
Hace algún tiempo hablamos por aquí de la historia de Nueva Orleans, y nos quedamos en el nacimiento del jazz, los pioneros del género y el inolvidable Louis Armstrong. Como el Mardi Gras ya está aquí, qué mejor momento que estos días de carnaval para retomar el tema y entretenernos un rato acercándonos al casi inabarcable patrimonio musical de la ciudad. Este es tan amplio que un recorrido totalmente exhaustivo podría agotar a cualquiera, así que resumiremos para que sea lo más ameno posible sin perder la esencia del asunto, que es mucha y gozosa.
De hecho aquí tienen como complemento al artículo una playlist de Spotify que he creado para la ocasión con varios de los artistas que se mencionan en el texto. Pueden acompañar la lectura con ella o dejarla para otro momento. La idea es simplemente divertirnos un rato, así que decidan el modo que más les convenga de hacerlo. Allá vamos:
«James Booker is the best black, gay, one-eyed junkie piano genius New Orleans has ever produced» (Dr. John)
James Booker era un músico cuyo aspecto estrafalario (lucía un llamativo parche en el ojo e incluso una capa en ocasiones) era lo primero que llamaba la atención cuando subía al escenario. Pero el impresionante desfile de sus dedos por las teclas del piano hacía súbitamente olvidar al público sus balbuceos, su mirada al vacío inyectada de locura y su aire general de bala perdida, pues se asistía en directo a la conversión mágica de ese extraño sujeto en una especie de pianista de diez manos. El músico sorprendía al público del circuito local de Nueva Orleans con sus increíbles brotes de genio nacidos de ese nirvana artístico que en ocasiones parece reservado a la gente realmente rota por dentro. Booker lo estaba: esquizofrénico, maníaco depresivo, alcohólico y drogadicto, sus impulsos autodestructivos se acrecentaron con la muerte de su madre y su hermana en 1970 y su propio paso por la cárcel tras ser condenado por posesión de heroína. Su vida se apagó en 1983, a los cuarenta y tres años, sentado en una silla de ruedas mientras esperaba a ser atendido en un hospital de caridad al que había llegado después de que alguien introdujera su torturado cuerpo en un taxi tras otro episodio de excesos. Su vida personal fue siempre un caos, pero sobre el escenario su atormentado mundo interior fluía por su voz y sus dedos con un efecto casi hipnótico. Aquí le tienen deshaciéndose ante un piano:
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Muy interesante apreciación pero sin salirse del típico triángulo, Louis Armstrong, Toussaint y Marsalis.
Música Cajún francesa, negros cantando canciones de indios americanos, organizaciones secretas… Hay mucho más detrás del Mardi Gras: http://harlanmagazine.com/2015/02/17/mardi-gras-la-fiesta-como-gran-nacion/
Bravo! (y todo un detalle acordarse de los Wild Tchoupitoulas)
Pingback: Mardi grass | El Cau de l'Ós Bru de Taradell
Pingback: Mardi Gras en Nueva Orleans: un recorrido musical
Si sólo hubiera podido leer este artículo antes de ir a Nueva Orleans…
…pues nada, habrá que volver!
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Muy bueno el artículo!! Enhorabuena Iker.
Un abrazo desde Brasil
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