Decíamos que Fargo fue la película que había rescatado a Joel y Ethan Coen de la senda de la incertidumbre. El sonado estropicio de The Hudsucker Proxy, su primer y fallido intento de realizar un cine más “comercial” y apto para un público más masivo, se había saldado con un batacazo en taquilla y el varapalo de la crítica especializada. Pero gracias a Fargo, el futuro volvía a aparecer despejado: el aplauso unánime de la crítica, siete nominaciones a los Oscars y muy especialmente su mejor recaudación hasta la fecha fueron las recompensas que volvieron a situarlos en la orilla segura de la industria.
La opción fácil hubiese sido, pues, repetir la fórmula del éxito de Fargo. Una fórmula que, además, era la que habían demostrado dominar mejor: cine negro con tintes de comedia oscura, centrado en un argumentos donde un plan criminal se va complicando por momentos. La receta básica de la “película Coen”, por así decir. Pero negándose siempre a quedar encasillados, los dos hermanos decidieron cambiar una vez más de registro con su siguiente trabajo, The Big Lebowski. Del cine negro con toques de humor pasaron a la comedia con toques de cine negro. The Big Lebowski era una especie de parodia inadvertida e involuntaria de Fargo, o según afirmaron los propios Coen, un desenfadado retruécano que daba una vuelta de tuerca irónica a novelas como El sueño eterno y El largo adiós de Raymond Chandler. En el film, un desempleado sin ambiciones cuya única ocupación conocida es jugar a los bolos (“The Dude”) es confundido con otra persona a causa de su apellido y se ve envuelto en una intriga delictiva de la que nada sabe pero de la que no puede escapar. Aunque el argumento era verdaderamente lo de menos: The Big Lebowski funcionaba como un muestrario de personajes estrambóticos y situaciones absurdas diversas; como la descripción de un microcosmos que, efectivamente, era un reverso paródico de las cosmologías criminales de Raymond Chandler. El carisma de los personajes era muy especialmente lo que daba fundamento a la película: para encarnarlos, los Coen recurrieron a sus actores-fetiche de siempre, que resultaron ser infalibles como de costumbre: John Goodman, Steve Buscemi, John Turturro… todos ellos daban lo mejor de sí bajo la dirección de los dos hermanos y sus papeles en The Big Lebowski se convirtieron en hitos de sus respectivas carreras, especialmente en el caso de Goodman y Turturro. Como protagonista contaron con Jeff Bridges, un actor camaleónico cuyo antiguo estrellato había perdido por entonces cierto brillo, pero que con el personaje de “The Dude” terminaría alcanzando un estatus icónico. La naturalidad con que Bridges se metió en el papel no fue producto de la casualidad: por ejemplo, las ropas que The Dude llevaba en el film eran ropas que Bridges solía usar en su vida cotidiana. Su aspecto en el film no era muy distinto al que presentaba en su intimidad, así que ni siquiera necesitaba cambiarse para acudir al rodaje. Obviamente Jeff Bridges no era The Dude, pero el anárquico desenfado de su caracterización era auténtico como la vida misma y esa autenticidad caló en el público; de hecho terminó transformando a su personaje en la figura más reconocible de la filmografía de los Coen.
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a mi me encantan los Cohen…. pero cada vez q pienso q ganaron su único oscar como mejor película y mejor dirección por delante de «Pozos de Ambición», me entra urticaria…
Alex, «There Will Be Blood (Pozos de ambición)» es de Paul Thomas Anderson y no ganó el Oscar a la mejor pelÍcula ni a la mejor dirección.
Los Cohen tienen un Oscar al mejor guión original por «Fargo» y tres más por «No Country for Old Men» (mejor película, director y guión adaptado).
Espero paliar con esto tu urticaria. Que te mejores.
A ver, Elena. Alex está diciendo que los Cohen ganaron el Oscar POR DELANTE de Pozos de ambición. Es decir, está diciendo que ganó la película de los Cohen y no la de P.T. Anderson.
Elena por dios
… Coen, CO – EN. Sin acritud.
Grandes.
Todos llevamos un Dude dentro. Y como dice la letra de Dylan: «What a wonderful feeling…»-
Y el parpadeo de Buscemi cuando Turturro le lanza el beso… sublime.
Sin aspavientos.
El articulo esta genial pero a la hora de hablar del hombre que nunca estuvo alli se os colo un «se estaba empezaba»
No termino de ser un fan acérrimo de sus películas. Tienen bodriazos (O Brother, Intolerable Cruelty y el Quinteto… son malas películas) y tienen películas que me parecen muy buenas (The Big… y No Country…)
A mi gusto les falta algo. Una obra maestra que sea verdaderamente completa en todos los aspectos.
Estaría bueno que Gorgot nos deleite con una nota similar sobre el GRAN CLint
Me sorprende que mis dos películas favoritas, ‘Muerte entre las flores’ y ‘El hombre que nunca estuvo allí’ sean tan menospreciadas en este artículo.
Decir que ‘Muerte entre las flores’ es un vehículo de lucimiento para Turturro me parece, como mínimo, de pocas miras. Y ‘The man…’ es una pequeña joya con alguna escena para el recuerdo (la historia de cómo conoció a su mujer y de repente suena el teléfono).
Por lo demás, buen artículo
Te comentaba ya en la primera parte del artículo mi desacuerdo sobre un pequeño detalle que aquí veo reflejado nuevamente. «Quemar después de leer» no es una de sus mejores películas (cumple, sin más) y sin embargo, opino que la presencia de Pitt y Malkovich, discutible a tu parecer, es uno de los puntos fuertes de la película, porque ellos dos (especialmente el último) se comen la cinta en cada plano. Así que vuelvo a lo de mi comentario anterior: porque una película la protagonice Pitt en lugar de Goodman no va a ser peor. Todo dependerá de lo bien dirigido que esté el actor.
¿Pozos de Ambición?
Es «No Country for Old Men » y no es tan mala, está bastante bien.
Scorsese tuvo que esperar a The Departed y eso sí que tiene delito.
ELENA, ALEX NO DICE QUE POZOS DE AMBICIÓN SEA DE LOS COEN, SINO QUE UNA PELÍCULA DE ELLOS GANÓ A LA DE ANDERSON. LEE BIEN.
¿El gran salto un intento comercial? Norl
El artículo incluye más de un juicio de valor apresurado: ¿de verdad puede afirmarse que el espectador europeo tiene la idea de que el cine norteamericano es «manierista»?, ¿qué rigor crítico hay en emitir juicios previos sobre un trabajo (el de Justin Timberlake, siempre solvente y divertido en SNL) que no se conoce?, ¿por qué Damon es un «pequeño parche» en Valor de ley?, y así podría seguir un rato. Que alguien me ayude, me tengo que ir al trabajo.
Well, this is only like, you know, my opinion, man!
Recordar que «No country for old men» es una fiel (en mi opinión) versión de la novela de Cormac McCarthy. (El que no conozca a McCarthy que empiece a leerlo ya). Y Justin Timberlake está perfecto en «La red». Pero sí estoy de acuerdo en que Matt Damon no da el papel en «True grit», una (en mi opinión) de las peores películas de los Coen.
Jot Down es lo mejor que le ha pasado a este país desde que quitaron Crónicas Marcianas y Emilio de Gorgot es Dios.
Nada más que añadir.
Buen análisis de los Coen y excelente artículo! Completamente de acuerdo que en El Gran Levowski «la combinación entre la canción The man in me de Bob Dylan con las imágenes de una bolera ponían los pelos de punta».
Un gran trabajo de Emilio de Gordot. Coincido plenamente con el autor en casi todas las valoraciones, aunque pondría menos acento en la calidad de Valor de Ley: en esta película los Coen salen perdiendo en comparación con el clásico de Hathaway.
Sólo una puntualización: en «A serious man» no es al protagonista a quien le diagnostican cáncer, es a su hermano, al que ya nos lo presentan con la enfermedad… y que los Coen aprovechan para mostrar un humor negrísimo
Amen!! se;ores, he estado esperando este articulo por meses, los Coen son simplemente geniales y disfrute cada una de sus peliculas a su manera, mi atencion fue atraida por una solo filme y le doy gracias a Dios por eso, porque me he encontrado con cine de verdad.
En A Serious Man la trama no empieza con un Larry Gopnik enfermo de cancer incluso no se habla de la palabra cancer en ningun momento, la trama de la película deriva en una llamada del medico para notificarle los resultados de los examenes medicos al final
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El análisis de Obrother es superficial: hay una clara confrontación entre música blanca y negra, que no se resolverá hasta el rocanrol de los cincuenta. Si alguien quiere conocer la historia de la música estadounidense debe ver esta pelicula. Por otro lado, la ambientación del sur del país en los primeros años del siglo XX es excepcional: la religiosidad de la época, la corrupción politica, así como la mezcla de realidad y fantasía. Mucho más que una comedia… Y George Clooney durmiendo con redecilla, por diosssssss