Cuando surgió como presentadora en la tele de entonces, nadie supo predecir —ni tan siquiera ella— que el proceso histórico que pasa por la calle Alcalá la estaba esperando. De esto hace la tira de años. Con todo, las ganas de gustar siguen enroscadas a su cuerpo cuando voltea para lucir el tipo. «Cien años de garantía», le suelto, como en aquel piropo que echó Pericón al paso de una mujer estupenda por el Mentidero gaditano.
Cien años de garantía, chapa, pintura y motor.
Es una pena, pero el piropo se ha perdido en España, yo creía que no me los decían porque soy vieja, pero cuando salgo por ahí, sobre todo a Sudamérica, veo que sigue existiendo. Creo que es uno de los efectos colaterales de esta modernidad: a los hombres les da vergüenza decir piropos porque piensan que las mujeres les van a decir que eso es machista. Entonces ya no los dicen. Escribí un artículo que se llamaba «Un buen piropo, por favor» y tuvo muchísimo éxito. Me decían: oye, tienes razón, una cosa es que no nos gusten los machistas y otra que no nos gusten las galanterías; que nos gustan y mucho. El piropo es un arte. Hay que currárselo un poco, no vale con decir «tía buena» y cosas así.
¿Sabes quién dijo de ti que eras una mujer muy interesante?
No ¿quién dijo eso?
Ruiz-Mateos.
¡Socorro!
Hay que disculparlo. Es un piropo adverbializado, quiso emular a Ortega y Gasset y le salió así ¿Tú has trabajado con Ruiz Mateos ¿verdad?
Hay una confusión con eso. Escribí al alimón con mi amiga Lucrecia King-Hedinger un libro de entrevistas que se llamaba (Es)cena improbable donde entrevistábamos a diez personas, entre las que estaban Luis Miguel Dominguín, Suárez, Alaska, Alfonso Armada, el golpista, y otro de los entrevistados era Ruiz Mateos. Les preguntábamos que si tuvieran que invitar a cenar a uno de los personajes de la historia a quién sería. Y cuando te contestan a esa pregunta se hace un retrato robot de la persona porque, según a quién invites, dice mucho de ti. Y esta amiga mía norteamericana, Lucrecia, se quedó a trabajar con Ruiz Mateos. Entonces, un día Ruiz Mateos contrató a un abogado afroamericano —que diría un tipo políticamente correcto— de Estados Unidos para que le defendiera. Y este abogado no sabía palabra de español y mi amiga que era quien llevaba todos los temas de prensa me dijo: oye ¿no te importa hacerle de traductor al abogado? Y hay una foto en la que salgo yo, está el abogado por medio y luego Ruiz Mateos. De ahí viene la leyenda.
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Entrevista rancísima. Fotos planérrimas. Bostezo infinito.
Tú antes molabas, Jot Down.
Amén.
¿»Planérrimo» es la manera que mola ahora de decir «plano»? Me surge otra cuestión de pronto, ¿me suda la pollérrima la respuesta a mi propia pregunta?
Le falta sencillez, le sobra engolamiento y tiene cierto tufillo snob, bastante habitual en esta publicación. Pero se lee a gusto y con interés, y ofrece alguna referencia literaria con buena pinta.
De acuerdo con Nitrochoff en las fotos.
Me gusta el corte que Carmen le da al entrevistador.
(Lo del engolamiento y el snobismo va por el entrevistador. Ella parece tener esa sencillez de la gente bien, con cabeza también bien «amueblada», no con muebles de Ikea precisamente…
¿Y qué tiene que ver CP con literatura?
Con M. Rubio y todo lo que el poder puede comprar, probablemente sí, pero su talento literario parece similar al de Ana Rosa Q., Belén Esteban o Paquirrín.
Ay señor, qué sandeces hay que leer. Igual que Paquirrín, sí. Lo que habría que hacer es entrevistar a una de estas mentes privilegiadas anónimas.
Aprovecho para pegar una carta al director de «El País» rechazada:
La filosofía, ¿para qué?
Probablemente la noticia de mayor calado del 2013 hubiera debido ser la inminente desaparición de la asignatura historia de la filosofía de las enseñanzas medias. El sentido de dicha especialidad centenaria venía radicando sobre su propio curso histórico, pues hace tiempo que no hay filósofos, sino sólo meros historiadores de la filosofía. Eliminado su buque insignia, la disciplina desaparecerá de facto, lo mismo que un culto al que no acuda nadie. Quizás lo más llamativo no haya sido la noticia citada, sino su transcendencia nula. Más allá de un puñado de protestas por parte de quienes la imparten (pendientes más de conservar su trabajo que de defender tal materia), este tema no ha tenido repercusión alguna. De hecho, aunque quisiéramos creer que la supresión de las matemáticas sublevaría a la mayoría, también nos equivocaríamos: hace tiempo que no se imparten en todos los bachilleratos y, popularmente, se creen baladíes tras el descubrimiento de la calculadora. Puede que otra cosa ocurriera si se pretendiera suprimir un equipo de fútbol, partido político o canal de la llamada prensa del corazón. Quien intentase dar tal tijeretazo como mínimo enfrentaría un recorte sustancial en la tasa de votos el día de su reelección. Y no nos engañemos: la religión tampoco posee arraigo más allá de lo anecdótico o como instrumento ocasional de alguna pedrada política. Los gobiernos occidentales actuales ni siquiera precisan amparar fechoría alguna bajo el capote del bien en sí, la patria, el pueblo, la humanidad o Dios.
Puesto que, por un lado, buena parte de la tradición filosófica se separó constituyendo especialidades propias (como, por ejemplo, física, biología o psicología); ya que, por otro lado, los únicos sistemas políticos vinculados con los filósofos han sido el Vaticano y, sobre todo, la URSS (la cual desmembraron ya hace tiempo); y como, finalmente, la ética no tiene ascendiente alguno en un mundo dominado por el libre mercado, el espacio para la filosofía ha desaparecido. Los reparos de la administración de Truman para llevar a juicio a los jerarcas nazis se nos antoja un ideal futuro, que poco tiene que ver con la nocturnidad de la ejecución de Bin Laden, la reclusión de los presos de Guantánamo o la invasión de Irak. Las democracias formales actuales parecen menos vinculadas a la Ilustración que con las satrapías. Cuando los estados nacionales torturan, asesinan y, además, facilitan que una pequeña élite expolie cada vez más riqueza de la mayoría, la filosofía ¿para qué? Porque para oscurecerlo todo ya está la prensa.
Pues está chupi la carta, pero ¿mandarla a El País? ¿Sabe usted, alma cándida sin duda, quien controla el consejo de administración de PRISA? Le encomiendo a la revista Mongolia y su sección de prensa seria (si se ríe es cosa suya).
Una entrevista muy entretenida que transmite complicidad. Felicidades al entrevistador y la fotógrafa, que lo hace genial como siempre.
Exacto, la fotografa lo hace como siempre, siempre igual, siempre.
A mí Carmen Posadas siempre me resulta interesante.
La defensa de los 4 millones de pesetas ha sido endeble.
Le ha faltado decir: «yo confiaba en mi marido»
Mariano Rubio tenía que saber que éso estaba mal.
Carmen Posadas, que parece tan directa, podía haber dicho, «mira, no le voy a defender, pero si mi marido robó cuatro, otros robaron cuarenta, y hay que decir en su favor que era un buen gestor».
Y ya está. Ya lo dijo Carmen Calvo «el dinero público no es de nadie», por incauta, la pusieron verde, pero es lo que piensan casi todos.
A la señora Calvo podría preguntársele: ¿Si no es de nadie por qué se lo quedan ustedes, ladrones de mierd.?
Eso de ahorrarse psicoanálisis lo he visto muchas veces. El miedo a enfrentarse a uno mismo nos hace decir cualquier cosa.
Efectivamente. Como coartada me parece limitadísima.
Entiendo que hay que entrevistar a todo tipo de personajes, pero no llego a ver el atractivo de algunos como esta señora, emblema de tanta burbuja económica y literaria, completamente inocua. Donde otros ven sencillez yo veo la indolencia propia de gente que no ha tenido nunca nada que decir y que se ha beneficiado del dinero fácil y las compañías concretas.
Parece como la Campanario pero con libros detrás.
Amen
«Yo, que soy sudaca, creo que nosotros tenemos enorme ventaja con respecto a Europa, porque somos un continente joven y estamos más pegados a la tierra. Y eso para escribir es impagable, porque realmente un continente viejo se repite y no aporta nada»
Bueno, si usted lo dice…
Anda, no sabía que Monterito Glez. también andaba en estas cosas. Menudo personaje, cuando pateaba algunas redacciones de suplementos culturales con sus libritos súpercanallas parecía Curro Sevilla en el café Comercial con sus cuartillas de ripios.
La Posadas es un tía fetén, recuerdo que la entrevisté hace más de 20 años en su espléndida casa frente al teatro que hay cerca del Congreso para la revista Injuve, sobre un rollo macabeo sobre Dylan y el aniversario de «Los tiempos están cambiando» que no llegó a publicarse. Yo era un novatillo reporter Tribulete y ella se portó admirablemente y con mucha paciencia.
Da igual si es buena escritora: es buena gente y eso es lo que cuenta, amigos.
«Da igual si es buena escritora: es buena gente y eso es lo que cuenta, amigos.»
Claro, amigo, por eso en la historia de la literatura y el arte en general siempre lo que más ha contado es la empatía personal. Creo que Shakespeare es lo que es porque te cocinaba unos pastelitos de carne que estaban para chuparse los dedos.
Por comentarios como el tuyo queda claro por qué España es un país absolutamente tercermundista culturalmente hablando (además de en tantas otras parcelas) donde tiene más importancia caer en gracia que contar cosas importantes, bien escritas y poderosas.
Debes ser muy joven, Fu Manchú. Mucho. Por eso no te tengo muy en cuenta tu comentario.
Feliz aprendizaje.
«Quien sabía de economía era él.»
Apertura de manga y defensa infanta.
«Y de mí ¿qué te dijo?»
«Nada, no le pregunté. Tú no eres mi novio.»
Apertura de merluza y defensa a la plancha.
El final es de antología. Esa historia de «sofalito» (¿es posible esa palabra?) blanco y cachifa con instinto perruno da ganas de vomitar. Qué ambiente más adecuado para un escritor tan «contestatario»…
Al menos Carmen Posadas es una pija simpática y no pretende ser otra cosa.
No entiendo como en este país se sigue no llamando a las cosas por su nombre:
1.- CP parece una tía simpática y buena gente AHORA. Había que verla cuando iba del brazo de Mariano Rubio y miraba a todos por encima del hombro. AHORA reniega de ese pasado cuando antes seguro que adoraba los ambientes en los que se movía.
2.- Se casó con Mariano por amor, eso está claro-claro-clarísimo!. Lo hubiera querido igual si hubiera sido fontanero, vamos, ni dudarlo.
3.- Mariano hizo mal, muy mal. No fueron los cuatro millones, fue lo de los apellidos y otras cosas que CP no menciona.
4.- Ahora va de literata y transmite buenagentismo para hacerse perdonar el descrédito social que sufrió cuando dimitió su marido.
Saludos cordiales.
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Cuanta crítica de gente con prejuicios y resentimientos ¿no? En fin, lo de siempre: la envidia es el deporte nacional. Carmen Posadas es escritora, que no he leído, pero como es guapa, se casó con un poderoso, y ese poderoso cometió un error… hala, a por ella. Aunque Mariano Rubio haya sido un corrupto, cosa que no lo sé con certeza, ¿qué diantres importa?
Curiosamente en esta entrevista se explaya más el entrevistador que la entrevistada, dato relevante de que esta señora tiene poco que decir.
Como escritora de ficción Posadas es simplemente mediocre y aburrida, pero como cronista social la encuentro buena observadora y divertida.
En el documental de Ruiz Mateos , sale que esta señora era su mantenida y que cobraba por vender las intimidades de su marido.
Siempre he pensado que los libros se los escriben negros y lo sigo pensando.
A lo que se ha dedicado es a los lios de faldas de alta alcurnia.