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L.A. Blues: ¿Qué les pasa a los Lakers?

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Lakers hZ
“L.A. Lakers, fast break makers,
kings of the court,
shake and bake all takers.
Back to back is a bad ass fact,
a claim that remains intact.
M-a-g-i-c, see you on the court,
Buck has come to play his way
and his way is to thwart.
M-a-g-i-c, magic of the Buck,
other teams pray for dreams
…but he don’t give a fuck”

(Magic Johnson, canción de Red Hot Chili Peppers)

Siendo entrenador al frente de los New York Giants, Bill Parcells ganó dos trofeos de la Super Bowl en 1986 y 1990. Resumió su paso por la Gran Manzana en una sucinta frase: “En nueva York solamente existen dos cosas: euforia y desastre”. Esta frase bien podría trasladarse del fútbol americano al baloncesto, de la costa este a la oeste, de Nueva York a Los Angeles.

Puede que la metrópolis californiana sea en muchos aspectos el perfecto reverso de Nueva York, pero en cuanto a emotividad deportiva los espectadores angelinos tienen bien poco que envidiar a sus homólogos de la Gran Manzana. Si los neoyorquinos se creen el ombligo del mundo y por tanto de la NBA —ganen o no ganen—, la afición de Los Angeles padece cierto complejo aristocrático adquirido en los gloriosos años de aquel apoteósico “showtime” capitaneado por Earvin “Magic” Johnson, el Johan Sebastian Bach de las canchas (Larry Bird sería el Mozart, Michael Jordan el Beethoven, Kareem Abul Jabbar el Wagner y Pete Maravich, de cuya muerte se acaban de cumplir veinticinco años, el trovador medieval que inventó el clavicordio para que lo usaran todos los citados). Aquellos fueron los años en que incluso los grupos de rock de la ciudad les dedicaban vanidosos himnos a los héroes de su equipo, a los artistas de púrpura y oro, al equipo más famoso del mundo, a los legendarios Lakers:

“Penetrating the lane like a bullet train
comes the magic blood, a telepathic brain.
Knucklehead suckers better duck
when the Buck comes through like a truck.
Scott stops, pops and drops it in,
on his way back gets a little skin
from the hand of a man named A. C. Green.
Slam so hard break your TV screen,
Worthy’s hot with his tomahawk.
Take it to the hole, make your mamma talk,
I hate to burst your bubble… but triple double trouble
is coming to your town and he’s going to make rubble”

De acuerdo, la letra no es brillante, pero resume a la perfección toda una época. Ah, aquellos días de vino y rosas.

Más adelante, la efervescente concurrencia del Staples Center tuvo más motivos de gozo con sendas etapas de renovadas glorias, aquella de Shaquille O’Neal junto a Kobe Bryant, y aquella otra más cercana de Kobe Bryant junto a Pau Gasol.

En esta temporada 2012-13, sin embargo, los angelinos —prensa y público— no han tardado en pasar del ímpetu entusiasta e incluso abiertamente insolente que los caracteriza en ocasiones, a ese tenebrismo quejumbroso que también es típico de ellos cuando las cosas van mal. Al inicio de esta temporada casi nadie dudaba en incluir la escuadra californiana en una reducida lista de grandes favoritos para el campeonato: junto a los consabidos Kobe Bryant, Pau Gasolo Metta World Peace llegaban importantísimos nombres de refuerzo como Dwight Howard o Steve Nash. Sobre el papel, un equipo (casi) de ensueño, qué duda cabe. En la práctica… bueno, mientras escribo estas líneas los Lakers están en el vagón de cola de la conferencia oeste con un paupérrimo balance de 15 victorias frente a 19 derrotas. Esto es, un lamentable porcentaje de 0.441 que sonroja todavía más si hablamos de una franquicia teóricamente “aspirante a todo”. Por el momento y aunque todavía queda tela por cortar, están fuera de los puestos de play off, por debajo incluso de equipos mucho más modestos que se han visto plagados por el infortunio, caso de unos Minnesota Timberwolves castigados por las lesiones de sus dos estrellas, Kevin Love y Ricky Rubio, en la temporada en que deberían haber formado una de los dúos más visualmente espectaculares de la liga. Pues bien, incluso estos Timberwolves renqueantes (0.516) están clasificados en un mejor puesto que los Lakers. Para más recochineo, el dominador de la conferencia es nada menos que el considerado tradicionalmente —y con razón— como segundo equipo de la ciudad, Los Angeles Clippers. Los convecinos pobres de los Lakers miran ahora a sus presumidos paisanos con regocijo, desde las alturas de sus 27 victorias  y su 0.771 de porcentaje victorioso. Ouch!!

¿Qué les está pasando a los Lakers? Esta es la pregunta que se hacen todos, o mejor dicho, la pregunta a la que cada cual está respondiendo según su manera de ver las cosas. No existe un único diagnóstico claro, y aunque existen más discrepancias entre el público que entre los periodistas, tampoco la prensa deportiva ha llegado a un consenso médico sobre el estado del enfermo y las causas de su trastorno. Realmente solo ha habido un factor que podamos considerar imponderable a la hora de afectar los planes previstos: la prolongada ausencia por lesión del veterano Steve Nash. Pero todo el mundo coincide en que eso no explica nada, o explica muy poco, y más cuando los mencionados esforzados de Minnesota están sobrellevando algo mejor unas ausencias que, en comparación a la magnitud del equipo, resultan considerablemente más importantes. Los Lakers deberían haber funcionado bastante mejor de lo que han funcionado aun sin tener a Nash sobre la pista.

“No preguntes lo que tus compañeros pueden hacer por ti, pregúntate lo que tú puedes hacer por tus compañeros” (Earvin “Magic” Johnson)

Kobe Bryant sigue estando ahí. Brillante a su manera, como de costumbre. Demoledor en lo suyo. Hambriento de canasta, para variar. Acentuando la sensación de que es uno de los escasos jugadores del equipo que parece inmune al bajón, presentando unos números incontestables (30.5 puntos por partido) que lo sitúan como mejor anotador de toda la NBA esta temporada. Un grande. Pero.

También está esa otra sensación bien conocida, ese déjà vu, ese je ne sais quoi, ese je t’aime moi non plus. Ese resquemor de que Kobe no es el hombre-franquicia que muchos quisieran ver en él. La idea de que Kobe es más grande como Kobe que como Laker, si se me entiende el galimatías. De hecho, el más grande todos los Lakers que nunca hubo, Magic Johnson, lo ha resumido así: “Kobe Bryant está teniendo una temporada digna de MVP, pero el equipo necesita que sea un líder mejor”. Al Kobe maquinalmente eficaz se le nota más lo obstinadamente individualista cuando sus compañeros no están por la labor, bien porque no quieren, bien porque no pueden. Kobe se queda en solitario con sus ambiciones, anotando y anotando, mientras todo se derrumba a su alrededor y los demás vemos que es grande, pero que no es capaz de levantarlo por sí mismo. Desde fuera siempre se ven las cosas de otra manera, eso está claro, pero siempre hemos visto cómo Kobe da una de cal y otra de arena a sus compañeros. Que es una gran estrella y un gran jugador, pero no un gran capitán. Sea como fuere, lo que sucede este año pone de manifiesto una vez más que al baloncesto juegan cinco, no uno. Que ningún superjugador, por temible que resulte con la pelota en las manos, puede hacer de un equipo campeón si el resto del engranaje no carbura. Ni siquiera Jordan lo consiguió en su día: cuando no tuvo equipo para aspirar, no aspiró. Es lo que ahora le está pasando a Bryant.

¿Pau Gasol? Acaba de lesionarse, pero hasta ahora no estaba despegando. Tampoco se estaba hundiendo en zonas abisales, todo sea dicho. Parece poco motivado y, como de costumbre, abundan en Los Angeles quienes se apresuran a echarle la culpa de la situación —nada nuevo—, exagerando sus responsabilidades e ignorando las verdaderas causas de su rendimiento menos que óptimo durante este año. No es que esté haciendo una temporada horrible, pero está jugando fuera de sitio y no por decisión suya. Con todo, se oyen por enésima vez las voces que abogan por su traspaso. Resulta fácil suponer que el español no esté plenamente satisfecho en Los Angeles desde hace ya un largo tiempo; ¿cómo podría estarlo? Es la perpetua cabeza de turco del equipo. En cuanto al resto de grandes nombres, ya hemos dicho que Steve Nash ha pasado una buena parte de la competición en el dique seco y que, en realidad, está aterrizando ahora. Dwight Howard está sacando las castañas del fuego, al menos por la parte que le toca, y es el único que junto a Bryant está moviéndose en números de zona estelar (17.3 puntos y 12.4 rebotes). Por así decir, Howard está haciendo de Gasol en lugar de Gasol en cuanto a producción. En cuanto a Metta World Peace, está cumpliendo, pero lejos de la mejor versión de sí mismo. ¿Los suplentes? Por citar algunos de los principales: Jordan Hill en su línea, bien, pero bien para la medida de lo que se espera de él. Darius Morris sin terminar de romper. Ninguna novedad. Vamos, que salvo la lesión de Nash, puede haber bajones individuales pero tampoco nada catastrófico.  Unos mejor, y otros peor. Individualmente, nada como para que los Lakers estén sufriendo la crisis que sufren. Entonces, ¿qué es lo que le pasa al equipo?

La defensa. El sistema.

Las actuaciones individuales, por sí solas, no explican la anemia competitiva de los Lakers. Por ejemplo: es uno de los equipos más anotadores de la liga, esto es así. Pero no tiene ningún tipo de coordinación atrás. Es más: su defensa ha basculado entre lo flojo, lo risible y lo directamente surrealista al estilo Monty Python en más de un momento de la temporada. ¿Expresado esto con datos? Un ejemplo: los Lakers han finalizado 23 partidos anotando más de 100 puntos, pero de esos 23 encuentros han perdido 14. Es un porcentaje de 0.609, que podemos considerar pobre. Hagamos una comparación que es doblemente dolorosa para los Lakers: dolorosa en lo numérico, y dolorosa en cuanto a rivalidad geográfica. Los Clippers han anotado más de 100 en 24 partidos, pero han ganado la friolera de 23. O sea, un apabullante 0.958 de porcentaje, rayando la perfección absoluta. Expresado con lenguaje cocinero: los Clippers están siendo un rodillo pero los Lakers se están pareciendo más a un coladero.

¿Los problemas que podrían estar originando esto? Uno, que en el vestuario no hay química. Nada nuevo, ya que los Lakers de los últimos años han venido siendo —hasta en sus buenos momentos— como esas parejas que se autoconvencen de que son felices para poder seguir juntos, que se esfuerzan por aparentar armonía de puertas afuera, incluso consiguiéndolo por momentos… pero que en realidad todo el mundo puede notar que la falta de entendimiento es un virus que se está incubando y que dará síntomas visibles tarde o temprano. Un ejemplo: por mucho que Kobe Bryant y Dwight Howard ironicen sobre las habladurías de la prensa acerca de su supuesta mala relación, fingiendo que boxean en una foto que Bryant ha colgado en Twitter (acaba de aterrizar en la famosa red social pero de momento parece que tiene muy claro cómo y para qué usarla), lo cierto es que no hay demasiados motivos para creer que están a partir un piñón, ni ellos dos ni ninguno de los pesos pesados del vestuario. A esto hay que sumar la elevada media de edad del equipo, algo en lo que vamos a detenernos un poco más adelante.

“El baloncesto, al contrario que el fútbol americano con sus rutas predefinidas, es un juego de improvisación, algo parecido al jazz. Si alguien deja de hacer sonar una nota, algún otro debe rellenar el hueco y mantener el ritmo que mantiene al equipo” (Phil Jackson)

El otro gran problema de los Lakers, probablemente, es el entrenador Mike D’Antoni. Tras el despido de Mike Brown, los ejecutivos del equipo, quizá por esa perenne nostalgia de “showtime” característicamente hollywoodiense, prefirieron apostar por el ataque incansable de D’Antoni y desechar alguna posibilidad más racional, más “de equipo” y desde luego plenamente probada, como por ejemplo un hipotético retorno en plan salvavidas de Phil Jackson. No parece que considerasen otros posibles candidatos (¿qué tal Jerry Sloan?) y D’Antoni se quedó con el puesto. Quizá la idea subyacente y hasta cierto punto lógica era la de reunir a D’Antoni con Steve Nash. Juntos fueron protagonistas de una época dorada en los Phoenix Suns, donde el estilo “corre y dispara” compuesto por D’Antoni era soberbiamente dirigido sobre el parqué por el rápido e infalible cerebro del genial —no hay otro adjetivo— jugador canadiense. El que D’Antoni no hubiese conseguido trasladar con éxito esa fórmula a Nueva York era achacado por algunos —entre otros, por él mismo— a la ausencia de Nash, su alter ego en la cancha. Algo así como si Del Bosque se hubiese quedado sin Xavi e Iniesta. Así que por qué no depositar esperanzas en la reunión de ambos en Los Angeles.

Dada la lesión de Nash podemos decir que la teoría de la reunión aún no ha sido eficazmente desmentida (ni comprobada), pero a la hora de aplicar el sistema de D’Antoni existe otro inconveniente, que solamente hace días fue clamorosamente verbalizado por Kobe Bryant: “somos viejos y lentos”. En toda la diana… y eso que soy de los que piensan que Kobe es de los que tienen el gatillo fácil a la hora de criticar a otros para quitarse él mismo de culpas. Pero cuando tiene razón, tiene razón. El estilo de D’Antoni consistente en dejarse meter muchos puntos para ganar partidos anotando todavía más que el rival, era un estilo que estaba bien para aquellos Suns, un equipo más joven, esforzado, entusiasta, de jugadores que corrían bajo la batuta de un Steve Nash que no necesita correr porque sabe pensar. El baloncesto a lo tiroteo del oeste, el pick and roll, el contraataque a lo brigada ligera; todo eso estaba bien para aquellos Suns. Pero, ¿y para estos Lakers? Estos Lakers no son aquellos Suns. No corren igual, no reaccionan igual. Anotan, sí, pero son como un boxeador de fuerte bíceps que sin embargo tiene la mandíbula de cristal y ya es demasiado mayor; que ya no usa las piernas para esquivar los golpes, ni la cintura para devolver los que recibe buscando la contra sobre la guardia abierta de su rival. Kobe tiene razón: estos Lakers no son un equipo joven. Lo de la edad del equipo tiene mal remedio: uno de los motivos del envejecimiento de las piezas clave es que en Los Angeles se han pagado unos sueldos que otras franquicias no quieren ni pensar en afrontar. Los traspasos de los veteranos no resultan fáciles. El dinero hizo a los todavía recientes Lakers campeones, pero de repente podría estar contribuyendo a deshacerlos.

Y no parece que el estilo de D’Antoni esté concebido para explotar las armas más reflexivas de la experiencia, que son las armas que sí poseen. ¿Esto podría cambiar con el retorno de Nash? Es posible, pero ¿hasta qué punto? Además de que Nash pueda terminar ejerciendo como procesador CPU del equipo, también se antoja necesario un cambio en el planteamiento de juego.

Digamos que en la prensa estadounidense ya se ha abierto el debate, algo prematuro pero comprensible, de si los Lakers conseguirán siquiera meterse en los play off. Muchos creen que lo lógico será que remonten al menos lo suficiente como para no quedarse fuera. Sí, es lo lógico. Pero hay bastante más dudas acerca de que consigan volver a postularse como candidatos. He leído ya a varios periodistas llegando tan lejos como para afirmar que Kobe “no jugará otra final de la NBA con los Lakers”. No soy adivino, pero como las cosas no cambien no me parece una opinión exagerada. O los Lakers necesitan echar a D’Antoni, o —mejor opción, creo yo— D’Antoni necesita reorganizar el equipo a su gusto pero sin tener a jugadores perdidos en el limbo, caso de Pau Gasol. El español es probablemente el más evidente ejemplo de lo que D’Antoni no está haciendo bien. Si no me equivoco, Gasol lleva camino de superar con mucho su número de intentos de tiro triple en toda su trayectoria en la NBA. Ese no es Gasol. No está en su sitio e, irregular como lo pueda estar siendo este año, sigue constituyendo una pieza importante del equipo… pero una pieza fuera de lugar. Una buena tuerca colocada en la rosca equivocada puede dar la impresión de no pertenecer al engranaje, pero cabe preguntarle primero al mecánico por qué esta tuerca está ahí si no es su emplazamiento correcto.

“No puedes ganar a no ser que aprendas a perder” (Kareem Abdul Jabbar)

En resumen: tenemos un entrenador que aplica un sistema contra natura. Tenemos un director de orquesta que ha pasado la primera parte de la temporada en rehabilitación, contemplando el triste espectáculo de la orquesta sin afinar. Tenemos una superestrella que juega para engordar sus números o que no sabe conseguir que los demás jueguen para engordar los números de todo el equipo. Tenemos un escudero de oro al que acusan de flojera un año sí y otro año también, gane o no gane, y al que se cuelga el cartel de vendible a las primeras de cambio. Tenemos un vestuario desunido y por momentos apático, o frustrado, o confuso, o desencantado. Tenemos equipo aspirante a todo que ahora está obligado a remontar corriente arriba para no hacer un ridículo histórico.

¿Cuál es el porvenir? No lo sé, pero me parece lo más lógico que el equipo vaya a mejor y termine clasificándose. Ya solo con el regreso y establecimiento de Nash el equipo debería alcanzar un estado no diré que idóneo, pero al menos mucho más funcional. Me resulta difícil creer que el canadiense no termine aportando un plus de orden, llenando ese hueco de liderazgo in situ que Bryant —pese a su magnífica temporada en lo individual— está dejando casi invariablemente vacío. Con Kobe ejerciendo de brazo demoledor ya solamente falta el cerebro, y ése debería serlo Nash. El canadiense y el entrenador se entienden, eso es un hecho probado. Quizá este equipo no sea el ideal para D’Antoni ni viceversa, pero si hay un jugador en toda la NBA que pueda extraer lo mejor del entrenador (y no a la inversa, qué curioso, ¿verdad?), ese jugador se llama Steve Nash. De momento acaba de superar las 10.000 asistencias en sus diecisiete años de carrera. Impresionante. Eso sí, no quisiera dejar la impresión de que pienso que Steve Nash debería ser el revulsivo por sí solo, eso sería injusto para el jugador. Más bien es que creo que Nash es de las pocas bazas que a los Lakers todavía les quedan por jugar.

Por lo demás ya no sé si confiar en que D’Antoni devuelva a Gasol a su zona de confort, aunque solo sea por la posibilidad de que Dwight Howard decidiera cambiar de equipo la próxima temporada, que ofertas jugosas no habrán de faltarle. Descalabrar a Gasol en pos de un sistema es una malísima idea, al menos a mi modesto entender. El español tiene 32 años, ya no es el mismo de antes pero tampoco está para el arrastre. Y sobre la cancha puede entenderse con Bryant, que es mucho más de lo que D’Antoni necesita saber para volver a ponerlo a hacer lo que realmente sabe. Me atrevo a elucubrar que Gasol estaría resultando más decisivo con menos minutos en cancha pero jugando en su salsa, que con todos los minutos actuales pero haciendo el papel que tiene asignado. No lo digo desde un chauvinismo español, ni mucho menos. De verdad creo que las verdaderas capacidades de Gasol como hombre grande pero dotado de finura, cabeza y manejo de balón han sido infravaloradas en Los Angeles —en la NBA, en general— y que esa tendencia continúa con D’Antoni.

Y Kobe, bueno, va a seguir siendo Kobe. Lo cual no es malo si aparece alguien que ejerza como pegamento táctico. Kobe es como “Bugsy” Siegel, un pistolero ideal, pero hace falta un Al Capone o un Lucky Luciano que use la cabeza, se cosa unos galones y ponga las cosas en su sitio. Ya que D’Antoni no lo está siendo… pero no, no quiero volver a descargar todo el peso en el pobre Nash.

L.A. Blues era aquella “canción” (es un decir) de The Stooges en la que grabaron los instrumentos por separado, sin escucharse unos a otros… y el resultado, lógicamente, era un caos completamente inaudible. Al final, todos los problemas de los Lakers los resumiría en una única palabra: desajuste. Ni son tan viejos y lentos como para no poder funcionar (con otro sistema, o al menos con algunos matices distintos en el sistema actual), ni desde luego les falta el talento como para darle la vuelta a la tortilla. Pero cada uno va por su lado y nadie, ni siquiera el técnico, está agarrando la sartén por el mango. No están tan lejos de remontar. Tienen los mimbres. No tienen el ambiente. Tienen los nombres. No están teniendo las actitudes. Tienen la leyenda. No están teniendo el sistema.

Eso sí, tampoco están tan lejos de la debacle. Si escribo este artículo justo ahora, es porque se encuentran en un punto de inflexión. Deberían sacar la cabeza a flote antes de que el desánimo se apodere por completo de un vestuario que es más una macedonia de ayer que una piña fresca del día. Los Lakers tienen que volver a ganar de manera convincente. Sea uno seguidor de ese equipo o no, la NBA los necesita. Me hace muy feliz la explosión de los Clippers, por ejemplo, pero unos “play off” sin los Lakers, sin Kobe, no serían unos “play off” como Dios manda. Así que esto tiene que arreglarse.

Joder, aunque solo sea para que veamos a Jack Nicholson sonriendo debajo de sus gafas oscuras por una vez.

Defeats and no wins make Jack a dull boy. Cuidado.

JackNicholson

19 comentarios

  • En líneas generales estoy de acuerdo con el artículo, salvo, en puntos concretos, que son:

    -Metta World Peace está haciendo su mejor temporada en LA de lejos. El sistema D’Antoni le beneficia y sobre todo si juega de 4.
    -Pese a los números (buenos) de Howard, las sensaciones viéndole en cancha son malas. No es capaz de empujar al defensor en la pintura, acaba tirando a 3-4 metros y pierde efectividad. Creo que no está a tope físicamente.
    -Por muy Pau que sea, tiene su responsabilidad. Juega fuera de sitio, sí. Pero creo que físicamente está al 60% como mucho, supongo que los JJOO tienen algo de culpa. Sumando las dos cosas, su temporada es lamentable. Apunta a acabar el año con números de 10-7-4, malos para alguien que cobra 19M$. Fracaso.

    Dicho sea de paso, creo (como tú), que el principal problema es del técnico. Pero ya han cambiado de entrenador una vez, y no lo harán otra. Me temo.

    D’Antoni, como dices, juega a un sistema con un equipo no idóneo. Si un entrenador no se ajusta a la plantilla, para tratar de obtener ventajas, me da que es malo o muy malo.

    Por otra parte no me creo que no existan espacios para Pau y Howard cohabiten la zona. Los Spurs del 98 o 99, cuando convivían Duncan y Robinson son sólo un ejemplo. Además teniendo a Kobe por fuera, debería ayudar. Para ello hace falta un sistema, que cada jugador sepa lo que hay que hacer para obtener ventajas y esconder puntos flacos…y volvemos al entrenador.

    Entrenador que por otra parte ya se ha jactado de tener contrato garantizado. Y de que si no funciona la cosa, se vuelve a jugar al golf con el bolsillo lleno. Reprochable cuanto menos.

    Por último, dado que un nuevo cambio de entrenador no es factible, creo que Pau Gasol saldrá (y le vendrá bien) de Lakers. El problema es que hoy por hoy, no sé si habrá algún equipo que le quiera pagar lo que le resta de contrato con LA, que es mucho, y que se incrementaría un 15% automáticamente por trasapaso, si mal no recuerdo.

    • Hola, MRA:

      Yo también estoy de acuerdo contigo en algunos puntos, y más o menos en otros.

      Ah, aclaro que en cuanto a Metta World Peace, puede que sea su mejor temporada en los Lakers pero lo que he querido decir es que ya no es el que fue en Indiana o Sacramento. Vamos, que no va a sacar las castañas del fuego a estas alturas.

      Aunque Gasol y Howard puedan no estar al 100% físicamente, realmente creo que D’Antoni ha contribuido mucho a crear un aura de negativismo en el equipo, algo que está afectando a casi todos. Los que empezaron mal, van a peor. Los que podrían haber ido muy bien, están cumpliendo pero muestran flaquezas. A mí sí me está convenciendo Howard, aunque se le puedan estar contagiando varios de los males de la situación, pero creo que tiene futuro en los Lakers. Y si se queda, el que no lo tendrá es Gasol, en eso coincido contigo. Eso sí, si Howard se marcha y en LA se quedan con un Gasol quemado… el español tendrá su parte de responsabilidad, ciertamente, pero D’Antoni no le está haciendo ningún favor ni al jugador ni al equipo.

      Lo del traspaso de Gasol es muy delicado, pero no me extrañaría que decidiese salir rebajando su caché si las cosas se enrarecen (aún más) en los Lakers.

      Pero vamos, coincidimos en el diagnóstico principal: D’Antoni no es el hombre indicado.

      Por cierto, tengo curiosidad por saber si tienes algún pronóstico sobre el efecto que pueda tener Nash a medio plazo, en lo que queda de R.S., si es que crees que va a tener alguno.

      (en todo caso, lo de la debacle de los Lakers es tan pasmoso y algo triste como, para qué negarlo, entretenido de contemplar)

      Un cordial saludo.

  • Pau a Knicks y Stoudamire a Lakers y todos tan contentos.

  • Bueno, yo sí creo que la prensa especializada se ha puesto de acuerdo en los problemas de Lakers, a grandes rasgos: la defensa y, probablemente causa principal del primero, los problemas físicos de Howard.

    El Howard de Orlando solucionaría muchos de los problemas defensivos de estos Lakers, sin más. No los convertiría automáticamente en candidatos al anillo, porque para eso necesitan trabajarla más, pero sí que les pondría en el camino. El Howard que está viéndose en Los Angeles tras la operación de espalda aparece muy bien un día y da lástima los tres siguientes. Acierta Zach Lowe diciendo que a veces parece Dwight Howard y a veces parece Carlos Boozer.

    Luego hay más cosas, pero este es el principal. D’Antoni no está ayudando, aunque es fácil señalarle; parecido pasa con Pau allí, supongo. Pau da pena, por cierto, al margen de que no se acerque al aro, cobra mucho y no encaja bien con la plantilla de Lakers. Difícil sacarle más partido ahora mismo. Si no lo han traspasado ya es porque también es difícil encontrar un trato en el que salgan beneficiados. Y porque de verdad que parece un jugador acabado esta temporada (a él los problemas físicos tampoco le están ayudando).

    Un saludo.

    • Hola David:

      Francamente, creo que esta temporada ya no tiene mucho sentido hablar de candidatura al anillo. Primero que consigan clasificarse, que aún les queda camino. Creo que lo conseguirán, estoy casi seguro, pero no los veo llegando lejos. No sé, tengo simpatía por los Lakers y ojalá me equivoque, pero.

      Así que ya no se trata de recuperar la defensa, ni de que Howard vuelva a ser el de Orlando. Eso, para la próxima temporada. En esta puede que ya sea tarde para todo eso. Veo a los Lakers en una espiral muy negativa ahora mismo, aunque quizá no sea tan tarde para introducir algo más de concierto en el equipo y al menos conseguir meterse en los play offs.

      En cuanto al tema D’Antoni / Gasol, no creas que la prensa tiene tanto consenso respecto a ello. Sí, el problema de la defensa es universalmente reconocido por cualquiera, pero hay otros problemas en el equipo y no todo el mundo los ve del mismo modo. En mi opinión, y sigo ciñéndome a esta temporada (no al futuro más allá de ella), sobra más D’Antoni que Gasol. Un jugador desmotivado, en mala forma física o distraído puede restar su aportación al equipo, pero un entrenador equivocado puede reducir la aportación de todos los jugadores por culpa de sus malas decisiones. Si ponemos nombres, el problema de los Lakers no es Gasol, ni es Howard. Es D’Antoni. Reconozco que como cualquier entrenador tiene que trabajar con sus inconvenientes, pero hasta en Minnesota lo están llevando mejor.

      Ahora bien, si hablásemos de la próxima temporada, ahí sí podría coincidir contigo en que probablemente Gasol ya no tendría sitio, creo que en algún lugar del artículo lo he comentado. Pero ahora está ahí: ¿no se le podría estar sacando más partido, ahora mismo? En mi opinión sí, pero es sólo mi opinión y no deja de ser una conjetura.

      Un cordial saludo.

  • En la receta para mejorar pones a Nash y ajustes en el sistema, pero tu mismo afirmas que el principal problema es de la defensa. Y ese sí que no lo va a solventar Nash. El problema, por lo tanto, sigue ahí, y no se encuentra antídoto más allá de una mejora del nivel de Howard, este sí, un defensor de alta alcurnia.

    Creo, además, que eres injusto con Bryant. Yo si le he visto como líder de los Lakers en muchos momentos de su carrera y creo que hoy en día lo sigue siendo. No me parece que el tema sea inflar estadísticas, sino dar un plus en el naufragio para intentar que el equipo suba. Él solo no puede, o no lo parece, pero el intento no deja de ser loable.

    PD: Hay un Gasolo por ahí…

    • Hola, Oximoron:

      Qué tal. No veo muchas bazas para la mejora de aquí a final de temporada, y ojo, mejora significa simplemente eso, mejora. Se puede mejorar un 50% o se puede mejorar sólo un 1%. “Mejora” no es equivalente de “antídoto”.

      Creo que la solución, si llega, consistirá no en una resurrección en toda regla sino simplemente en tirar del carro como se pueda para alcanzar los puestos de clasificación. Vamos, entrar rascando y por los pelos.

      Dado que la defensa es un problema y Howard como el resto del equipo está funcionando sólo a nivel ofensivo, creo que introducir un nuevo factor de orden en el equipo (como Nash) puede contribuir a reforzar esa defensa. No mucho, pero sí lo suficiente como para salvarse de la quema. No hablo de sustituir una mala defensa con más ataque (que no hace falta) ni de que Nash vaya a convertirse en un eje de la zaga. Hablo de otra cosa, de contrarrestar o matizar el espíritu de D’Antoni, algo que Nash puede hacer dado que conoce perfectamente bien a este entrenador y él mismo es en cierto modo como un “entrenador en la pista”, un tomador de decisiones de equipo, y tiene la capacidad para reconducir en parte las tácticas de D’Antoni. Más orden suele redundar en una mejor defensa, por lo general. Ahora bien, ¿cuánto mejor? ¿lo suficiente? No lo sé. Quizá Nash no lo consiga, pero no se me ocurre otro jugador en el equipo que posea los mimbres para esa tarea. Para mí los tiros van por ahí en lo que queda de temporada regular. Ahora bien, si me dijeras que todo el mundo se fortalece físicamente y la defensa resucita milagrosamente… ¡miel sobre hojuelas! Ya no harían falta más soluciones ni antídotos, esos serían los Lakers que estaban previstos antes de comenzar la temporada. Sin embargo, mientras eso no suceda llámame pesimista pero cuando pienso en mejora, pienso en este tipo de paños calientes a lo Nash.

      O sea: no mejores jugadores para la defensa, sino más —u otro— orden en el equipo confiando que eso redunde en la defensa.

      En cuanto a Bryant, no sé, desde luego la temporada que está haciendo me parece muy loable. Más que eso, está a niveles de discusión MVP. Pero no lo estoy viendo como un auténtico líder. No es una censura hacia él, es simplemente una observación acertada o no, pero sincera. Ni siquiera es ya que “Magic” piense lo mismo, es que pienso que un equipo con un líder plenamente funcional del talento de Bryant no estaría tan descompuesto. No creo que sea malo ni criticable el no ser un líder, tampoco estoy diciendo que no lo intente a su manera, pero sencillamente no está ocurriendo y punto. ¿Que se está dejando los huevos? Nadie lo duda. Pero eso no basta para ejercer un liderazgo efectivo.

      Un cordial saludo y un placer.

  • En los deportes de equipo, y el baloncesto lo es, para poder llegar a ser el mejor, tienes que tener un sistema que puedas desarrollar a su perfección, con los jugadores que tengas, y adaptar a cada jugador para que desarrolle su rol a su máximo nivel dentro de ese sistema.

    En mi opinión, el sistema ha de adaptarse a los jugadores que tengas, no al revés. Hay que analizar las condiciones fisicas, técnicas y mentales de cada jugador y a su vez analizar como conectan, como interaccionan entre si para ver que esquema pueden desarrollar a su máximo nivel.

    Los roles son fundamentales, tiene que haber un lider o estrella, un escudero de lujo, especialistas defensivos, triplistas, reboteadores, etc.

    En estos Lakers todo eso falla. En los Lakers de los dos anillos, había un lider, Phil Jackson, con una extensión en la cancha como Fisher, una estrella a nivel individual casi imparable como Kobe, un escudero de lujo como Pau, y los especialistas. Y todo ello se desarrollaba en un sistema totalmente interiorizado y aceptado por los jugadores. Y si Kobe se diluia o se salia de la carretera, ahi estaba el tio Phil para encarrilarlo, con ayuda del primo Fisher.

    No hay mas, un equipo es como un planeta girando en una orbita, si mueves un poquito la orbita creas un problema, y las cosas ya no funcionan bien. Conseguir el equilibrio es un trabajo duro y complicado, costosisimo, romperlo es muy facil, es abandonar el compromiso, es falta de aceptación de roles, es imponer el sistema por encima de las caracteristicas de los jugadores. No basta con juntar nombres para hacer equipo. Cualquier persona que haya pertenecido a un equipo en cualquier deporte, lo sabe.

  • Desde mi punto de vista, y soy de los Warriors, el principal problema es la defensa, que a parte del inutil de entrenador, que directamente la desprecia, es la verbena que comentais.
    Nash, ha sido un grandismo jugador, pero solo en ataque, si esto fuese balonmano en defensa le cambiaban, cualquier base decente le supera. Era así con 30 años, pues con 39….
    Lo de Kobe es caso aparte, hace la jugada Iturriaga 3 veces por partido, hoy a Delfino no intenta ni seguirle los cortes.. Esta para sus 30 puntos por partido y nada mas
    Howard esta lesionado y a Pau se le ha juntado un bajón fisico terrible a que le ha alejado 5 metros del aro, esta totalmente perdido
    Y el resto; MWP de los mejores, lo cual indica como esta el equipo, y el resto desechos de tienta
    Casi imposibles los PO y complicadisimo futuro, Pau es intraspasable, no creo que nadie se coma su contrato, y Howard dudo mucho que se quede a llevarle el botijo a Kobe

  • Estaba leyendo el artículo y más o menos coincido con lo que dice el autor: falta compromiso de la plantilla, falta una buena defensa y faltan jugadores.

    Discrepo, como alguno ya ha apuntado, en que Artest no esté rindiendo (cuando físicamente me parece el jugador más en forma de la plantilla, a un nivel que no tenía desde su año en Houston), en que Howard esté siendo un jugador All-Star (irá por pura inercia, pero está tirando y reboteando a sus niveles de rookie, tiene problemas para cerrar el rebote, no gana a ningún rival en el poste y por si fuera poco da la sensación de tener la misma ambición que un caracol debajo de una piedra) y en que Nash vaya a cambiar algo a nivel defensivo.

    Nash es un jugador muy inteligente, con una selección de tiro casi enfermiza (yo creo que debería tirar más, pero si lleva 16 años tirando así no va a cambiar ahora) pero defensivamente siempre ha sido flojito. Cualquier base del Oeste, en unos hipotéticos playoffs, le va a poner contra las cuerdas y a sacarle de sus casillas.

    Creo que Lakers irá sumando victorias, pero que si se meten en playoffs será en últimos puestos y rápidamente eliminados en primera ronda.

  • Hola Sr Rodríguez, un placer volver a leer un gran artículo suyo y quien sabe si retomar nuestros debates, aparcados desde aquel excelso artículo sobre Maradona :)

    Me confieso: soy púrpura y oro desde que siendo un niño vi en directo el baby hook de Magic en los playoffs del 87. Este año (Rojadirecta mediante) he visto (o más bien padecido) todos los partidos de Lakers salvo cinco o seis, y trataré de resumir lo que he visto.

    Todo el mundo coincide en que el problema está en la defensa, lo cual es evidente, pero incluso en ataque, a pesar de los números, se observa una terrible falta de fluidez, como si cada ataque se dejara llevar por la improvisación. En ese sentido me recuerdan estos Lakers al Madrid de los galácticos, con una diferencia obvia: los primeros casi siempre pierden y los segundos casi siempre ganaban. Pero en cualquier caso son dos equipos copados de estrellas que regían su ataque más por el talento individual de sus piezas que por el orden del conjunto. Uno ve, por ejemplo, los ataques de Rockets, Spurs, Thunder o Grizzlies, por citar algunos, y ve un movimiento rápido de balón con el fin de encontrar al compañero mejor posicionado para buscar siempre el “quality shot”. Los Lakers rara vez circulan la pelota y si los números ofensivos son altos se debe más bien al acierto individual de los Bryant, Howard y los triples de MWP y a veces Meeks. Pero esto funciona por rachas, a impulsos. El día que alguno no está acertado, el rival se marcha en el marcador. No hay un ataque en equipo. Por no hablar de la cantidad de turnovers concedidos sin medida en cada partido, o el desastre de los tiros libres, que ya han significado verias derrotas en partidos que fácilmente se hubieran ganado (Kings, Cavaliers, Nuggets). Todo eso por un lado.

    En el aspecto defensivo.

    El otro día, no recuerdo en qué partido, le preguntaba MIke Breen a Jeff van Gundy en la retransmisión de tv: “qué se puede hacer cuando un equipo te hace tantos puntos en fast breaks?”. La respuesta de Van Gundy fue: “you just gotta run faster”. Es francamente doloroso ver cómo los Lakers sufren para lograr una canasta para que acto seguido, en menos de cuatro segundos, rivales con mayor poderío atlético (o sea, todos los demás equipos prácticamente) la devuelven, simplemente sacando rápido y corriendo para terminar con una bandeja, sin que los Lakers hayan cruzado siquiera la media cancha. Run faster? Estos Lakers? Me temo que no. Uno de los equipos más viejos de la NBA no puede correr. Ni siquiera pueden defender en estático con garra, con agresividad, echándole el aliento encima al rival. Gasol es mantequilla en la pintura, los rivales (McGee, Griffin, Aldridge… por citar algunos) hacen con él lo que quieren, porque ni siquiera puede ya saltar, y a veces siento hasta pena al ver su blandura. Bryant, por cada steal que logra, deja a su marca descubierta en múltiples ocasiones permitiendo tiros cómodos. Nash o Morris los pobres, son demasiado endebles ante bases mucho más rápidos y físicos (Jrue Holiday, Ty Lawson, Chris Paul, etc etc…). Los rivales terminan obteniendo quality shots con demasiada facilidad porque el equipo no bascula con velocidad, amén del coladero Gasol, que por no hacer ni siquiera hace faltas. Defensivamente, por tanto, la cosa tiene poco arreglo.

    Y luego está el tema del entrenador. Un hombre ya mayor al que se le ve desbordado en el banquillo, sin soluciones, cayendo una y otra vez en lugares comunes, repitiendo frases huecas que empiezan siempre con las palabras “we gotta esto… we gotta lo otro”, pero que al final uno ve el siguiente partido y es lo mismo otra vez, los mismos errores, el mismo Howard recibiendo fuera de la pintura obligado a tirar desde tres metros, el mismo Bryant jugándoselas a la desesperada cuando las cosas van mal, el mismo Gasol perdido en ataque y en defensa tirando triples (WTF) y fallando jumpers, las mismas dos o tres caras de jugadores de banquillo (Hill, Duhon, Morris) aportando tan poco cada vez que salen, el mismo equipo al que rara vez vemos hacer una penetración a canasta que finalice en una bandeja porque sencillamente… el físico ya no les da.

    Y cuando uno ve todo esto, y al mismo tiempo ve el super banquillo de Clippers, el precioso juego de equipo de Grizzlies o Spurs, las individualidades al servicio del conjunto de Heat o Thunder, el maravilloso despliegue ofensivo de Rockets, la solidez defensiva de Pacers, el bloque de Hawks, incluso la solidaridad de los Wolves…. cuando uno ve cómo están los demás en la liga más competitiva del mundo, se para y piensa: si es que no merecemos ni llegar playoffs.

    Pienso que lo mejor será acabar la RS de la manera más digna posible (sea lo que sea eso), tocar fondo y hacer borrón y cuenta nueva para el año que viene con un entrenador, una idea de juego y un proyecto. Y ver, a estas alturas de la película, quién tiene hambre por ganar un anillo y quién está ya de vuelta de todo. Yo veo a Chris Paul, a Noah, a Chandler, por supuesto a LeBron y a Westbrook, a Tony Parker… y veo hambre de ganar, hambre de éxito y anillos, y luego miro a los míos y veo desgana, veo caras de conformismo y, en el caso de Howard, directamente de cachondeo continuo.

    En fin amigos, llamadme derrotista. Al menos me queda el consuelo de que este año todo parece indicar que vamos a ver unos playoffs apasionantes ya que hacía tiempo que no se veía una liga tan abierta con cuatro o cinco candidatos al anillo (Heat, Thunder, Clippers, Spurs y tal vez Knicks). Los Lakers lo verán desde sus yates.

  • Yo creo que la solución no pasa por Nash. Los Lakers están anotando mucho, casi por inercia, por que tienen un anotador compulsivo (Kobe), un tío que pilla rebotes ofensivos casi sin querer (Howard) y que entre los dos más Gasol y Artest ya te hacen 80 puntos. Lo dicho, sin jugar a nada.

    El problema es la falta de compromiso y eso sólo se ve en defensa.

  • El principal problema de Lakers es Kobe. De los grandes anotadores de la historia de la NBA, es el que peor porcentaje en tiros de campo tiene. Ha tirado ya casi las mismas veces que Micahel Jordan en toda su carrera y más veces que Wilt Chamberlaine. Aunque se puede argumentar que es un jugador exterior, y por tanto es lógico que los porcentajes bajen, presenta un paupérrimo 45% de acierto, cuando Jordan tiene un 49’7, empatando con uno de los mejores cañoneros de todos los tiempos, Larry Bird (49’6).
    Pero la cosa no se queda en el tiro. En el tema asistencias, solo ha dado una más por partido que jugadores interiores tan puros como Jabbar o Karl Malone, mientras que empata con Wilt Chamberlain (4´7 de Kobe, 4’4 de Chamberlain, el único tipo que ha metido 100 puntos en un partido, vamos, que se las jugaba todas). También está en cabeza en balones perdidos, 3 por partido. Es decir, que es el máximo anotador de esta temporada, el más joven de la historia en rebasar los 30.000 puntos, pero a costa de ser el más chupón y el que más falla. Esta temporada, hasta el momento, lleva un porcentaje de tiro un poco mejor, pero a costa de perder más balones y coger menos rebotes. Si sumas esto a que, evidentemente, no sabe tratar a sus compañeros, es fácil deducir que, sin un entrenador como Phil Jackson y algún que otro extraordinario jugador en plena forma con peso específico en el juego como O’Neal o Pau cuando jugaba donde debe jugar, Kobe anotará muchos puntos pero no ganará nada. Eso sí, ya ha pasado a la historia como el mejor en algo: el que más tiros ha fallado en la historia de la NBA. http://www.marca.com/2013/01/11/baloncesto/nba/noticias/1357890846.html?cid=GNEWS2003

  • Por cierto, hablemos de Lebron James, por eso de no comparar a Kobe únicamente con las mayores glorias de la historia, todas pertenecientes al pasado de la NBA. Puntos por partido: Kobe 25’5, Lebron 27’6. Rebotes: Kobe 5’3, Lebron 7’2. Asistencias: Kobe 4’7, Lebron 6’9. Pérdidas: Kobe 3, Lebron 3’3. Robos: Kobe 1’5, Lebron 1’7. Está claro quién es muy, muy superior, ¿verdad?
    Pero es que, además, Lebron ha aprendido algo que no está en las estadísticas y que Kobe desconoce por completo: para ser un verdadero líder, la humildad también cuenta, y aunque tampoco es que Lebron ande sobrado de ella, desde el año pasado su cambio en este aspecto ha sido más que notable.

  • Se me olvidó el porcentaje de tiro: Kobe 45’4, Lebron 48’6.

  • Estimado E.J.

    Coincido en muchas de tus afirmaciones salvo en que es negativo que los laguneritos no esten en los Playoffs pues si bien es cierto que, como dijera Magic Johnson, se requieren de dos estrellas para ser campeones a mi me da nausea la tendencia actual de algunas escuadras a formar super-equipos con 3 o mas estrellas lo que me parece una autentica mariconada. A la postre eso solo puede llevar a una liga con un nivel competitivo mediocre así como a la desaparicion y continuo cambio de ciudad de algunas franquicias. En cambio ver equipos practicamente sin estrellas pero que responden y dan buenos resultados es de aplaudir y para ejemplo esta Memphis. Pero si he de ser franco debo decir que me alegra lo que les pasa a los lakers y en particular por ese personaje en el que el talento y mezquindad estan mezclados en grandes dosis, por supuesto que hablo de kobe ¿quien mas? No olvido por ejemplo el robo, por que eso fue sino preguntenle a Tim Donaghy , a los Kings en el 2002 ese equipo tan espectacular que debio ser campeon, ¿te atreves a escribir un articulo al respecto? o ¿que tal uno sobre el equipo que sin super-estrellas pero con mucha actitud y bien dirigidos los Pistons del 2004 le ganaron a otro fracaso angelino? por cierto tengo entendido que Phil Jackson escribio un libro al respecto donde afirma que el principal culpable de esa derrota fue… si kobe bryant.

  • Desde hace unos meses sigo esta publicación y me parece impresionante, además de la calidad de los artículos y las entrevistas, el nivel de los chats está a años luz de los de las webs de baloncesto, periódicos y ya no digamos los diarios deportivos españoles que provocan vergüenza ajena.

    Dicho esto y después de leer el artículo y las opiniones vertidas, creo que prácticamente todos coincidimos en que KB es el CR7 del baloncesto. Es muy bueno, pero… Kobe no superará a Jordan como CR7 nunca podrá con Messi.

    Coincido punto por punto con el análisis de los jugadores y del juego de los rivales (Spurs, Menphis…) de Brancaleone.

    No soy seguidor Laker, pero sí confiaba que hicieran un mejor papel este año aunque viendo su evolución esta temporada realmente lo intuyo muy complicado. Gasol está totalmente desmotivado, Nash es una especie de Papaloukas (sus mejores tiempos pasaron), Dwigth Howard no tiene carácter, juega sin intensidad como si le diera igual el resultado, sin hambre de ganar, sin rabia por perder y Pau está en esta línea. La diferencia es que a Pau se le advierte triste y Howard está relajado y riendo.

    Kobe va a lo suyo como toda su carrera, mete sus puntos (con una selección de tiro horripilante como siempre) y cuando acaba el partido si ha ganado feliz y si ha perdido empieza a dejar caer chinitas sobre los compañeros. Por lo menos se cabrea si pierde. Para un seguidor Laker esa actitud de resignación cansina de la plantilla debe ser realmente desesperante y más viendo como unos “viejunos” Celtics se dejan la piel.

    El entrenador, ya se ha dicho todo. Pienso que si te dan flores plantas un jardín y si te dan peces un acuario y se ha empeñado en hacer un acuario con flores.

  • No se puede permitir más de 100-110 puntos por partido en contra de manera habitual.

    No se puede tener un jugador que se tire hasta los cordones de las zapatillas. Es aburrido y, peor aún, ineficiente.

    No se puede fichar a Howard para no pasarle el balón.

    No se puede pretender que Nash sea el Nash del run&gun. ¿Para qué fichar a D’Antoni? La estadística a considerar es la que pusieron el otro día en la tv americana. Record victorias-derrotas de D’Antoni en su carrera jugando con Nash en su equipo vs. jugando sin Nash en su equipo. Brutal…

    No se puede plantear pasar de Mike Brown a Jackson, D’Antoni o Dunleavy. Se parecen como un huevo a una castaña. Es como lo del Madrid cuando decía que su entrenador sería Mourinho, Pellegrini o Laudrup… Irracional.

    Etc., etc…

    http://saliendodesdeelbanquillo.blogspot.com.es

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