
Este artículo es un adelanto de nuestra nueva revista Humanismo Digital 3, ya disponible en nuestra tienda online.
Cuando en 2003 CyArk se fundó de la mano del ingeniero Ben Kacyra, creador del primer sistema comercial de LiDAR, la documentación digital tridimensional todavía se percibía como algo experimental, reservado sobre todo a la ingeniería, la topografía avanzada y a algunos proyectos arqueológicos. En esos momentos iniciales, la empresa nació con un objetivo muy concreto que, en palabras de Kacey Hadick, director de Programas y Desarrollo de CyArk, se resume en «crear archivos digitales precisos de sitios patrimoniales en riesgo, esencialmente como salvaguarda en caso de que llegaran a dañarse o perderse». En esos primeros pasos comenzaron a realizarse los primeros modelos tridimensionales y conjuntos de datos archivísticos. La dimensión pública del trabajo era limitada y, como reconocen desde la propia organización, «el acceso público y la narración seguían restringidos por las herramientas disponibles».
Desde entonces, el panorama de la digitalización ha cambiado de forma radical. La convergencia tecnológica ha abierto vías de exploración, conocimiento y salvaguarda del patrimonio novedosas, gracias a la mayor precisión de los sensores, la evolución de la resolución de las cámaras, el desarrollo de software especializado y la mejora de los algoritmos de reconstrucción. Para CyArk, este cambio se expresa con claridad en una de las ideas que les guía: «hoy nuestra misión se extiende mucho más allá de la preservación de archivos. Trabajamos estrechamente con las comunidades para comprender sus necesidades presentes y codiseñar proyectos digitales que apoyen esos objetivos».
En otras palabras, la documentación deja de ser un fin en sí mismo y se convierte en el punto de partida de algo más ambicioso y que busca un impacto positivo en el entorno. Se busca la trascendencia de la digitalización e implicar en los procesos a las comunidades locales. La historia de CyArk nos permite vivir este viaje de más de veinte años desde la mera documentación a la conciencia de trascendencia de su trabajo, viaje que otras empresas similares también han vivido y que hace de su labor algo con un firme sentido de propósito y responsabilidad hacia el patrimonio que estudian y digitalizan.
Qué significa documentar en 3D
Para entender el alcance de los proyectos de CyArk no basta con enumerar las tecnologías implicadas, sino que es importante detenerse a entender qué es lo que realmente aportan empresas como esta al patrimonio cultural. Una de las tecnologías más utilizadas por este tipo de compañías es el LiDAR, siglas de Light Detection and Ranging. Se trata de una técnica de teledetección activa que emite pulsos láser hacia una superficie, midiendo el tiempo que tarda cada pulso en regresar al sensor. A partir de ese tiempo se calcula la distancia y, repitiendo el proceso millones de veces, se obtiene una nube de puntos tridimensional de altísima precisión. En el ámbito patrimonial, esto permite disponer de una representación fidedigna, al milímetro, de un edificio, una escultura o un paisaje arqueológico, incluso en condiciones de difícil acceso o cuando la estructura se encuentra muy degradada. Esta tecnología se aplicó en la elaboración del gemelo digital de la catedral de León, por mencionar un caso estudiado en el primer número de la revista Humanismo Digital.
Para CyArk, el LiDAR comercial es parte de su núcleo de tecnologías, y por ello subrayan que «sigue siendo un componente central de nuestro flujo de trabajo, especialmente para aquellos lugares en los que la precisión y la completitud resultan esenciales». El LiDAR permite resolver necesidades muy concretas, que van desde documentar estructuras en riesgo de colapso con el nivel de detalle suficiente para planificar intervenciones, llevar a cabo un registro de edificios o templos, o incluso identificar paisajes amenazados por la erosión o por las infraestructuras que lo colonizan. Esto va más allá de los usos más conocidos del LiDAR, como la realización de copias digitales de bienes extremadamente frágiles como las vasijas o de elementos estructurales de un edificio histórico como, por ejemplo, el rosetón de una catedral.
Una tecnología íntimamente relacionada con el LiDAR es la fotogrametría. Por usar una metáfora: si el LiDAR se puede considerar el esqueleto geométrico de la digitalización de un elemento patrimonial, la fotogrametría sería la piel que lo cubre. Esta técnica sirve para construir modelos tridimensionales a partir de decenas de fotografías tomadas desde diferentes puntos de vista. Explicado de forma sencilla, el software identifica los puntos comunes entre las imágenes, calcula su posición en el espacio y genera un modelo 3D que reproduce no solo la forma, sino también el color, la textura o incluso la pátina o el brillo de las superficies. Poco a poco, la fotogrametría ha ido ganando peso en el campo del patrimonio porque combina una alta calidad visual con una relativa accesibilidad a los medios técnicos para realizar los modelos. Con cámaras digitales de buena calidad (incluidas las de algunos smartphones de última generación), un buen software y un protocolo de captura metódico por parte del profesional, se pueden obtener resultados sorprendentes en poco tiempo y con buena calidad. Tanto es así que en sus proyectos actuales CyArk combina «LiDAR y fotogrametría para capturar tanto la precisión geométrica como las texturas de alta resolución».
La llegada de las nuevas herramientas: NeRF, Gaussian Splatting y la inteligencia artificial
Como en otras disciplinas, en los últimos años es imparable la llegada de la inteligencia artificial (IA) al mundo de los profesionales en la gestión, documentación y conservación del patrimonio. Además de la IA, existen otras técnicas como los Neural Radiance Fields (NeRF) y las Gaussian Splatting. Sin caer en tecnicismos, un NeRF representa una escena como una función continua que, dada una posición y una dirección, devuelve la densidad y el color de ese punto. En la práctica, esto permite generar vistas nuevas de un lugar a partir de un conjunto finito de imágenes, con una continuidad de iluminación y profundidad muy convincente. Gaussian Splatting, por su parte, modela la escena como un conjunto de pequeñas nubes gaussianas tridimensionales que se renderizan de forma rápida, lo que facilita experiencias interactivas en tiempo real con un coste computacional relativamente bajo. CyArk señala que está explorando los NeRF y Gaussian Splatting para entender cómo las técnicas emergentes impulsadas por IA pueden complementar los métodos de documentación tradicional. La expresión «complementar» es importante, porque, lejos de sustituir al LiDAR o a la fotogrametría, estas técnicas pueden ayudar, por ejemplo, a acelerar la visualización de escenas complejas o a reducir los tiempos de procesamiento en contextos de emergencia.
Cuando pensamos en la llegada de la inteligencia artificial a los procesos de reconstrucción digital del patrimonio, es imprescindible revisar las nociones de autenticidad y de fidelidad. Si bien es cierto que las nuevas herramientas basadas en IA abren múltiples posibilidades que no existían hace pocos años, también es recomendable no caer en un optimismo infantil y pensar en cuestiones críticas como la precisión, la autoría y quién tiene el control de las narrativas culturales. No basta con disponer de modelos espectaculares y generar reconstrucciones fantásticas y aparentemente convincentes. Hay que explicar cómo se generan, qué partes son fruto de datos directos y qué interpretaciones dependen de inferencias algorítmicas o incluso de los sesgos o asunciones humanas, ya que cada imagen generada, cada reconstrucción poco fidedigna, crea realidades que pueden ser falsas. Si un modelo generado por IA rellena lagunas de información, ¿hasta qué punto sigue tratándose de documentación y no de interpretación? ¿Cómo se explican estos procesos al público? ¿Quién decide qué versión digital de un lugar patrimonial se presenta como «la» referencia?

Metodologías y tecnologías por y para la comunidad
Como adelantábamos, para CyArk la dimensión tecnológica no es el fin; al contrario, las tecnologías son un medio para ayudar a construir un modelo de colaboración que pone en el centro de todo a las comunidades locales. CyArk afirma que su modelo se fundamenta en la cocreación y en que los proyectos «emergen a través del diálogo con las partes interesadas locales para garantizar que el trabajo responde a necesidades reales, ya sea de conservación, monitoreo, gestión del turismo, educación o narración comunitaria». En la práctica, esto significa que los proyectos no se diseñan desde el despacho de una oficina para ser luego aplicados sobre un territorio, sino que se construyen en una conversación íntima con quienes habitan, gestionan o cuidan de esos lugares; es decir, sus habitantes. El resultado es que la documentación digital pasa de ser un servicio externo a convertirse en un proceso compartido.
Para intentar garantizar la continuidad de su labor, la formación es una herramienta fundamental. CyArk ofrece tanto formación en línea como presencial, con el objetivo de que los profesionales del patrimonio, los estudiantes y los socios comunitarios puedan llevar a cabo de manera independiente documentación 3D de alta calidad. Por tanto, es tan importante enseñar a utilizar un escáner o un software como dotar a los equipos locales de la capacidad de planificar sus propias campañas de documentación, procesar los datos, interpretar los resultados y aprender a hacerse sus propias preguntas de investigación a futuro. Dicho de otro modo, no solo formar sobre el uso de las herramientas, sino desarrollar el pensamiento crítico.
Tecnología, implicación de las comunidades locales y formación responsable son importantes. Pero nada de esto se puede conseguir sin la financiación necesaria. Como organización sin ánimo de lucro, CyArk explica que todo su trabajo se financia a través de subvenciones, donaciones y alianzas filantrópicas. Cuando una comunidad se acerca a ellos sin recursos, la respuesta no es una negativa, sino que se les enseña a cocrear un plan de financiación y a conseguir recursos. La organización actúa como un intermediario que facilita a los peticionarios conocer y llegar a programas de subvención y a redes de donantes que, en muchos casos, les estarían vedados a instituciones o colectivos locales. En palabras de la Dirección de Desarrollo, su tarea consiste en «trabajar estrechamente con socios de todo el mundo para perfilar los conceptos de proyecto e identificar oportunidades que permitan dotarlos de recursos de forma sostenible y colaborativa». La sostenibilidad va más allá del mantenimiento de los datos digitales, ya que busca desarrollar las capacidades locales y que sepan cómo tocar los marcos financieros que harán posible que los proyectos continúen después de la intervención inicial.
Algunos casos de estudio
Los principios anteriores se concretan en proyectos muy diversos, repartidos por varios continentes, y que comparten un hilo común: la combinación entre la documentación, la tecnología y la cesión del protagonismo a las comunidades locales. Fruto de esta visión, se dispone de un amplio número de casos de éxito en todos los continentes. Podemos comenzar a recorrer algunos de esos casos desde Rapa Nui, Chile, donde CyArk documentó la aldea ceremonial de Orongo, un lugar muy afectado por la erosión costera. La intervención no se limitó a registrar el paraje mediante LiDAR y fotogrametría, sino que se cocreó una experiencia narrativa liderada por la comunidad, completamente narrada en la lengua rapanui. La plataforma resultante incorpora música, arte y entrevistas locales, y está disponible en rapanui, español e inglés.
Continuando con el viaje, podemos saltar al sur de Bangladesh para conocer el programa Rapid Emergency Documentation (RED), que opera en un contexto marcado por frecuentes inundaciones, ciclones y subidas inesperadas del nivel del mar. Financiado por la Fundación ALIPH y en colaboración con la Universidad de Khulna, el proyecto se centra en formar a estudiantes y profesorado para ser capaces de responder de forma rápida a ciertas emergencias patrimoniales.
En el otro lado del mundo, en Petra (Jordania), cabe destacar el proyecto dedicado al monasterio de Ad-Deir, un lugar icónico sometido a una gran presión turística. La documentación en 3D se integra aquí en una experiencia digital inmersiva que sirve para ayudar a comprender cómo los nabateos dieron forma a este lugar extraordinario y cómo la comunidad actual continúa protegiendo su legado.
El monasterio Amarbayasgalant, en Mongolia, ofrece un caso revelador de lo que puede llegar a significar la colaboración a distancia. CyArk no viajó físicamente al país; en su lugar, formó al equipo local de manera remota en técnicas de captura 3D y producción de entrevistas. Los propios monjes y técnicos mongoles documentaron el monasterio y recogieron las historias orales relacionadas con el simbolismo budista y con ciertos episodios de persecución. Se invierte así el esquema tradicional según el cual el experto llega, escanea y se marcha, ya que de lo que se trata es de que la comunidad adquiera las herramientas necesarias para registrar su propio patrimonio y narrarlo con sus propias palabras.
En Europa, el Programa de Arquitectura de Madera en Peligro, desarrollado con la Universidad Oxford Brookes y financiado por la Fundación Arcadia, entrena a comunidades de distintos países para que puedan documentar con tecnologías 3D estructuras de madera especialmente vulnerables. De nuevo, lo que se busca es reforzar el papel de los custodios locales en la interpretación y comunicación de su patrimonio.
En Ucrania, el Proyecto de Digitalización y Difusión del Patrimonio de Ucrania (UHDDI), liderado junto a Archaïc, se desarrolla en un contexto de conflicto armado de larga duración. A través de varias fases, se han formado varios equipos de profesionales vinculados a los museos ucranianos para documentar centenares de recursos arqueológicos en peligro por la guerra, lo cual incluye pecios de gran importancia, y, además, ya se está trabajando en la creación de un museo virtual del patrimonio ucraniano.
En América del Norte, los proyectos en Mesa Verde y Dinétah se inscriben en un marco de reivindicación de la soberanía narrativa indígena. En el Parque Nacional Mesa Verde, CyArk colaboró con pasantes indígenas para documentar el sitio, reconocido como Patrimonio Mundial, y producir historias lideradas por la comunidad sobre la tierra ancestral Puebloan. El proyecto se centra en ayudar a que sean escuchadas las voces indígenas, asegurando que el público se encuentre con el sitio a través de perspectivas culturalmente informadas. En Stories of Dinétah, dedicado al patrimonio cultural navajo y financiado por la U.S. Bureau of Land Management, se crearon experiencias en inglés y navajo que muestran historias sobre los lugares sagrados y los paisajes culturales de las comunidades autóctonas.
Todos estos proyectos e iniciativas llevan a la práctica la visión de CyArk y de empresas que, como ellos, creen fervientemente en que la tecnología importa, y mucho, pero lo que realmente la justifica es su capacidad para sostener y hacer comprender las historias y las perspectivas de las comunidades que habitan los lugares patrimoniales y de los cuales, por herencia, son custodios.
Queremos agradecer a todo el equipo de CyArk y en especial a Kacey Hadick, director de Programas y Desarrollo de CyArk, su generosidad para responder a las preguntas sobre las cuales se estructura este artículo, así como las fotos ilustrativas del mismo. Esperamos que este reportaje sirva para que más personas se interesen por su trabajo y que sirva de guía para los amantes de las humanidades digitales.
Referencias
Aparicio Resco, P. (2025). Ventanas al pasado: La reconstrucción de la historia con imágenes. Ediciones Akal.
CyArk. (s. f.). About CyArk. Recuperado de https://cyark.org
CyArk. (s. f.). Tapestry. Recuperado de https://tapestry.cyark.org







