
Días después de leer la última página de 2666 soñé que entraba furtivamente en un almacén gigantesco, parecido al de las últimas escenas de En busca del arca perdida. En él se guardaban miles y miles de cajas que sabía repletas de textos inéditos de Roberto Bolaño… Pero mi indecisión a la hora de elegir qué cofre del tesoro abrir primero hizo que me despertara antes de leer una sola línea. Aún no me lo perdono: he tenido que esperar muchísimos años antes de poder echar un vistazo al contenido de esas cajas.
1. Las gafas de Carolina
“Todos queremos a Bolaño”
Jorge Volpi
En la rueda de prensa previa a la inauguración de Archivo Bolaño, la imprescindible muestra que podrá verse hasta el 30 de junio en el CCCB, escucho a Carolina López, la viuda de Roberto, confesar cómo hasta 2006 no reunió presencia de ánimo suficiente para clasificar las cajas que su marido dejó apiladas.
Carolina es precavida. Habla con una soltura distante pero simultáneamente cálida y cortés, combinación inesperada que me hace lamentar que casi nunca conceda entrevistas. Me veo hipnotizado por los diamantitos de sus gafas de bibliotecaria mientras desgrana las características del archivo: más de 14.000 páginas, 84 libretas, 167 entrevistas, 1000 cartas recibidas y copia de algunas enviadas, 26 cuentos y cuatro novelas inéditas, recortes de prensa, pilas de papeles… Y una servilleta arrugada de un bar de México DF, donde Bolaño garabateó un poema en algún momento de los 70.
Ordenar ese caos de cajas (no tantas como en mi sueño pero casi), por no hablar de los discos duros que escudriñó Ignacio Echevarría, se adivina una tarea titánica aunque fascinante: fechar, deducir, numerar, escanear y sobre todo leer, leer, leer, leer. Una visita de Marçal Sintes, director del CCCB, convenció a Carolina de que parte de ese archivo tenía que ser exhibido. Y esa muestra, comisariada por Juan Insúa y Valerie Miles, es apenas la quinta parte del total, la punta de un iceberg exquisito del que quedan por explorar cintas de música, poemas, fotografías…
Carolina es rotunda sobre los inéditos: aún están “pendientes de valoración” y no se publicarán a corto plazo. Chasqueo la lengua, frustrado (entendedme: si mañana me dijeran que me quedan dos meses de vida, uno lo querría pasar leyendo los inéditos de Bolaño). De la mayoría de textos sin publicar se muestra al menos una parte, junto al número de páginas y un resumen del argumento como reclamo para editores. Es inevitable intuir la mano del agente contratado por los herederos de Bolaño, Andrew Wylie “El Chacal”, al que no se cita por el nombre pero cuya astucia editorial planea sobre el auditorio.
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El hijo de Roberto se llama Lautaro, no Lauraro.
De las tres veces en que se menciona su nombre en el artículo, en una se ha colado un error tipográfico. Gracias por el aviso. :)
Extraordinario. Creo que tendré que subir a Barcelona a verlo. La muestra no viajará a Madrid, verdad?
Nostalgia de Bolaño…
Sí que viajará la muestra a Madrid, sí… Aunque se tomarán su tiempo: el tour madrileño por la Casa del Lector está previsto para el otoño/invierno de 2014-2015. :) Antes que a Madrid irá a Nueva York, en otoño de 2013.
Vamos, que yo recomiendo una excursión a Barcelona antes del 30 de junio. :)
Bolaño, uno de los escritores más sobrevalorados de los últimos tiempos.
La verdad es que pese a la distancia, me dan muchas ganas de coger un tren nocturno y plantarme una mañana a ver la exposición. He oído que en el 2014 llegará a Madrid. Sin embargo, tiene más razón de ser (por razones obvias) en Barcelona.
Buen artículo.
¿En serio pasaría los dos últimos meses de su vida leyendo a Bolaño? He oído de trastornos mentales terribles, pero nunca había leído de ninguno que supusiera un desprecio tal por el Arte. Existiendo un Flaubert, un Shakespeare, un Vallejo…, desperdiciar tus últimos días de esta forma.
Siendo precisos, lo que he escrito es que si me quedaran dos meses de vida, uno de ellos lo pasaría leyendo los INÉDITOS de Bolaño… A Shakespeare, Flaubert y Vallejo ya los he leído, y no creo que Andrew Wylie vaya a sacar de repente nuevos inéditos suyos. :-P
Coñas aparte, uno nunca sabe cómo reaccionará ante la cercanía de la muerte… Y tal vez antes que por Bolaño o Flaubert me diera por releer El señor de los Anillos o El Péndulo de Foucault. Tampoco es como si me pudiera llevar ninguna lectura a la tumba, qué caray, y en esos momentos decisivos creo que ponerle o no la «A» mayúscula al Arte sería la menor de mis preocupaciones.
Eduardo es uno de esos seres humanos que no puede ver a otro ser humano feliz porque ahí mismo se inventa algo para hacerlo infeliz. A mí también me pareció exagerado escoger a Bolaños como lecturas prepóstumas pero me encanta ver gente encantada y feliz con algo… ;)
Como dijo John Waters: «La vida no vale nada si no tienes una obsesión». Yo tengo varias, y a una de ellas le han dedicado una muestra en el CCCB. :)
Pero la lección más importante de Bolaño parece Vd. no haberla aprendido: hay que releer a Borges otra vez.
Puede que alguien , incluso, quiera leer mangas japoneses los últimos días de su vida. En el gusto no hay que meterse
De lo leído de Bolaño hasta la fecha me quedo, sin duda, con «Los detectives salvajes», aunque también me gustó mucho una novelita primeriza del autor titulada «El Tercer Reich», todavía me quedan algunas antes de abordar esa a la que le tengo tantas ganas: «2666», que será la última… a la espera de los trabajos inéditos.
El Arxiu Bolaño es una estupenda muestra del arte generado por este gran escritor, se pagan a gusto los 6 euritos de la entrada. Aprovecho para felicitar desde aquí a la gente de CCCB por el pedazo trabajo que hacen por la cultura en Barcelona.
Interesante y completísima reseña, Sr. Lapidario.-
Probablemente usted no haya leído las Cartas de Flaubert, a la Colet y a Sand. Siempre escribía la palabra Arte con mayúscula, y no por capricho. Lamento profundamente que le atraigan más los inéditos de Bolaño que el placer de releer a los grandes autores.
Yo es que siempre he sido muy de negar a Baudelaire: no se puede ser sublime sin interrupción. Si voy a morir, que sea de la mano de un autor que me haya resultado íntimamente cercano, afín a mi experiencia cotidiana y no al canon de la literatura. El que se muere soy yo y mis circunstancias, no Harold Bloom.
Por otra parte, todo esto es una hipérbole y un hablar por hablar, ¿eh? Otra gran frase de Bolaño: «los libros son finitos, los encuentros sexuales son finitos, pero el deseo de leer y de follar es infinito, sobrepasa nuestra propia muerte, nuestros miedos, nuestras esperanzas de paz». Así que quién sabe: igual los últimos meses de mi vida no los pasaría precisamente leyendo.
«Yo es que siempre he sido muy de negar a Baudelaire: no se puede ser sublime sin interrupción. Si voy a morir, que sea de la mano de un autor que me haya resultado íntimamente cercano, afín a mi experiencia cotidiana y no al canon de la literatura. El que se muere soy yo y mis circunstancias, no Harold Bloom»
Se está usted ganando el Parnaso, sr Lapidario.
Magnífica respuesta, y magnífico artículo, felicidades
Veo que por aquí tienen una idea del Parnaso distinta a la mía. Una idea que niega a Baudelaire y elige a Bolaño por delante de Flaubert. Está claro que soy yo el que se equivocó de revista.
Bueno, por precisar, diría que más bien se equivocó de vida… En el sentido de que la frase en cuestión hablaba de mi muerte y mis últimas lecturas, no las suyas. Siéntase usted libre, por supuesto, de morir releyendo a Flaubert si lo prefiere, lejos de mi intención criticárselo.
El titular de este artículo me recuerda y mucho a uno que yo me sé de Tipos Infames en Soitu, sobre Rayuela. Bueno que haya servido de inspiración pero se puede ser más creativo! Ánimo!
Reconozco que no es un título muy original el del artículo (a la dichosa servilleta bolañiana con el poema mexicano hace referencia casi todo el mundo que estuvo en esa rueda de prensa), pero palabrita de niño Jesús que no tengo ni la más remota idea de a qué artículo de Soitu se refiere.
Josep Lapidario o como te llames: has plagiado el artículo (original aquí: http://tiposinfames.blogspot.com.es/2009/02/manuscritos-hallados-en-los-bolsillos-y.html) y ni siquiera lo has plagiado bien. Una verguenza para Jot Down y para sus lectores.
Dejando de lado las malas maneras de su comentario, acabo de leer (por primera vez) el artículo que enlaza y, francamente, el plagio no lo veo por ningún lado.
Lo gracioso es que ni siquiera me gusta demasiado Cortázar, aunque ahora vengan a crucificarme los de los cronopios y las famas.
Josep, llevo leyendo Jot Down desde casi su inicio y firmando mis comentarios con el pseudónimo «Brancaleone» (la famosa marca de fernet italiano que sirve de bebida nacional en Argentina). Siempre he sido educado con los articulistas y comentaristas.
Desde hace un tiempo vengo detectando que alguien se dedica a publicar comentarios ofensivos utilizando mi pseudónimo, probablemente la misma persona que firma el estúpido comentario anterior. No sé si intenta manchar mi «imagen virtual» o simplemente molestar por molestar.
Mi pregunta es si existe alguna forma de que nos identifiquemos los lectores para evitar este tipo de confusiones. Tengo amigos que también leen Jot Down y conocen mi pseudónimo y este Brancaleone «fake» puede dar lugar a maletendidos con ellos.
Por si alguien quiere comprobar esto que estoy diciendo, algunos de mis comentarios en Jot Down en estos enlaces (los administradores pueden comprobar que todos los comentarios tienen la misma dirección de email):
http://www.jotdown.es/2012/09/el-mundial-de-maradona-i/
http://www.jotdown.es/2013/01/l-a-blues-que-les-pasa-a-los-lakers/
http://www.jotdown.es/2013/04/tsevan-rabtan-panegirico-y-despedida-de-la-fiesta-de-toros/
http://www.jotdown.es/2013/02/manuel-de-lorenzo-manual-del-buen-gafapasta-guia-practica-para-la-conversion-o-el-camuflaje/
Dejando a un lado este desgraciado affaire, te felicito por el artículo. El Bolaño de «Los detectives salvajes» es una de mis debilidades (no así el de «2666»).
Un saludo cordial.
Muchas gracias por la aclaración y saludos cordiales.
Trolls internautas, esa plaga…
Pingback: 05/04/13 – 14000 páginas y una servilleta : explorando el Archivo Bolaño | La revista digital de las Bibliotecas de Vila-real
Bolaño, fue un gran escritor que le falto tiempo para llegar a ser un gigante de la novela. Como casi siempre sucede, el no fue reconocido en su país (Chile) como debió haber sido. Ahora con sin plagio, esta muy bien este articulo; a quien le importa?…
Bueno, a mí sí me importa, porque basta un vistazo somero al link enlazado arriba para ver que es una trolleada de manual: los artículos no se parecen ni en nombre, ni en temática, ni en ninguna frase ni en absolutamente nada.
Que uno de los países en que menos se reconoce a Bolaño sea Chile es fascinante: en parte tiene que ver con la visita de Roberto a Chile en 1999, en la que pisó todos los callos literarios que pudo y más.
Y en efecto, le faltó tiempo. Para empezar, con unos años más hubiera podido repasar 2666, que es una obra torrencial, magnífica, pero le hubiera venido bien una corrección y relectura final para la que sencillamente no tuvo tiempo.
Soy lectora de Bolaño desde poco después de su muerte y tengo claro que iré a ver esta exposición que nos acercará un poco más al escritor. He pasado por todos sus libros. Me inicié con los Detectives y seguí con todo lo demás… relatos, poesia… Creo que es un escritor excepcional, que llevaba literatura en las venas y eso no se puede decir de muchos escritores. Enhorabuena por el reportaje… Creo que a los lectores de Bolaño nos señala un lugar para peregrinar antes de junio ;-)
Pues sí, esta muestra es de visita obligada no sólo para todo bolañista que se precie, sino para cualquiera que tenga curiosidad por asomarse a la «cocina» de un buen escritor.
Aún queda tiempo hasta junio para planear el peregrinaje. :)
Bolaño inmortal.
Sin duda. Aunque haya críticos que ahora no lo reconozcan llevados por el clásico impulso de denostar lo que se vuelve popular…
Este «comentario» al que respondo ahora ha sido enviado desde la misma dirección que el troll que suplantaba al pobre lector habitual Brancaleone varios comentarios más arriba. Ignoro qué tiene en contra mía (aunque me lo imagino), pero en cualquier caso resulta tan sutil y sibilino como un martillo pilón.
Lo de «Lauraro» es evidentemente un error tipográfico de la transcripción del que ya he dado aviso, ya que de las tres veces en que se lo menciona por el nombre en el artículo sólo aparece ese error en una. Llamar de vez en cuando «Roberto» a alguien llamado «Roberto Bolaño» difícilmente puede considerarse una informalidad, sólo un modo de no estar todo el rato repitiendo «Bolaño» o tirando de anafóricos. Por otra parte, creo que muestro más respeto a su memoria escribiendo sobre él que trolleando los comentarios… Vivo desde hace años en el Raval y a diez metros de la calle Tallers, así que me atrevo a decir que conozco bien la zona. Por otro lado, Bolaño no hablaba de «Raval», sino de «Distrito V» o «Barrio Chino», pero ninguno de esos nombres se utiliza con el mismo sentido.
Y sí, Bolaño murió antes de tiempo. Ojalá hubiera vivido muchos, muchos años más, terminado 2666 y escrito centenares de cuentos, artículos, ensayos, poemas y novelas…
No sé qué tiene Bolaño. Todavía no termino de precisar con exactitud qué es lo que hace que su huella sea tan profunda. Lo leo, lo releo, lo vuelvo a leer. Recorro sus desiertos una vez más. Se le lee de manera muy distinta a otros autores. Tiene sus códigos, sus pautas, su ritmo.
Todo en él fluye como si hubiese sacado sus textos de su cabeza casi de manera automática. Como si ya lo llevase escrito todo en su ADN. Tejía y tejía y tejía. Dejándose llevar desde aquella garita del camping.
Sin embargo, casi se le puede sentir rasgar el papel con cada letra, cada trazo, cada palabra. Se le puede escuchar cabalgando sobre las páginas, persiguiendo su historia. Escribía sin poder parar.
Roberto Bolaño es la enfermedad de la literatura en su máxima virulencia.
Qué hueco sin él. Qué hueco más grande.
Me quito el sombrero ante Bolaño, me quito la pelambrera ante el autor de este artículo tan enamorado, y me quito el cerebelo ante este comentario de manual.
Josep, te han caído unos cuantos trolls imbéciles por aquí, así que espero que palabras inteligentes como las de Reik ayuden a compensar la balanza. No sé qué pasa en Jot Down, que tiene algunos de los mejores artículos de la red y algunos de los peores comentarios.
Por mi parte, sólo decirte que hacía mucho que no disfrutaba tanto una crónica. Te felicito especialmente por los enlaces, un detalle que la gente no suele cuidar como se merece.
Muy buen reportaje. De las primeras cosas que haré en Barcelona en el mes de junio será visitar la exposición. Enhorabuena y felicitaciones por la paciencia y cortesía de contestar a los comentarios.
La verdad es que sólo me he leído 2666. Me pareció una experiencia literaria sublime y un coñazo sublime, que leí hasta la última palabra como lector aplicado que soy. Bolaño escribe tan bien que se puede permitir contar cosas sin interés ni sentido alguno.
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Estimado, para seguir la posta literaria histórica que plantea Bolaño, se debe criticar y si es necesario destruir todo lo que sea necesario (en torno a las letras, el devenir social, el filosófico, lo que sea), si dedicas tu tiempo a esto, no eres más que un fan, un eterno seguidor, ósea no te alcanza ni para Salieri (la verdad estas muy lejos de Salieri), que podrá tener sus partituras llenas de tachaduras pero a diferencia tuya creo!!!
Si consiguiera superar su aire egotista, el artículo podría estar incluso bien
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Las mujeres de los escritores muertos, que heredan los derechos de sus obras, siempre terminan siendo nefastas, puesto que miran esa obra solo de manera utilitaria…. cuánto me pagará, por esto ??? , parece ser su única preocupación .
Es lo que sucede con la mujer de Bolaño, las pocas veces que la he visto en alguna entrevista,, he visto claramente el signo $$$$$ en sus ojos y nada más.
Quizás qué cosas ha dejado este gran escritor.. pero seguramente están regateando su precio. Nefastas. saludos desde Chile.
Pingback: La sombra de una buena o mala complicidad – parte IV – ñamfistrofio
Magnífico artículo. Lástima que no lo haya encontrado antes. Gracias.