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Rubén Uría: Balotelli, príncipe de la extravagancia

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‘‘Profesionalidad, esfuerzo y humildad”. Esas eran las tres palabras que aparecían grabadas en el colgante de oro que su señora madre le regaló a Mario Balotelli (Palermo, Italia, 12 de agosto de 1990) para inculcarle los valores que debían acompañarle en su nueva experiencia en la Premier League, después de su escandalosa y traumática salida de Italia. Profesionalidad, esfuerzo y humildad. Tres asignaturas pendientes para un goleador tan carismático como excéntrico, tan irrespetuoso como potente, tan caprichoso como especial. Él, a cambio, correspondió el cariño de su madre obsequiándole con un gato. (‘¿Veis cómo, en el fondo, soy un buen chico?’). Así comenzaba la aventura inglesa de ‘SuperMario’ Balotelli, a razón de 3.5 millones de euros netos al año. Nada más aterrizar en la Premier, su fichaje conmocionó Inglaterra y dividió a la opinión pública. Carlo Ancellotti, técnico del Chelsea, fue explícito con las posibilidades de un talento tan extravagante en Las Islas: ‘No está bien de la azotea, diría que está un poco loco, pero con su fichaje, el City puede ganar la Premier’. Su entrenador, Roberto Mancini, fue más diplomático: ‘Si trabaja con seriedad será unas de las grandes figuras del campeonato, estoy seguro. La respuesta es suya’. Balotelli respondió con goles, pero sin seriedad. ‘No sé tomarme la vida en serio, es demasiado corta como para ser un tipo serio’. Sus estrafalarios cortes de pelo (look rubio platino, rapado con motivos maoríes, cresta con signos de la cultura china, y el más famoso, su peinado cepillo estilo mohicano), su dudoso gusto por la fama (su gorro-guante, sus camisetas pro-violentas), sus accidentes de tráfico y sus multas (más de 10.000 libras y subiendo), sus tórridos romances (modelos, cantantes y actrices porno), su extravagancia en el césped (se pasó diez minutos peleándose con un peto), su fama de pendenciero (pregunten a Micah Richards o a los hinchas del Dinamo), su relación de amor-odio con los entrenadores (Mourinho es el mejor, pero tiene que aprender modales’) y su ilimitado ego (‘Sólo hay un futbolista algo mejor que yo, Messi, los demás están por debajo’). Amado y odiado, siempre en el ojo del huracán y pésimo relaciones públicas de sí mismo, Mario Balotelli es un icono del fútbol mundial que trufa su carrera de show y goles. Huye de esos valores que su madre le quiso recordar, la profesionalidad y el esfuerzo. Y si la humildad le persiguiera, él sería mucho más rápido. Así es ‘SuperMario’, el chico malo que promete enderezarse y ser bueno, sin conseguirlo jamás. Encantado de haberse conocido, Mario Balotelli no deja indiferente a nadie. Forbes le dedicó un reportaje especial donde decía que era ‘el hombre más interesante del fútbol, porque asegura goles y escándalos’.

Con apenas 24 meses de edad, sus padres, Thomas y Rose Barwuah, supieron que su hijo no sería un niño como el resto. Mario sufría graves problemas intestinales, con una infección muy seria que ponía en riesgo su vida. Su familia, en el umbral de la pobreza, no disponía de los suficientes recursos económicos para combatir una enfermedad que amenazaba con llevarse al pequeño Mario al otro barrio. Pero Mario, acostumbrado a luchar desde el primer minuto de vida, superó su infección y salvó la vida. Impulsados por la necesidad de encontrar un futuro mejor, los Barwuah decidieron viajar hasta Italia, instalándose en Brescia. Allí tampoco les fue mucho mejor. Malvivían en condiciones penosas y pasaban penurias económicas, por lo que tomaron la decisión de entregar a su hijo a los servicios sociales italianos, con la esperanza de que alguna familia se hiciera cargo de su pequeño. Así fue. Los Balotelli entraron en escena y se hicieron cargo de aquel niño de color y lo adoptaron, como un miembro más de su familia. Tras la intervención de los tribunales locales de Brescia, Mario Barwuah pasó a ser Mario Balotelli, el hijo legal de Francesco y Silvia, que le dieron su apellido. En el hogar de los Balotelli encontró amigos, disfrutó de un plan de estudios y descubrió su irrefrenable pasión por el fútbol, deporte nacional italiano. Su potencia, su calidad y su planta de atleta le sirvieron para destacar sobremanera con apenas 14 años. Sin embargo, su condición de inmigrante le cerró las puertas de las convocatorias de la selección azzurra en categorías sub-15 y sub-17. En esa época, el Barça puso sus ojos en él, pero no acabó de dar el paso definitivo para poder contratarle cuando apuntaba a estrella emergente, a pesar de que llegó a posar con una camiseta azulgrana tras un recital goleador. Años después, cuando sus padres biológicos aparecieron en escena y contactaron a varios abogados para recuperar la custodia de su hijo, fueron rechazados por Mario, que llegó a insinuar que el repentino interés de sus padres ghaneses era puramente económico. Cuando alcanzó la mayoría de edad, se nacionalizó italiano, a todos los efectos, y pudo formar parte de la squadra azzurri, a pesar de las súplicas que su país de origen, Ghana, le hizo llegar para formar parte de su combinado nacional.

Catalogado como uno de los delanteros con más futuro del mundo, Mario Balotelli vivió una relación de amor-odio con el entrenador del Inter, José Mourinho. Nada más llegar, el luso puso el acento en la enorme calidad de su delantero y en las prestaciones que podía darle al equipo si mantenía la cabeza sobre los hombros. No fue así, porque Balotelli tuvo la cabeza en todos los sitios, menos donde reclamaba un entrenador tan ganador y profesional como Mourinho. Prueba de ello, uno de sus episodios más grotescos y disparatados, cuando fue detenido por los carabinieri por ir disparando a los transeúntes con una pistola de juguete mientras conducía su lujoso Audi por la ciudad de Il Duomo. O aquella bronca pública con el capitán de la Roma, Francesco Totti, al que llegó a decirle: ‘Abuelo, estás acabado’, defendiéndose de una presunta provocación anterior de tipo racial, según versión de Balotelli. Su futuro en el Inter se truncó cuando Mourinho intentó enterrar su carácter infantil a base de mano dura. Cansado del díscolo ‘SuperMario’, Mou le instó a trabajar más y hablar menos. El conflicto abierto se agravó cuando Balotelli acudió a Striscia la notizia, un programa satírico Canale 5, propiedad de Silvio Berlusconi. El presentador entregaba un premio a ‘SuperMario’ y una camiseta del Milán. La sorpresa llega cuando Balotelli, de golpe y porrazo, decide colocarse la camiseta del Milan, enemigo acérrimo del Inter, el equipo que le paga. Toda Italia sabía que Balotelli siempre se había declarado seguidor rojinegro, pero la estampa del delantero del Inter con la elástica de los de Berlusconi provoca sarpullidos en la afición interista, que reniega de su estrella. Todo empeora cuando Balotelli, según varios periódicos locales de Milán, apaga el fuego con gasolina: tras una acalorada discusión con Mourinho en el vestuario, ‘Locatelli’ hace honor a su apodo y se dedica a cantar, en voz alta y con aspavientos, en la cara de su entrenador, el himno… del Milán.

Decenas de pancartas con el lema ‘traidor’ pueblan las gradas del Giusseppe Meazza y Mourinho le hace la cruz. ‘Mario tiene un carácter que le hace perder el respeto por los demás’. La atmósfera se vuelve irrespirable cuando el delantero, en su enésima salida de pata de banco, vuelve a arremeter contra su entrenador: ‘No pienso pedirle perdón por nada de lo que he hecho o dicho’. Sólo 24 horas después de su órdago, el Inter publica un comunicado oficial donde Balotelli, apartado del equipo y fuera de las convocatorias, se desdice y pide, por primera vez (y quizá última), perdón. ‘Me disculpo por la situación. Soy el primero en sufrir por ello porque adoro el fútbol y querría jugar. Ahora espero en silencio para poder volver a ser útil a mi equipo’. Mourinho le devolvió a la disciplina de grupo días después, pero el club ya sabía que tenía una bomba de relojería en su vestuario. Y detonó en semifinales de la Champions, donde el Inter derrotaba al Barça, en una noche en la que Balotelli entró cuando restaban quince minutos para el final. Después de perder un par de balones absurdos, la hinchada comenzó a increparle y ‘Locatelli’ respondió a su manera. Cuando acabó el partido, se quitó la camiseta del Inter y la tiró al césped. El gesto, recogido por todas las cámaras, provocó la reacción de Marco Materazzi, capitán interista y uno de los jugadores más sucios y violentos del Calcio, que persiguió a Balotelli hasta los vestuarios, con el ánimo de agredirle, por su comportamiento ante la afición. ‘Jamás vi tan fuera de sí a Marco (Materazzi), creímos que iba a matar a Balotelli’. El asunto se zanjó con una frase lapidaria de Mou: ‘Este chico, Balotelli, ha perdido la cabeza’. Sus días en Milán estaban contados. Había que traspasarle como fuera. Ni los jugadores ni Mourinho querían saber nada más de sus faltas de respeto continuas. Entonces apareció el Manchester City. Un nuevo rico que, a golpe de talonario y petrodólares, estaba dispuesto a ser una Torre de Babel fastuosa, una colección de cromos capaz de aspirar a ganar la Premier League. Un ejecutivo del City sondeó el mercado y levantó el teléfono para preguntar al nuevo dueño, el magnate Mansour bin Zayed Al Nahyan, máximo accionista del Abu Dhabi United Group. El jeque fue explícito: ‘¿Balotelli? Nos lo quedamos’. Y se lo quedaron, por 28 millones de euros.

En agosto de 2010, Balotelli recibía su primera llamada de la selección italiana absoluta, después de varias actuaciones con la Sub-21. Cesare Prandelli le convocaba para un amistoso ante Costa de Marfil y debutaba en el Upton Park de Londres, convirtiéndose en el tercer jugador de origen africano en jugar para Italia, junto a Favio Liverani y Matteo Ferrari. Prandelli, como Mourinho, también pudo comprobar cómo las gasta Mario. Ante Islas Feroe, en Torshavn, en partido valedero para la clasificación para la próxima Eurocopa, Balotelli fue suplente. Y mientras sus compañeros de selección trataban de ganar el partido, ‘SuperMario’ se pasó todo el partido jugando, como un escolar, con su recién comprado Ipad, ante la atónita mirada del seleccionador nacional, Prandelli, que no dio crédito y decidió no pensar en él como posible permuta. ‘Tampoco es tan grave, estaba pasando el tiempo’. Cuando recibió el ‘Golden Boy’, que premia al mejor jugador europeo menos de 21 años, ‘SuperMario’ también demostró que no tiene, digamos, un don natural para la diplomacia. ‘Sólo hay un jugador mejor que yo, Leo Messi. El resto están por debajo’. Después volvió a olvidar los consejos de su madre (profesionalidad, esfuerzo y sobre todo, humildad), para hacer gala de su particular sentido de la modestia: ¿Quién habría ganado este premio si no era yo?. Alguien le sugirió el nombre de Jack Wilshere, una de las perlas del jardín de infancia de Wenger en el Arsenal, y Balotelli remató sus ocurrencias: ‘¿Jack quién? ¿Wils…qué? No le conozco, no sé quién es. Pero si jugamos contra el Arsenal, me acercaré mucho a él y así podré enseñarle el trofeo del Golden Boy, para que pueda verlo de cerca’. La rumorología, incesante cuando se trata de Balotelli, cuenta que, cuando se cruzó en el campo con Wilshere, el 45 del City (dorsal que le tuvo que ceder Greg Cunningham, una promesa del club) dio al jugador del Arsenal su más sincera ‘enhorabuena por participar’.

Sus actuaciones brillantes pero esporádicas, su carácter indomable, su tensa relación con sus compañeros de vestuario (peleas con Kolarov o Lescott) y sus continuos pulsos con su entrenador han conseguido que los hinchas del City le consideren ‘un animal especial’. La grada así lo reconoce: [‘Oooooo Balotelli, he’s a striker, he’s good at darts, an allergy to grass but when he plays he’s fuckin' class, he drives around moss side with a wallet full of cash!’*]. Recibe toneladas de cariño de la afición, aunque él, enfadado con la humanidad sin motivo aparente, como un rebelde sin causa, decidió no celebrar los goles. Preguntado acerca de por qué no festejaba los tantos que conseguía, ofreció una explicación surrealista para el periodismo, pero satisfactoria para los hinchas: Los hinchas del City deben saber que cuando escucho que cantan mi canción, me provocan un fuego interior. No me hace sonreír por fuera, pero estoy sonriendo por dentro’. Más lágrimas que sonrisas ha provocado su relación con Mancini, que convive con un delantero que vive al filo de la navaja, que se toma su profesión de un modo singular y que lleva al límite sus relaciones personales. Confía en la calidad de Mario, pero no puede evitar sentirse desesperado por sus continuas payasadas: Todos los días estoy peleando con Mario. Hay ocasiones en las que me gustaría darle un puñetazo (Balotelli respondió a su estilo: No podría hacerlo. Hago Tahi-Boxing). Eso sí, confía en su descomunal talento y en su potencial para alcanzar el campeonato porque ‘con él en el campo, cualquier cosa puede pasar. Pero ese carácter…’. Otro futbolista habría cedido ante las peticiones y reproches públicos de su entrenador y su club, pero Balotelli no es de esos. Él responde a todos y tiene para todos. Que se lo digan a Wayne Rooney, que tras anotar el gol del año de chilena para el United, tuvo que escuchar unas ‘cariñosas’ palabras del afro-italiano. Wayne Rooney es un gran jugador de fútbol, pero no es el mejor jugador de fútbol que vive en Manchester. O a Cristiano Ronaldo: ‘A este chico le diría que lo puedo hacer mucho mejor que él, la verdad’. Mancini, frustrado desde hace tiempo, trata de aceptarle tal y como es, con sus múltiples defectos, a pesar de que sus desencuentros, en público y en privado, se han convertido en una especie de ‘reality’ de la Premier League. Eso sí, Balotelli siempre ha puesto a Mancini por delante de Mou. Como persona, Mancini está 10 kilómetros por delante de Mourinho, que decía muchas cosas sobre mí porque no podía controlarme. Mancini está haciendo lo que Mourinho no pudo hacer. Discutimos, pero siempre me apoya’. Padre, psicólogo, confesor, psiquiatra y entrenador, Mancini sabe que no hay nadie capaz de meter en cintura a Mario Balotelli, una estrella que presume de ello. Ambos están condenados a entenderse.

El Manchester City tampoco está precisamente feliz cuando tiene que lidiar con el comportamiento inestable y gamberro de Balotelli, una estrella que soluciona problemas al mismo tiempo que los crea. En su día tuvo que incoarle un expediente sancionador. Tenía motivos para hacerlo: días antes, mientras los juveniles del equipo ‘citizen’ estaban entrenando en la Ciudad Deportiva, ‘SuperMario’ se dedicó a lanzarles dardos, impactando varios de ellos en el cuerpo de los jugadores. El club admitió la irresponsabilidad del italiano en los hechos y le sancionó a través de un régimen de disciplina interno, aunque un portavoz aseguró: ‘Estamos convencidos de que Mario no quiso dañar a nadie con esto de los dardos’. Él lo ‘arregló’ a su manera. A lo Frank Sinatra, en My Way. Preguntado por su gamberrada, respondió: ‘Me aburría mucho’. Y como el aburrimiento tiene cura si existen amigos que ayudan, Balotelli recurrió a los suyos. Fue divertido al principio, pero se desmadró, como siempre, al final. El aburrido ‘SuperMario’ y cuatro de sus amigos se encerraron en la lujosa casa del futbolista y comenzaron a encender fuegos artificiales a través de una ventana abierta, en el baño de la vivienda. Las toallas, en un momento determinado, se prendieron y comenzaron a arder. En cuestión de segundos, el fuego se extendió por todo el edificio y ‘Locatelli’ y sus compinches tuvieron que salir de najas, asustados por el incendio. Dos dotaciones de bomberos tuvieron que sofocar el incendio, utilizando un gran ventilador, dos mangueras y varios aparatos de respiración en los trabajos de extinción, apagando el fuego después de media hora de trabajo. Pero mientras su casa era pasto de las llamas y los bomberos se empleaban a fondo, un reportero de The Guardian fue testigo de la reacción de Balotelli. Penetró, a la carrera, en el interior de su hogar, que aún se consumía entre las llamas, para recuperar una maleta con pertenencias personales y un buen fajo de dinero. Con la pasta a salvo y días después, tras verse portada de los tabloides británicos por su penúltima travesura, declaró: ‘Juro que yo no le he prendido fuego a mi casa, fue un amigo’. Lo mejor del asunto llegó cuando el periodismo descubrió, con estupor, que el delantero del City había sido el elegido para protagonizar una campaña publicitaria… de prevención contra los incendios. La estrella menos ejemplar del momento, el menos indicado para prevenir la lucha contra el fuego y enviar un mensaje a los niños, se plantó delante de la cámara y con una sonrisa de oreja a oreja, exclamó: ‘Este es un mensaje muy importante para los jóvenes. Tienen que tener cuidado con los fuegos artificiales (sic), porque puede ser muy peligroso… si no se utilizan de una manera correcta’.

Días después del incendio en su residencia, sita en Mottram St. Andrew, un residencial de lujo en el barrio de Cheshire, los vecinos detectaron la sospechosa actividad de un individuo que tenía ‘una pinta muy rara’ y que estaba sacando electrodomésticos de la casa, metiéndolos en el maletero de su coche. Llamaron a la policía y los agentes se presentaron de inmediato en el barrio. Cuando procedieron a la detención del sospechoso, la policía se llevó una buena sorpresa: el presunto ladrón era… Mario Balotelli. Había vuelto a su casa y estaba salvando algunas de sus pertenencias después del incendio. La confusión, por supuesto, fue primera plana de los diarios al día siguiente. Así que tras el fuego en su casa –él no quería, ‘fue un amigo’– tras convertirse en un poco creíble paladín mediático de la lucha contra los incendios y tras ser confundido con un ‘caco’, Balotelli zanjó la semana con un mensaje a la prensa. Lo hizo con una declaración de intenciones, una reivindicación, un desafío público para sus detractores. En un contexto sagrado (el césped), el punta del City volvió a demostrar que no sólo se siente único y especial, sino que no está dispuesto a cambiar, ni a enterrar su peculiar carácter. Friedrich Hebbel dijo que en este mundo ‘hay personas que se consolarían hasta del fin del mundo, con tal de que ser ellos los que pudieran anunciarlo’. Balotelli es ese tipo de persona. Después de que su equipo humillara al Manchester United en el derbi (1-6 en OldTrafford), ‘SuperMario’ dejó su huella tras marcar un gol y festejarlo, como si el mundo le debiera dinero, con una leyenda esclarecedora bajo su camiseta: ‘Why always me?’ (‘¿Por qué siempre yo?’).

Pues porque Balotelli tiene un don innato para estar en el sitio equivocado, a la hora equivocada y con gente equivocada. Como en junio de 2011, cuando ‘simplemente por curiosidad’, agrandó su leyenda urbana y su currículum de escándalos al visitar el barrio de la Scampia, en la periferia de Nápoles. Su visita acabó en el servicio de inteligencia italiano, que reportó un informe que decía así: ‘El jugador del Inter, Mario Balotelli, visto en Scampia con dos conocidos mafiosos, Salvatore Silvestri y Biagio Espósito. Los carabinieri realizaron sus pesquisas y el asunto salió a la luz pública, aunque su agente Mino Raiola (famoso por sus gases verbales) se esforzó en disculpar la actitud de su representado: ‘No sabía con qué gente estaba charlando y tirándose fotos, claro’. Esa ‘gente’ son dos archiconocidos capos de la camorra napolitana, perseguidos por las autoridades. La versión de ‘Locatelli’, faltaría más, no tuvo desperdicio: ‘Hace poco había visto la película Gomorra y pensé que sería una buena idea pasarme por allí para ver qué pasaba en ese lugar. Al poco tiempo yo mismo pedí que nos fuéramos porque me di cuenta de que la situación podía ser peligrosa’. Otra situación comprometida llegó el día que el City conquistó la FA Cup ante el Stoke City (primer título celeste en 35 años), cuando Balotelli correteaba feliz por el césped de Wembley, despojado de su camiseta, con un repertorio de gestos y bromas a sus compañeros. Un periodista de la televisión británica le detuvo, a pie de césped, para recoger sus impresiones después de ganar su primer título en Reino Unido. ‘Locatelli’ fue directo al grano: ‘No he jugado nada bien esta temporada y hoy lo he hecho para el equipo. Podría decir que toda mi temporada ha sido una puta mierda ¿podría decirlo, verdad? Sí, una mierda’. Atónito, el periodista devolvió la conexión al plató y la cadena que poseía los derechos recibió cientos de quejas telefónicas por el lenguaje soez empleado por el italiano. Cuando le pidieron que rectificara los tacos que había empleado para definir su temporada, Balotelli entró en combustión: ‘¿Excusas, tengo que pedir excusas? Pedir perdón no sirve para nada’. Y no sirvió para nada porque, a pesar de la irritación de parte de la audiencia inglesa, ‘SuperMario’ se negó a excusarse.

Tampoco pidió perdón por una polémica entrevista para un canal italiano, donde no tuvo pelos en la lengua para dejar por los suelos la ciudad de Manchester: ‘No estoy contento en esta ciudad, no me gusta Manchester, es aburrida. Estoy bien con los chicos y con el entrenador, pero la ciudad no es de mi gusto’. De su boca no salió ninguna disculpa, a pesar de recibir numerosas peticiones de cientos de hinchas. Pero no se disculpó. Ni siquiera cuando varias asociaciones pacifistas le criticaron, abiertamente, por su vestimenta a comienzos de julio, cuando acudió a la Ciudad Deportiva de Carrington con motivo de un entrenamiento de pretemporada del City. ‘Balo’ se presentó luciendo una camiseta que glorificaba la violencia, cuyos dibujos plasmaban un mosaico compuesto por con una ametralladora, una pistola, un machete, un cuchillo y la boca de una niña sangrando. Gary Trowsdale dijo: ‘No me sorprenden este tipo de comportamientos tan reprobables en este chico’. Balotelli salió del embrollo con su particular sentido del humor. ‘Varios de mis compañeros me han preguntado por la tienda que vende la camiseta, no estará tan mal ¿no?’.

A caballo entre escándalo y escándalo, Balotelli también cultiva una veta personal menos conocida. Es un filántropo convencido, un personaje solidario con los más desfavorecidos. Colaborador de varias publicaciones destinadas a combatir el racismo (que tanto tuvo que sufrir en Italia, donde hinchas fascistas le coreaban ‘negro de mierda’) y financista de Médicos sin Fronteras, el delantero del City siempre tiene una sonrisa hacia los que no tienen una vida color de rosa. Destinó toda la recaudación de un spot televisivo como donación personal para construir una escuela secundaria en una aldea de Sudán (‘Así estos niñós tendrán una alternativa a las armas’) y visitó personalmente diferentes favelas de Brasil, adoptando a cinco niños en un proyecto que prevé la ayuda a más de cincuenta críos que, como él en su infancia, no lo tienen nada fácil para cumplir sus sueños. Su buena obra más conocida se produjo el día que, tras haber pasado la noche en el Casino y habiendo ganado una fortuna, decidió regalarle 1000 libras a un indigente que dormía protegido entre los cartones. O cuando decidió acompañar al colegio a un niño que sufría acoso escolar por parte de sus compañeros, a los que obligó a pedir perdón a su joven amigo.

Su vida sentimental es, si cabe, más agitada que la profesional. Ha mantenido tórridos romances con una Miss Italia (Emilia Melissa), con una conejita de Playboy (Sophie Reade) y con una modelo (Faye Evette), y todos han acabado como el rosario de la aurora, para disfrute del papel cuché. Con la exuberante Castagnoli rompió a través de un programa de televisión, con la conejita de Playboy acabó tras engañarla con su mejor amiga, Faye. Lo hizo a su modo, de manera directa, sin dar rodeos. A través de twitter: ‘Me voy de farra con Faye Evette hasta el próximo año’. Así es la rosa, así es el cardo, así es Balotelli. Su último idilio sonado fue el pasado noviembre, tras ser pillado, in fraganti, junto a Holly Henderson —una famosa actriz porno— a la salida de un hotel, fumando y riendo. Y eso que él se considera un tipo ‘muy celoso de mi vida privada’. Menos mal. Ahí radica su fobia por los periodistas, a los que considera los culpables de publicitar sus famosas y extravagantes correrías. ‘No me gustan los periodistas nada y difícilmente pierdo el tiempo hablando con ellos’. Su aversión hacia el periodismo es de tal calibre que hasta su familia la ha sentido en sus propias carnes. ‘Cuando discuto con mi hermana y no me da la razón, le digo: que sepas que hoy, para mi, eres un periodista. Y le retiro la palabra’. De hecho, si él pudiera, desintegraría al periodismo. Su opinión acerca de los que escriben sobre él no es precisamente buena: ‘Inglaterra está por delante del resto de países en estadios, pero muy a la zaga en cuando a sus medios de comunicación. Son basura’. Y punto.

Un día Balotelli encontró el sentido común y sorprendió al mundo cuando dijo: ‘Conozco a jugadores a los que les gusta ser el centro de atención. Yo era así, me gustaba la fama, pero eso sólo duró tres meses’. El sentido común le duró un par de días y ese ramalazo de autocrítica quedó reducido a cenizas tras airearse su historial automovilístico. Protagonista de varios accidentes desde que se sacó el carnet, Mario siempre recuerda sus incidentes al volante de una manera peculiar. ‘Cuando conseguí el permiso para quedarme en Inglaterra, mi madre me dijo que me comprara un coche… con el volante a la derecha. Yo, claro, seguí conduciendo mi coche, que tenía el volante… a la izquierda’. Después de su accidente —normal—, dijo haber aprendido la lección: ‘Ahora voy con más cuidado ¿eh? Y con el volante a la derecha, como dicen mis padres’. Unos padres que se quedaron en estado de shock al conocer, vía prensa inglesa, que su querido Mario acumulaba multas de tráfico por valor de más de 10 000 libras esterlinas y que la policía local le había retirado su Maserati de lujo más de 27 veces de las calles de la ciudad. Su permanente costumbre de aparcar en zona prohibida y su desinterés por recoger el coche del depósito después de que se lo llevara la grúa fueron atenuantes. Los problemas de Balotelli con las multas trascendieron cuando fue parado por la policía por estacionar su coche en doble fila y en una zona no habilitada, su norma de la casa. Al inspeccionar su vehículo, los agentes preguntaron a Balotelli cómo era posible que llevara escondido, en un compartimento del asiento delantero de su deportivo, un fajo de billetes de unas 25 000 libras. Al ser preguntado acerca de cómo era tan irresponsable de llevar tamaña cantidad de dinero ahí escondida, Balotelli personificó el significado de la palabra arrogancia: ’Porque puedo’.

Si a la arrogancia se le suma la visceralidad, todo resulta un coctel Molotov. Eso ocurrió cuando el Manchester Ciy cayó ante el Dinamo de Kiev, en un partido donde Balotelli lanzó una coz a la altura del pecho a Popov. ‘SuperMario’ fue expulsado con tarjeta roja directa y provocó un cabreo monumental de su entrenador, Roberto Mancini, que montó en cólera: ‘Cuando hace estupideces como la de esta noche, nos deja en mal lugar al equipo y a mí’. Pero la estupidez fue a mayores una vez acabado el partido, cuando Balotelli arrancó su coche para dar una vuelta. Entonces, al ver que algunos hinchas del Dinamo le increpaban y le gritaban, ni corto ni perezoso, salió disparado de su deportivo y decidió perseguirlos para pegarles una buena paliza. Tuvieron suerte, Mario no tenía muchas ganas de correr… Aunque si considera que tiene que esprintar por alguna buena causa, lo hace. Que se lo digan a su compañero Sergio ‘Kun’ Agüero, que durante un partido trató de ajustarse los cordones de las botas y dejó sus guantes, por un segundo, en el césped. Balotelli, testigo de excepción, comprendió que ese sí era un buen momento para correr. Esprintó, se colocó a la altura de ‘Kun’ y aprovechando que éste no miraba, le robó los guantes y corrió hacia el otro extremo del campo, para enfundárselos mientras no paraba de vacilar al argentino, provocando las carcajadas de buena parte del público y de la prensa inglesa, que escenificó la broma de Balotelli en un vídeo que se emitió al finalizar el partido. Faltaría más, su travesura fue lo más descargado de la semana en la Premier.

La penúltima de Balotelli llegó a finales de la pasada semana, cuando la emprendió a golpes con su compañero de equipo, el defensa Micah Richards, durante un entrenamiento, teniendo que ser separado por el resto de los jugadores del City. Después del intercambio de puñetazos, Mancini se dirigió a Balotelli parafraseándole: ¿Why always you? (¿Por qué siempre tú?). Minutos después, ante la prensa, el entrenador italiano decía: Balotelli es el rey de este tipo de situaciones, tiene imán para los problemas, pero ya está todo olvidado y se ha dado la mano con Micah. La versión del incidente por parte de ‘Locatelli’ fue digna de un niño de siete años: ‘Nos dijimos algunas cosas y yo estaba muy enfadado. Micah no me pasaba la pelota’. Tras la escaramuza, a mediados de diciembre y como cada año, el Manchester City celebró su habitual cena de disfraces en Navidad. A la cita, en una céntrica sala de fiestas mancunian, acudieron Agüero (disfrazado de Harry Potter), Manicini (como Ozzy Ousbourne), Joe Lescott (caracterizado como Iron Man), Owen Hargreaves (Batman) o Gareth Barry (con un disfraz de ¿Dónde está Wally?), que causaron sensación entre los presentes por sus originales disfraces. Balotelli llegó tarde. Bajó de su flamante deportivo, se protegió de la fina lluvia de la noche con un paraguas y entró en la sala disfrazado de bandido del lejano Oeste, con un pañuelo tapándole la boca. ‘Todo el mundo sabe quién es el pistolero más rápido, acaba de llegar a la fiesta. Pero tranquilos, no he traído la pistola’. Algunos respiraron aliviados. Otros le insistieron: ‘Nada de fuegos artificiales, haz el favor’

Amado y odiado, Balotelli ha irrumpido en el fútbol como un elefante en una cacharrería. Es un tobogán de show y goles, una montaña rusa de pasiones encontradas y el dueño de un cerebro del tamaño de un guisante. Un ‘bad boy’ con pose de maldito y genio, que se ha ganado, con sus payasadas y extravagancias, la condición de ídolo y fetiche de buena parte de la comunidad de los hinchas del planeta. Filippo Rizzi, uno de los mejores periodistas italianos de la actualidad y columnista de La Gazzetta dello Sport, define a Balotelli como ‘un crack con una infancia complicada y una cabeza amueblada de fantasmas. Es un talento con enorme pasión por la autodestrucción’. Guillermo Uzquiano, referente de Canal Plus y comentarista de Estudio Estadio, considera que estamos ante ‘un talento que quizá no tenga tantas condiciones como se le atribuyen, pero tiene esa estrella y esa impronta que tienen los cracks’. Guillem Balagué, una eminencia en el periodismo británico, colaborador del diario As y de Sky Sports, cree que Balotelli es ‘un genio que sólo entiende de lo suyo. Es un futbolista-tuit, de sólo 140 caracteres. Es un talento en una cajita, sin visión de grupo, como el brasileño Ronaldo. Gaby Ruiz, experto en fútbol internacional en Canal Plus y uno de los periodistas más reputados del país, etiqueta a ‘SuperMario’ como ‘un delantero rápido, potente, técnico y veloz, con gran disparo. Un rebelde sin causa. Parece que la vida le debe algo’. Y Julio Maldonado, Maldini, el gurú del fútbol internacional de Canal Plus, piensa que ‘es muy complicado saber hasta dónde llegaría si disfrutase más con el fútbol. Balotelli nació enfadado con el mundo, pero tiene un talento descomunal’. Mientras su hermano Enoch intenta pasar el corte en el Stoke City (‘Mi hermano va a ser bueno, pero no tanto como yo’), Mario está convencido de que 2012 será el año de su explosión definitiva. Si el rey es Messi, él se autoproclama el príncipe. El de los goles y las extravagancias. Dentro y fuera de los terrenos de juego. Con el 45 a la espalda y un ego del diez, se autodefine como un hombre que ha alcanzado la cima: ‘Estoy en el ‘top’ mundial, no puede ser de otra manera. ¿Qué esperaban? Soy Mario Balotelli’.

 

27 comentarios

  • El caso de este tío es juzgado de guardia…Gran goleador y mal de la azotea como pocos, un show puro ..creo que se irá del City ..acabará siendo un mito, un juguete roto o vete a saber qué. Grandioso artículo Rubén

  • Balotelli es muy, muy, muy grande..Un crack del fútbol, pero como dices, se va a conveertir con estas payasadas y estas cosas que le pasan, en un mito , un ídolo para algunos aficionados que somos frikis del fútbol

  • Mario es un crack a la antigua. Un loco al estilo de (salvando las distancias) Houseman o el mágico Gonzalez, de esos auténticos genios del futbol que, cuando no nos enamoran con la pelota, hacen su vida del modo mas particular y extravagante posible y tratan de disfrutarla sin mirar demasiado adelante ni preocuparse de lo que diganlos demás…
    En ese sentido el futuro no parece muy prometedor (ni el ‘loco’ ni el ‘mágico’ terminaron de la mejor manera), pero mientras mantenga la magia en los pies hay esperanzas de que siente cabeza… por lo menos un poco.

  • Excelente Uria…como siempre!

  • Solo para agregar que Matrix si llego a agredir al ex-45 esa noche del partido contra los catalanes. Zlatan, hace poco, dijo que si Matrix se atrevia a hacerle eso a el seguro lo mandaba al hospital… lo vio todo en el pasillo.

    Tutti pazzi per Materazzi¡¡¡

  • Grandísimo repaso a la vida de Super Mario, me he partido la caja sobre todo recordando la escena con la amiseta del Milán y la de los guantes del Kun…

  • Excelente trabajo Ruben, un artículo de 11 sobre 10. Balotelli es un grande que podriía serlo aún más, una personalidad que rara vez se había visto en el fútbol, es todo una estrella que brilla tanto de noche como de día haciéndolo bien y mal constantemente.

  • Extraordinario artículo, es un placer leer Jot Down y poder descubrir a escritores tan buenos como Ruben Uria. Gracias

  • Delicioso como siempre Uría, felicidades y gracias por el artículo.

  • Eres un Hacha, verdaderamente haces honor a tu apodo.
    Fenomenal historia como todas las tuyas. Un abrazo

  • Simplemente bestial el articulo!!!! En apenas 15 minutos he conocido toda la vida de este FIGURA!!!!

  • ¿no se vistió de SAnta Claus y se puso a regalr dinero por Manchester o era solo u rumor?

  • Enorme artículo, como siempre

  • Gran repaso a la vida de este futbolista. Siempre es un placer leer trabajos del gran Sr. Uría, le sigo desde hace tiempo.

    Gracias al autor.

  • muy buen articulo ,muy excentrico buen jugador de esos que no pasan inadvertidos

  • Venga bah..¿Cuando uno de Paul Gacoigne? Animate Hacha, uno de Gazza que estaba como un cencerro.

  • Es un excelente delantero uno de los mejores del mundo con una tecnica de las mejores y unas ganas d luchar dentro del campo del futbol cosa que fuera de la cancha derrumba pero estamos frent a un buen chico que solo le falta son titulos y mejorar el caracter cosa q creo hara para el 2012

  • Fenómeno. Un auténtico Dios. Que grande eres Mario, no cambies nunca.

  • Hola tocayo. Si no te importa he colgado este artículo en un pequeño blog que tengo. Es un placer leerte cada día. Espero no te importe que lo haya utilizado para que mis amigos lean grandes artículos y sepan que en la secciónd deportes existe periodismo del bueno. Gracias una vez más.

  • Venga bah—-Otro, otro, otro!!

  • Buenísimo el artículo!!!

    Muy completo, lo único que creo que faltó fue darle más a la relación que tiene con Prandelli en la Azzurra. Creo que esto puede condicionar de manera positiva su personalidad y carrera… me sorprendió cuando besó el escudo de la Azzurra tras su anotación, pues él no hace ni el mínimo esfuerzo para celebrar los goles.

  • El chaval parece un firme candidato para vestir de blanco

  • Anda, que vaya monográfico… Los datos sin poder corroborarlos. Ponemos a los periódicos sensacionalistas por los suelos y cuando queremos acudimos a ellos para chascarrillos. Algún enlace de las las declaraciones (que por cierto ni se acercan a las de G.Best) no estaría mal. Y saber en que equipos ha militado, partidos y goles tampoco.

  • Ruben, es muy agradable leerte…pero digo lo mismo que en el post de Sonny Liston: deja ya de utilizar el eufemismo “color” para referirte a la raza negra.El que es negro es negro, como el que es calvo es calvo y el que es alto, pues alto.

  • Yo siempre creere que Mourinho le salvo la vida, los tifosi estaban extremadamente enojados con Balotelli y Mourinho no se como lo hizo pedir perdon y lo empezo a poner en partidos. Sin necesidad, teniendo a Etoo, Pandev y Milito pero calmo bastante a los aficionados.

  • Balotelli está fatal de lo que viene siendo la cabeza pero tiene calidad, es indudable. Creo que su carrera no será larga y gloriosa pero puede tener destellos de auténtico crack. Esperemos que hoy no esté enchufado.

    http://saliendodesdeelbanquillo.blogspot.com.es

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