótico del libro, estoy seguro de que la mayoría de jóvenes de 13 años de hoy en día han visto cosas mucho peores en internet.
Un saludo y gracias por comentar.
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Habrá que empezar por el más clásico de todos, la Biblia.
Ahora mismito me pongo a ello!
Muy buena entrada, enhorabuena.
Me ha encantado su artículo, y la idea es magnífica… ya estoy esperando su siguiente entrada ( además de comenzar con el Decamerón)
¿Ya ha comenzado a leerlo? Espero que lo disfrute. Ya me dirá qué tal.
Un saludo y gracias por su comentario, que me ha alegrado el día.
¡Dale otra oportunidad a Azorín! _Las nubes_ me pareció un libro fantástico, para leer preferiblemente cuando hace sol. Siguiendo en la época, un clásico que leí recientemente y me gustó mucho fue Pío Baroja, el de la bufandita roja.
[Notita en letra pequeña: eso de que el tiempo decide los clásicos… más bien los mecanismos de legitimación con los que cuenta todo poder, ¿no? Más bien, o también, quizá. Bueno, «el tiempo» se deja leer mejor, eso sí]
Mi problema con Azorín y Baroja es que estando Unamuno, Machado y Valle-Inclán en su misma generación (la del 98) no tienen nada que hacer :) Pero sí, le daré una oportunidad.
No creo que el poder cuente con mecanismos de legitimación que hagan que una obra se convierta en clásico. Es posible que en algunos casos haya sido así, pero no creo que sea la norma. De ser así, hoy consideraríamos clásicos a autores como Pemán o Calvo Sotelo que, para bien o para mal, no han pasado ese filtro del tiempo. El interés que tiene su lectura hoy en día es testimonial, pero no literario.
En el otro extremo de la balanza están, por ejemplo, La Regenta. O Los pazos de Ulloa. O Fortunata y Jacinta. Libros fantásticos pero que describen una España nada complaciente con el poder. O la obra completa de Valle. O los ensayos de Unamuno, desterrado por Primo de Rivera y arrestado en su domicilio durante la Guerra Civil. Se trata de obras que no son nada cómodas para el poder, que fueron prohibidas y perseguidas. Y ahí están: vivitas y coleando.
Un saludo y gracias por comentar.
¡Gracias! ¡Me ha divertido ese pícaro entusiasmo antiacadémico! Leí el Decamerón hace un millón de años (tenía 11 o 12), cuando pude instalarme en la ronda de la biblioteca dinámica que mis hermanos mayores mantenían con sus conocidos y amigos. Creo que ni pude releerlo porque voló. Después de leer este artículo tengo ganas de pillarlo de nuevo.
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Que no me he leído el artículo entero, pero la respuesta al quién decide no es el tiempo. El canon se establece por el hombre blanco occidental y por eso queda mucha literatura fuera de otras culturas y otras épocas.
Mmm… Sí y no. En esta serie de artículos se habla de clásicos, no de canon. La idea es sacar a la luz clásicos literarios de todas las épocas y culturas. Como puedes ver en el primero de los comentarios escritos por mí en este mismo artículo (es decir, un poco más arriba) tengo la intención de escribir sobre El cantar de Genji, un hito de la literatura japonesa de la época Heian. Es un libro que desde su «descubrimiento» por parte de la cultura occidental ha sido tomado como un clásico para nosotros, los hombres blancos. Pero eso no quita para que desde hace siglos haya sido considerado como un clásico imprescindible en Japón. Porque hay canon occidental, claro, pero otras culturas tienen sus propios cánones. Otra cosa es que no los conozcamos.
Es decir, que has sido tú mismo el que inconscientemente has establecido que hablar de clásicos es lo mismo que hablar del canon y, peor aún, que el canon occidental es el único canon existente al hablar de clásicos. Quizás es porque eres un hombre blanco occidental, vete tú a saber :)
Qué fantástico artículo. Me ha matado de risa la retahíla de autores. Además, ahora tengo muchas ganas de leer el Decamerón.
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Con razón en Ulises, Joyce menciona a este mentado bocaccio como algo grande pero no tenía idea de su magnitud. Lo tendré en cuenta.
Da gusto leer artículos con esta claridad.
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