Rubén Uría: Gárate, el primer caballero

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Érase una vez un futbolista, allá por los años setenta, que, de haber nacido en Inglaterra, habría sido nombrado ‘Sir’ por Su Majestad la Reina. Aquel señor, amable, cortés, educado y discreto, disparaba las ilusiones del alma cuando vestía calzones cortos. Llevaba bordado a mano, en el pecho, un oso y un madroño, cosido a la espalda un número, el nueve, y era delantero centro del Atlético de Madrid. Un equipo que entonces no andaba pendiente de si a su estrella se vendía a otro club, más grande, porque entonces el Atlético era un grande. Aquel señor, el yerno deseado por todas las madres, el hombre al que uno siempre le compraría un coche de segunda mano sin desconfiar, representaba era una forma de vida, la caballerosidad. Los valores. Él, que coleccionaba moratones en sus piernas y fabricaba goles de museo, fue protagonista de cuentos heredados de padres a hijos, de goles con entradilla de “papá cuéntame otra vez ese cuento tan bonito, hasta hacerse un sitio entre las familias colchoneras. José Eulogio Gárate, el hijo de Crispín, que arreglaba bicicletas, disciplinaba a las musas a base de goles y conducta ejemplar. Fue el último gran héroe de la hinchada del Atlético, su gran orgullo, el primer caballero del fútbol español. Sinónimo de la palabra elegancia, Gárate jugó a fútbol con esmoquin. Hoy camina por la vida de frac.

Hijo de españoles que emigraron a Argentina por motivos laborales, José Eulogio nació en el cinturón bonaerense de Sarandí, hasta que su familia regresó a España, al País Vasco. Los Gárate se afincaron en Eibar, su hijo se matriculó en Las Mercedarias y comenzó su andadura futbolística en los juveniles del club armero, en el que permaneció hasta su mayoría de edad. Cuando cumplió los dieciocho, mientras estudiaba ingeniería en Bilbao, un conjunto local de Tercera División decidió apostar por él. Aquel equipo era el Indauchu, de categoría amateur, en el que Gárate pudo completar el rodaje de su motor como goleador elegante. Aunque él era, en aquel entonces, hincha del Athletic. “Mi infancia la pasé en el norte y el Athletic fue mi equipo en aquellos momentos. Me gustaba mucho Garay, defensa central y el portero Carmelo, con el que tuve la oportunidad de enfrentarme en Sarriá en un Atlético – Español. Me tiraban mucho los leones”. Fernando Daucik, técnico del Indauchu, sabía que tenía un diamante en su equipo. Que aquel estudiante de ingeniería llegaría muy lejos. Tanto, que le preparó una prueba para que le echaran un vistazo los ojeadores del Atlético de Madrid, que no atravesaba una buena etapa financiera y necesitaba agudizar el ingenio para reclutar nuevos talentos. “Tengo aquí a alguien que os dejará impresionados”. En 1966, gracias al ojo clínico de Daucik y a otro ilustre de los banquillos, Domingo Balmanya, el Atlético hacía oficial la contratación de José Eulogio Gárate. “Estaba estudiando la carrera de Ingeniería, estaba en tercer curso. En aquella época el Atlético había sido campeón de Liga y tenía un equipo repleto de internacionales. Llegué con el pensamiento de ser suplente y ver a mis ídolos”. Se equivocaba. De medio a medio. El vestuario le recibió con los brazos abiertos y en tiempo récord cayó de pie entre los pesos pesados del Atlético. Introvertido, callado y respetuoso, se integró desde el primer minuto. “Menudo vestuario había en el Atlético. El jefe era Jorge Griffa, del que aprendí muchísimo. Me ayudó con los compañeros y me enseñó a sentir el fútbol y aprender a ganar. A tener mentalización”. Tras un par de partidos, se ganó la titularidad. Después, Gárate no sólo sería un buen delantero, sino que se convertiría en el mejor ‘nueve’ de la historia del Atlético, en un mito del fútbol español.

A caballo entre los sesenta y hasta bien entrados los setenta, el Atlético viviría días de vino y rosas. Con Gárate como estandarte del fútbol de altos vuelos, el Atlético cimentó una leyenda de gloria y contragolpe. Primero con gestas esculpidas en oropel, con nombres propios como Adelardo, Collar o Luis Aragonés. Después, con partidos épicos, de fútbol total y de historias con letras de oro, escritas con pie y letra de futbolistas de primer nivel como Irureta, Leal, Salcedo o Reina. Con José Eulogio Gárate como icono del fair play y de la elegancia en estado puro, el Atlético estiró el chicle de su grandeza hasta cotas inimaginables. Desplazó al Barça y amenazó el trono del Real Madrid. Con Gárate como santo y seña, la afición del Atlético disfrutó de un equipo eléctrico.En aquella época, en cuanto a estilo, nosotros ya éramos muy contragolpeadores. Defendíamos juntos, dominábamos los espacios en el mediocampo y lanzábamos contras rápidas. Históricamente, es nuestro estilo de juego, nunca deberíamos olvidarlo en el futuro”. La era Gárate se saldó con tres Ligas, dos Copas del Generalísimo, un subcampeonato de Europa y una Copa Intercontinental de Campeón del Mundo de Clubes. Con él como referencia, como filosofía de vida, la afición del Atlético alcanzaba el nirvana. El ingeniero del gol hizo soñar al Manzanares durante once años, llenando de ilusión el Paseo de los Melancólicos. José Eulogio Gárate —‘Sir’ Gárate— consiguió ser tres veces el máximo realizador de la liga, y anotó 109 goles en 241 encuentros. De postre, adornó su currículum siendo el delantero centro titular de la selección española, donde su elegancia con la pelota también se hizo notar. El día de su debut, también. “Balmanya me hizo debutar contra Checoslovaquia. Y además, hice gol. Siempre recordaré ese día. Me hicieron un marcaje muy pegajoso, un defensa parecía chicle pegado a mi, pero tuve suerte y conseguí marcar”. Siempre tenía suerte cuando se trataba de marcar. Él lo llamaba así, suerte.

La magia de José Eulogio se acabó en la final de Copa de 1976, en un partido a cara de perro ante el Real Zaragoza, en el que anotaría un gol de cabeza, lanzándose en plancha, que arrancó una ovación del Bernabéu. Sin embargo acabaría abandonando el terreno de juego después de sufrir una entrada de Heredia, cuyos tacos le dejaron una herida en la rodilla. Jugadores, prensa y aficionados no concedieron demasiada trascendencia a aquella patada. Hasta entonces, el buenismo de Gárate había soportado estoicamente multitud de golpes, patadas, codazos y zancadillas. “A veces me dolían muchos los huesos después de los partidos, pero hoy día eso no pasaría. Hay una gran diferencia en la rehabilitación muscular de la zona, ya que el seguimiento antes no era tan completo como ahora, con las resonancias y pruebas diagnósticas. Todo diagnóstico se basaba en el tacto y era muy difícil cuando te hacían daño de verdad”. Aquella patada del jugador del Zaragoza no debía tener nada de particular, formaba parte de esa colección de moratones que las piernas de José Eulogio habían tolerado, pero esta vez no fue así. Gárate no olvidaría aquella patada el resto de su vida. No volvió a ser él mismo.

El partido ante el Elche lo confirmaría. En ese choque, El ‘ingeniero’ reaparecería, pero su rodilla no terminaba de funcionar como antes. Los médicos del Atlético le aconsejaron que se sometiera a un tratamiento facultativo, pero José Eulogio ya albergaba dentro de sí mismo el peor de los presagios. Su vieja herida de la final copera ante el Zaragoza nunca llegó a cicatrizar del todo. Un hongo acabó por afectar su rodilla y precipitó los acontecimientos. El maldito ‘Monosporium Apiospermum’ había devorado la rodilla del mejor delantero del fútbol español. Gárate, entre lágrimas, trataba de asimilar que debía colgar las botas. El Atlético de Madrid, que había fichado a dos monstruos del ‘jogo bonito’ como Pereira y Leivinha, dos que habrían formado un equipazo irresistible junto a él, se quedaba sin su emblema, sin su corazón. Todo, por un maldito hongo de nombre impronunciable. “El hongo, por lo visto, se introdujo en mi rodilla por una herida en un lance del juego, y me la infectó. Al parecer, las infiltraciones de cortisona hicieron de caldo de cultivo de esa espora y no paró de desarrollarse. Me traumatizó mucho aquello: no pude volver a jugar jamás”.

José Eulogio se despedía del área por un capricho del destino, aunque los médicos advirtieron que pudo haber sido mucho peor, porque Gárate estuvo en peligro de muerte. El delantero corrió el riesgo de padecer para siempre una enfermedad renal, a causa del abuso de antibióticos que hubo que administrarle, para combatir el hongo que le consumía la pierna. Fueron los momentos más duros de la vida de Gárate, porque incluso se llegó a especular con la posibilidad de la amputación. El hongo, el maldito hongo del nombre kilométrico, le había partido la ilusión y le había dejado el alma rota en mil pedazos. Sin embargo, logró escapar con vida de aquel misterioso hongo. Para ello, tuvo que retirarse del fútbol.

Días más tarde, con las muletas como compañeras de viaje, el caballero de la cancha se despedía de su afición en un partido homenaje. El Manzanares se llenó para ver el partido entre el Atlético —que acababa de ganar la Liga— y una selección del País Vasco. Gárate, emocionado, roto por dentro, aparecía con los ojos resecos de tanto llanto. El público del Vicente Calderón rindió tributo no sólo a un delantero centro goleador y elegante, sino a un ser humano grandioso. “Fue un día inolvidable. Iba en muletas y fue una noche de mucho agradecimiento. La afición vino a despedirme y el recuerdo fue maravilloso. Fue un homenaje precioso. Uno de los momentos más emocionantes de mi carrera”. La afición del Atlético fue la sangre que latía por las venas del corazón del que hasta entonces había sido su ‘nueve’. Aquel día se agolparon en las gradas del Manzanares, a la orilla del río, sesenta mil almas. Todas se unieron, a coro, en un grito unánime, desgarrado, agradecido, de tres sílabas:“Gá-ra-te, Gá-ra-te, Gá-ra-te…”.

Aquel día no sólo acudieron hinchas del Atlético al estadio. Abrumados por la tragedia deportiva de José Eulogio, hasta el Manzanares acudieron hinchas del Betis, del Sevilla, del Rayo Vallecano y muchos, sí, muchos, del Real Madrid. Esa fue la gran cualidad de Gárate. Su mejor secreto. La clave de su éxito. El caballero de la cancha, Gárate, fue tan temido como respetado. Tan admirado como querido. Por su afición y por sus rivales. Aquel día, el reloj de España se detuvo por un instante. Aquel día, la noche que Gárate lloró en una mezcla de rabia y felicidad, de impotencia y de alegría, España entera lloró con el nueve del Atlético de Madrid. Aquel día, toda España fue Gárate. Su inesperado adiós hizo un poco más pequeño el fútbol, y robó una parte del corazón del aficionado. Con la muerte deportiva de Gárate, una parte de la elegancia del fútbol había muerto. Una huella, una filosofía de vida. La del juego limpio. La del caballero de la cancha. La del tipo que no celebraba los goles para no ofender a los contrarios. La del que se disculpaba con los porteros rivales. La del delantero ejemplar y modélico, solo expulsado una vez en toda su carrera, por un error del colegiado Guruzeta. Gárate dejaba la imagen del yerno deseado por todas las madres. Del hijo pródigo de la afición del Atlético. Le temían muchos, pero le que querían todos. “Fui respetado porque respetaba. No iba a la guerra, iba a jugar al fútbol. Y siempre lo he entendido como un juego, respetando al contrario. Me pegaron mucho, es cierto, pero nunca devolví una patada”. ¿Nunca? “Jamás. Mis compañeros se enfadaban conmigo y me decían, pero reparte alguna hombre… Yo me encogía de hombros y les decía ¿y si les hago daño? No puedo dar patadas, no me sale”. Y nunca las dio.

A día de hoy, José Eulogio Gárate, apartado del la primera línea de fuego del fútbol, ha dado de baja su abono en el Atlético y pasa su tiempo libre paseando por el parque con sus nietas. Disfruta de la vida de sus hijos, médicos y economistas, y de vez en cuando acude a su desván para ver la camiseta que el Kaiser, Franz Beckenbauer, se intercambió con él en aquella final de la Copa de Europa un maldito San Isidro. Se siente triste por la marcha de su equipo y siente melancolía cuando recuerda ese torrente de recuerdos, ya algo borrosos, sobre su gloria en rojo y blanco. Fuera del día a día del club por su propia voluntad, no acaba de comprender la mudanza a La Peineta (“me parecerá bien si a la afición le parece bien”), no se explica la deuda del fútbol español (“con la Ley Concursal y las deudas, está la amenaza de la quiebra”) y jamás ha sido propuesto para ocupar el cargo de presidente honorífico del club (“nunca me han llamado para eso”), a pesar de que Alfredo Di Stéfano siempre defendió que no existía nadie mejor en la historia rojiblanca que Gárate para ocupar dicho cargo. “Di Stéfano dice eso porque me quiere mucho. No sé. Nunca me lo han ofrecido. El vecino cuida más esos detalles. Al final, el Madrid es el club al que aspiraríamos los atléticos en ese sentido. Aunque sea nuestro adversario y queremos que pierda, muchos atléticos deberíamos tener el sentido de club que tiene el Madrid en este tipo de cosas. Sigue conservando una gran amistad con su ex compañero Adelardo —otro mito rojiblanco—, echa de menos a Agüero en el Atlético, se sintió afligido por la reciente muerte de Juan Carlos Arteche y sueña despierto con el regreso del que debía ser su sucesor, Fernando Torres, al Manzanares. “Estoy convencido de que Fernando volverá al Atleti. Volverá antes de lo que muchos creen”. El hombre tranquilo, educado hasta la extenuación, se siente bien pagado por permanecer en la memoria de los aficionados que le siguen parando para pedirle autógrafos. “Siempre digo que no gané mucho dinero con el fútbol, pero me siento millonario en cariño. Cómo me quiere la gente. El cariño de la afición del Atleti vale por todo el dinero del mundo”.

Hoy, su Atlético de Madrid, sometido al secuestro de su sentimiento por los ilegítimos dueños, la familia Gil, vive instalado en la mediocridad de unos dirigentes que han convertido un club histórico en una sociedad anónima histérica. Pero la afición de lo que queda del Atlético aún sigue recordando a su caballero de la cancha. A un tipo sencillo, de barrio, educado y sencillo. Sin un triste José Eulogio que echarse a la boca, el Atlético prosigue su larga y agónica travesía del desierto, donde mientras el negocio de dos sigue dando beneficios, miles de hinchas, los de Gárate, siguen recordando los viejos tiempos. En lo más alto del santoral de la sufrida afición del Atlético, José Eulogio sigue levitando sobre la memoria y los corazones de quienes tuvieron el honor de compartir su leyenda. Gárate, sentimiento rojiblanco, forma parte del recuerdo que generaciones de colchoneros transmiten, como el sentimiento de su equipo, de padres a hijos, para recordar que, antes de Gil, hubo un tiempo donde los mejores de Europa vestían de rojo y blanco. Que, en aquella época, los niños del colegio, aunque fueran del Real Madrid, querían ser Gárate en el recreo. José Eulogio, último gran héroe del Atlético de Madrid, y primer caballero del fútbol español, fue la modestia, con el nueve a la espalda. Un cromo que jamás pasará de moda en ninguna colección. Su elegancia, como sus goles, quedaron prendidos en el corazón del fútbol.

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48 comentarios

  1. Rubén, el artículo sobre Gárate supone un sinfín de recuerdos…Gracias! Ese maravilloso ‘9’ nacional con el que vibró el Calderón, fue el padre de muchos otros que pasaron después. Grandes discípulos de un maravilloso maestro: José Eulogio.

  2. Luiggi

    ¡Cómo pintas Uría! ¡Cómo pintas tus artículos! Da gusto leer tus “cuadros”. Enhorabuena.

  3. Oscar García

    Otro gran artículo y van….Ni se sabe
    Eso si, se nota que Gárate te toca de cerca con el Atleti
    Felicidades

  4. JOAQUIN

    Ruben,eres el numero uno del periodismo,y el magazine espectacular.

  5. Alberto Fernández

    Un grande Gárate…uno de los mejores jugadores de la historia del Atleti!! Gran artículo como siempre, Hacha!

  6. Ha conseguido emocionarme. Qué figura la del ingeniero, alma atlética de verdad. Una vez este equipo fue de verdad un equipo.

  7. Guzmán

    Artículos como éste emocionan de verdad…Y más si eres atlético de corazón. Gracias por hacer artículos sobre uno de los grandes jugadores de nuestra historia. Ojalá sigas haciendo más artículos como éste. Un abrazo, Rubén.

  8. como siempre sublime!!!!

  9. Javier Lopez

    Que gran artículo Rubén
    Coincido totalmente, genial futbolista y extraordinaria persona.Siempre tendrá un sitio en nuestro corazón.

  10. Sr. Uria es usted un crack y un ejemplo de como ensalzar a sus (nuestros) idolos sin faltar al rival. Saludos

  11. roberto

    ¿Sabra cerezo quien fue garate? ¿Y algun miembro de la familia gil-marin? Grande y eterno Garate

  12. Statham

    Buen artículo. Yo por mi juventud no tuve la suerte de ver a este pedazo de nueve. En la cara ya se ve que ha tenido que ser un caballero dentro del terreno de juego. Como bien dice, en este club cada día se cuidan menos los detalles ( no se cuidan nada ) y esto es cada día más un negocio.

  13. Oscar García

    Por supuesto que los Gil no cuentan con Gárate, porque él haría las cosas bien y no como ellos. Él no habría dejado que convirtieran el club en un negocio burdo lleno de deudas y trampas

  14. Chema Olalla

    Cerezo diría que es un sitio donde mandan a la gente, genial artículo Ruben!

  15. Mojarse es poco con esta historia…felicidades, he descubierto cosas que no sabía de un gran atlético como Gárate

  16. Booster Dougler

    José Eulogio Gárate, el ingeniero del área. Palabras mayore; como Jot Down y Rubén Uría.

  17. Fantástico Rubén, aunque he leído mucho sobre Gárate pocas veces se ha perfilado con tanta exactitud lo que representó su figura y su fútbol para la historia de la Liga y del Atlético de Madrid. Me hubiera gustado verle jugar y nuestra Liga echa mucho en falta una generación, un futbolista para crear un proyecto en derredor suyo que sea capaz de generar una alternativa seria a los dos todopoderosos. Algo que hoy día parece una auténtica quimera…

  18. Muchas gracias por tu articulo. Me ha devuelto a una epoca dorada atletica. Garate fue sublime y nunca le olvidaremos.

  19. Pepillo

    cerezo diría “vendrá un Garate, igual o mejor”. Felicidades, Rubén.

  20. Pingback: Gárate, el primer caballero

  21. Aunque le vi jugar,desgraciadamente no me acuerdo porque era muy pequeño.Sin embargo,si recuerdo jugar con mi padre con un balón y decir que yo era Gárate.La última camiseta que me compré,la del centenario,me la rotulé con su nombre y no puedo evitar emocionarme cada vez que leo algún articulo como este por su mala suerte.
    Ojalá Dios me permita volver a ver al Atleti grande y libre de los dos canceres que lo atenazan con Gárate como enseña del club.

  22. carcamal1946

    Que grande Rubén me has transportado a mi juventud. Muchas Gracias.

  23. Soy atlético hasta la médula y este artículo me ha llegado al corazón. Realmente emocionante, hasta se me han saltado unas lágrimas leyéndolo. Gárate, el auténtico símbolo de nuestro equipo, un jugador único y que representa lo que fue el Atlético de Madrid, un grande del fútbol mundial y un equipo diferente, especial.

    Lástima que ya no haya jugadores como él. Esa nobleza y amor por lo colores se ha perdido en el fútbol.

    • mgr1974

      Olimpico, si existe, se llama Fernando Torres.

      Curioso y emocionante que se jugara tranquilamente un merecido partido de homenaje entre el Atletico y la selección del Pais Vasco con presencia de seguidores de otros equipos con toda tranquilidad. Eso si que no pasa ahora en tiempo de fútbol y periodismo para fanáticos

  24. Despierta, Atleti.

  25. Muy buen articulo. GRANDE GARATE!

  26. Alberto García Ochoa

    Buen artículo. Soy del Athletic pero siempre tuve debilidad por Gárate, tanto por lo buen (y elegante)futbolista que era como por la extrema educación que emanaba. Y sí, yo tambien alguna vez me pedí ser Gárate en el colegio cuando jugábamos en la hora del recreo…

  27. Yo soy de este Atleti, del de Gárate… El de ahora no me importa, no es el Atleti, es el Club Atlético de Madrid S.A.D., otra cosa totalmente distinta… Gracias Rubén por recordarlo.

  28. miguel

    precioso articulo. soy joven y no he tenido la suerte de vivir los tiempos dorados del atleti. se me caen las lagrimas solo de pensarlo. rezo porque el atleti algun dia vuelva a ser lo que fue

  29. carlos garcia

    Hola tengo 34 años y no tuve la suerte de ver jugar a este fantastico jugador, por lo que me cuenta mi padre un gran atletico de toda la vida eso si que era un equipo de verdad, pero bueno nos tenemos que quedar con lo que nos ha todado vivir, respecto al articulo me parece muy bueno y muy bello de leer. adios y forza aleti.

  30. Javier

    Gárate ha sido, es y será mi gran ídolo. Es el jugador al que admiraba de pequeño, la persona que quería llegar a ser y, pese a los años, le recuerdo con un cariño especial. Gracias por este artículo que me ha hecho recordar tiempos tan bonitos. Como siempre, das en la diana en todas tus opiniones. El equipo que describes es el Atlético que todos los aficionados añoramos y que, por desgracia hemos perdido. A ver si de una vez nos empezamos a poner de acuerdo y luchamos para recuperarlo.

  31. Gonzalo

    Me pasa como a Carlos. No tuve la oportunidad de ver jugar a este fenómeno pero mi padre y mucha más gente me hablaron de él maravillas, al igual que de Luis, Pereira, Leivinha, Adelardo, etc. Solamente escuchándole cuando habla, te das cuenta de que es una persona diferente, discreto, agradecido y, sobre todo, atlético. Una cualidad, ésta última, de la que adolecen la mayoría de los que integran el club, empezando por sus dirigentes. Muchas gracias, Rubén.

  32. asamin

    He llorado de emoción leyendo este artículo, porque todavía me acuerdo de las tardes que nos daba de fútbol EL INGENIERO DEL AREA, por eso soy del Atleti, por gente como esta, no tengo nada mas que agradecimiento por la buena columna que has escrito, pero hace mucho que me borré de socio, ( nunca he sido abonado ) y ver ahora en lo que han convertido al Atleti, desde luego desde el año 1988, ese no es mi ATLETI, mi ATLETI, es el que se describe en el artículo. Enhorabuena y gracias por el recuerdo.

  33. Luis Javier

    Muchas gracias, Rubén.

    Me he emocionado leyendo el artículo; y eso que como otros por aquí, tampoco le pude ver jugar, pero oir lo que me cuenta mi padre y mi hermano sobre Gárate, y el Atleti… y la pena que me da verle cómo está ahora.

    Enhorabuena de nuevo por el artículo.

  34. Cosmo Vitelli

    Idolo.

  35. Frankie

    Lágrimas por lo que una vez fue y hoy no es. Lágrimas por lo que mi padre me cuenta y yo no he vivido. Lágrimas por lo que una vez fue nuestro y hoy es de dos. Me quedo con este párrafo: “Hoy, su Atlético de Madrid, sometido al secuestro de su sentimiento por los ilegítimos dueños, la familia Gil, vive instalado en la mediocridad de unos dirigentes que han convertido un club histórico en una sociedad anónima histérica. Pero la afición de lo que queda del Atlético aún sigue recordando a su caballero de la cancha”. Amén Rubén!

  36. Jerónimo Vargas

    Ya me vale llegar tan tarde a un artículo sobre mi ídolo, don José Eulogio Gárate Ormaechea, y encima escrito por Rubén Uría. ¿Qué decir de Gárate? Que cuando era pequeño, si me caía y lloraba mi padre me decía: ¿No has visto que a Gárate le pegan mucho y no llora? Jamás me han dado un argumento tan convincente. Nuestro cromo, nuestro mito, nuestro 9: Gárate.

  37. Juan Garcia Dizon

    Era del Atleti por Gárate. En el 70 tenia yo 11 años. Me hice con sus señas y le enviaba christmas cada navidad. Y lloré su marcha del futbol. Fue el 4 ases del As y el 3 del Marca. Garate fue el hermano mayor que nunca tuve. Y por eso, he regido mi vida siguiendo su ejemplo.
    Aupa Gárate.

    • Félix

      Genial, a mi me sucedió algo parecido. Yo era del Madrid a mis 10 años y cuando descubría a Gárate me hice del Atlético. A día de hoy lo sigo siendo, y sólo espero que este equipo vuelva arriba y no venda a sus figuras y menos a las de la cantera

  38. Aníbal

    Sin duda ningúna Don Jose Eulogio Gárate, nos hizo a muchos ser Atléticos. Y sin ningún género de dudas también nos hizo personas. Personas que seguramente también hizo a quienes sin ser Atléticos, se fijaron en su ejemplo y saber estar. Creo en Dios porque existen seres como Gárate. ¡¡Un millón de gracias maestro!!.

  39. indyjoe

    Como siempre, genial Sr. Uria, para cuando un libro ensayo sobre futbol? Somos muchos los Atleticos orgullosos de serlo, a pesar de los mandamases trincones de estos 25 años ….

  40. No tengo el gusto de haberle visto jugar y menos de conocerle; pero conozco a su hermano Agustín y es también una excelente persona. Debe ser que los Gárate O. llevan en la sangre la virtud.

  41. Cesar G Colavidas

    El primer equipo serio de Jose Eulogio fue ELS.Franciscisco Javier de Tudela(Navarra)donde cursaba el bachilleratoSiempre fue el mejor hijo,padre,abuelo,hermano y amigo

  42. Pingback: Con la venia » Archivo » Gárate, el ídolo de mi infancia

  43. jose luis gonzalez

    Un gran artículo, pero que necesitaría una pequeña corrección. Los padres de Gárate no emigraron por motivos laborales a Argentina. Biografia en Wiki: Nació en 1944 en Sarandí, Provincia de Buenos Aires (Argentina) de modo circunstancial. Su abuelo había sido teniente de alcalde republicano en Éibar y estaba exiliado en Argentina a raíz de la Guerra Civil Española y José Eulogio Gárate nació durante una visita que sus padres realizaron a sus abuelos exiliados [1]. A los pocos meses de nacer regresó con sus padres a Éibar, localidad del País Vasco donde se crió.

  44. cerezono

    garate era la guinda de aquel maravilloso equipo formado por griffa calleja melo irureta luis alberto salcedo rodri ufarte,lo mejor de lo mejor tres ligas en los 70 varias copas baño al bayer y todo gracias a don vicente calderon.gran persona amable educado y con personalidad nunca quiso saber nada de los gil,autentico caballero que por si no lo sabeis se paga su entrada cuando va al futbol,mientrasd que el trampas de arturo fernandez se da besos en la boca en el palco con cerezo.

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